{"id":24197,"date":"2016-04-05T14:56:04","date_gmt":"2016-04-05T19:56:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-mirada-en-dios\/"},"modified":"2016-04-05T14:56:04","modified_gmt":"2016-04-05T19:56:04","slug":"la-mirada-en-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-mirada-en-dios\/","title":{"rendered":"La mirada en Dios"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al leer el Salmo 13 \u00a0y reflexionar en la secci\u00f3n que describe a David de cara al suelo, abrumado con dolor y desesperanza, puedo ver dos aplicaciones pr\u00e1cticas:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">1. David se sent\u00eda agotado debido a la duraci\u00f3n de la prueba. \u00abHasta cu\u00e1ndo\u00bb aparece cuatro veces en s\u00f3lo dos vers\u00edculos. No olvidemos que Dios no s\u00f3lo dise\u00f1a la profundidad de la prueba sino tambi\u00e9n su duraci\u00f3n. El antiguo profeta Habacuc hizo la misma pregunta en el cap\u00edtulo 1 del libro que lleva su nombre: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">2. En los primeros dos vers\u00edculos del Salmo 13 David se vuelve contra de todos excepto \u00e9l mismo. Esto me ense\u00f1a que cuando trato de enfrentarme a la prueba en la carne, me vuelvo en contra de Dios, mi enemigo o mi circunstancia en vez de preguntarle a Dios que es lo que est\u00e1 tratando de ense\u00f1arme en esta situaci\u00f3n. Cuantas lecciones maravillosas Dios quisiera ense\u00f1arnos si nuestros corazones arrogantes estuvieran dispuestos a derretirse en el horno de la aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En medio de su angustia y su sufrimiento, David tom\u00f3 una decisi\u00f3n vital. En vez de continuar en esa espiral de sufrimiento, David cambi\u00f3 su perspectiva. Esto nos lleva a la segunda secci\u00f3n de la canci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">David de rodillas:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00a1Mira; resp\u00f3ndeme, oh Se\u00f1or, Dios m\u00edo!<br \/>Alumbra mis ojos para que no duerma de muerte.<br \/>\u00a0No sea que mi enemigo diga: \u201c\u00a1Lo venc\u00ed!\u201d.<br \/>Mis enemigos se alegrar\u00e1n si yo resbalo (vv. 3-4)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Algo le ocurri\u00f3 a David entre la segunda y la tercera estrofa de este himno. Quiz\u00e1s analiz\u00f3 sus propias quejas y se dio cuenta de que era simple autocompasi\u00f3n. Yo he hecho eso, \u00bfy usted? Tal vez hizo una pausa en su composici\u00f3n y volvi\u00f3 a leer lo que hab\u00eda escrito. Y al hacerlo se alarm\u00f3 al ver la incredulidad que hab\u00eda comenzado a surgir ante sus ojos. En esta secci\u00f3n observamos una marcada diferencia. Ya no est\u00e1 de cara al suelo. Su abatimiento est\u00e1 desapareciendo. Lo encontramos ahora de rodillas, lo encontramos en un lugar de victoria. El misionero martirizado, Jim Elliot, escribi\u00f3 una vez: \u00abLos santos que avanzan de rodillas nunca vuelven atr\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Observe como los vers\u00edculos 3 y 4 se conectan con los vers\u00edculos 1 y 2.\u00a0 David parece recordar sus quejas y las analiza mientras habla con el Se\u00f1or acerca de ellas. Hay tres cambios aparentes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Primero, en lugar de ver al Se\u00f1or como un Dios que no se preocupa por \u00e9l (v. 1), David le hace la petici\u00f3n que le \u00abresponda\u00bb (v. 3). Y observe que \u00e9l le dice en el vers\u00edculo 3: \u00abDios m\u00edo\u00bb. David ya no piensa que existe alguna distancia entre \u00e9l y Dios. Su perspectiva es diferente ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Segundo, en vez del abatimiento y la angustia que tiene su coraz\u00f3n debido a su propio deseo de resolver las cosas por s\u00ed solo (v. 2), David le pide al Se\u00f1or que le alumbre sus ojos. Una vez m\u00e1s, el hebreo nos da una comprensi\u00f3n m\u00e1s clara. La palabra que se traduce como \u00abalumbrar\u00bb en el vers\u00edculo 3 tiene una ra\u00edz causal y literalmente significa: \u00abiluminar\u00bb. En N\u00fameros 6: 24-26, leemos el mismo t\u00e9rmino en aquella bendici\u00f3n que hemos escuchado muchas veces:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El Se\u00f1or te bendiga y te guarde.<br \/>El Se\u00f1or haga resplandecer su rostro sobre ti,<br \/>y tenga de ti misericordia.<br \/>El Se\u00f1or levante hacia ti su rostro,<br \/>y ponga en ti paz.<br \/>(El \u00e9nfasis es m\u00edo).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El rostro de David hab\u00eda perdido su \u201cbrillo\u201d.\u00a0 Su rostro y especialmente sus ojos se hab\u00edan opacado. \u00c9l ansiaba que el brillo de Dios se reflejara nuevamente en sus ojos, en ese rostro que estaba mirando al suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Una vez m\u00e1s tengo que decir que cuando las pruebas se intentan resolver la carne, los ojos muestran la desilusi\u00f3n. No es algo que podamos esconder. Todo nuestro rostro se vuelve r\u00edgido\u00a0 e inflexible, perdemos esa \u00abchispa\u00bb y esa \u00abluz\u00bb que antes surg\u00eda de nuestros corazones. Cuando el gozo interno se va, tambi\u00e9n el brillo de nuestros ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tercero, David en vez de preocuparse de su enemigo (v.2), le entrega mentalmente su enemigo al Se\u00f1or y deja que se encargue de los resultados (vv. 3-4).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este cambio tan notable de David ocurri\u00f3 cuando decidi\u00f3 entreg\u00e1rselo todo a Dios en oraci\u00f3n. Aunque suene como un clich\u00e9, nuestra oraci\u00f3n ferviente sigue siendo el aceite m\u00e1s efectivo que reduce la fricci\u00f3n del af\u00e1n diario del abatimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Afirmando el alma<\/strong><br \/>Si usted dejara de pedirle a Dios que cambiara sus circunstancias externas e hiciera m\u00e1s bien una oraci\u00f3n rindi\u00e9ndose a \u00e9l y pidi\u00e9ndole que \u00e9l le cambie, \u00bfqu\u00e9 cree usted que ocurrir\u00eda? \u00bfQu\u00e9 es lo que lo detiene de orar de esa forma?<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\">Adaptado del libro,<em> Viviendo los Salmos<\/em> (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.editorialmh.org\" title=\"www.editorialmh.org\">www.editorialmh.org<\/a>). Copyright<br \/>\u00a9 2014 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al leer el Salmo 13 \u00a0y reflexionar en la secci\u00f3n que describe a David de cara al suelo, abrumado con dolor y desesperanza, puedo ver dos aplicaciones pr\u00e1cticas: 1. David se sent\u00eda agotado debido a la duraci\u00f3n de la prueba. \u00abHasta cu\u00e1ndo\u00bb aparece cuatro veces en s\u00f3lo dos vers\u00edculos. 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