{"id":2404,"date":"2015-12-01T00:46:04","date_gmt":"2015-12-01T05:46:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-semana-definitiva-parte-i\/"},"modified":"2015-12-01T00:46:04","modified_gmt":"2015-12-01T05:46:04","slug":"la-semana-definitiva-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-semana-definitiva-parte-i\/","title":{"rendered":"La semana definitiva, parte I"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Philip Yancey<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La cruz no es un rodeo o un obst\u00e1culo en el camino del reino, ni siquiera es el camino al reino; es el reino que ha venido.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La iglesia en la que crec\u00ed sol\u00eda pasar por alto los acontecimientos de la Semana Santa para apresurarse a escuchar la exultaci\u00f3n de la Pascua de Resurrecci\u00f3n. Nunca nos reun\u00edamos para un culto el Viernes Santo. Celebr\u00e1bamos la Cena del Se\u00f1or s\u00f3lo una vez por trimestre, desma\u00f1ada ceremonia en la que solemnes di\u00e1conos vigilaban el avance de las bandejas con copitas como dedales y galletas partidas. Los cat\u00f3licos no cre\u00edan en la resurrecci\u00f3n, me dec\u00edan, lo cual explicaba por qu\u00e9 las muchachas cat\u00f3licas llevaban crucecitas \u00abcon el hombrecito clavado\u00bb. Me enter\u00e9 de que celebraban la misa con velas encendidas en una especie de rito sectario, s\u00edntoma de su obsesi\u00f3n con la muerte. Nosotros, los protestantes, \u00e9ramos diferentes. Reserv\u00e1bamos para el D\u00eda de Resurrecci\u00f3n nuestra mejor ropa, nuestros himnos m\u00e1s entusiastas y nuestros pocos adornos del templo. Cuando comenc\u00e9 a estudiar teolog\u00eda e historia de la Iglesia descubr\u00ed que mi iglesia estaba equivocada en cuanto a los cat\u00f3licos, quienes cre\u00edan en la Resurrecci\u00f3n con la misma fuerza que nosotros y quienes, en realidad, escribieron muchos de los credos que expresan mejor esa creencia. De los evangelios aprend\u00ed que, a diferencia de mi iglesia, el relato b\u00edblico se vuelve m\u00e1s lento, en lugar de acelerarse, cuando llega a la Semana Santa. Los evangelios, dijo uno de los primeros comentaristas cristianos, son cr\u00f3nicas de la \u00faltima semana de Jes\u00fas con introducciones cada vez m\u00e1s extensas. De las biograf\u00edas que he le\u00eddo, pocas dedican m\u00e1s del diez por ciento de sus p\u00e1ginas al tema de la muerte; incluso las biograf\u00edas de hombres como Mart\u00edn Luther King Jr. y Gandhi, quienes sufrieron muertes violentas y pol\u00edticamente significativas. Los evangelios, sin embargo, dedican casi una tercera parte del texto a la \u00faltima semana que culmina la vida de Jes\u00fas. Mateo, Marcos, Lucas y Juan consideraron que la muerte de Jes\u00fas fue el misterio central de su vida. S\u00f3lo dos de los evangelios mencionan los acontecimientos de su nacimiento, y los cuatro incluyen s\u00f3lo unas pocas p\u00e1ginas acerca de su resurrecci\u00f3n. Los cuatro, sin embargo, ofrecen sendos relatos detallados de los sucesos que condujeron a la muerte de Jes\u00fas. Nunca antes hab\u00eda sucedido nada ni remotamente parecido. Los seres celestiales hab\u00edan aparecido espor\u00e1dicamente en nuestro horizonte antes de la Encarnaci\u00f3n (recordemos el \u00e1ngel con que Jacob luch\u00f3 y los visitantes de Abraham), y unos pocos seres humanos hab\u00edan regresado de la muerte. Pero cuando el Hijo de Dios muri\u00f3 en el planeta tierra, \u00bfcomo pod\u00eda ser que un Mes\u00edas fuera derrotado, un Dios fuera crucificado? La naturaleza misma se convulsion\u00f3 ante semejante hecho: la tierra tembl\u00f3, las rocas se partieron y el cielo se oscureci\u00f3. Por a\u00f1os, al irse acercando la Semana Santa, he le\u00eddo juntos los cuatro relatos de los evangelios, a veces uno despu\u00e9s de otro, a veces entrelazados en un formato de \u00abconcordancia de los evangelios\u00bb. Cada vez me siento abrumado por el puro drama. La exposici\u00f3n sencilla, sin floreos, tiene un poder demoledor y casi puedo escuchar en el fondo un repique de tambor que resuena lleno de tristeza. No se producen milagros, no hay intentos sobrenaturales de rescate. Es simple tragedia, m\u00e1s que las de S\u00f3focles o Shakespeare. Las fuerzas del mundo, el sistema religioso m\u00e1s complicado de ese tiempo, aliado con el Imperio pol\u00edtico m\u00e1s poderoso, se confabulan en contra de un personaje solitario, el \u00fanico hombre perfecto que haya jam\u00e1s vivido. Aunque los poderosos se burlan de \u00c9l y sus amigos lo abandonan, sin embargo, los evangelios transmiten la fuerte e ir\u00f3nica impresi\u00f3n de que \u00c9l mismo est\u00e1 supervisando todo el largo proceso. Se ha encaminado en forma decidida hacia Jerusal\u00e9n, sabiendo el destino que le aguarda. La cruz ha sido siempre su objetivo. Ahora, al acercarse la muerte, lleva la voz cantante. Un a\u00f1o me adentr\u00e9 en los relatos de los evangelios cuando acababa de leer todo el Antiguo Testamento. En mi itinerario por los libros de historia, de poes\u00eda y de profec\u00eda, hab\u00eda conocido a un Dios de mucho poder. Ca\u00edan cabezas, se derribaban imperios, desaparec\u00edan naciones enteras de la faz de la tierra. Todos los a\u00f1os los jud\u00edos hac\u00edan una pausa como naci\u00f3n para recordar la gran haza\u00f1a de Dios al liberarlos de Egipto, acontecimiento repleto de milagros. Descubr\u00eda resonancias del \u00c9xodo en los Salmos y profetas, indicios para una tribu acorralada de que el Dios que en otro tiempo hab\u00eda respondido a sus oraciones, lo pod\u00eda volver a hacer. Con esos relatos resonando todav\u00eda en mis o\u00eddos, llegu\u00e9 a la descripci\u00f3n detallada que hace Mateo de la \u00faltima semana de Jes\u00fas. Una vez m\u00e1s los jud\u00edos se hab\u00edan reunido en Jerusal\u00e9n para recordar el \u00e9xodo y celebrar la Pascua. Una vez m\u00e1s la esperanza hab\u00eda salido a flote: \u00a1El Mes\u00edas ha llegado! dec\u00eda un rumor. Y luego, como un dardo disparado al coraz\u00f3n de la esperanza, llegaron la traici\u00f3n, el juicio y la muerte de Jes\u00fas. \u00bfC\u00f3mo podemos nosotros, que conocemos de antemano el final, comprender jam\u00e1s la sensaci\u00f3n terrible que se apoder\u00f3 de los seguidores de Jes\u00fas? Con el paso de los siglos el relato se ha vuelto algo com\u00fan, y no puedo comprender y mucho menos recrear, el efecto de esa \u00faltima semana en los que la vivieron. Me limitar\u00e9 a relatar lo que me parece m\u00e1s destacado en este nuevo repaso del episodio de la Pasi\u00f3n. La entrada triunfal Los cuatro evangelios mencionan este acontecimiento que a primera vista parece la \u00fanica vez en que Jes\u00fas se desvi\u00f3 de su aversi\u00f3n a las aclamaciones. La multitud extendi\u00f3 mantos y ramas de \u00e1rbol sobre el camino para mostrar su adoraci\u00f3n. \u00ab\u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or!\u00bb exclamaban. Aunque Jes\u00fas normalmente le ten\u00eda aversi\u00f3n a semejantes manifestaciones de fanatismo, esta vez los dej\u00f3 gritar. A los indignados fariseos les explic\u00f3: \u00abOs digo que si \u00e9stos callaran, las piedras clamar\u00edan.\u00bb \u00bfSe estaba reivindicando el profeta de Galilea en Jerusal\u00e9n? \u00abMirad, el mundo se va tras \u00e9l\u00bb, exclamaron alarmados los fariseos. En ese momento, con varios centenares de miles de peregrinos reunidos en Jerusal\u00e9n, le parec\u00eda a todo el mundo que el Rey hab\u00eda llegado con todo su poder para reclamar el trono al que ten\u00eda derecho. Recuerdo de ni\u00f1o al volver a casa del culto del Domingo de Ramos, cortando de manera distra\u00edda las hojitas de las palmas, pasando r\u00e1pidamente las p\u00e1ginas del bolet\u00edn trimestral de la Escuela Dominical para llegar al tema siguiente. No ten\u00eda sentido. Si la multitud se le arrojaba a los pies una semana, \u00bfc\u00f3mo lo arrestaban y mataban la semana siguiente? Cuando leo los evangelios ahora encuentro tendencias subyacentes que ayudan a explicar el brusco cambio. En el Domingo de Ramos lo acompa\u00f1aba un grupo de Betania, todav\u00eda alborozado por el milagro de L\u00e1zaro. Sin duda que los peregrinos de Galilea, que lo conoc\u00edan muy bien, constitu\u00edan otra gran parte de la multitud. Mateo se\u00f1ala que tambi\u00e9n lo aclamaban los ciegos, los tullidos y los ni\u00f1os. Aparte de estos grupos, sin embargo, el peligro acechaba. Las autoridades religiosas se sent\u00edan ofendidas por Jes\u00fas, y las legiones romanas, que hab\u00eda sido tra\u00eddas para controlar a las multitudes que hab\u00edan acudido para las fiestas, prestar\u00edan atenci\u00f3n a la opini\u00f3n del Sanedr\u00edn en cuanto a qui\u00e9n pod\u00eda significar una amenaza para el orden p\u00fablico. Jes\u00fas mismo tuvo sentimientos encontrados durante el clamoroso desfile. Lucas relata que al acercarse a la ciudad llor\u00f3. Sab\u00eda cu\u00e1n f\u00e1cilmente pod\u00eda cambiar el humor de una multitud. Las voces que gritan: \u00ab\u00a1Hosanna!\u00bb una semana despu\u00e9s pueden vociferar: \u00ab\u00a1Crucif\u00edcale!\u00bb La entrada triunfal est\u00e1 rodeada de un ambiente de ambivalencia. Cuando leo los relatos juntos, lo que me parece que destaca es la naturaleza desconcertante de toda la situaci\u00f3n. Me imagino a un oficial romano acudiendo a galope para ver si hab\u00eda disturbios. Ha visto procesiones en Roma, donde hacen las cosas bien. El general triunfador va en un carruaje dorado, con corceles que tiran de las riendas y las espigas de las ruedas resplandecientes a la luz del sol. Detr\u00e1s de \u00e9l, soldados en bru\u00f1idas armaduras despliegan los estandartes capturados a los ej\u00e9rcitos derrotados. Detr\u00e1s sigue una procesi\u00f3n destartalada de esclavos y prisioneros encadenados, prueba viviente de lo que sucede cuando se desaf\u00eda a Roma. En la entrada triunfal de Jes\u00fas, el destartalado s\u00e9quito no es m\u00e1s que la multitud entusiasmada: los tullidos, los ciegos, los ni\u00f1os, los campesinos de Galilea y Betania. Cuando el oficial busca al objeto de su atenci\u00f3n, vislumbra a una figura melanc\u00f3lica que llora, cabalgando no en un corcel o carruaje sino a lomo de un pollino, con un manto prestado cubriendo el lomo de la bestia a modo de silla de montar. S\u00ed, se desprend\u00eda un aroma de triunfo el Domingo de Ramos, pero no la clase de triunfo que pudiera impresionar a Roma ni por mucho m\u00e1s tiempo a las multitudes en Jerusal\u00e9n. \u00bfQu\u00e9 clase de rey era \u00e9se? La \u00faltima cena Cada vez que leo el relato de Juan me sorprende su tono \u00abmoderno\u00bb. Como en ninguna otra parte, uno de los autores de los evangelios ofrece un retrato realista, a c\u00e1mara lenta. Juan cita extensos fragmentos de di\u00e1logo y subraya la relaci\u00f3n emocional entre Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos. Tenemos en Juan cap\u00edtulos 13 al 17, una memoria \u00edntima de la noche m\u00e1s angustiosa de Jes\u00fas en la tierra. Hay muchas sorpresas reservadas para los disc\u00edpulos esa noche en la que celebran el rito de la Pascua, cargado de simbolismo. Cuando Jes\u00fas lee en voz alta la historia del \u00c9xodo, la mente de los disc\u00edpulos puede muy bien haber sustituido \u00abEgipto\u00bb por \u00abRoma\u00bb. Qu\u00e9 mejor plan pod\u00eda tener Dios que repetir ese ejercicio de fuerza en un momento as\u00ed, con todos los peregrinos congregados en Jerusal\u00e9n. La rotunda afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas aviv\u00f3 sus sue\u00f1os m\u00e1s locos: \u00abYo, pues, os asigno un reino\u00bb, dijo con tono magistral, y: \u00abYo he vencido al mundo.\u00bb Al leer el relato de Juan me encuentro volviendo a un curioso incidente que interrumpe la comida. \u00abSabiendo Jes\u00fas que el Padre le hab\u00eda dado todas las cosas en las manos\u00bb, comienza Juan en forma dram\u00e1tica, para luego agregar este final incongruente: \u00abse levant\u00f3 de la cena, y se quit\u00f3 su manto, y tomando una toalla, se la ci\u00f1\u00f3.\u00bb Vestido como un esclavo, se inclin\u00f3 para lavar la suciedad de las calles de Jerusal\u00e9n de los pies de los disc\u00edpulos. Qu\u00e9 forma tan extra\u00f1a de actuar del invitado de honor en la \u00faltima comida con sus amigos. Qu\u00e9 conducta tan incomprensible de parte de un gobernante que luego iba a anunciar: \u00abYo os asigno un reino.\u00bb En esos d\u00edas, lavar los pies se consideraba tan degradante que el amo no se lo pod\u00eda exigir al esclavo jud\u00edo. Pedro palideci\u00f3 ante esto. La escena del lavamiento de los pies se destaca, para el autor M. Scott Peck, como uno de los acontecimientos m\u00e1s significativos de la vida de Jes\u00fas. \u00abHasta ese momento lo importante en todas las situaciones hab\u00eda sido que alguien llegara a lo m\u00e1s alto y que, una vez ah\u00ed, permaneciera en esa posici\u00f3n o tratara de subir todav\u00eda m\u00e1s. Pero en este caso, este hombre que ya hab\u00eda llegado a lo m\u00e1s alto \u0097quien era rabino, maestro\u0097 de repente desciende a lo m\u00e1s bajo y comienza a lavar los pies de sus seguidores. Con esa sola acci\u00f3n Jes\u00fas dio simb\u00f3licamente un vuelco completo a todo el orden social. No pudiendo comprender lo que suced\u00eda, incluso sus propios disc\u00edpulos se sintieron horrorizados ante tal conducta.\u00bb Jes\u00fas nos pidi\u00f3 a sus seguidores que hici\u00e9ramos tres cosas en recuerdo suyo. Nos pidi\u00f3 que bautiz\u00e1ramos a otros, como \u00c9l hab\u00eda sido bautizado por Juan. Nos pidi\u00f3 que record\u00e1ramos la comida que comparti\u00f3 esa misma noche con los disc\u00edpulos. Por \u00faltimo, nos pidi\u00f3 que nos lav\u00e1ramos los pies unos a otros. La iglesia siempre ha cumplido con dos de estos mandatos, aunque en medio de muchas discusiones acerca de qu\u00e9 significan y cu\u00e1l es la mejor manera de cumplirlos. Pero en la actualidad, tendemos a asociar el tercero, lavar los pies, con peque\u00f1as denominaciones escondidas en las colinas de los montes Apalaches. S\u00f3lo unas pocas denominaciones practican el lavamiento de pies; para las dem\u00e1s, toda esta idea parece primitiva, rural y poco complicada. Se puede debatir acerca de si Jes\u00fas quiso que ese mandato fuera s\u00f3lo para los doce disc\u00edpulos o para todos lo que vendr\u00edamos despu\u00e9s, pero tampoco hay indicios de que los doce siguieran dichas instrucciones. Esa misma noche, algo m\u00e1s tarde, se produjo una discusi\u00f3n entre los disc\u00edpulos acerca de cu\u00e1l de ellos era el mayor. De manera intencional, Jes\u00fas no neg\u00f3 el instinto humano de competencia y ambici\u00f3n. Simplemente lo orient\u00f3 en otra direcci\u00f3n: \u00abSea el mayor entre vosotros como el m\u00e1s joven, y el que dirige como el que sirve.\u00bb Entonces fue cuando proclam\u00f3: \u00abYo, pues, os asigno un reino\u00bb; un reino, en otras palabras, fundado en el servicio y la humildad. En el lavamiento de los pies, los disc\u00edpulos hab\u00edan visto un cuadro vivo de qu\u00e9 quer\u00eda decir. Seguir ese ejemplo no se ha vuelto para nada m\u00e1s f\u00e1cil en dos mil a\u00f1os. Traici\u00f3n En medio de esta velada \u00edntima con sus amigos m\u00e1s cercanos Jes\u00fas dej\u00f3 caer una bomba: uno de los doce hombre reunidos a su alrededor lo entregar\u00eda esa noche a las autoridades. Los disc\u00edpulos \u00abse miraban unos a otros, dudando de qui\u00e9n hablaba\u00bb, y comenzaron a preguntarse unos a otros. Jes\u00fas hab\u00eda tocado un punto susceptible. \u00ab\u00bfDesde luego que no soy yo?\u00bb respondieron los disc\u00edpulos por turno, poniendo de manifiesto sus dudas subyacentes. La traici\u00f3n no resultaba un pensamiento extra\u00f1o. En la Jerusal\u00e9n llena de conspiraciones, qui\u00e9n sabe a cuantos disc\u00edpulos se les hab\u00edan acercado los enemigos de Jes\u00fas para tantearlos. La misma \u00daltima Cena estuvo rodeada de peligro; el aposento alto lo hab\u00eda preparado clandestinamente un hombre misterioso que llevaba un c\u00e1ntaro de agua. Unos momentos despu\u00e9s que Jes\u00fas dejara caer la bomba, Judas sali\u00f3 sigilosamente de la habitaci\u00f3n, sin despertar sospechas. Es claro que el tesorero del grupo quiz\u00e1 se excus\u00f3 diciendo que iba a comprar suministros o a ocuparse de alg\u00fan asunto caritativo. El nombre \u00abJudas\u00bb, com\u00fan en otro tiempo, casi ha desaparecido. Ning\u00fan padre desea poner a su hijo el nombre del traidor m\u00e1s famoso de la historia. Y sin embargo, para mi sorpresa, cuando leo ahora los relatos evang\u00e9licos lo que sobresale es su condici\u00f3n de hombre com\u00fan y corriente, no su villan\u00eda. Al igual que los otros disc\u00edpulos, Jes\u00fas lo hab\u00eda escogido despu\u00e9s de una larga noche de oraci\u00f3n. Como tesorero, obviamente gozaba de la confianza de los dem\u00e1s. Incluso en la \u00daltima Cena se sent\u00f3 en un lugar de honor cerca de Jes\u00fas. Los evangelios no ofrecen ninguna pista en el sentido de que Judas pudiera haber sido un \u00abesp\u00eda\u00bb que se infiltr\u00f3 en el c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo para planificar esta perfidia. \u00bfC\u00f3mo fue posible, pues, que Judas traicionara al Hijo de Dios? En el momento de hacerme la pregunta pienso en los otros disc\u00edpulos que abandonan a Jes\u00fas en Getseman\u00ed y en Pedro que jura: \u00abNo conozco al hombre\u00bb, cuando lo presionan en el atrio, en la casa del sumo sacerdote, y en los once que obstinadamente se niegan a creer las noticias de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. El acto traicionero de Judas difiri\u00f3 en cuanto a grado, pero no en cuanto a clase de las muchas otras deslealtades. Lleno de curiosidad por ver c\u00f3mo presentar\u00eda Hollywood el acto de traici\u00f3n, proyect\u00e9 quince versiones de la acci\u00f3n de Judas. Me encontr\u00e9 con muchas teor\u00edas. Seg\u00fan unos, codiciaba el dinero. Otros lo presentaban como temeroso, que llega a la decisi\u00f3n de cerrar trato cuando los enemigos de Jes\u00fas lo fueron acosando. Otros lo retrataban como desilusionado, pregunt\u00e1ndose: \u00bfpor qu\u00e9 Jes\u00fas limpi\u00f3 el templo sagrado con un l\u00e1tigo en vez de movilizar un ej\u00e9rcito en contra de Roma? Quiz\u00e1 se hab\u00eda cansado de la \u00abblandura\u00bb de Jes\u00fas: como los militantes en la moderna Palestina o Irlanda del Norte, Judas no tuvo paciencia para una revoluci\u00f3n lenta, no violenta. O, por el contrario, \u00bfesperaba acaso forzar a Jes\u00fas a actuar? Si Judas preparaba el arresto, sin duda que Jes\u00fas se ver\u00eda obligado a declararse abiertamente y a establecer su reino. Hollywood prefiere presentar a Judas como un rebelde complicado, heroico. La Biblia simplemente dice: \u00abSatan\u00e1s entr\u00f3 en \u00e9l\u00bb cuando dej\u00f3 la mesa para llevar a cabo su acci\u00f3n. En cualquier caso, el desencanto de Judas difiri\u00f3, de nuevo, s\u00f3lo en grado de lo que otros disc\u00edpulos hab\u00edan sentido. Cuando se vio claramente que la clase de reino que Jes\u00fas propon\u00eda conduc\u00eda a una cruz, no a un trono, todos ellos fueron desapareciendo en la oscuridad. Judas no fue la primera ni la \u00faltima persona que haya traicionado a Jes\u00fas, sino la m\u00e1s famosa. Shusako Endo, el novelista cristiano de Jap\u00f3n, tom\u00f3 la traici\u00f3n como tema central de muchas de sus novelas. Silence (Silencio), la m\u00e1s conocida, habla de cristianos japoneses que negaron su fe bajo la persecuci\u00f3n de los shoguns. Endo hab\u00eda le\u00eddo muchos relatos sobrecogedores acerca de los m\u00e1rtires cristianos, pero no hab\u00eda encontrado ninguno acerca de los traidores cristianos. \u00bfC\u00f3mo hubiera podido encontrarlos? Nadie hab\u00eda escrito ninguno. Sin embargo, para Endo, el mensaje m\u00e1s poderoso de Jes\u00fas fue su amor inextinguible, incluso y especialmente por quienes lo traicionaron. Cuando Judas gui\u00f3 hasta el huerto a una turba dispuesta a linchar a Jes\u00fas, \u00e9ste se dirigi\u00f3 a \u00e9l como \u00abamigo\u00bb. Los otros disc\u00edpulos lo abandonaron, pero sigui\u00f3 am\u00e1ndolos. Su pueblo lo hizo ejecutar; pero estando en la cruz, desnudo, en la posici\u00f3n de ignominia definitiva, Jes\u00fas, con un esfuerzo supremo, exclam\u00f3: \u00abPadre, perd\u00f3nalos\u0085\u00bb No conozco ning\u00fan otro contraste m\u00e1s agudo entre dos seres humanos que el que se da entre Pedro y Judas. Ambos tuvieron liderazgo dentro del grupo de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Ambos vieron y escucharon cosas maravillosas. Ambos pasaron por el mismo ciclo agitado de esperanza, temor y desilusi\u00f3n. Cuando aumentaron los riesgos, ambos negaron al Maestro. Ah\u00ed termina la semejanza. Judas, con pesar pero al parecer sin arrepentimiento, acept\u00f3 las consecuencias l\u00f3gicas de su acci\u00f3n, se quit\u00f3 la vida, y pas\u00f3 a la historia como el traidor m\u00e1s grande de todos los tiempos. Muri\u00f3 sin querer recibir lo que Jes\u00fas vino a ofrecerle. Pedro, humillado, pero siempre receptivo al mensaje de gracia y perd\u00f3n de Jes\u00fas, pas\u00f3 a dirigir un avivamiento en Jerusal\u00e9n y no se detuvo hasta que lleg\u00f3 a Roma. Getseman\u00ed Desde el aposento alto en Jerusal\u00e9n, saturado de olores de cordero, hierbas amargas y cuerpos sudorosos, Jes\u00fas y su grupo de once se levantaron para dirigirse a los olivares frescos y espaciosos de un huerto llamado Getseman\u00ed. La primavera estaba en todo su esplendor, el aire de la noche lleno de fragancia de flores. Acostados bajo la luna y las estrellas, en un ambiente pac\u00edfico lejos del ajetreo de la ciudad, los disc\u00edpulos se adormecieron r\u00e1pidamente. Jes\u00fas, sin embargo, no experimentaba semejante paz. \u00abComenz\u00f3 a entristecerse y a angustiarse en gran manera\u00bb, dice Mateo. Lo mismo escribe Marcos. Y ambos escritores mencionan sus palabras quejumbrosas a los disc\u00edpulos: \u00abMi alma est\u00e1 muy triste hasta la muerte; quedaos aqu\u00ed y velad\u00bb. Jes\u00fas hab\u00eda ido con frecuencia a orar solo, a veces enviando a los disc\u00edpulos lejos en una barca de modo que pudiera pasar la noche a solas con el Padre. Esa noche, sin embargo, necesitaba la presencia de ellos. Por instinto, los seres humanos necesitamos a alguien a nuestro lado en el hospital la noche antes de una operaci\u00f3n, en el hogar de ancianos cuando la muerte se aproxima, en cualquier momento importante de crisis. Necesitamos el contacto tranquilizador de la presencia humana. La reclusi\u00f3n sin comunicaci\u00f3n es el peor castigo que nuestra especie haya inventado. Encuentro en el relato de los evangelios acerca de Getseman\u00ed una intensidad profunda de soledad que Jes\u00fas no hab\u00eda experimentado nunca antes. Quiz\u00e1 si se hubiera incluido a mujeres en la \u00daltima Cena, Jes\u00fas no hubiera tenido que pasar esas noches solo. La madre de Jes\u00fas, llena de presentimiento, hab\u00eda acudido a Jerusal\u00e9n; \u00e9sta es la primera menci\u00f3n que se hace de ella en los evangelios desde el comienzo del ministerio de su hijo. Las mismas mujeres que se quedaron junto a la cruz, envolvieron su cuerpo r\u00edgido y acudieron r\u00e1pidamente al sepulcro al amanecer, sin duda que hubieran permanecido junto a \u00c9l en el huerto, hubieran sostenido su cabeza y enjugado sus l\u00e1grimas. Pero a Jes\u00fas s\u00f3lo lo acompa\u00f1aron amigos. Amodorrados por la comida y el vino, se durmieron mientras Jes\u00fas soportaba la prueba solo. Cuando los disc\u00edpulos le fallaron, Jes\u00fas no trat\u00f3 de ocultar que se sent\u00eda herido: \u00ab\u00bfAs\u00ed que no hab\u00e9is podido velar conmigo una hora?\u00bb Estas palabras sugieren algo m\u00e1s ominoso que la soledad. \u00bfEs posible que, por primera vez, no deseara estar a solas con el Padre? Se estaba desarrollando un gran conflicto, y los evangelios describen el tormento de Jes\u00fas en una forma muy poco parecida a los relatos jud\u00edos y cristianos de martirios. \u00abPase de m\u00ed esta copa\u00bb, suplic\u00f3. No se trataba de oraciones piadosas y formales: \u00abestando en agon\u00eda, oraba m\u00e1s intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que ca\u00edan hasta la tierra\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 consist\u00eda exactamente el conflicto? \u00bfTemor del dolor y de la muerte? Desde luego. A Jes\u00fas no le agradaba esa perspectiva m\u00e1s que a usted o a m\u00ed. Pero algo m\u00e1s estaba en juego, una nueva experiencia para Jes\u00fas que s\u00f3lo se puede llamar abandono por parte de Dios. En esencia, Getseman\u00ed describe, despu\u00e9s de todo, el caso de una oraci\u00f3n no respondida. La copa del sufrimiento no fue quitada. El mundo hab\u00eda rechazado a Jes\u00fas: prueba de esto era el desfile a la luz de las antorchas que se aproximaba por los senderos del huerto. Pronto los disc\u00edpulos lo iban a abandonar. Durante la oraci\u00f3n, la oraci\u00f3n angustiada que se top\u00f3 con un muro de silencio, sin duda debe haber sentido como si tambi\u00e9n Dios le hubiera vuelto la cara. John Howard Yoder conjetura acerca de lo que habr\u00eda podido suceder si Dios hubiera intervenido para concederle la petici\u00f3n: \u00abPasa de m\u00ed esta copa.\u00bb Jes\u00fas no era en forma alguna impotente. Si hubiera insistido en hacer su propia voluntad y no la de su Padre, hubiera llamado a doce legiones de \u00e1ngeles (setenta y dos mil) para que pelearan una Guerra Santa por \u00c9l. En Getseman\u00ed, Jes\u00fas revivi\u00f3 la tentaci\u00f3n de Satan\u00e1s en el desierto. En ambos casos hubiera podido solucionar el problema del mal por la fuerza, con una r\u00e1pida pu\u00f1alada al tentador en el desierto o una violenta batalla en el huerto. No hubiera habido historia de la Iglesia, ni Iglesia, se hubiera detenido toda la historia humana y hubiera concluido la era actual. Todo esto entraba dentro del poder de Jes\u00fas, si hubiera dicho una sola palabra, si hubiera pasado por alto el sacrificio personal y descartado el complicado futuro de la redenci\u00f3n. Ning\u00fan reino se hubiera desarrollado como una semilla de mostaza; el reino hubiera m\u00e1s bien descendido como una granizada. Sin embargo, como nos lo recuerda Yoder, la cruz, la \u00abcopa\u00bb que ahora parec\u00eda tan terrible, era la raz\u00f3n misma de la venida de Jes\u00fas a la tierra. \u00abEn la cruz est\u00e1 el hombre que ama a sus enemigos, el hombre cuya justicia es mayor que la de los fariseos, quien siendo rico se hizo pobre, quien dio su manto a quienes le robaron la t\u00fanica, quien ora por quienes lo utilizan en forma insultante. La cruz no es un rodeo o un obst\u00e1culo en el camino del reino, ni siquiera es el camino al reino; es el reino que ha venido.\u00bb Despu\u00e9s de varias horas de atormentada oraci\u00f3n, Jes\u00fas lleg\u00f3 a una decisi\u00f3n. Su voluntad y la del Padre convergieron. \u00ab\u00bfNo era necesario que el Cristo padeciera estas cosas?\u00bb es como lo expres\u00f3 luego. Despert\u00f3 a sus adormecidos amigos por \u00faltima vez y se dirigi\u00f3 decididamente, en medio de la oscuridad, hacia quienes quer\u00edan matarlo.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Tomado del libro \u00abEl Jes\u00fas que nunca conoc\u00ed\u00bb, de Philip Yancey, Editorial VIDA, 1996, pp. 189208. Usado con permiso. \u00a9Copyright 2010. DesarrolloCristiano.com, derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Philip Yancey La cruz no es un rodeo o un obst\u00e1culo en el camino del reino, ni siquiera es el camino al reino; es el reino que ha venido. 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