{"id":2466,"date":"2015-12-01T00:47:35","date_gmt":"2015-12-01T05:47:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/humildad-parte-ii\/"},"modified":"2015-12-01T00:47:35","modified_gmt":"2015-12-01T05:47:35","slug":"humildad-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/humildad-parte-ii\/","title":{"rendered":"Humildad, parte II"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La humildad es requerida para hallar el favor de Dios y caminar con seguridad por el camino recto, y de esa manera, alg\u00fan d\u00eda recibir la esperada recompensa. La humildad es condici\u00f3n necesaria para el desarrollo de todas las virtudes cristianas. Venga y comparta con nosotros este interesante art\u00edculo que nos lleva por los distintos aspectos de la vida cristiana.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Termin\u00e9 la primera parte de esta serie sobre la humildad diciendo que \u00abalg\u00fan d\u00eda veremos que los hombres y mujeres que m\u00e1s hicieron por la causa del evangelio no fueron los que m\u00e1s fama alcanzaron en su tiempo ni los que figuran en los libros de historia, sino los desconocidos e ignorados por todos\u00bb, cuya labor consisti\u00f3 principalmente en interceder. La oraci\u00f3n es lo que hace que el Esp\u00edritu Santo toque los corazones endurecidos. Y ofrec\u00ed dar un ejemplo de la acci\u00f3n desconocida \u0097aunque en este caso reconocida\u0097 de un intercesor apenas conocido que acompa\u00f1\u00f3 a un famoso predicador.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Charles Finney (1792-1875) fue uno de los grandes evangelistas de los \u00faltimos tiempos. Se dice que ning\u00fan predicador ha llevado a tantos pecadores a los pies de Cristo como \u00e9l. Su actividad p\u00fablica se desarroll\u00f3 a partir de 1824, cuando comenz\u00f3 a predicar en las ciudades del interior del estado de Nueva York. A donde quiera que \u00e9l fuera la atm\u00f3sfera espiritual cambiaba (1). Aunque \u00e9l mismo era un hombre de oraci\u00f3n, \u00e9l reconoc\u00eda que su labor no habr\u00eda tenido el impacto que tuvo de no haber contado con la colaboraci\u00f3n de un humilde hermano que iba con cierta anticipaci\u00f3n a las ciudades en donde Finney se propon\u00eda hacer campa\u00f1as y se dedicaba a ayunar y orar durante d\u00edas. El nombre de este hombre no figura en ning\u00fan libro de historia de la iglesia. S\u00f3lo lo consignan las biograf\u00edas de Finney. Se apellidaba Nash. \u00bfAlguien ha o\u00eddo hablar de \u00e9l?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfY qu\u00e9 decir de los pioneros desconocidos que, desde finales del siglo XIX, recorrieron nuestras serran\u00edas sembrando el evangelio, enfrentando penurias y persecuciones? Si hoy d\u00eda nuestras ciudades y pueblos serranos est\u00e1n sembrados de peque\u00f1as iglesias es gracias a su labor an\u00f3nima.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero esta ma\u00f1ana mi tema es otro. Quisiera mostrarles c\u00f3mo la humildad es condici\u00f3n necesaria para el desarrollo de todas las virtudes cristianas. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En primer lugar, nadie puede recibir el don de la fe si no es humilde. Jes\u00fas dijo: \u00abBienaventurados los pobres en esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5.3). La pobreza a la que Jes\u00fas se refiere ah\u00ed es la conciencia de la propia necesidad espiritual. El reino de los cielos les pertenece porque creyeron; creyeron porque eran humildes. Los que se creen ricos en esp\u00edritu a causa de sus muchos conocimientos, o de su inteligencia, rechazan el mensaje de la cruz como locura (1 Co 1.18,23).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En otra ocasi\u00f3n Jes\u00fas dijo: \u00abTe alabo Padre&#8230; porque ocultaste estas cosas a los sabios e inteligentes y se las revelaste a los ni\u00f1os.\u00bb (Lc 10.21). Tambi\u00e9n dijo: \u00abDe cierto os digo que si no os volv\u00e9is como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos\u00bb (Mt 18.3). \u00bfA qui\u00e9n revel\u00f3 Jes\u00fas las verdades que salvan a los hombres que creen en ellas? A los que son humildes como ni\u00f1os, porque las reciben.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La salvaci\u00f3n y la fe son un don gratuito del que nadie puede jactarse, nos explica Pablo en un conocido pasaje de Efesios, porque no se adquiere por ning\u00fan m\u00e9rito propio: \u00abHab\u00e9is sido salvados por gracia mediante la fe, y esto no proviene de vosotros, sino que es don de Dios. Tampoco es por obras para que nadie se jacte\u00bb (Ef 2.8\u00969). La jactancia es una barrera que la fe no puede atravesar. As\u00ed lo da entender Jes\u00fas cuando increpa a los fariseos: \u00ab\u00bfC\u00f3mo pod\u00e9is creer cuando recib\u00eds gloria los unos de los otros&#8230;\u00bb (Jn 5.44).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La virtud de la esperanza tambi\u00e9n depende de la humildad, porque el hombre humilde, sabiendo que nada puede por s\u00ed mismo, lo espera todo de Dios. En cambio el orgulloso, si algo espera, es de su propia capacidad y de sus propias fuerzas. \u00c9l no necesita de ning\u00fan Dios que lo ayude, y desprecia a los que, seg\u00fan dice, se apoyan en la noci\u00f3n de Dios como en una muleta. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El amor sobrenatural (\u00e1gape o \u00abcaridad\u00bb) se apoya en la humildad reconociendo que nada merece: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es el hombre para que lo engrandezcas y te ocupes de \u00e9l?\u00bb, pregunta el patriarca Job (7.17). La persona humilde reconoce que todo lo que posee, en bienes materiales o espirituales, lo ha recibido inmerecidamente de Dios y ama, por tanto, al que lo favoreci\u00f3.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abEngrandece mi alma al Se\u00f1or y mi esp\u00edritu se regocija en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva\u00bb, exclama Mar\u00eda en respuesta al saludo de su prima Isabel cuando va a visitarla (Lc 1.46\u009648). Mar\u00eda se sab\u00eda indigna del honor, que Dios hab\u00eda reservado para ella, de llevar en su seno al Salvador del mundo y suyo propio. Y por eso le dio a Dios la mayor muestra de amor que puede darle un ser humano: poner su vida al servicio de su voluntad. \u00abH\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc 1.38).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El orgullo impide amar al pr\u00f3jimo, porque se cree superior y s\u00f3lo siente desprecio por los dem\u00e1s, a los que mira por encima del hombro. S\u00f3lo estima al pr\u00f3jimo en la medida en que halague su vanidad, y le gusta rodearse de cortesanos y adulones. Siente envidia por todo el que destaque y le haga sombra, como Sa\u00fal estaba celoso de David cuando lo elogiaron m\u00e1s que a \u00e9l (1 Sa 18.6\u00969). El humilde, en cambio, no siente envidia porque sabe que si alg\u00fan talento tiene otra persona \u00abdesciende de lo alto, del Padre de las luces\u00bb (Stg 1.17). \u00bfY c\u00f3mo va a dolerse por algo que viene de Dios, aunque el favorecido no sea \u00e9l sino otro? <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El que es humilde soporta m\u00e1s f\u00e1cilmente con paciencia las adversidades que le sobrevengan porque considera que las merece: \u00abLa ira del Se\u00f1or soportar\u00e9, porque pequ\u00e9 contra \u00e9l\u00bb (Mi 7.9a). O de lo contrario, porque considera que son pruebas que el Se\u00f1or le manda para fortalecer su fe (1Pe 1.7).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En cambio, el orgulloso se indigna del maltrato, como Job, en sus momentos de locura, se impacientaba por lo que sufr\u00eda y aun maldec\u00eda el d\u00eda en que naci\u00f3 (3.3\u009610), porque estaba convencido de que siempre hab\u00eda caminado en rectitud (29.12\u009617; cap. 31. Fue necesario que Dios se le apareciera en toda su gloria para que reconociera su error y se arrepintiera [cap\u00edtulos 38 a 42]).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La paz que trae descanso a nuestras almas es resultado de la humildad: \u00abAprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas\u00bb (Mt 11.29). <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Se ha observado muchas veces que Jes\u00fas exhort\u00f3 s\u00f3lo una vez a sus disc\u00edpulos a aprender algo de \u00e9l y que eso no fue que aprendieran a hacer milagros, o a caminar sobre el mar, o a multiplicar los panes, sino a ser mansos y humildes como \u00e9l. En ese punto quer\u00eda \u00e9l que lo imitaran, y en amarse unos a otros como \u00e9l los hab\u00eda amado, esto es, hasta dar la vida por el hermano (Jn 13.34).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El orgulloso no ama la paz, es d\u00edscolo, contencioso, siempre anda buscando peleas, como dice Proverbios: \u00abCiertamente la soberbia concebir\u00e1 contienda\u00bb (Pr 13.10a). Pero \u00abla blanda respuesta calma la ira\u00bb, dice tambi\u00e9n el sabio (Pr 15.1a). \u00bfQui\u00e9n sino el manso y humilde puede dar una blanda respuesta a la injuria y a la palabra airada? Sabemos, de otro lado, que muchas de las grandes guerras del pasado fueron provocadas por soberanos ambiciosos que quer\u00edan exaltar su poder por encima del de sus rivales.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La humildad es necesaria para cultivar el esp\u00edritu de oraci\u00f3n ya que, en primer lugar, s\u00f3lo el humilde reconoce la existencia de un ser superior que lo cre\u00f3 y de quien depende. El orgulloso se cree due\u00f1o de su destino y no necesita acudir a ning\u00fan ser superior que sea due\u00f1o de su vida. La actitud m\u00e1s simb\u00f3lica de la oraci\u00f3n, el arrodillarse, es por s\u00ed sola expresi\u00f3n de humildad. El soberbio no se arrodilla ante nadie (2).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La humildad es condici\u00f3n para que nuestra oraci\u00f3n sea contestada: \u00abEl deseo de los humildes escuchaste, oh Se\u00f1or\u00bb (Sal 10.17). \u00abPorque el Se\u00f1or es excelso y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos.\u00bb (Sal 138.6). El publicano que se humill\u00f3 y se golpeaba el pecho reconociendo su culpa torn\u00f3 a casa justificado, dice Jes\u00fas, mientras el fariseo que se jactaba de sus muchas cualidades sali\u00f3 del templo tal como vino (Lc 18.9\u009614).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De ah\u00ed deducimos que la humildad es una condici\u00f3n del arrepentimiento. El orgulloso no reconoce sus faltas. \u00bfNo lo vemos constantemente en la vida diaria, en casa y en el trabajo, aun trat\u00e1ndose de simples errores humanos? De hecho en muchos textos de la Escritura humildad y arrepentimiento van juntos, como en el m\u00e1s conocido de todos: \u00abSi se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtiesen de sus malos caminos; entonces yo oir\u00e9 desde los cielos y perdonar\u00e9 sus pecados y sanar\u00e9 su tierra.\u00bb (2 Cr 7.14).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El temor de Dios es inconcebible sin humildad. Jes\u00fas habla de un juez imp\u00edo que no tem\u00eda a Dios ni a hombre alguno (Lc 18.1\u00964). Bien sabemos que el imp\u00edo es orgulloso. La humildad y el temor de Dios van muchas veces juntos en la Escritura: \u00abRiquezas, honra y vida son la remuneraci\u00f3n de la humildad y del temor de Dios\u00bb (Pr 22.4). \u00bfPor qu\u00e9? Porque el que teme a Dios y no aspira a m\u00e1s de lo que conviene, mide sus pasos con sabidur\u00eda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En efecto, la sabidur\u00eda y la prudencia requieren de humildad (\u00ab&#8230;mas con los humildes \u0097seg\u00fan algunas versiones\u0097 est\u00e1 la sabidur\u00eda\u00bb Pr 13.10b). Se requiere de humildad para solicitar consejo y desconfiar del propio juicio. En cambio, el soberbio es irreflexivo, cree saberlo todo (\u00abes sabio en su propia opini\u00f3n.\u00bb Pr 26.5) y piensa que siempre tiene la raz\u00f3n, y por eso atropella, para su mal, los derechos ajenos. Alg\u00fan d\u00eda recibir\u00e1 la factura de sus actos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hay un pasaje en el salmo 73 que es bastante ilustrativo a este respecto: \u00abPorque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los imp\u00edos&#8230; No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los dem\u00e1s hombres. Por tanto la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia. Los ojos se les salen de gordura; logran con creces los antojos de su coraz\u00f3n. Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia, hablan con altaner\u00eda. Ponen su lengua contra el cielo y su lengua pasea la tierra&#8230;\u00bb (v. 3\u00969).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero m\u00e1s adelante dice: \u00abMeditar para entender esto fue duro trabajo para m\u00ed. Hasta que entrando en el santuario de Dios comprend\u00ed el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en lugares resbaladizos, los arrojas a la destrucci\u00f3n\u00bb (v. 16\u009618).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dos hilos conductores maestros recorren la Escritura en que se engarzan conceptos opuestos: En uno vemos humildad, paciencia, mansedumbre, obediencia, sumisi\u00f3n, sabidur\u00eda, dominio propio&#8230; En el otro, soberbia, rebeli\u00f3n, violencia, contienda, necedad, burla, ofensa&#8230;<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por eso, bien puede decirse que la humildad es condici\u00f3n para hallar el favor de Dios y caminar con seguridad por el camino recto, y de esa manera, alg\u00fan d\u00eda recibir la esperada recompensa: \u00abHumillaos bajo la poderosa mano de Dios, para que \u00e9l os exalte a su tiempo.\u00bb (1Pe 5.6). 29.12.01.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Notas<\/p>\n<p>(1) Ch. Finney fue quien introdujo la pr\u00e1ctica del llamado al final de los servicios, que se ha generalizado en casi todas las iglesias. \u00c9l tuvo que retirarse temprano, a los 40 a\u00f1os, por razones de edad, de las campa\u00f1as y viajes incesantes. Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os de pastorado en Nueva York acept\u00f3 una posici\u00f3n como profesor de teolog\u00eda en un instituto b\u00edblico reci\u00e9n abierto en una peque\u00f1a ciudad del Medio Oeste. Pero mantuvo su influencia a trav\u00e9s de sus libros y sermones impresos y de su ense\u00f1anza. Su propia predicaci\u00f3n y la de sus disc\u00edpulos contribuy\u00f3 decisivamente a la abolici\u00f3n de la esclavitud.(2) El verbo griego que traducimos como \u00abadorar\u00bb (proskuneo), quiere decir \u00abpostrarse\u00bb. S\u00f3lo adora el que se sabe inferior y es suficientemente humilde como para reconocerlo y gozarse en ello. Sobre esto hablaremos en otra ocasi\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/P><br \/>\n<P align=justify>Acerca del autor:Jos\u00e9 Belaunde N. naci\u00f3 en los Estados Unidos pero creci\u00f3 y se educ\u00f3 en el Per\u00fa donde ha vivido pr\u00e1cticamente toda su vida. Participa activamente en programas evangel\u00edsticos radiales, es maestro de cursos b\u00edblicos es su iglesia en Per\u00fa y escribe en un semanario local abordando temas societarios desde un punto de vista cristiano. Desde 1999 publica el bolet\u00edn semanal \u00abLa Vida y la Palabra\u00bb, el cual es distribuido a miles de personas de forma gratuita en las iglesias de su pa\u00eds. Para m\u00e1s informaci\u00f3n puede escribir al hno. Jos\u00e9 a jbelaun@terra.com.pe <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. 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