{"id":24385,"date":"2016-04-05T15:04:19","date_gmt":"2016-04-05T20:04:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-silencio-interludio\/"},"modified":"2016-04-05T15:04:19","modified_gmt":"2016-04-05T20:04:19","slug":"un-silencio-interludio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-silencio-interludio\/","title":{"rendered":"Un silencio interludio"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">Entre los cap\u00edtulos 4 y 5 de este antiguo libro de Ester, hay una pausa de tiempo. Es un espacio de suspenso en el que no sabemos qu\u00e9 est\u00e1 sucediendo. No hay nada escrito que podamos leer. Al final del cap\u00edtulo 4 dejamos a Ester cuando ella le manda decir a Mardoqueo que iba a presentarse delante del rey sin ser invitada, lo cual pod\u00eda significar su muerte inmediata. Luego hay una pausa solemne, y retomamos la historia en el cap\u00edtulo 5, 3 d\u00edas despu\u00e9s cuando Ester est\u00e1 prepar\u00e1ndose para entrar a la presencia del rey sin saber qu\u00e9 la reserva del futuro. Literalmente desobedece la ley del pa\u00eds importunando consciente y deliberadamente al rey.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este espacio representa un interludio silencioso pero important\u00edsimo en el que Ester acude a su fuente de fortaleza. Qu\u00e9 f\u00e1cil nos resulta olvidarnos de esta fuente. Qu\u00e9 f\u00e1cil nos resulta creer que ella naci\u00f3 con la conciencia de una madre Teresa de Calcuta y con la valent\u00eda de una Juana de Arco. Sin embargo, de la misma manera que nadie nace con prejuicios, nadie nace tampoco siendo valeroso.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Perm\u00edtame hacer una pausa aqu\u00ed para hacerle un par de preguntas muy personales. \u00bfEnse\u00f1a usted a sus hijos a salir en defensa de lo que creen? \u00bfEst\u00e1 ense\u00f1ando a sus nietos a ser personas de car\u00e1cter, cueste lo que cueste? Eso dejar\u00e1 grabado el mensaje de manera permanente en sus mentes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ester no vino a este mundo con una conciencia sensible y un coraz\u00f3n valiente. Lo aprendi\u00f3 de su primo Mardoqueo, quien se convirti\u00f3 en su mentor y padre adoptivo. \u00c9l sab\u00eda hasta d\u00f3nde pod\u00eda llevarla con el desaf\u00edo que le hizo. Ella estuvo a la altura del reto y dijo: \u201cHar\u00e9 exactamente lo que me has ense\u00f1ado a hacer.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Proverbios 22:6 dice: \u201cInstruye al ni\u00f1o en su camino; y aun cuando sea viejo, no se apartar\u00e1 de \u00c9l.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\"><em>Tomado del libro Buenos D\u00edas con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.editorialmundohispano.org\">www.editorialmundohispano.org<\/a><\/em><em>). Copyright \u00a9 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los cap\u00edtulos 4 y 5 de este antiguo libro de Ester, hay una pausa de tiempo. Es un espacio de suspenso en el que no sabemos qu\u00e9 est\u00e1 sucediendo. No hay nada escrito que podamos leer. Al final del cap\u00edtulo 4 dejamos a Ester cuando ella le manda decir a Mardoqueo que iba a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-silencio-interludio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUn silencio interludio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-24385","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24385","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24385"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24385\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}