{"id":24297,"date":"2016-04-05T15:00:18","date_gmt":"2016-04-05T20:00:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-el-no-hay-sorpresas\/"},"modified":"2016-04-05T15:00:18","modified_gmt":"2016-04-05T20:00:18","slug":"para-el-no-hay-sorpresas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-el-no-hay-sorpresas\/","title":{"rendered":"Para \u00c9l no hay sorpresas"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pablo tuvo el control de su propia vida por m\u00e1s de 30 a\u00f1os. Su hoja de servicios en el juda\u00edsmo era insuperable. Mientras iba en busca de mayor reputaci\u00f3n para s\u00ed mismo, el l\u00e1ser de la presencia de Dios lo par\u00f3 en seco, dej\u00e1ndolo ciego. Al igual que el grupo de pastores que a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00edan estado vigilando fielmente sobre sus ovejas en otra noche memorable en las afueras de Bel\u00e9n, Saulo y sus acompa\u00f1antes cayeron al suelo, aturdidos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Eso es lo que sigue sucediendo hoy cuando golpea la desgracia. Usted recibe la noticia tarde en la noche, por tel\u00e9fono, y no puede moverse. Mientras el polic\u00eda le habla del choque de frente de los veh\u00edculos, usted se qued\u00f3 paralizado sin poder creerlo. Despu\u00e9s de escuchar la palabra \u201cc\u00e1ncer\u201d, usted est\u00e1 tan conmocionado que casi no puede salir caminando del consultorio del m\u00e9dico. Un amigo me dijo una vez que, despu\u00e9s de escuchar su temido diagn\u00f3stico, se fue tambaleando al ba\u00f1o donde vomit\u00f3, cay\u00f3 de rodillas y solloz\u00f3 incontrolablemente. Los golpes inesperados de la vida nos causan tanto temor que casi no podemos continuar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por primera vez en su orgullosa y ego\u00edsta vida, Saulo se hab\u00eda vuelto un desesperado dependiente. No s\u00f3lo hab\u00eda sido derribado a tierra, sino que tambi\u00e9n estaba ciego. Sus otros sentidos estaban alertas y, para su sorpresa, escuch\u00f3 una voz del cielo que le dec\u00eda: \u201cSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u201d (Hechos 9:4). Estaba convencido de que hab\u00eda estado persiguiendo a unas personas, a los seguidores de un culto a un falso Mes\u00edas. Pero descubri\u00f3 que el verdadero objeto de su abominable crueldad era Cristo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Vivimos en una cultura que confunde, por lo regular, humanidad con divinidad. Las l\u00edneas se vuelven confusas. Es la clase de teolog\u00eda empalagosa que dice que Dios est\u00e1 sentado en el extremo del cielo, pensando: <em>\u00bfQu\u00e9 ir\u00e1n a hacer ahora?<\/em> \u00a1Qu\u00e9 absurdo! Dios es omnisciente, es decir que lo sabe todo. Esto implica, claramente, que Dios nunca aprende nada, no obstante nuestras decisiones pecaminosas y nuestras perversas acciones. Nada jam\u00e1s lo sorprende a \u00c9l. Desde el momento en que somos concebidos, hasta el momento en que morimos, estamos seguros dentro del marco de su mirada vigilante y de su soberano plan para nosotros.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\"><em>Tomado del libro Buenos D\u00edas con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.editorialmundohispano.org\">www.editorialmundohispano.org<\/a><\/em><em>). Copyright \u00a9 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo tuvo el control de su propia vida por m\u00e1s de 30 a\u00f1os. Su hoja de servicios en el juda\u00edsmo era insuperable. Mientras iba en busca de mayor reputaci\u00f3n para s\u00ed mismo, el l\u00e1ser de la presencia de Dios lo par\u00f3 en seco, dej\u00e1ndolo ciego. 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