{"id":2448,"date":"2015-12-01T00:47:12","date_gmt":"2015-12-01T05:47:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicadores-honestos\/"},"modified":"2015-12-01T00:47:12","modified_gmt":"2015-12-01T05:47:12","slug":"predicadores-honestos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicadores-honestos\/","title":{"rendered":"\u00a1Predicadores honestos!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por John Stott<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Si hay alguien sincero debe ser el predicador. La sinceridad de un predicador consta de dos aspectos: habla en serio al estar en el p\u00falpito y practica lo que dice cuando no est\u00e1 all\u00ed. De hecho, ambas cosas van de la mano inevitablemente, puesto que como dijera Richard Baxter: \u00abquien habla en serio seguramente cumplir\u00e1 lo que habla\u00bb.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>La juventud contempor\u00e1nea nada detesta m\u00e1s que la hipocres\u00eda, y nada le es m\u00e1s atractivo que la sinceridad. Adem\u00e1s, con ello refleja la mente de Cristo quien reserv\u00f3 sus denuncias m\u00e1s severas para los hip\u00f3critas. Los j\u00f3venes detestan nuestras hipocres\u00edas y subterfugios de adultos. Tienen una percepci\u00f3n muy sensible, por la cual perciben el m\u00e1s peque\u00f1o olor a hipocres\u00eda religiosa a una distancia considerable. Sospechan especialmente de nosotros los predicadores y de nuestras pretensiones enf\u00e1ticas; olfatean para ver qu\u00e9 inconsistencias pueden descubrir, as\u00ed como los perros tras una rata que se esconde. No es que ellos sean por su parte invariablemente honestos y consecuentes; \u00bfqu\u00e9 ser humano ca\u00eddo lo ha sido alguna vez? Sin embargo, tienen raz\u00f3n en esperar altos niveles de integridad en nosotros puesto que los predicadores no son catedr\u00e1ticos que diserten sobre temas lejanos a su propia experiencia, inter\u00e9s y creencias; est\u00e1n comprometidos personalmente con su mensaje. Por ello, si hay alguien sincero debe ser el predicador.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La sinceridad de un predicador consta de dos aspectos: habla en serio al estar en el p\u00falpito y practica lo que dice cuando no est\u00e1 all\u00ed. De hecho, ambas cosas van de la mano inevitablemente, puesto que como dijera Richard Baxter: \u00abquien habla en serio seguramente cumplir\u00e1 lo que habla\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La persona del Predicador<\/P><br \/>\n<P align=justify>Su conversi\u00f3n. \u0096 La primera y m\u00e1s elemental aplicaci\u00f3n del principio arriba mencionado para el predicador es que quien proclama el evangelio debe haber recibido el evangelio \u00e9l mismo, y quien predica a Cristo debe conocerlo. \u00bfQu\u00e9 diremos, entonces, acerca de la peculiaridad de un predicador inconverso, o un evangelista no evangelizado? Spurgeon lo retrata con su habitual agudeza:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nUn pastor sin la gracia es un ciego elegido como catedr\u00e1tico de \u00f3ptica, que filosofa acerca de la luz y la visi\u00f3n&#8230; \u00a1al tiempo que \u00e9l mismo est\u00e1 en absoluta oscuridad! <\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEs un mudo elevado a la c\u00e1tedra de m\u00fasica; \u00a1un sordo que escribe fluidamente sinfon\u00edas y armon\u00edas!<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Nos re\u00edmos de esta imagen ret\u00f3rica bien ilustrada, pero no con la grotesca anomal\u00eda que ella describe. Sin embargo, a\u00fan existen personas as\u00ed en los p\u00falpitos de algunas iglesias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No es posible citar una instancia m\u00e1s notable que la del Reverendo William Haslam. Ordenado al ministerio de la Iglesia de Inglaterra en 1842, trabaj\u00f3 arduamente en una parroquia del norte de Cornwall. Era un cl\u00e9rigo tratadista a quien le desagradaban verdaderamente los protestantes que no pertenec\u00edan a la Iglesia Anglicana; era adem\u00e1s una autoridad en antig\u00fcedades y arquitectura. Pero no estaba satisfecho; no hab\u00eda una fuente de agua viva en su interior. En 1851, nueve a\u00f1os despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n, se encontraba predicando el evangelio del d\u00eda en base al texto: \u00abY ustedes, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy yo?\u00bb (Mt 16.15), el Esp\u00edritu Santo (sin duda en respuesta a muchas oraciones) abri\u00f3 sus ojos y su coraz\u00f3n para ver al Cristo del que hablaba y poder creer en \u00e9l. El cambio que tuvo lugar en \u00e9l fue tan obvio que un predicador local presente en la iglesia salt\u00f3 y grit\u00f3: \u00ab\u00a1El pastor se convirti\u00f3! \u00a1Aleluya!\u00bb, en ese instante su voz se ahog\u00f3 en las alabanzas de la congregaci\u00f3n de 300 \u00f3 400 personas. Haslam, por su parte, \u00abse uni\u00f3 a la explosi\u00f3n de alabanza, y para hacerla m\u00e1s ordenada&#8230; enton\u00f3 la doxolog\u00eda&#8230; y la gente cant\u00f3 con la voz y el coraz\u00f3n, una y otra vez\u00bb. Volaron las noticias de que \u00ab\u00a1el pastor se hab\u00eda convertido, y este por su propio serm\u00f3n, en su propio p\u00falpito!\u00bb. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Su conversi\u00f3n fue el comienzo de un gran avivamiento en su parroquia, que dur\u00f3 alrededor de tres a\u00f1os con un sentimiento vivo de la presencia de Dios, y conversiones casi diarias; en a\u00f1os posteriores, Dios lo llam\u00f3 al ministerio sumamente inusual de llevar a muchos cl\u00e9rigos al conocimiento personal de Jesucristo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Su vida privada. \u0096 Sin embargo, los miembros de la iglesia tienen derecho a esperar que el Esp\u00edritu Santo haya hecho m\u00e1s en la vida de los pastores que llevarlos a la conversi\u00f3n. Naturalmente, buscan tambi\u00e9n el fruto del Esp\u00edritu, es decir, la madurez del car\u00e1cter cristiano. Pablo inst\u00f3 a Timoteo y a Tito a ser modelos del comportamiento cristiano. De forma similar, Pedro instruy\u00f3 a los ancianos a ser \u00abejemplos para el reba\u00f1o\u00bb, en lugar de dominarlo. El \u00e9nfasis es claro. La comunicaci\u00f3n se realiza por medio del s\u00edmbolo como por el habla. Porque \u00abun hombre no puede predicar solamente, tambi\u00e9n debe vivir. Y su vida, con todas sus peque\u00f1as peculiaridades, hace una de dos cosas: o bien coarta su predicaci\u00f3n, o le da carne y hueso\u00bb. No podemos esconder lo que somos. Por cierto, lo que somos habla tan claramente como lo que decimos. Cuando se unen ambas voces, se duplica el impacto del mensaje; pero al contradecirse, incluso el testimonio positivo de una es negado por la otra. Este fue el caso del hombre que Spurgeon describe como un buen predicador pero un mal cristiano: \u00abPredicaba tan bien y viv\u00eda tan mal, que cuando estaba en el p\u00falpito todos comentaban que jam\u00e1s deber\u00eda dejarlo, y cuando lo dejaba todos declaraban que no deb\u00eda subir a \u00e9l de nuevo\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es en este aspecto que se nos presenta un problema pr\u00e1ctico. Se les ense\u00f1a a los pastores a ser modelos de madurez cristiana. La congregaci\u00f3n tiende a vernos como tal, a ponernos en un pedestal, a idealizarnos e incluso a idolatrarnos. Sin embargo, sabemos que la reputaci\u00f3n que nos atribuyen es al menos parcialmente falsa, puesto que, si bien la gracia de Dios ha estado obrando en nosotros y contin\u00faa haci\u00e9ndolo, no somos los ejemplos m\u00e1ximos de virtud que ellos tienden a pensar que somos. \u00bfEntonces, qu\u00e9 debemos hacer? \u00bfNo es la misma sinceridad que estamos discutiendo la que exige que destruyamos el mito que han creado, y que divulguemos la verdad sobre nosotros mismos? \u00bfQu\u00e9 grado de apertura personal es apropiado en el p\u00falpito? Mi respuesta a estas importantes preguntas es que una vez m\u00e1s debemos evitar las reacciones extremas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Por un lado, convertir el p\u00falpito en un confesionario ser\u00eda inapropiado, indecoroso, y no ayudar\u00eda a nadie. Por otro, disfrazarse de perfecto ser\u00eda deshonesto de nuestra parte, adem\u00e1s de desalentador para la congregaci\u00f3n. Por ello, ciertamente debemos admitir que somos seres humanos ca\u00eddos y fr\u00e1giles, vulnerables a la tentaci\u00f3n y al sufrimiento, que luchan con las dudas, el temor y el pecado, y que necesitan depender continuamente de la gracia de Dios que perdona y libera. De esta forma, el predicador puede seguir siendo un modelo, pero un modelo de humildad y verdad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El cuidado de s\u00ed mismo. \u0096 A partir de lo anterior, nuevamente es obvio que la predicaci\u00f3n no puede ser reducida al aprendizaje de algunas t\u00e9cnicas ret\u00f3ricas. Subyace toda una teolog\u00eda, y todo un estilo de vida. La pr\u00e1ctica de la predicaci\u00f3n no puede divorciarse de la persona del predicador.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De all\u00ed proviene el \u00e9nfasis neotestamentario en la autodisciplina del pastor. \u00abTengan cuidado de s\u00ed mismos\u00bb, fue la admonici\u00f3n de Pablo a los presb\u00edteros de la iglesia de \u00c9feso, antes de agregar, \u00aby de todo el reba\u00f1o sobre el cual el Esp\u00edritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios\u00bb (Hch 20.28). Del mismo modo, escribi\u00f3 a Timoteo: \u00abTen cuidado de tu conducta y de tu ense\u00f1anza\u00bb (1 Ti. 4.16). Este orden es vital. Los pastores tenemos responsabilidades asignadas por Dios tanto hacia la congregaci\u00f3n como hacia la doctrina que ense\u00f1amos, porque ambas nos han sido encargadas. Sin embargo, nuestra responsabilidad primera es hacia nosotros mismos; guardar nuestro caminar personal con Dios y nuestra lealtad hacia \u00e9l. Nadie puede ser un buen pastor o maestro para otros si no es en primer lugar un buen siervo de Jesucristo. Los h\u00e1bitos disciplinados de visitaci\u00f3n y consejer\u00eda pastoral por un lado, y de estudio teol\u00f3gico y preparaci\u00f3n del serm\u00f3n por el otro, se convierten en ejercicios infructuosos, a menos que vayan sustentados por h\u00e1bitos de devoci\u00f3n personal, especialmente en meditaci\u00f3n b\u00edblica y oraci\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Cada pastor sabe cu\u00e1n exigente es su ministerio. Es posible que encontremos falta de comprensi\u00f3n e incluso oposici\u00f3n; ciertamente nos agotaremos en cuerpo y mente; puede que tambi\u00e9n debamos soportar la soledad y el desaliento. Incluso las personalidades m\u00e1s fuertes colapsan bajo el peso de estas presiones, a menos que el poder de Dios se est\u00e9 revelando en nuestra debilidad, y la vida de Jes\u00fas se revele en nuestros cuerpos mortales, de modo que por dentro nos vayamos renovando d\u00eda tras d\u00eda (2 Co 4.7\u009611 y 16).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La relaci\u00f3n indisoluble entre el predicador y la predicaci\u00f3n se refleja en muchas de las definiciones de esta \u00faltima. Una de las m\u00e1s conocidas fue la de Phillips Brooks:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa predicaci\u00f3n es la comunicaci\u00f3n de la verdad de un hombre a los hombres. Contiene dos elementos esenciales: la verdad y la personalidad. No es posible que carezca de alguno de ellos y contin\u00fae llam\u00e1ndose predicaci\u00f3n.\u0085 La predicaci\u00f3n es traer la verdad mediante la personalidad &#8230; la verdad es en s\u00ed misma un elemento fijo y estable; la personalidad es un elemento que var\u00eda y crece.<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Otra po Henry Ward Beecher:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nUn predicador es, en alguna medida, una reproducci\u00f3n de la verdad en una forma personal. La verdad debe existir en \u00e9l como una experiencia viva, un glorioso entusiasmo, una intensa realidad.<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Es posible discernir un \u00e9nfasis algo similar en la definici\u00f3n de predicaci\u00f3n del laico congregacional Bernard Lord Manning:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nUna manifestaci\u00f3n de la Palabra Encarnada, a partir de la Palabra Escrita, y mediante la Palabra Hablada. Es un acto de adoraci\u00f3n extremadamente solemne, en que lo entregado, el Evangelio del Hijo de Dios, eclipsa e incluso transfigura al predicador que lo declara.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Es ciertamente inconcebible que un predicador no se conmueva con lo que predica. Es el mensaje el que hace al predicador, controla sus pensamientos e inspira sus obras. Estas tres definiciones enfatizan que existe un nexo indispensable entre el predicador y el acto de predicaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Argumentos a favor de la sinceridad<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Para la mayor\u00eda de las personas la sinceridad es una virtud que no necesita explicaci\u00f3n; rara vez necesita ser mencionada. Sin embargo, la facilidad con que todos nos alejamos de la estricta honestidad y caemos en alg\u00fan grado de fingimiento o hipocres\u00eda indica que ser\u00eda prudente armarnos de argumentos. No es dif\u00edcil encontrarlos; el Nuevo Testamento expone al menos tres.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los peligros inherentes de ser un maestro. \u0096 Ciertamente la ense\u00f1anza es un don espiritual, y su ministerio es un gran privilegio. Al mismo tiempo, se trata de un ministerio lleno de peligro, puesto que los maestros que instruyen a otros no pueden aducir que ignoran su propio curr\u00edculum. Tal como, escribiera Pablo sobre un rabino jud\u00edo: \u00abAhora bien, t\u00fa que&#8230; est\u00e1s convencido de ser gu\u00eda de los ciegos y luz de los que est\u00e1n en la oscuridad, instructor de los ignorantes, maestro de los sencillos, pues tienes en la ley la esencia misma del conocimiento y de la verdad; en fin, t\u00fa que ense\u00f1as a otros, \u00bfno te ense\u00f1as a ti mismo? (Ro 2.17\u009621). La raz\u00f3n por la que la hipocres\u00eda es particularmente desagradable en los maestros es que no tiene excusa. De ah\u00ed la dureza del juicio de Jes\u00fas sobre los fariseos: \u00abporque no practican lo que predican\u00bb (Mt 23.1\u00963). \u00c9sta es tambi\u00e9n la raz\u00f3n para el sorprendente consejo de Santiago: \u00abHermanos m\u00edos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con m\u00e1s severidad\u00bb (Stg 3.1).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La hipocres\u00eda causa gran ofensa. \u0096 Sin duda, muchas personas se han apartado de Cristo por el comportamiento hip\u00f3crita de algunos que dicen seguirlo. Pablo lo sab\u00eda, y estaba decidido a no ser piedra de tropiezo para la fe de otros: \u00abPor nuestra parte, a nadie damos motivo alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio. M\u00e1s bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios\u00bb (2 Co 6.3, 4). Luego procedi\u00f3 a mencionar su resistencia y car\u00e1cter como evidencia de la realidad de su fe. No exist\u00eda dicotom\u00eda entre su mensaje y su comportamiento.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Con otros predicadores es distinto. Mientras estamos en el p\u00falpito abogamos en gran manera por Cristo y por la salvaci\u00f3n que \u00e9l provee, pero cuando descendemos de \u00e9l lo negamos y no damos, m\u00e1s que cualquier otro, evidencias de haber sido salvados. Es entonces cuando el mensaje carece de credibilidad. Si nuestra vida lo contradice, nadie aceptar\u00e1 nuestro mensaje cristiano m\u00e1s de lo que aceptar\u00edan un remedio para el resfr\u00edo recomendado por un vendedor que tose y estornuda entre cada frase. Obstaculizamos tremendamente nuestro trabajo si edificamos con nuestras bocas los domingos durante una o dos horas y luego derribamos todo con nuestras manos durante el resto de la semana:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nUn error palpable en aquellos ministros que crean tal desproporci\u00f3n entre su predicaci\u00f3n y su vida es que estudian arduamente para predicar correctamente y estudian poco o nada en absoluto para vivir correctamente [cursivas a\u00f1adudas]. La semana completa no alcanza para estudiar c\u00f3mo hablar por dos horas; y sin embargo una hora parece ser demasiado para estudiar c\u00f3mo vivir toda la semana\u0085 Debemos estudiar con el mismo \u00edmpetu tanto para vivir bien como para predicar bien. (Richard Baxter. The Reformed Pastor.)<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>La influencia positiva de ser una persona genuina. \u0096 Ello era evidente en el caso de Pablo. No ten\u00eda nada que esconder. Cuando se decidi\u00f3 a renunciar definitivamente a \u00abtodo lo vergonzoso que se hace a escondidas\u00bb, su pol\u00edtica fue \u00abla clara exposici\u00f3n de la verdad\u00bb, y recomendarse de este modo \u00aba toda conciencia humana en la presencia de Dios\u00bb (2 Co 4.2). Detestaba la artima\u00f1a y el enga\u00f1o. Ejerci\u00f3 su ministerio abiertamente, y pod\u00eda apelar tanto a Dios como al hombre como testigos suyos (por ejemplo, 1 Ts 2.1\u009612). Su convicci\u00f3n personal, solidez de conducta y rechazo de todo subterfugio proporcionaron un fuerte fundamento a todo su ministerio. Nada de su vida o estilo de vida imped\u00eda que creyeran sus oyentes o pod\u00eda ser usado como excusa para no creer. Creyeron en \u00e9l porque era digno de buena fe. Lo que era y lo que dec\u00eda era lo mismo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estoy convencido de que en nuestros d\u00edas la simple sinceridad no ha perdido nada de su poder de atracci\u00f3n o impresi\u00f3n. Fue en 1954 cuando Billy Graham alcanz\u00f3 los titulares por primera vez en Gran Breta\u00f1a, con su Gran Cruzada de Londres. Aproximadamente 12.000 personas llegaron a Haringay Arena cada noche durante tres meses. La mayor\u00eda de las veces estuve presente, y al mirar la vasta muchedumbre a mi alrededor no pude evitar compararla con nuestras iglesias medio vac\u00edas. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 viene esta gente a escuchar a Billy Graham,\u00bb me preguntaba, \u00aby no viene a escucharnos a nosotros?\u00bb Estoy seguro de que hab\u00eda muchas respuestas justas para esa pregunta. Pero lo que segu\u00eda respondi\u00e9ndome a m\u00ed mismo era: \u00abEse joven evangelista norteamericano es de una sinceridad indisputable. Aun sus cr\u00edticos m\u00e1s ac\u00e9rrimos coinciden en que es sincero. Realmente creo que es el primer predicador cristiano sincero y transparente que muchas personas han o\u00eddo\u00bb. Hoy, a\u00f1os despu\u00e9s, no he encontrado raz\u00f3n para cambiar de opini\u00f3n. Es as\u00ed como la hipocres\u00eda siempre repele, pero la integridad o autenticidad siempre atraen.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una de las principales evidencias de la autenticidad es estar dispuesto a sufrir por lo que creemos. Pablo hablaba de sus aflicciones como credenciales. El predicador insincero diluye el evangelio de la gracia, para evitar \u00abser perseguidos por causa de la cruz de Cristo\u00bb (G\u00e1 5.11\u00966.12). El verdadero siervo de Dios, por otro lado, se acredita en todo por su resistencia a la oposici\u00f3n (2 Co 6.4, 5). Sus sufrimientos pueden ser asimismo internos puesto que el predicador es particularmente vulnerable a las dudas y la depresi\u00f3n. A menudo es mediante una lucha oscura y solitaria que ha emergido hasta alcanzar la luz de una fe serena. Sus oyentes pueden discernirlo, y le prestar\u00e1n mayor atenci\u00f3n. Colin Morris lo ha expresado de esta acertada forma:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nNo es desde un p\u00falpito sino desde una cruz que se enuncian las palabras llenas de poder. Para ser eficaces, los sermones necesitan ser vistos ademas de escuchados. La elocuencia, la habilidad homil\u00e9tica y el conocimiento b\u00edblico no bastan. La angustia, el dolor, el compromiso, el sudor y la sangre acent\u00faan las verdades expl\u00edcitas que escuchan los hombres. <\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>La sinceridad personal es probablemente el mejor contexto para mencionar las materias pr\u00e1cticas de reproducci\u00f3n de la voz y los gestos, lo cual es causa de ansiedad para la mayor\u00eda de los predicadores j\u00f3venes e inexpertos. Es comprensible que sientan aprehensi\u00f3n por su forma de hablar (\u00ab\u00bfc\u00f3mo se oye?\u00bb) y su porte (\u00ab\u00bfc\u00f3mo me veo?\u00bb). En consecuencia, algunos deciden averiguar. Se paran ante el espejo, adoptan una variedad de poses y se observan al gesticular; tambi\u00e9n se escuchan por medio de una grabadora. <\/P><br \/>\n<P align=justify>De hecho, hoy en d\u00eda se combina la imagen y el sonido en la c\u00e1mara de v\u00eddeo, la cual es usada regularmente por los seminaristas norteamericanos que aprenden a predicar, y tambi\u00e9n en otros pa\u00edses. Ahora bien, no es mi intenci\u00f3n vedar el uso de estos aparatos, porque no me cabe duda de su utilidad. Y ciertamente la cinta audiovisual es preferible al espejo, puesto que delante del espejo de hecho se act\u00faa, mientras que la cinta permite la evaluaci\u00f3n posterior objetiva de un serm\u00f3n, que ocurre en forma completamente natural. Sin embargo, a\u00fan quisiera advertirles de sus peligros. Si se mira al espejo y se escucha en un cassette, me temo que es posible que contin\u00fae observ\u00e1ndose y escuch\u00e1ndose a s\u00ed mismo al estar en el p\u00falpito. En ese caso, el predicador se condenar\u00e1 a una esclavitud paralizante de preocuparse por s\u00ed mismo justo en el momento\u0097 en el p\u00falpito\u0097en que es esencial cultivar el olvido de s\u00ed mismo mediante la creciente conciencia de la presencia de Dios. Adem\u00e1s, el predicador no debe olvidarse que habla en nombre de Dios y se dirige a su pueblo. S\u00e9 que los actores hacen uso del espejo y la cinta, pero los predicadores no son actores ni el p\u00falpito es un escenario. As\u00ed es que \u00a1cuidado! Puede tener m\u00e1s valor pedirle a un amigo sincero acerca de la voz y gestos en el p\u00falpito, en especial si necesitan correcci\u00f3n. Un proverbio hind\u00fa dice que \u00abquien tiene un buen amigo no necesita espejo\u00bb. Luego podr\u00e1 ser usted mismo y olvidarse de s\u00ed mismo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Puedo dar testimonio del gran valor de tener uno o m\u00e1s \u00abcr\u00edticos laicos\u00bb. Cuando comenc\u00e9 a predicar, a fines de 1945, le ped\u00ed a dos estudiantes de medicina, amigos m\u00edos, que asumieran ese papel. (\u00a1Los m\u00e9dicos son excelentes para esta tarea porque est\u00e1n entrenados en el arte de la observaci\u00f3n!) . Si bien recuerdo haber quedado devastado por algunas de las cartas que me escribieron, su cr\u00edtica siempre fue sana. Ambos son hoy eminencias en el campo de la medicina. El predicador que pertenece a un equipo ciertamente debe solicitar el comentario de sus colegas. De hecho, la evaluaci\u00f3n ocasional en grupo, ya sea del equipo pastoral o de un grupo de personas, convenido especialmente y que incluya a laicos, ha probado ser de inmenso valor para los predicadores. La evaluaci\u00f3n ir\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la forma de hablar y gestos al contenido del serm\u00f3n, incluido nuestro uso de la Escritura, nuestra idea principal y objetivo, nuestra estructura, palabras e ilustraciones, y nuestra introducci\u00f3n y conclusi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En su Segunda Serie, Spurgeon incluye dos charlas sobre \u00abPostura, acci\u00f3n y gestos, cuando se predica un serm\u00f3n, ilustradas con caricaturas de cl\u00e9rigos que gesticulan en forma grotesca. Estas charlas contienen muchos consejos sabios y divertidos, y aun as\u00ed es obvio que le preocupa que sus estudiantes preserven la naturalidad. Preferir\u00eda que fueran torpes e incluso exc\u00e9ntricos a que comiencen a \u00abposar y actuar\u00bb.20 Al respecto escribe:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Espero que hayamos abjurado de los trucos de los oradores profesionales: la tensi\u00f3n que busca el efecto, el cl\u00edmax estudiado, la pausa preestablecida, el pavoneo teatral, la pronunciaci\u00f3n afectada de las palabras y qui\u00e9n sabe qu\u00e9 m\u00e1s, lo cual es posible ver en ciertos cl\u00e9rigos pomposos que a\u00fan sobreviven en la faz de la tierra. Ojal\u00e1 se conviertan pronto en animales extintos, y aprendamos todos una forma simple, natural y viva de explayarnos sobre el evangelio, puesto que estoy persuadido de que Dios bendecir\u00e1 dicho estilo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abCaballeros\u00bb, dijo a sus estudiantes en otra charla, \u00abretomo mi regla: usen su propia voz natural. No sean monos, sino hombres; no loros, sino hombres que muestren originalidad en todas las cosas&#8230; Yo repetir\u00eda esta regla hasta cansarlos, si creyera que la olvidar\u00edan: sean naturales, sean naturales, sean naturales siempre\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esta naturalidad es hermana de la sinceridad. Ambas nos prohiben imitar a otros. Ambas dicen que seamos aut\u00e9nticos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La predicaci\u00f3n no puede ser aislada jam\u00e1s del predicador. Es \u00e9l quien determina tanto lo que dice como forma de expresi\u00f3n. Puede ver la gloria de la predicaci\u00f3n y comprender su teolog\u00eda. Puede estudiar arduamente y prepararse bien. Puede ver la necesidad de relacionar la Palabra con el mundo, y tener el genuino deseo de ser un constructor de puentes. Sin embargo, puede que a\u00fan carezca del ingrediente vital (cuya falta nada puede compensar): la realidad espiritual personal. La sinceridad es una cualidad que es fruto del Esp\u00edritu Santo, que simplemente describe a una persona que cree en lo que dice y lo siente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>John R. W. Stott es conocido en todo el mundo como un experimentado pastor, evangelista, predicador, escritor y erudito reformado. Fue rector de \u00abAll Souls Church\u00bb (Londres), y fundador y director de \u00abLondon Institute for Contemporary Christianity\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Este art\u00edculo ha sido tomado y adaptado de La predicaci\u00f3n puente entre dos mundos, Libros Desaf\u00edo. Usado con permiso. \u00a9 Apuntes Pastorales, \u00a0Volumen XXI \u0096 N\u00famero 1<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por John Stott Si hay alguien sincero debe ser el predicador. La sinceridad de un predicador consta de dos aspectos: habla en serio al estar en el p\u00falpito y practica lo que dice cuando no est\u00e1 all\u00ed. De hecho, ambas cosas van de la mano inevitablemente, puesto que como dijera Richard Baxter: \u00abquien habla en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicadores-honestos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Predicadores honestos!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2448","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2448","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2448"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2448\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2448"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2448"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2448"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}