{"id":2409,"date":"2015-12-01T00:46:11","date_gmt":"2015-12-01T05:46:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/desde-el-corazon-de-una-madre\/"},"modified":"2015-12-01T00:46:11","modified_gmt":"2015-12-01T05:46:11","slug":"desde-el-corazon-de-una-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/desde-el-corazon-de-una-madre\/","title":{"rendered":"Desde el coraz\u00f3n de una madre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Liliana Reichel<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En el acompa\u00f1amiento pastoral a mujeres siempre encontraremos a alguna que vive el dolor de no poder criar a hijos y cuyo deseo m\u00e1s profundo es tenerlos. Si queremos ayudarlas a sanar, es necesario que nos sensibilicemos ante ellas y conozcamos el dolor, la aflicci\u00f3n, la amargura y muchos otros sentimientos que se han gestado en su coraz\u00f3n por esa ausencia. La carta de Liliana revela el coraz\u00f3n de una madre con este tipo de dolor.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Nota editorial: En el acompa\u00f1amiento pastoral a mujeres siempre encontraremos a alguna que vive el dolor de no poder criar hijos y cuyo deseo m\u00e1s profundo es tenerlos. Si queremos ayudarlas a sanar, es necesario que nos sensibilicemos ante ellas y conozcamos el dolor, la aflicci\u00f3n, la amargura y muchos otros sentimientos que se han gestado en su coraz\u00f3n por esa ausencia. Por eso, queremos descubrir ante ustedes el coraz\u00f3n de una madre que nunca pudo amamantar a sus hijos. Liliana Reichel, durante muchos a\u00f1os intent\u00f3 tener hijos, pero siempre los perd\u00eda. Finalmente, ella y su esposo adoptaron una peque\u00f1a, Priscila. Dios estaba haciendo su proceso de sanidad en ella, mas el a\u00f1o pasado (2002), en un asalto, fue asesinada, delante de su esposo y su peque\u00f1a hija. Hace unos meses el esposo, Germ\u00e1n, encontr\u00f3 entre sus pertenencias una carta escrita por ella. Un paso importante en su proceso de sanidad queda al descubierto (obs\u00e9rvelo en el p\u00e1rrafo en it\u00e1lica). Sigue la carta:<\/P><br \/>\n<P align=justify><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/P><br \/>\n<P align=right>14 de agosto, 2001\u00a0<\/P><br \/>\n<P align=justify>Queridos hijos, <\/P><br \/>\n<P align=justify>No s\u00e9 como empezar a decirles lo que siento despu\u00e9s de tantos a\u00f1os\u0085 S\u00e9 que se encuentran bien en la presencia del Se\u00f1or, aunque les confieso que me gustar\u00eda que est\u00e9n conmigo. Quisiera poder abrazarlos, besarlos, compartir las cosas del \u00abcole\u00bb y lo que les pasa diariamente, re\u00edrnos alrededor de la mesa, verlos jugar con pap\u00e1, poder disfrutar juntos de la vida\u0085 Esto me tiene muy triste, \u00a1no puedo tenerlos conmigo! Muchas veces lloro y pienso en ustedes. Durante mucho tiempo guard\u00e9 su ropa. El otro d\u00eda decid\u00ed regalarla a unos bebes que van a nacer, que son muy pobres. A\u00f1os esper\u00e9 tener un bebe, \u0085que Dios hiciera ese milagro. Guardaba la ilusi\u00f3n de poder tenerlos en mis brazos. Me hubiera gustado poder abrazarlos, mimarlos, darles besos, verlos crecer, sonre\u00edr, verles su hermoso rostro, lindos como pap\u00e1. Prisci (Priscila) muchas veces me pregunta por ustedes y espera, aunque sea en el cielo, encontrarlos y abrazarlos. Aunque han pasado varios a\u00f1os, a\u00fan me duele mucho su p\u00e9rdida. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Me siento impotente, fracasada, frustrada, muchas veces desesperanzada. Gracias a Dios que su pap\u00e1 es muy tierno y comprensivo; a pesar de como yo soy, me sigue amando. \u00a1Me hubiera gustado que lo conozcan! Es el mejor hombre del mundo, paciente, cari\u00f1oso, trabajador y un fiel servidor del Se\u00f1or Jes\u00fas. Tambi\u00e9n su esperanza es poder verlos en el cielo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Me queda un agujerito en el coraz\u00f3n con cada una de sus partidas. Todos me son especiales, queridos, amados y deseados, pero hoy tengo que comprender que murieron; Llevarlos en el coraz\u00f3n como hasta el momento, me trajo mucha depresi\u00f3n, tristeza y otras cosas que no quisiera decirles (como cu\u00e1n in\u00fatil e inservible me he sentido muchas veces). Pero tengo que dejarlos partir, enterrarlos para poder sanarme. No pueden imaginarse cu\u00e1nto los quiero; nada hay que reemplace el lugar que ustedes dejar\u00e1n. Priscila me alegra mucho el coraz\u00f3n. Es la hermanita que adoptamos. Milagros es la otra nena que queremos adoptar tambi\u00e9n, aunque las cosas se dificultan. Durante mucho tiempo quise saber y luch\u00e9 por saber cual fue la causa de sus muertes. Hasta ahora no tengo una respuesta concreta. No s\u00e9 si el saberlo me hubiera gustado o ayudado. Pero lleg\u00f3 el momento de despedirnos, hasta que nos veamos, nos reconozcamos y nos podamos abrazar largamente y besarnos. No quiero, pero tengo que hacerlo. Las l\u00e1grimas nublan mi visi\u00f3n y se me anuda el coraz\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Nunca supe cuales eran sus sexos, pero les dimos nombres elegidos por nosotros que ten\u00edan un gran significado: Esteban, el primog\u00e9nito, David, D\u00e9bora, Janine y del m\u00e1s peque\u00f1o\u0085 todo fue tan r\u00e1pido, confuso y con el temor del final predecible. La Palabra del Se\u00f1or siempre me consol\u00f3. Mi oraci\u00f3n fue que crecieran seg\u00fan la voluntad de Dios. Estoy triste porque no crecieron seg\u00fan mi voluntad. Debo aceptar la soberan\u00eda de Dios, aun en las cosas que me duelen. \u00bfC\u00f3mo decirles adi\u00f3s? No s\u00e9, tengo ganas de gritar, llorar, patalear, pero no lo puedo hacer, ni siquiera tengo un cajoncito, una foto, un lugar en el cementerio para abrazar y llorar. S\u00e9 que est\u00e1n mejor que ac\u00e1 porque esa es la promesa de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Chau! Besos. Los quiero mucho, los amo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Entonces\u0085 hasta el cielo, donde nos abrazaremos y conoceremos los motivos, las causas que hoy no sabemos. Los extra\u00f1o much\u00edsimo. Adi\u00f3s, mam\u00e1 Lili<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nos hemos sentido conmovidos por la profundidad de expresi\u00f3n que encontramos en este escrito y por el testimonio secreto del sufrimiento que Liliana llev\u00f3 por muchos a\u00f1os en su coraz\u00f3n. Pero tambi\u00e9n damos gracias a Dios que tuvo la oportunidad de procesar su experiencia espiritualmente para luego volcarlo en esta carta tan especial. Muestra, con su ejemplo, un camino a seguir para todas aquellas que est\u00e1n sufriendo un calvario similar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sugerimos tener en cuenta, como m\u00ednimo, estos tres principios para ayudar a mujeres que sufren este problema:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nNo minimice, ni desestime la profundidad de la angustia que experimenta la mujer que no puede tener hijos.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nAn\u00edmela a que realice su proceso de duelo por la muerte prenatal de sus hijos.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nAn\u00edmela a buscar a un ni\u00f1o a quien pueda dar afecto maternal.<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Apuntes Mujer L\u00edder, edici\u00f3n de junio \u0096 septiembre de 2003, Volumen I \u0096 N\u00famero 2<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Liliana Reichel En el acompa\u00f1amiento pastoral a mujeres siempre encontraremos a alguna que vive el dolor de no poder criar a hijos y cuyo deseo m\u00e1s profundo es tenerlos. Si queremos ayudarlas a sanar, es necesario que nos sensibilicemos ante ellas y conozcamos el dolor, la aflicci\u00f3n, la amargura y muchos otros sentimientos que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/desde-el-corazon-de-una-madre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDesde el coraz\u00f3n de una madre\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2409","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2409"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2409\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}