{"id":24357,"date":"2016-04-05T15:03:03","date_gmt":"2016-04-05T20:03:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-verdad-dicha-con-amor\/"},"modified":"2016-04-05T15:03:03","modified_gmt":"2016-04-05T20:03:03","slug":"la-verdad-dicha-con-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-verdad-dicha-con-amor\/","title":{"rendered":"La verdad dicha con amor"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">Me causa admiraci\u00f3n que Job pusiera atenci\u00f3n a las palabras de su esposa. Las analiz\u00f3, medit\u00f3 en ellas, las consider\u00f3 cuidadosamente. Job no malinterpret\u00f3 ni ignor\u00f3 a su mujer. Escuch\u00f3 lo que ella dijo, y no la interrumpi\u00f3 mientras las dec\u00eda. Eso, francamente, pone a Job en una categor\u00eda \u00fanica entre los esposos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Caballeros, yo he descubierto que la mayor\u00eda de nosotros no tenemos problemas de audici\u00f3n sino de atenci\u00f3n. Nuestras esposas quieren, con frecuencia, decimos cosas mucho m\u00e1s importantes que todo lo dem\u00e1s que escucharemos en el d\u00eda, pero por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n nos hemos formado el h\u00e1bito de cerrarnos a su consejo. Pero perm\u00edtame a\u00f1adir que, si le responde, d\u00edgale siempre la verdad. Si lo que ella dice es prudente y est\u00e1 de acuerdo con lo que usted sabe que es verdad, si en verdad es \u00fatil, d\u00edgaselo. Y dele tambi\u00e9n las gracias. Si no lo es, d\u00edgaselo tambi\u00e9n, Job no estuvo de acuerdo, y se lo dijo. Su respuesta, despu\u00e9s de escucharla, fue: \u201cHablas como las mujeres insensatas.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Job detect\u00f3 en su esposa un problema de amargura, cierta desilusi\u00f3n; por eso le dijo, en realidad: \u201cEste es un consejo que no puedo seguir y que no seguir\u00e9. No es sabio. Es un conejo equivocado, y no puedo aceptarlo.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En los 40 a\u00f1os que llevo trabajando y ministrando con personas casadas, encuentro que una de las cosas m\u00e1s dif\u00edciles es lograr que las parejas se digan mutuamente la verdad. Reconozcamos cuando nos hemos equivocado, en vez de ponernos a dar rodeos, justificamos o excusamos. Digamos simplemente: \u201cMe equivoqu\u00e9.\u201d O si escuchamos que nuestra pareja dice algo que sabemos que no es sabio, o si detectamos una motivaci\u00f3n dudosa, tenemos la tendencia a no decirle la verdad. Mucho mejor ser\u00eda responder: \u201cQuerida, me doy cuenta de que sinceramente quieres mi bien, pero honestamente tengo que decirte que no estoy de acuerdo contigo. Pienso que no has sido sabia al sugerirme eso.\u201d A la larga, su matrimonio ser\u00e1 m\u00e1s saludable si deja que la verdad se imponga, especialmente si se dice con amor. Escuche bien, y diga la verdad revestida de amor.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\"><em>Tomado del libro Buenos D\u00edas con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.editorialmundohispano.org\">www.editorialmundohispano.org<\/a><\/em><em>). Copyright \u00a9 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me causa admiraci\u00f3n que Job pusiera atenci\u00f3n a las palabras de su esposa. 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