{"id":2447,"date":"2015-12-01T00:47:11","date_gmt":"2015-12-01T05:47:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/envidia-muerte-y-miss-cosecha\/"},"modified":"2015-12-01T00:47:11","modified_gmt":"2015-12-01T05:47:11","slug":"envidia-muerte-y-miss-cosecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/envidia-muerte-y-miss-cosecha\/","title":{"rendered":"Envidia, muerte y Miss Cosecha"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Cornelio Plantinga<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Los envidiosos son ambidiestros teol\u00f3gicos. A veces son arminianos, a veces calvinistas. Pero todos ellos son asesinos en potencia. Desde el tiempo de Abel y Ca\u00edn hasta el tiempo de Miss Cosecha, la meta de la envidia es siempre despojar y destruir. Lo que la envidia quiere es despojar a alguien de alguna cosa buena y vital, y consecuentemente, destruir su felicidad.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Hace\u00a0algunos a\u00f1os, en Iowa, Estados Unidos, dos j\u00f3venes mujeres, ambas notablemente hermosas, se encontraron luchando por el mismo muchacho. Sonia y Cindy hab\u00edan crecido juntas, asistieron a la misma escuela, y hab\u00edan competido en los concursos de belleza locales. A veces ganaba una, a veces la otra. Por ejemplo, Cindy fue Miss Cosecha del condado, mientras que Sonia hab\u00eda sido nombrada en la escuela secundaria, Miss Simpat\u00eda. Pero la mayor competencia entre estas dos mujeres se encendi\u00f3 en el \u00e1rea del romance. Sucedi\u00f3 que ambas estaban enamoradas de Jaime, un joven alto y robusto, y el m\u00e1s prometedor del \u00e1rea. No tengo idea de lo que pensaba Jaime del espect\u00e1culo de dos bellas mujeres peleando por \u00e9l. Tal vez encontraba que era embarazoso. Tal vez lo complac\u00eda, pero el hecho era que \u00e9l viv\u00eda en Iowa y no en otro lugar, as\u00ed que Jaime ten\u00eda que elegir. Se olvid\u00f3 de Cindy, y junto con Sonia anunciaron que planeaban casarse.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando Cindy oy\u00f3 del anuncio, sinti\u00f3 como si hubiese sido apu\u00f1alada. Sinti\u00f3 espasmos de dolor, envidia e ira, como si Jaime y Sonia estuvieran tratando de retorcer un cuchillo entre sus costillas. Cindy no estaba acostumbrada a los desalientos as\u00ed que no sab\u00eda d\u00f3nde comprar un ant\u00eddoto para ello. Era terrible haber perdido a Jaime, pero lo que la envenenaba era el pensamiento de que su rival hab\u00eda obtenido el premio, que su rival estaba plena de felicidad. As\u00ed que, una noche de septiembre, Cindy se levant\u00f3 y mat\u00f3 a Sonia. Miss Cosecha estrangul\u00f3 a Miss Simpat\u00eda con un cintur\u00f3n de cuero dejando a toda la comunidad ahogada por el dolor. La historia est\u00e1 basada en un incidente\u00a0real (aunque algunos detalles fueron cambiados), pero, tambi\u00e9n, es una historia que hemos o\u00eddo antes. Es una historia de crimen tan vieja y profunda en nuestra raza que obtiene caracter\u00edsticas de leyenda, una verdadera leyenda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En la historia b\u00edblica de Abel y Ca\u00edn, el crimen fue el homicidio y el motivo, la envidia. Y el b\u00edblico postmortem nos dice que el homicidio nunca cesa. La sangre de Abel sigue clamando desde la tierra, y Ca\u00edn se transforma en fugitivo y vagabundo, protegido solamente por una misteriosa marca que Dios le puso. Esto no es una simple historia de dos hermanos que se afligieron por un sacrificio. Es un paradigma, el primer caso en las Escrituras de un modelo que se repetir\u00eda una y otra vez. En este modelo, Dios, sorprendentemente prefiere una persona en lugar de otra, t\u00edpicamente el menor sobre el mayor. Y entonces Dios tiene que luchar con el perdedor y con la letal envidia del perdedor. As\u00ed que cuando leemos de Abel y Ca\u00edn, aparecen otros nombres en el horizonte como Jacob y Esa\u00fa, Lea y Raquel, Jos\u00e9 y sus hermanos, aun Herodes y Jes\u00fas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>O pensemos en Sa\u00fal y David despu\u00e9s de las primeras campa\u00f1as militares de David. Por a\u00f1os Sa\u00fal hab\u00eda sido el h\u00e9roe indiscutible de las batallas. Pero ahora un talentoso joven turco aparec\u00eda, David, que ten\u00eda el toque de Dios sobre \u00e9l; David, que era un matador m\u00e1s dotado que Sa\u00fal. Y Sa\u00fal, el viejo guerrero, sent\u00eda que los demonios se agitaban sobre \u00e9l. Cu\u00e1n siniestro es ver a estos j\u00f3venes tiradores alist\u00e1ndose para asestar el golpe en su trabajo. Cu\u00e1n aterrador es escuchar a las multitudes rugiendo por ellos y a las mujeres cantando acerca de ellos. Una canci\u00f3n en particular, se clav\u00f3 en Sa\u00fal como una jeringa: \u00abSa\u00fal mat\u00f3 a miles y David a diez miles\u00bb. En este cl\u00e1sico caso de una estrella eclipsada por una superestrella, Sa\u00fal ve y teme, y se resiente sanguinariamente por el cambio de guardia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ca\u00edn y Abel es la historia de Sa\u00fal y David. De hecho, la historia nos muestra un patr\u00f3n entretejido en la humanidad, dentro de la total raza que ha sido proscrita del Para\u00edso. Ca\u00edn y Abel es la historia de Sadam Hussein quien asesin\u00f3 a los ricos kuwait\u00edes, de Miss Cosecha que comenz\u00f3 a enrollar el cintur\u00f3n de cuero alrededor de sus pu\u00f1os. Por sobre todas las cosas, esta antigua historia es acerca de nosotros, gente en quienes a\u00fan pelean por la supremac\u00eda el inocente Abel y el culpable Ca\u00edn.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando miras al pasado, la historia te sorprende. Te preguntas por qu\u00e9 la ofrenda de Abel fue bendecida y no la de Ca\u00edn, y qu\u00e9 pudieron ellos decir. \u00bfSubi\u00f3 el humo del sacrificio de Abel al cielo como un \u00e1ngel que extra\u00f1aba su hogar? \u00bfAcaso el fuego bajo los vegetales de Ca\u00edn s\u00f3lo humeaba y apestaba? O \u00bfHicieron estos dos seres humanos una ofrenda a Dios y luego durante seis meses hicieron evaluaci\u00f3n de c\u00f3mo crec\u00edan sus campos y ganados?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lo que es claro es que en el mismo comienzo de nuestra historia humana algo andaba seriamente mal en el intento de un hombre en adorar a Dios. Es la primera vez que Dios recib\u00eda una ofrenda, y tambi\u00e9n la primera vez que desechaba una. \u00abY mir\u00f3 Jehov\u00e1 con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no mir\u00f3 con agrado a Ca\u00edn y a la ofrenda suya. Y se ensa\u00f1\u00f3 Ca\u00edn en gran manera, y decay\u00f3 su semblante.\u00bb Algo dentro de uno mismo comprende ese enojo. Un amigo mencion\u00f3 el otro d\u00eda, que cuando era ni\u00f1o y escuch\u00f3 la historia, sinti\u00f3 pena por Ca\u00edn. Y, al menos de primera intenci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 no?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Supongamos que eres alumno de 4\u00b0 grado. Es diciembre, y tu clase ha estado preparando los adornos para el \u00e1rbol de Navidad y para que los lleves a tu casa para tus padres. Un d\u00eda los adornos son terminados y los llevas a tu casa en una caja para protegerlos. Llegas a tu hogar con todo el orgullo de un ni\u00f1o que anhela la aprobaci\u00f3n de las mejores personas de su vida. Lo que hab\u00edas olvidado es que tu hermana de 2\u00b0 grado ha estado trabajando en un proyecto similar en su clase, as\u00ed que dos ornamentos ser\u00e1n presentados a tus padres. Por supuesto, padres sabios saben c\u00f3mo manejar estas situaciones. Miden su entusiasmo para asegurar que cada ni\u00f1o reciba igual admiraci\u00f3n. La misma cantidad de \u00aboohs\u00bb y \u00abahs\u00bb para cada uno.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero supongamos que abres tu caja, levantas tu trabajo manual, y descubres que a tus padres no les interesa. O peor, ridiculizan tu regalo. Qu\u00e9 pasar\u00eda si tu mam\u00e1 te mira seriamente y te dice: \u00ab\u00bfCrees que nos puede gustar algo as\u00ed? \u00a1Mira esto! \u00bfPiensas que queremos una miserable chucher\u00eda hecha por un principiante? \u00bfPor qu\u00e9 no eres como tu hermana? \u00a1Sus adornos dejan a los tuyos como basura!\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Moment\u00e1neamente quedar\u00e1s aturdido. Luego te sentir\u00e1s humillado y querr\u00e1s salir corriendo. Hab\u00edas tra\u00eddo un regalo con todo el coraz\u00f3n de un ni\u00f1o de 9 a\u00f1os, un regalo hecho con todo el potencial de tus habilidades. Pensaste en el placer que les causar\u00eda a las personas que amas. As\u00ed que lo envolviste y lo ofreciste, y lo que ellos hicieron fue romperlo en tu propia cara.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abPero (el Se\u00f1or) no mir\u00f3 con agrado a Ca\u00edn y a la ofrenda suya.\u00bb \u00bfC\u00f3mo debemos entender esto? \u00bfEs Ca\u00edn como el inocente jovencito de 4\u00b0 grado cuyos adornos fueron tirados a la basura? Y \u00bfEs Dios como un padre brutal que hace pedazos los tiernos regalos de sus hijos? Sospecho que si las generaciones de jud\u00edos y cristianos que siguieron se quedaron parados en esta interpretaci\u00f3n, su lectura de la Biblia no fue m\u00e1s all\u00e1 de G\u00e9nesis 4.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Afortunadamente, el narrador de esta historia nos gu\u00eda a otro camino. Su primera sugerencia es la descripci\u00f3n de las ofrendas. \u00abCa\u00edn trajo del fruto de la tierra\u0085 Y Abel trajo tambi\u00e9n de los primog\u00e9nitos de sus ovejas\u00bb (Gen. 4.3-4). Por supuesto no hay nada malo en traer a Dios esp\u00e1rragos en lugar de pedazos de lomo; no, desde la perspectiva contempor\u00e1nea. No hay nada malo en ser agricultor en lugar de ganadero y dar de lo que tienes. All\u00ed no reside la distinci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En su lugar, creo que el narrador quiere que pensemos en Abel ofreciendo algo que realmente tuvo un costo, los m\u00e1s preciados cortes de sus m\u00e1s valiosas piezas. Y nos hace pensar que Ca\u00edn trajo una ofrenda perfectamente ordinaria, no los primeros frutos, sino de la variedad producida en la huerta. \u00abCa\u00edn trajo del fruto de la tierra\u0085\u00bb Por otro lado, Abel trajo \u00abde los primog\u00e9nitos de sus ovejas, de lo m\u00e1s gordo de ellas\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La adoraci\u00f3n de uno de los hombres se centraliz\u00f3 meditadamente en darse a s\u00ed mismo. El otro hombre\u0085; bueno, \u00e9l bien puede ser el que m\u00e1s conocemos. Todos nosotros, despu\u00e9s de todo, somos criaturas profundamente divididas, cuyo impulso hacia Dios puede ser simult\u00e1neamente noble y cambiante. Por ejemplo, como dice el te\u00f3logo Geoffrey Bromiley, podemos desesperar de nosotros mismos y de nuestros propios esfuerzos y al mismo tiempo estar \u00abferozmente alertas\u00bb de esa desesperaci\u00f3n y sutilmente interesados en sus m\u00e9ritos. Podemos humillarnos delante de Dios en arrepentimiento, y estar orgullosos de ello. M\u00e1s de un predicador ha confesado que era profundo durante la oraci\u00f3n en la congregaci\u00f3n, una en la que hab\u00eda trabajado para expresar las necesidades y temores de la congregaci\u00f3n, cuando se descubri\u00f3 a s\u00ed mismo admirando tal oraci\u00f3n y maravill\u00e1ndose del nivel celestial que hab\u00eda logrado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>O supongamos que estamos escuchando un serm\u00f3n. De pronto nos parece que hemos sido clavados por una palabra del Se\u00f1or. Honestamente tratamos de prestar atenci\u00f3n a este aviso. Sin embargo no queremos tomar todo el aviso porque queremos estar plenamente seguros si no es para alguno de los que est\u00e1n sentados a nuestro lado y que lo necesitan m\u00e1s que nosotros. \u00abTodos saben\u00bb, Helmut Thielicke observ\u00f3 una vez, \u00abque mientras estamos en el culto de adoraci\u00f3n los lobos a\u00fallan en nuestras almas\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed fue con Ca\u00edn. Algo est\u00e1 mal en la adoraci\u00f3n. No funciona. Y Ca\u00edn se deprime y enoja. No confundido. No humillado. Enojado, aun cuando Dios le dio la posibilidad de ofrendar de nuevo: \u00abSi bien hicieres, \u00bfno ser\u00e1s enaltecido?\u00bb (Gen. 4.7). Pero Ca\u00edn no quer\u00eda hacer lo que estaba bien. Estaba desconsolado. Y en alguna parte muy quieta y sutilmente, apenas podemos ver lo que pas\u00f3, la ira de Ca\u00edn hech\u00f3 ra\u00edces. Hab\u00eda odiado a este misterioso Dios que era tan dif\u00edcil de satisfacer, este inescrutable Dios tan exigente que ni pod\u00eda tocar sus vegetales. Pero gradualmente Ca\u00edn gir\u00f3 sobre s\u00ed mismo hasta que encontr\u00f3 ante su vista a Abel.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfDespu\u00e9s de todo no hab\u00eda sido \u00e9l el que puso a Dios en contra suyo? \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste que parece ganar todo? Ca\u00edn mir\u00f3 a Abel pero no vio m\u00e1s a su hermano. Todo lo que vio fue un rival. No alguien a quien amar y ensalzar, sino alguien que necesita ser cortado en pedacitos. \u00bfQui\u00e9n se cree Abel que es? \u00a1Haciendo que la gente se sienta como perdedores! Un fuego consume el interior de Ca\u00edn. Y su terrible conclusi\u00f3n es que s\u00f3lo la sangre de su hermano puede apagarla.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfFue la ofrenda de Abel m\u00e1s costosa y generosa? \u00bfO fue Abel preferido por la misma providencia misteriosa que por siglos ha estado dividiendo las ofrendas en forma desigual? Creo que el texto nos gu\u00eda a ver la diferencia tanto entre las dos ofrendas como en el car\u00e1cter de los dos hermanos. El escritor quiere que encontremos autosacrificio e integridad en la adoraci\u00f3n de Abel. \u00c9l no fue bendecido inesperadamente, hubo alguna raz\u00f3n por la que fue preferido. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Para Ca\u00edn no hab\u00eda diferencia. Un envidioso no tiene en cuenta si hemos ganado nuestro \u00e9xito o si alg\u00fan paraca\u00eddas dorado directo desde el cielo ha ca\u00eddo en nuestras faldas. Para un envidioso, ambas formas son igualmente injustas. Los envidiosos son ambidiestros teol\u00f3gicos. A veces son arminianos, a veces calvinistas. Pero todos ellos son asesinos en potencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Desde el tiempo de Abel y Ca\u00edn hasta el tiempo de Miss Cosecha, la meta de la envidia es siempre despojar y destruir. Lo que la envidia quiere es despojar a alguien de alguna cosa buena y vital, y consecuentemente, destruir su felicidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPor qu\u00e9? La raz\u00f3n no es la codicia. Lo que el envidioso quiere no es, antes que nada, lo que el otro tiene. Lo que quiere el envidioso es que el otro no lo tenga. Esa es la profunda raz\u00f3n del vandalismo. M\u00e1s profundo que la raz\u00f3n superficial de la diversi\u00f3n fr\u00edvola est\u00e1 el deseo de matar. Un v\u00e1ndalo no puede permitir que la belleza y la plenitud existan, ni tolera que nadie pueda disfrutar de esas cosas. Confrontado por la belleza o por la bendici\u00f3n, un v\u00e1ndalo quiere resucitar a Ca\u00edn y permitir que vaya a trabajar. El envidioso es un hijo de Satan\u00e1s. Si no puede tener el cielo, puede al menos desarrollar el infierno en la vida de otros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tal vez en Iowa, Cindy crey\u00f3 insanamente que si Sonia se iba, Jaime volver\u00eda con ella. Pero lo que Miss Cosecha quer\u00eda por encima de todo era que su rival no lo tuviera.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para todos nosotros, que vivimos al este del Para\u00edso, la historia de Ca\u00edn y Abel debe estar en nuestras mentes y corazones. \u00bfPor qu\u00e9? Porque tenemos mucho de Ca\u00edn dentro nuestro. Porque el pecado est\u00e1 agazapado en nuestra puerta. Porque la sangre de nuestras v\u00edctimas est\u00e1 gimiendo desde la tierra, gente, por ejemplo, cuyo car\u00e1cter hemos asesinado; gente que hemos resentido porque ten\u00edamos que crecer a su sombra; gente que nos irritaba por no mejor raz\u00f3n que ser \u00edntegros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si eres un envidioso, debes liberarte de ello. La envidia carcomer\u00e1 tus huesos. \u00bfC\u00f3mo puedes liberarte? Hacemos alguna modificaci\u00f3n en la conducta espiritual. Ensalzamos a otros por sus dones, sus gracias, sus logros. Los incluimos en nuestras oraciones, y damos gracias a Dios por ellos, aunque tengamos que morder nuestros labios primero. Y siempre, siempre, necesitamos nutrir en cada uno el sentido de pertenecer a una comunidad, una comunidad c\u00edvica y por sobre todo, la comunidad de la gente de Dios, una comunidad en la que los dones de los otros se usen apropiadamente, y nos bendigan. Si eres el director t\u00e9cnico del equipo de Maradona, qu\u00e9 tonto ser\u00eda envidiarlo. Debes agradecer que est\u00e1 en tu equipo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para todos nosotros que vivimos al este del Para\u00edso, Ca\u00edn y Abel necesitaban estar en nuestras mentes y corazones. \u00bfPor qu\u00e9? Porque hay un mont\u00f3n de Abeles en nosotros. Si eres una persona que Dios ha favorecido, atraer\u00e1s mucha envidia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por supuesto, cada uno sabe que la envidia envenena al envidioso. Pero ser envidiado no es, al menos para una persona de car\u00e1cter, un deleite. Ser envidiado es tener algo venenoso apuntando hacia uno. Y es dif\u00edcil encontrar el ant\u00eddoto. Si hacemos bien, nos resentir\u00e1n. Si tratamos de ser amables con el envidioso, pueden creer que somos condescendientes. A\u00fan una brisa de misericordia en nuestra actitud es un gas natural para el fuego del envidioso.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQu\u00e9 puede un Abel hacer? Puede estar seguro de que sus ofrendas van hacia Dios, que no son ostentaci\u00f3n sino ofrenda. Y \u00e9l puede nutrir ese sentido de comunidad en el cual los dones, inteligencia o bondad moral, o dinero o habilidades, o el mero don de la juventud, nos bendiga a todos. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Ca\u00edn y Abel mantienen su lucha a trav\u00e9s de las edades. Ellos luchan dentro de nosotros. Pero tenemos raz\u00f3n para pensar que esa lucha terminar\u00e1 un d\u00eda. Esto es porque Ca\u00edn y Abel estaban vivos en Jesucristo nuestro Se\u00f1or. Jesucristo, el naturalmente inocente, se transform\u00f3 en pecado por nosotros. Tom\u00f3 el lugar de Ca\u00edn tanto como el de Abel. Y cuando la terrible batalla entre ambos termin\u00f3 en la ma\u00f1ana de resurrecci\u00f3n, Dios levant\u00f3 al que hab\u00eda sido muerto, aquel de quien la sangre gem\u00eda desde la tierra por los siglos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Christianity Today, 1991. Usado con permiso. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 3.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Cornelio Plantinga Los envidiosos son ambidiestros teol\u00f3gicos. A veces son arminianos, a veces calvinistas. Pero todos ellos son asesinos en potencia. Desde el tiempo de Abel y Ca\u00edn hasta el tiempo de Miss Cosecha, la meta de la envidia es siempre despojar y destruir. 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