{"id":24108,"date":"2016-04-05T14:52:43","date_gmt":"2016-04-05T19:52:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-promesas-de-dios\/"},"modified":"2016-04-05T14:52:43","modified_gmt":"2016-04-05T19:52:43","slug":"las-promesas-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-promesas-de-dios\/","title":{"rendered":"Las promesas de Dios"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">Despu\u00e9s de expresar las consecuencias angustiosas y duraderas en el Salmo 137, el escritor realiza un peque\u00f1o autoan\u00e1lisis. Su perspectiva cambia y ya no mira hacia el exterior sino empieza a mirarse internamente. Hace una pregunta razonable en el vers\u00edculo 4: \u00ab\u00bfC\u00f3mo cantaremos las canciones del Se\u00f1or en tierra de extra\u00f1os?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esa pregunta toca dos aspectos. Primero, los jud\u00edos comprend\u00edan que su parte en Cana\u00e1n pertenec\u00eda al pacto de Dios con Abraham. \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan cantarle leg\u00edtimamente acerca de la fidelidad de Dios si ya no exist\u00eda ese pacto?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Lo que ellos no entend\u00edan era que su exilio era algo temporal; setenta a\u00f1os, tal como fue predicho. Dios les hab\u00eda dicho que esa tierra depend\u00eda de su obediencia (Deuteronomio 28). La respuesta a esa pregunta entonces es: \u00abguarda mis mandamientos y yo te restaurar\u00e9 la tierra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El segundo aspecto tiene que ver con la sinceridad. Cantar de manera genuina es algo espont\u00e1neo; no puede ser algo obligado. Ni tampoco podr\u00eda salir de un coraz\u00f3n rebelde o de una conciencia culpable. Los jud\u00edos cautivos no pod\u00edan cantar con gozo; necesitaban la ayuda sobrenatural. Lo mismo nos pasa a todos. No podemos experimentar gozo en tanto que estamos esclavizados al pecado. Solo lo podemos tener cuando hemos sido liberados por el poder de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pablo y Silas estaban encadenados en la c\u00e1rcel de Filipo, no obstante, cantaban canciones y melod\u00edas cristianas. Ellos eran cautivos, f\u00edsicamente hablando, pero espiritualmente ellos eran totalmente libres. Por esa raz\u00f3n ellos pod\u00edan cantar con un gozo sincero a pesar de lo que les rodeaba (Hechos 16:25-26).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La canci\u00f3n 137 contin\u00faa con el deseo de no rendirse. Su castigo era severo pero el compositor segu\u00eda confiando en Dios que iba a cumplir sus promesas. El salmista, con su celo patri\u00f3tico jud\u00edo, declara su devoci\u00f3n al Se\u00f1or y a la ciudad capital de su tierra, la tierra que Dios le prometi\u00f3 incondicionalmente a los descendientes hebreos de Abraham.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><em>\u00bfC\u00f3mo cantaremos las canciones del Se\u00f1or en tierra de extra\u00f1os?<br \/>Si me olvido de ti, oh Jerusal\u00e9n,<br \/>que mi mano derecha olvide su destreza.<br \/>Mi lengua se pegue a mi paladar<br \/>si no me acuerdo de ti,<br \/>si no ensalzo a Jerusal\u00e9n<br \/>como principal motivo de mi alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Note que en el vers\u00edculo 4, el compositor utiliza la primera persona plural para conjugar la oraci\u00f3n. Pero en los siguientes dos vers\u00edculos, \u00e9l utiliza la primera persona singular. \u00c9l dice que nunca olvidar\u00e1 las bendiciones y los beneficios de ser un ciudadano de Jud\u00e1. \u00c9l pide que su canci\u00f3n sea olvidada para siempre, que no pueda tocarla correctamente (\u00abmi mano derecha\u00bb) o cantar espont\u00e1neamente (\u00abmi lengua\u00bb), si llegara a olvidar los beneficios maravillosos de su hogar. Aunque el compositor habla por s\u00ed mismo, no olvidemos que \u00e9l escribi\u00f3 este himno para que los fieles de Jud\u00e1 lo cantaran. Mientras un\u00edan sus voces, cada uno de ellos hacia el pacto de recordar la promesa de Dios a pesar de las circunstancias.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si usted es un creyente en Jesucristo, nada puede romper su uni\u00f3n con Dios (Juan 10:28-29; Romanos 8:28-39; 2 Timoteo 1:12). Sin embargo, las consecuencias duraderas de las malas acciones pueden hacerle pensar que Dios le ha abandonado. El pueblo de Jud\u00e1 rehusaba aceptar esta falacia y se animaban mediante las promesas de Dios. Se enfocaban en la bondad incesante de Dios a pesar de la falta de devoci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Afirmando el alma<\/strong><br \/>Repase estas promesas de Dios:<br \/>Juan 14:1-3; Salmos 32:5; Deuteronomio 7: 9; 1 Corintios 15:51-54; Proverbios 28:13; Salmos 86:15; 1 Juan 5:13;\u00a0 Juan 3:17-18; Hebreos 8:12; Apocalipsis 7:15-17;\u00a0 1 Juan 1: 9; Romanos 8: 28-39.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Memorice las promesas que m\u00e1s le impacten y rec\u00edtelas cuando el des\u00e1nimo intente abrumarle.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\">Adaptado del libro,<em> Viviendo los Salmos<\/em> (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.editorialmh.org\" title=\"www.editorialmh.org\">www.editorialmh.org<\/a>). Copyright<br \/>\u00a9 2014 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de expresar las consecuencias angustiosas y duraderas en el Salmo 137, el escritor realiza un peque\u00f1o autoan\u00e1lisis. Su perspectiva cambia y ya no mira hacia el exterior sino empieza a mirarse internamente. 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