{"id":24390,"date":"2016-04-05T15:04:31","date_gmt":"2016-04-05T20:04:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cultivar-el-caracter\/"},"modified":"2016-04-05T15:04:31","modified_gmt":"2016-04-05T20:04:31","slug":"cultivar-el-caracter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cultivar-el-caracter\/","title":{"rendered":"Cultivar el car\u00e1cter"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ahora bien, antes de que arrugue la frente se ponga a pensar farisaicamente en que usted jam\u00e1s habr\u00eda reaccionado como lo hizo Mardoqueo, recuerde que est\u00e1 rodeado de amigos en un ambiente seguro y nada amenazante, en el que no hay soldados armados fuera y tampoco un protocolo de gobierno que obedecer. Adem\u00e1s, es muy posible que usted no est\u00e9 viviendo bajo sospecha por causa de la raza con la que vino al mundo, y que no haya ning\u00fan rey sentado en el trono de cuyo capricho depende que usted viva o muera. Es f\u00e1cil ser valiente cuando estamos protegidos y seguros, cuando no tenemos nada que arriesgar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si Ester obedec\u00eda a Mardoqueo, lo arriesgaba todo, incluso su vida. Aunque el rey era su esposo, ella no pod\u00eda pasarse alegremente por su despacho y decirle de pronto lo que se le ocurriera. Las cosas no funcionaban as\u00ed en la antigua Persa. \u00c9l ten\u00eda que mandar a llamarla, y en ese momento, no la hab\u00eda mandado a llamar durante un mes. Si ella se presentaba ante \u00e9l sin ser llamada, el rey pod\u00eda ordenar su muerte. Y para colmo, ella era jud\u00eda. \u00a1Qui\u00e9n sabe c\u00f3mo habr\u00eda reaccionado ese gentil monarca cuando se enterara de esto!<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Era un inmenso dilema. Pero Mardoqueo sab\u00eda qui\u00e9n era Ester, \u00e9l se hab\u00eda ocupado de ella, le hab\u00eda ense\u00f1ado. Mardoqueo sab\u00eda hasta d\u00f3nde pod\u00eda presionarla; pero sobre todo, conoc\u00eda su car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Fomentar el cultivo del car\u00e1cter es exactamente lo que los padres sabios hacen, acicateando, apremiando a sus hijos a desarrollar madurez. Como padre, usted tiene ocasiones en su vida, breves momentos, peque\u00f1as ventanas de tiempo, en los que puede tomar la iniciativa de ayudar a sus hijos a entender el valor de ser valientes. A medida que crezcan y esas ocasiones cambien a una relaci\u00f3n m\u00e1s distante, usted debe hacer un llamado a sus hijos para que den la cara por lo que creen, aunque tengan que levantarse solos, y luego confiar en que lo har\u00e1n sin que usted est\u00e9 cerca de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Mardoqueo enfrenta este momento. Por eso, cuando Hatac viene a \u00e9l con la respuesta de Ester, Mardoqueo se aprieta el cintur\u00f3n alrededor de su cilicio y dice palabras fuertes, apela al car\u00e1cter de Ester.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De haber estado <em>usted <\/em>en la misma situaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda dicho a la reina?<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\"><em>Tomado del libro Buenos D\u00edas con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.editorialmundohispano.org\">www.editorialmundohispano.org<\/a><\/em><em>). Copyright \u00a9 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora bien, antes de que arrugue la frente se ponga a pensar farisaicamente en que usted jam\u00e1s habr\u00eda reaccionado como lo hizo Mardoqueo, recuerde que est\u00e1 rodeado de amigos en un ambiente seguro y nada amenazante, en el que no hay soldados armados fuera y tampoco un protocolo de gobierno que obedecer. Adem\u00e1s, es muy &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cultivar-el-caracter\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCultivar el car\u00e1cter\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-24390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24390\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}