{"id":25018,"date":"2016-05-19T12:55:32","date_gmt":"2016-05-19T17:55:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-puedo-ver-nada\/"},"modified":"2016-05-19T12:55:32","modified_gmt":"2016-05-19T17:55:32","slug":"no-puedo-ver-nada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-puedo-ver-nada\/","title":{"rendered":"No puedo ver nada"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-caption-text\">\u00abNo puedo ver nada.\u00bb En su sencillez y brevedad, estas palabras siempre denotan un problema \u00f3 una desgracia que se precipita<\/p>\n<p align=\"justify\">Las palabras se o\u00edan con claridad, serenas y dram\u00e1ticas: \u00abNo puedo ver nada.\u00bb Los hombres las escucharon vez tras vez, callados, serios, cargados de pesadumbre. La cinta segu\u00eda corriendo y corriendo. Pero ninguna palabra m\u00e1s pod\u00eda o\u00edrse. S\u00f3lo aquellas que encerraban toda una tragedia: \u00abNo puedo ver nada.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">Eran las \u00faltimas palabras que hab\u00eda grabado el piloto del Boeing 747 de Iberia, que hab\u00eda chocado con el avi\u00f3n de Avianca en el aeropuerto Barajas de Madrid. La densa niebla, y el deficiente sistema de luces de la pista, hab\u00edan provocado la tremenda desgracia en la que murieron 196 personas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\u00abNo puedo ver nada.\u00bb En su sencillez y brevedad, estas palabras siempre denotan un problema en ciernes o una desgracia que se precipita. No poder ver nada, cuando uno m\u00e1s necesita de una clara y buena visi\u00f3n, es preludio de muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">Supongamos que uno corre por un camino de monta\u00f1a, con precipicios a los lados. De pronto lo envuelve una densa niebla. Si no puede ver nada, el peligro de muerte est\u00e1 en cada vuelta del camino.<\/p>\n<p align=\"justify\">Supongamos que uno est\u00e1 dentro de su casa y ocurre un temblor. Las luces se apagan, las paredes se quiebran, las vigas del techo comienzan a caer. Uno busca desesperado el cuarto de los ni\u00f1os. Los oye llorar, pero no puede ver nada, y tropieza con sillas, muebles y escombros. No poder ver nada en esos momentos es horrible.<\/p>\n<p align=\"justify\">Supongamos que uno est\u00e1 metido dentro de un grave problema moral. Alguien le ha tra\u00eddo un chisme infame sobre su esposa o sobre su esposo. La duda ha cundido en el coraz\u00f3n. Su alma se debate en la incertidumbre. \u00bfSer\u00e1 cierto? \u00bfNo ser\u00e1 cierto? Uno se toma la cabeza y dice: \u00abNo puedo ver nada.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">O supongamos que uno ya est\u00e1 en su lecho de muerte. Ve acercarse el fin, y se da cuenta de que nunca arregl\u00f3 su vida con Dios y no sabe a d\u00f3nde va. \u00abNo puedo ver nada\u00bb, dice amargamente. Se da cuenta de que en la vida adquiri\u00f3 conocimientos y educaci\u00f3n, hizo una carrera, tuvo una familia, y acumul\u00f3 dinero y prestigio. Pero frente al m\u00e1s all\u00e1, \u00abno puede ver nada\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jesucristo es la luz del mundo. \u00c9l dijo: <em>\u00abEl que me sigue no andar\u00e1 en tinieblas, sino que tendr\u00e1 la luz de la vida\u00bb<\/em> <strong>(Juan 8:12).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hermano Pablo<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo puedo ver nada.\u00bb En su sencillez y brevedad, estas palabras siempre denotan un problema \u00f3 una desgracia que se precipita Las palabras se o\u00edan con claridad, serenas y dram\u00e1ticas: \u00abNo puedo ver nada.\u00bb Los hombres las escucharon vez tras vez, callados, serios, cargados de pesadumbre. La cinta segu\u00eda corriendo y corriendo. 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