{"id":2402,"date":"2015-12-01T00:46:00","date_gmt":"2015-12-01T05:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-mensaje-de-jesucristo-una-celebracion-evangelica\/"},"modified":"2015-12-01T00:46:00","modified_gmt":"2015-12-01T05:46:00","slug":"el-mensaje-de-jesucristo-una-celebracion-evangelica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-mensaje-de-jesucristo-una-celebracion-evangelica\/","title":{"rendered":"El mensaje de Jesucristo: una celebraci\u00f3n evang\u00e9lica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Varios Autores<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Celebramos en estas fechas la vital importancia de la Cruz \u0097para Cristo, para sus ap\u00f3stoles y para su iglesia universal desde entonces. Aunque se debi\u00f3 a la maldad humana, tambi\u00e9n se debi\u00f3 al firme prop\u00f3sito de Dios y fue voluntariamente aceptada por Cristo, quien se enfrent\u00f3 a la muerte. Celebramos su resurrecci\u00f3n y tambi\u00e9n su esperado retorno como Rey glorioso. Para festejar con la iglesia de Jesucristo, DesarrolloCristiano.com ofrece este art\u00edculo que contiene una declaraci\u00f3n del evangelio de Jesucristo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=center>Porque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito, para que todo aquel que en \u00e9l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn. 3:16).Cantad salmos a Jehov\u00e1, porque ha hecho cosas magn\u00edficas; sea sabido esto por toda la tierra (Is. 12:5).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Pre\u00e1mbulo <\/P><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>El evangelio de Jesucristo consiste en noticias, buenas noticias: las mejores y m\u00e1s importantes que ning\u00fan ser humano haya o\u00eddo jam\u00e1s. El evangelio declara que la \u00fanica forma de conocer a Dios en su paz, amor y gozo es a trav\u00e9s de la muerte reconciliadora de Jesucristo, el Se\u00f1or resucitado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El evangelio es el mensaje central de las Sagradas Escrituras, y es la verdadera clave para comprenderlas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El evangelio identifica a Jesucristo, el Mes\u00edas de Israel, como el Hijo de Dios y Dios Hijo, la segunda persona de la Trinidad, cuya encarnaci\u00f3n, ministerio, muerte, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n cumplieron el deseo salv\u00edfico del Padre. Su muerte por los pecados y su resurrecci\u00f3n de la muerte fueron anunciadas con anterioridad por los profetas y atestiguadas por testigos presenciales. En el tiempo y en la manera escogida por Dios, Jesucristo regresar\u00e1 como Se\u00f1or glorioso y Juez de todas las cosas (1 Ts. 4:13-18; Mt. 25:31, 32). \u00c9l concede en este tiempo el Esp\u00edritu Santo del Padre a aquellos que son verdaderamente suyos. De este modo, las tres personas de la Trinidad se complementan en la tarea de salvar a los pecadores.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El evangelio declara que Jesucristo es Salvador, Se\u00f1or, Vida y Esperanza para todos aquellos que conf\u00edan en \u00c9l. De esto se deduce que el destino eterno de las personas depende de si ellos han establecido una relaci\u00f3n salv\u00edfica con el Se\u00f1or Jesucristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El evangelio es el \u00fanico evangelio: no hay otro igual, y cambiar su sustancia es pervertirlo; m\u00e1s a\u00fan, destruirlo. El evangelio es tan simple que los ni\u00f1os peque\u00f1os pueden entenderlo, y tan profundo que las investigaciones de los te\u00f3logos m\u00e1s sabios no podr\u00e1n jam\u00e1s agotar su riqueza. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Todos los cristianos son llamados a unirse en amor y en verdad. Como evang\u00e9licos, cuyo nombre deriva de evangelio, celebramos las grandes nuevas de la tarea salv\u00edfica de Dios en Jesucristo como el v\u00ednculo genuino de la unidad cristiana, tanto entre las iglesias organizadas y las denominaciones como entre las numerosas empresas cooperativas cristianas transdenominacionales.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La Biblia declara que todo aquel que conf\u00eda verdaderamente en Cristo y en su evangelio es hijo o hija de Dios por medio de la gracia y, en consecuencia, nuestro hermano o hermana en Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Todo aquel que es justificado experimenta la reconciliaci\u00f3n con el Padre, la completa remisi\u00f3n de pecados, la transici\u00f3n del reino de las tinieblas al de la luz, la realidad de ser una nueva criatura en Cristo, y la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Adem\u00e1s, tiene acceso al Padre, con toda la paz y el gozo que esto trae consigo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El evangelio exige de todos los creyentes adoraci\u00f3n, es decir, alabanza constante y acci\u00f3n de gracias a Dios; sumisi\u00f3n a todo lo que ha sido revelado en la palabra escrita; dependencia de \u00c9l en oraci\u00f3n y vigilancia, no sea que su verdad resulte inadvertidamente puesta en riesgo u oscurecida.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Compartir el gozo y la esperanza del evangelio es un privilegio supremo. Sin embargo, es a la vez una obligaci\u00f3n, dado que la gran comisi\u00f3n de Jesucristo todav\u00eda est\u00e1 vigente. \u00c9l nos dice: proclamen el evangelio en todas partes, ense\u00f1ando, bautizando y haciendo disc\u00edpulos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al aceptar la declaraci\u00f3n precedente afirmamos nuestro compromiso con esta tarea y, conjuntamente, nuestra fidelidad a Jesucristo mismo, a su evangelio, y entre nosotros, como comunidad de creyentes evang\u00e9licos.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>El evangelio<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El evangelio de Jesucristo que Dios expone en las Escrituras \u0096infalibles\u0096 combina la propia declaraci\u00f3n de Jes\u00fas acerca de la realidad presente del reino de Dios con el relato apost\u00f3lico acerca de la persona, el lugar, y la labor de Cristo, y de c\u00f3mo los seres humanos pecadores se beneficiaron con ella. La regla de fe de la patr\u00edstica, los credos hist\u00f3ricos, las confesiones de la Reforma, y las bases doctrinales de documentos evang\u00e9licos posteriores testifican de la sustancia de este mensaje b\u00edblico.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El coraz\u00f3n del evangelio es que nuestro Creador santo y amante, confrontado con la hostilidad y la rebeli\u00f3n del ser humano, escogi\u00f3 seg\u00fan su libertad y fidelidad convertirse en nuestro santo y amante redentor y restaurador. El Padre envi\u00f3 a su Hijo para ser el Salvador del mundo (1 Jn. 4:14). Es a trav\u00e9s de su \u00fanico Hijo que el plan de salvaci\u00f3n singular de Dios es llevado a cabo. De este modo, el ap\u00f3stol Pedro anuncia: \u00abY en ning\u00fan otro hay salvaci\u00f3n; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos\u00bb (Hch. 4:12). Y Cristo mismo ense\u00f1a: \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por m\u00ed\u00bb (Jn. 14:6).<\/P><br \/>\n<P align=justify>A trav\u00e9s del evangelio aprendemos que los seres humanos, creados para tener comuni\u00f3n con Dios, estamos por naturaleza \u0096es decir, \u00aben Ad\u00e1n\u00bb (1 Co. 15:22)\u0096 muertos en pecado, indiferentes y separados de nuestro Hacedor. Constantemente torcemos su verdad, quebrantamos su ley, menospreciamos sus prop\u00f3sitos, y ofendemos su santidad, de tal forma que en verdad estamos \u00aben el mundo sin Dios y sin esperanza\u00bb (Ro. 1:18-32, 3:9-20; Ef. 2:1-3, 12). Sin embargo, Dios en su gracia tom\u00f3 la iniciativa de reconciliarnos con \u00c9l por medio de la vida sin pecado y la muerte vicaria de su amado Hijo (Ef. 2:4-10; Ro. 3:21-24).<\/P><br \/>\n<P align=justify>El Padre envi\u00f3 al Hijo para liberarnos del dominio del pecado y de Satan\u00e1s, y hacernos hijos de Dios y sus amigos. Jes\u00fas pag\u00f3 nuestra culpa tomando nuestro lugar en la cruz, satisfaciendo de este modo las demandas retributivas de justicia divina al derramar su sangre en sacrificio y haciendo posible la justificaci\u00f3n de todos aquellos que creen en \u00c9l (Ro. 3:25, 26). La Biblia describe esta acci\u00f3n sustitutiva como pago del rescate, reconciliaci\u00f3n, redenci\u00f3n, propiciaci\u00f3n, y conquista de los poderes del mal (Mt. 20:28; 2 Co. 5:18-21; Ro. 3:23-25; Jn. 12:31; Col. 2:15). Esto nos asegura una relaci\u00f3n restaurada con Dios, que trae perd\u00f3n y paz, aceptaci\u00f3n, acceso, y adopci\u00f3n en la familia de Dios (Col. 1:20, 2:13, 14; Ro. 5:1, 2; G\u00e1. 4:4-7; 1 P. 3:18). La fe en Dios y en Cristo a la que nos llama el evangelio consiste en abrir confiadamente nuestros corazones para tomar posesi\u00f3n de los beneficios prometidos y proclamados.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Asimismo, el evangelio anuncia la resurrecci\u00f3n corporal, la ascenci\u00f3n y la entronizaci\u00f3n de Jes\u00fas como evidencia de la eficacia de su sacrificio por nosotros una vez y para siempre, la realidad de su ministerio por nosotros en el presente, y la certeza de su regreso futuro para glorificarnos (1 Co. 15; He. 1:1-4, 2:1-18, 4:14-16, 7:1-10:25). En la vida de fe, tal como el evangelio la presenta, los creyentes est\u00e1n unidos con su Se\u00f1or resucitado, tienen comuni\u00f3n con \u00c9l, y acuden a \u00c9l arrepentidos y con la esperanza de ser fortalecidos por intermedio del Esp\u00edritu Santo, para no pecar de aqu\u00ed en m\u00e1s sino servirlo fielmente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De acuerdo al evangelio, la justificaci\u00f3n de Dios para aquellos que conf\u00edan en \u00c9l es una transici\u00f3n decisiva, aqu\u00ed y ahora, de un estado de condenaci\u00f3n e ira a causa del pecado a uno de aceptaci\u00f3n y favor en virtud de la obediencia sin mancha de Jesucristo, que culmin\u00f3 con su muerte voluntaria y la carga de nuestros pecados. Dios \u00abjustifica al imp\u00edo\u00bb (Ro. 4:5) al atribuirle (computarle, acreditarle, contarle, adjudicarle) justicia y dejar de contar sus pecados contra \u00c9l (Ro. 4:1-18). A trav\u00e9s de \u00fanicamente la fe en Jesucristo los pecadores reciben \u00abel regalo de la justicia\u00bb (Ro. 1:17, 5:17; Flp. 3:9) y, de este modo, la \u00abjusticia de Dios\u00bb en ellos, quien fue \u00abhecho pecado\u00bb por ellos (2 Co. 5:21).<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed como nuestros pecados le fueron imputados a Cristo, su justicia nos fue atribuida a nosotros. En esto consiste la justificaci\u00f3n: la acreditaci\u00f3n de la justicia de Cristo. Todo lo que nosotros ponemos en esta transacci\u00f3n es nuestra necesidad de ella. Nuestra fe en el Dios que la otorga, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, es en s\u00ed el fruto de la gracia de Dios. La fe nos une a Jesucristo, pero dado que involucra el reconocimiento de que nosotros carecemos de m\u00e9rito alguno, no constituye ninguna obra meritoria.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El evangelio nos asegura que todos aquellos que han confiado sus vidas a Cristo Jes\u00fas son hijos de Dios nacidos de nuevo (Jn. 1:12), habitados, fortalecidos y afirmados en su status y esperanza por el Esp\u00edritu Santo (Ro. 7:6, 8:9-17). En el momento en que creemos verdaderamente en Jesucristo, el Padre nos declara justos en \u00c9l y comienza a conformarnos a su imagen. La fe genuina reconoce a Jes\u00fas como Se\u00f1or y depende de \u00c9l, mostr\u00e1ndose en obediencia creciente a sus ordenanzas divinas, aunque esto no contribuye en absoluto al fundamento para nuestra justificaci\u00f3n (Stg. 2:14-26; He. 6:1-12).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por medio de su gracia santificadora, Cristo trabaja en nosotros a trav\u00e9s de la fe, renovando nuestra naturaleza ca\u00edda y gui\u00e1ndonos a una madurez real, la medida de desarrollo implicada por \u00abla plenitud de Cristo\u00bb (Ef. 4:13). El evangelio nos llama a vivir como siervos de Cristo obedientes y como sus emisarios en el mundo, haciendo justicia, amando misericordia y ayudando a todos los que est\u00e1n en necesidad, buscando dar testimonio para el reino de Cristo. En su muerte, Cristo atrae al creyente hacia s\u00ed mismo (Flp. 1:21) para alcanzar un gozo inimaginable al adorar a Dios sin cesar (Ap. 22:1-5).<\/P><br \/>\n<P align=justify>En su esencia la salvaci\u00f3n implica salvaci\u00f3n de la culpa del pecado en el pasado, del poder del pecado en el presente, y de la presencia del pecado en el futuro. As\u00ed, mientras los creyentes disfrutan en el presente un anticipo de la salvaci\u00f3n, a\u00fan aguardan su cumplimiento pleno (Mr. 14:61, 62; He. 9:28). La salvaci\u00f3n es una realidad trinitaria, iniciada por el Padre, implementada por el Hijo, y aplicada por el Esp\u00edritu Santo. Tiene una dimensi\u00f3n global, puesto que el plan de Dios es salvar a los creyentes de toda tribu y lengua (Ap. 5:9) para que sean su iglesia, una nueva humanidad, el pueblo de Dios, el cuerpo y la novia de Cristo, y la comunidad del Esp\u00edritu Santo. Todos los herederos de la salvaci\u00f3n final son llamados aqu\u00ed y ahora a servir a su Se\u00f1or y a amarse unos a otros, a participar en los sufrimientos de Jes\u00fas y a trabajar juntos para que Cristo sea conocido en todo el mundo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El evangelio nos ense\u00f1a que, dado que todos hemos pecado, aquellos que no reciben a Cristo ser\u00e1n juzgados de acuerdo a sus justos merecimientos, medidos por la santa ley de Dios, y en retribuci\u00f3n deber\u00e1n enfrentar el castigo eterno.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Unidad en el evangelio<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>A los cristianos se les ordena amarse unos a otros a pesar de las diferencias de raza, sexo, privilegios, o trasfondo social, pol\u00edtico o econ\u00f3mico (Jn. 13:34, 35; G\u00e1. 3:28, 29), y estar de acuerdo siempre y cuando sea posible (Jn. 17:20, 21; Flp. 2:2; Ro. 14:1-15:13). Sabemos que las divisiones entre cristianos obstaculizan nuestro testimonio en el mundo; por esto, deseamos un mayor entendimiento mutuo y hablar la verdad en amor. Somos conscientes tambi\u00e9n de que como depositarios de la verdad revelada por Dios no podemos abrazar ninguna forma de indiferencia doctrinal, relativismo o pluralismo, en el que la verdad de Dios sea sacrificada en nombre de una paz falsa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los desacuerdos doctrinales invitan a un debate. El di\u00e1logo en favor del entendimiento mutuo y, si es posible, el estrechamiento de las diferencias es muy valioso, sobre todo si el objetivo declarado es: en lo esencial, unidad; en lo secundario, libertad; en todas la cosas, amor.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En los p\u00e1rrafos que siguen se ha hecho un intento de establecer qu\u00e9 es primario y esencial en el evangelio, tal como lo entendemos los evang\u00e9licos. El di\u00e1logo \u00fatil requiere no s\u00f3lo caridad en nuestras actitudes, sino tambi\u00e9n claridad en nuestras expresiones. Nuestro extenso an\u00e1lisis acerca de la sola justificaci\u00f3n por la fe a trav\u00e9s de Cristo refleja nuestra creencia de que la verdad del evangelio es de crucial importancia y no siempre es bien entendida ni afirmada correctamente. Para a\u00f1adir claridad, impulsados por el amor a la verdad de Dios y la iglesia de Cristo, presentamos a continuaci\u00f3n los puntos clave de lo que ha sido dicho anteriormente en forma de afirmaciones y negaciones con respecto al evangelio y nuestra unidad en \u00e9l y en Cristo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Afirmaciones y negaciones<\/P><\/p>\n<p><\/B><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que el evangelio confiado a la iglesia es, en primera instancia, el evangelio de Dios (Mr. 1:14; Ro. 1:1). Dios es su autor, y \u00c9l nos lo revela en y a trav\u00e9s de su Palabra. Su autoridad y verdad descansan \u00fanicamente sobre \u00c9l.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que la verdad o la autoridad del evangelio deriven del ingenio o la invenci\u00f3n humana (G\u00e1. 1:1-11). Negamos tambi\u00e9n que la verdad o la autoridad del evangelio descansen sobre la autoridad de alguna iglesia en particular o de una instituci\u00f3n humana.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que el evangelio es poder salv\u00edfico de Dios y que salva a todo aquel que cree, sin distinciones (Ro. 1:16). La eficacia del evangelio reside en el poder de Dios mismo (1 Co. 1:18).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que el poder del evangelio descanse en la elocuencia del predicador, la t\u00e9cnica del evangelista, o la persuasi\u00f3n de argumentos racionales (1 Co. 1:21, 2:1-5).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que el evangelio diagnostica la condici\u00f3n humana universal como rebeli\u00f3n pecaminosa contra Dios, la cual, de no producirse un cambio, conducir\u00e1 a cada persona a la perdici\u00f3n eterna bajo la condenaci\u00f3n de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos cualquier rechazo de la ca\u00edda de la naturaleza humana o cualquier aseveraci\u00f3n sobre la bondad humana o la divinidad de la raza humana.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que Jesucristo es el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n, el \u00fanico mediador entre Dios y la humanidad (Jn. 14:6; 1 Ti. 2:5).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que alguna persona alcance la salvaci\u00f3n excepto a trav\u00e9s de Jesucristo y su evangelio. La Biblia no ofrece ninguna esperanza acerca de que los adoradores sinceros pertenecientes a otras religiones ser\u00e1n salvados aunque no tengan una fe personal en Jesucristo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la iglesia es gobernada por Dios y, de este modo, tiene la obligaci\u00f3n divina de predicar el evangelio a todo ser viviente (Lc. 24:47, Mt. 28:18, 19).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que una clase o grupo particular de personas, cualquiera sea su identidad \u00e9tnica o cultural, pueda ser ignorada o pasada por alto en la predicaci\u00f3n del evangelio (1 Co. 9:12-22). Dios propone una iglesia global conformada por gente de cada tribu, lenguaje y naci\u00f3n (Ap. 7:9).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la fe en Jesucristo como Verbo divino (o Logos, Jn. 1:1), segunda persona de la Trinidad, co-eterno y co-esencial con el Padre y el Esp\u00edritu Santo (He. 1:3), es fundamental para la fe en el evangelio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que cualquier visi\u00f3n de Jesucristo que reduzca o rechace su deidad sea fiel al evangelio o conduzca a la salvaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que Jesucristo es Dios encarnado (Jn. 1:14). El descendiente de David (Ro. 1:3), nacido de una virgen, estaba dotado de una verdadera naturaleza humana, sujeta a la ley de Dios (G\u00e1. 4:5), y era como nosotros en todos los aspectos, excepto que no cometi\u00f3 pecado (He. 2:17, 7:26-28). Afirmamos que la fe en la verdadera humanidad de Jes\u00fas es esencial al evangelio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que cualquiera que rechace la humanidad de Cristo, su encarnaci\u00f3n, su ausencia de pecado, o que sostenga que estas verdades no son esenciales al evangelio, pueda alcanzar la salvaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la expiaci\u00f3n de Cristo, mediante la cual, en su obediencia, ofreci\u00f3 un sacrificio perfecto, haci\u00e9ndonos propicios al Padre al pagar por nuestros pecados y satisfaciendo la justicia divina a nuestro favor de acuerdo al plan eterno de Dios, es un elemento esencial del evangelio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que cualquier consideraci\u00f3n de la expiaci\u00f3n que rechace la satisfacci\u00f3n de la justicia divina, cumplida en forma vicaria en favor de los creyentes, sea compatible con las ense\u00f1anzas del evangelio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la obra salv\u00edfica de Cristo incluye tanto su vida como su muerte a nuestro favor (G\u00e1. 3:13). Declaramos que la fe en la perfecta obediencia de Cristo, seg\u00fan la cual \u00c9l cumpli\u00f3 todas las demandas de la Ley de Dios a nuestro favor, es esencial al evangelio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que nuestra salvaci\u00f3n haya sido obtenida mera o exclusivamente por la muerte de Cristo, sin ninguna referencia a su vida de justicia perfecta.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo es esencial al evangelio (1 Co. 15:14).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos la validez de cualquier autodenominado evangelio que niegue la realidad hist\u00f3rica de la resurrecci\u00f3n corporal de Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la doctrina b\u00edblica de la justificaci\u00f3n \u00fanicamente por la fe en Cristo es esencial al evangelio (Ro. 3:28, 4:5; G\u00e1. 2:16).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que cualquier persona pueda creer el evangelio b\u00edblico y, al mismo tiempo, rechazar la ense\u00f1anza apost\u00f3lica de la justificaci\u00f3n solamente por la fe en Cristo. Asimismo, negamos que exista m\u00e1s de un evangelio verdadero (G\u00e1. 1:6-9).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la doctrina de la imputaci\u00f3n (computaci\u00f3n o cuenta) de nuestros pecados a Cristo y de su justicia para nosotros, por lo cual nuestros pecados son perdonados de manera total y nosotros completamente aceptados, es esencial al evangelio b\u00edblico (2 Co. 5:19-21).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que seamos justificados por la justicia de Cristo infundida en nosotros o por alguna justicia que se considere inherente a nosotros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la justicia de Cristo mediante la cual somos justificados le pertenece a \u00c9l, y que \u00c9l la alcanz\u00f3 sin nosotros en y a causa de su perfecta obediencia. La justicia nos es contada, computada o imputada por declaraci\u00f3n legal de Dios, como la \u00fanica base de nuestra justificaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que ninguna obra que llevemos a cabo en alg\u00fan estadio de nuestra existencia se a\u00f1ada al m\u00e9rito de Cristo o provea para nosotros alg\u00fan m\u00e9rito que contribuya de alguna manera al fundamento de nuestra justificaci\u00f3n (G\u00e1. 2:16; Ef. 2:8, 9; Tit. 3:5).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que no contribuye a la justificaci\u00f3n el hecho de que el Esp\u00edritu Santo more en los creyentes ni que estos est\u00e9n en proceso de ser conformados a la imagen de Cristo. Dios nos declara justos, redime nuestros pecados, y nos adopta como hijos s\u00f3lo por su gracia y por medio de la fe \u00fanicamente, a causa de Jesucristo, mientras a\u00fan somos pecadores (Ro. 4:5).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que los creyentes deban ser intr\u00ednsecamente justos en virtud de su cooperaci\u00f3n con la gracia transformadora de Dios antes de que Dios los declare justificados en Cristo. Somos justificados mientras somos a\u00fan pecadores.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la fe salv\u00edfica resulta en santificaci\u00f3n, la transformaci\u00f3n de la vida en un crecimiento conforme a Cristo por medio del poder del Esp\u00edritu Santo. La santificaci\u00f3n implica arrepentimiento continuo, una vida de volverse del pecado para servir a Jesucristo, depositando agradecidos nuestra confianza en \u00c9l como Se\u00f1or y Maestro (G\u00e1. 5:22-25; Ro. 8:4, 13, 14).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos cualquier visi\u00f3n de la justificaci\u00f3n que la separe de nuestra uni\u00f3n con Cristo, que nos santifica, o del incremento de nuestra conformidad con \u00c9l por medio de la oraci\u00f3n, el arrepentimiento, cargar la cruz y la vida en el Esp\u00edritu.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que la fe salv\u00edfica incluye el asentimiento mental al contenido del evangelio, el reconocimiento de nuestro propio pecado y necesidad, fe y confianza personal en Jesucristo y su obra.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que la fe salv\u00edfica incluya \u00fanicamente la aceptaci\u00f3n mental del evangelio, y que la justificaci\u00f3n se asegure mediante una mera profesi\u00f3n de fe. Asimismo negamos tambi\u00e9n que cualquier elemento de la fe salv\u00edfica sea una obra meritoria o a\u00f1ada salvaci\u00f3n para nosotros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que, aunque la verdadera doctrina es vital para la salud espiritual y el bienestar, no somos salvos por ella. La doctrina es necesaria para informarnos c\u00f3mo ser salvados por Jesucristo, pero es Cristo quien salva.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que las doctrinas del evangelio puedan ser rechazadas sin que sobrevenga da\u00f1o alguno. La negaci\u00f3n del evangelio trae consigo ruina espiritual y nos expone al juicio de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afirmamos que Jesucristo les ordena a sus seguidores proclamar el evangelio a toda persona, evangelizar a cualquiera en cualquier lugar, y discipular a los creyentes dentro de la comunidad de la iglesia. Un testimonio de Cristo completo y fiel incluye el testimonio personal, una vida devota, y actos de misericordia y caridad hacia nuestro pr\u00f3jimo, sin los cuales la predicaci\u00f3n del evangelio parece vana.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Negamos que el testimonio personal, la vida devota, y los actos de misericordia y caridad hacia nuestro pr\u00f3jimo constituyan por s\u00ed mismos evangelizaci\u00f3n aparte de la proclamaci\u00f3n del evangelio.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Nuestro compromiso<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>C\u00f3mo evang\u00e9licos unidos por el evangelio prometemos cuidarnos unos a otros, orar los unos por los otros, perdonarnos mutuamente, y llegar en amor y verdad al pueblo de Dios en cualquier parte que se encuentre, porque somos una familia, una en el esp\u00edritu y una en Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Siglos atr\u00e1s fue dicho que en las cosas necesarias deb\u00eda haber unidad; en lo no tan necesario, libertad, y en todas las cosas, amor. Nosotros vemos todas las verdades del evangelio arriba mencionadas como necesarias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A Dios, el Autor de la verdad y la gracia de su evangelio, por medio de Jesucristo, su tema y nuestro Se\u00f1or, sea la gloria y la honra por siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 1999 The Committee on Evangelical Unity in the Gospel, P.O. Box 5551, Glendale Heights, IL 60139-5551. Tomado de CHRISTIANITY TODAY, junio 1999. Usado con permiso.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Comit\u00e9 de redacci\u00f3n<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>John N. Akers, John Ankerberg, John Armstrong, D. A. Carson, Keith Davy, Maxie Dunnam, Timothy George, Scott Hafemann, Erwin Lutzer, Harold Myra, David Neff, Thomas Oden, J. I. Packer, R. C. Sproul, John Woodbridge.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Comit\u00e9 de referencia (mayo 19, 1999)<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Eric Alexander, C. Fitzsimmons Allison, Bill Anderson, J. Kerby Anderson, Don Argue, Kay Arthur, Myron S. Augsburger, Theodore Baehr, Joel Belz, Henri Blocher, Donald G. Bloesch, Scott Bolinder, John Bolt, Gerald Bray, Bill Bright, Harold O. J. Brown, Stephen Brown, George Brushaber, David Cerullo, Peter Cha, Daniel R. Chamberlain, Bryan Chapell, David K. Clark, Edmund Clowney, Robert Coleman, Chuck Colson, Clyde Cook, Lane T. Dennis, David S. Dockery, Stuart Epperson, James Erickson, Tony Evans, Jerry Falwell, Sinclair Ferguson, Dwight Gibson, Wayne Grudem, Stan N. Gundry, Brandt Gustavson, Corkie Haan, Mimi Haddad, Ben Haden, B. Sam Hart, Bob Hawkins, Jr., Wendell Hawley, Jack W. Hayford, Stephen A. Hayner, Jim Henry, Roberta Hestenes, Oswald Hoffman, R. Kent Hughes, Bill Hybels, Kay Cole James, David Jeremiah, Arthur P. Johnston, Howard Jones, Walter C. Kaiser, Jr., Kenneth Kantzer, D. James Kennedy, Jay Kesler, In Ho Koh, Woodrow Kroll, Beverly LaHaye, Tim LaHaye, Richard Land, Richard G. Lee, Duane Litfin, Crawford Loritts, Max Lucado, John MacArthur, Marlin Maddoux, Bill McCartney, David Melvin, Jesse Miranda, Beth Moore, Peter C. Moore, T. M. Moore, Richard J. Mouw, Thomas J. Nettles, Roger Nicole, Luis Palau, Earl R. Palmer, Hee Min Park, Phillip Porter, Paul Pressler, Ray Pritchard, Robert Ricker, Pat Robertson, John Rodgers, Adrian Rodgers, Doug Ross, Joseph F. Ryan, John Scott, David Short, Ronald J. Sider, Russell Spittler, James J. Stamoolis, Charles F. Stanley, Brian Stiller, John Stott, Joseph Stowell, Stephen Strang, Charles Swindoll, Joni Eareckson Tada, Thomas E. Trask, Augustin B. Vencer, Jr., Paul L. Walker, John F. Walvoord, Raleigh Washington, Greg Waybright, David F. Wells, Luder Whitlock, Bruce H. Wilkinson, David K. Winter, Ravi Zacharias.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los l\u00edderes cristianos evang\u00e9licos que deseen a\u00f1adir sus nombres al comit\u00e9 de referencia deber\u00e1n dirigirse al <B>Committee on Evangelical Unity in the Gospel<\/B> (Comit\u00e9 para la unidad evang\u00e9lica en el evangelio), P. O. Box 5551, Glendale Heights, IL 60139-5551.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Apuntes Pastorales, Volumen XVII, n\u00famero 2 \/ enero \u0096 marzo 2000 <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Varios Autores Celebramos en estas fechas la vital importancia de la Cruz \u0097para Cristo, para sus ap\u00f3stoles y para su iglesia universal desde entonces. Aunque se debi\u00f3 a la maldad humana, tambi\u00e9n se debi\u00f3 al firme prop\u00f3sito de Dios y fue voluntariamente aceptada por Cristo, quien se enfrent\u00f3 a la muerte. Celebramos su resurrecci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-mensaje-de-jesucristo-una-celebracion-evangelica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl mensaje de Jesucristo: una celebraci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2402","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2402"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2402\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}