{"id":23875,"date":"2016-04-05T14:48:05","date_gmt":"2016-04-05T19:48:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-lugar-de-la-misericordia\/"},"modified":"2016-04-05T14:48:05","modified_gmt":"2016-04-05T19:48:05","slug":"el-lugar-de-la-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-lugar-de-la-misericordia\/","title":{"rendered":"El lugar de la misericordia"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">El d\u00eda de ayer descubrimos que para perdonar a alguien debemos comenzar con la decisi\u00f3n de ceder nuestro derecho de hacer justicia para nosotros mismos por el da\u00f1o que nos han hecho. No es una decisi\u00f3n f\u00e1cil. Permitir que alguien quede libre requiere de gran sabidur\u00eda, valor y fe.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><em>Abrazar la misericordia<\/em><br \/>Ahora bien, eso no significa que no tenga que olvidar el asunto. Significa que esta entregado a esa persona y su sufrimiento ante Dios, confiando en que \u00c9l har\u00e1 lo correcto. Aunque esto es extremadamente dif\u00edcil de hacer, es m\u00e1s f\u00e1cil que el paso n\u00famero dos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Paso 1: Dejar la justicia en manos de Dios. Y ahora el Paso dos&#8230;<br \/>Paso 2: Dejar que la misericordia venga de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">D\u00e9jeme explicarle lo que quiero decir por medio de una historia real.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Un hombre sufri\u00f3 la tr\u00e1gica p\u00e9rdida de su esposa cuando otro hombre la conquist\u00f3. Ambos hombres trabajaban para el mismo ministerio cristiano, pero debido a cuestiones administrativas complicadas, el ministerio pudo despedir al hombre ad\u00faltero y este se rehusaba a renunciar. (La organizaci\u00f3n desde ese momento hizo enmiendas a su pol\u00edtica interna). La v\u00edctima no pod\u00eda renunciar ni pod\u00eda encontrar trabajo en otro lugar. Mientras tanto, ambos tuvieron que trabajar cerca durante varias semanas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El esposo entreg\u00f3 el asunto de la justicia a Dios y se apoy\u00f3 en las palabras de Deuteronomio 32:35, 36, un pasaje que empieza con la frase: \u201cLa venganza es m\u00eda, yo pagar\u00e9\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De hecho, este hombre se deleitaba en la idea de que Dios iba a hacer justicia pronto y esperaba el d\u00eda en que su enemigo sufriera la venganza divina y la retribuci6n santa. Pero despu\u00e9s de varios d\u00edas y semanas, nada ocurri\u00f3. Ning\u00fan castigo, ninguna ca\u00edda. Con el tiempo, el esposo tuvo que enfrentar un principio muy inc\u00f3modo:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Dios puede, de hecho, elegir mostrar misericordia al hombre adultero. \u00bfQu\u00e9 se puede hacer entonces? Una cosa es confiar a Dios la venganza esperando ver que la justicia se haga en el momento oportuno, pero otra muy diferente es aceptar la decisi\u00f3n de Dios de no castigar y m\u00e1s bien mostrar misericordia. Pero cuando el esposo pudo decir: \u00abSe\u00f1or, la venganza es tuya&#8230; y tambi\u00e9n la misericordia\u00bb, este hombre \u00a0encontr\u00f3 la Paz. Hab\u00eda perdonado a su enemigo ad\u00faltero en el momento en que confi\u00f3 en Dios para que \u00e9l hiciera justicia y misericordia a su propia discreci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una vez que haya logrado ambos pasos \u2014dejar que Dios haga justicia y dejar que Dios act\u00fae con misericordia\u2014 estar\u00e1 listo no solo para dar sino tambi\u00e9n para recibir gracia. De eso hablaremos ma\u00f1ana.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>Reflexi\u00f3n<\/em><\/strong><br \/>Ayer analizamos el primer paso para perdonar a nuestros enemigos: ceder nuestro derecho de tomar la justicia en nuestras manos. El d\u00eda de hoy, por cada una de las personas en su lista, repita la siguiente oraci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cSe\u00f1or, el d\u00eda de hoy tambi\u00e9n quiero estar de acuerdo con tu derecho de conceder misericordia inmerecida a _______________________________,\u00a0 aunque me haya causado mucho da\u00f1o. Me someto a tu derecho soberano de conceder misericordia a quien quieras. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\">Adaptado del libro,<em> Viviendo los Proverbios\u00a0<\/em> (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a href=\"http:\/\/www.editorialmundohispano.org\" title=\"www.editorialmundohispano.org\">www.editorialmundohispano.org<\/a>). Copyright \u00a9 2015 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda de ayer descubrimos que para perdonar a alguien debemos comenzar con la decisi\u00f3n de ceder nuestro derecho de hacer justicia para nosotros mismos por el da\u00f1o que nos han hecho. No es una decisi\u00f3n f\u00e1cil. Permitir que alguien quede libre requiere de gran sabidur\u00eda, valor y fe. 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