{"id":2516,"date":"2015-12-01T00:48:33","date_gmt":"2015-12-01T05:48:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-poder-embellecedor-del-perdon\/"},"modified":"2015-12-01T00:48:33","modified_gmt":"2015-12-01T05:48:33","slug":"el-poder-embellecedor-del-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-poder-embellecedor-del-perdon\/","title":{"rendered":"El poder embellecedor del perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Marilu Navarro de Segura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s y m\u00e1s personas viven atrapadas en el resentimiento y el rencor. La pr\u00e1ctica del perd\u00f3n no forma parte del entrenamiento de nuestros ni\u00f1os. Dado el gran desaf\u00edo que representa el perdonar, debemos preguntarnos cu\u00e1les son las actitudes que subyacen a nuestra conducta y qu\u00e9 principios deber\u00edamos aplicar para ser liberadas de las garras del odio.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Clara mantiene sus dientes apretados toda la noche mientras duerme. Al levantarse por la ma\u00f1ana siente dolores y tensi\u00f3n muscular. En su rostro adusto se perciben las se\u00f1ales de la amargura. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ella perdonar a quien la discrimin\u00f3 durante toda su infancia? \u00bfa su padre que nunca se interes\u00f3 por sus necesidades? \u00bfa la amiga que la traicion\u00f3 sin compasi\u00f3n? La lista de Clara se vuelve m\u00e1s larga cada d\u00eda. La fatiga y la desaz\u00f3n van en aumento y cada vez tiene menos control sobre sus emociones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La anterior descripci\u00f3n es algo com\u00fan en nuestro tiempo. M\u00e1s y m\u00e1s personas viven atrapadas en el resentimiento y el rencor. La pr\u00e1ctica del perd\u00f3n no forma parte del entrenamiento de nuestros ni\u00f1os. Por el contrario, se nos ense\u00f1a a enfrentar las ofensas de los dem\u00e1s con la venganza; hasta se le ha otorgado cierto sentido de dignidad al hecho de cobrar con creces los males que recibimos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dado el gran desaf\u00edo que representa el perdonar, debemos preguntarnos cu\u00e1les son las actitudes que subyacen a nuestra conducta y qu\u00e9 principios deber\u00edamos aplicar para ser liberadas de las garras del odio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>EL PERD\u00d3N, FRUTO DE LA GRACIA<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dios espera que retribuyamos a otros seg\u00fan la gracia que recibimos de \u00c9l. Si el Se\u00f1or nos pagara conforme a nuestras acciones y condici\u00f3n, no tendr\u00edamos esperanza alguna de acceder a Su presencia. Por eso, todos somos deudores en una u otra forma. El reconocimiento de esa realidad de nuestra existencia debe recordarnos que somos vulnerables al momento de relacionarnos con los dem\u00e1s.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por el contrario, considerar que las personas que nos han ofendido no merecen nuestro perd\u00f3n hace que nos endurezcamos y retardemos cualquier acci\u00f3n positiva. Esperamos del otro acciones meritorias y una solicitud de disculpa como condiciones b\u00e1sicas para perdonar. Sin embargo, en muchas ocasiones tales condiciones no se cumplen y entonces terminamos depositando nuestro rencor en una canasta que vamos arrastrando por la vida.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La decisi\u00f3n de perdonar debe partir de nuestro coraz\u00f3n como un medio para liberarnos a nosotras mismas de la opresi\u00f3n que significa traer una y otra vez la ofensa a nuestra memoria. Estar recordando ese momento hace que volvamos a vivirlo, y vivirlo repetidamente produce estancamiento y frustraci\u00f3n. Los avances s\u00f3lo son posibles cuando, a\u00fan reconociendo el dolor que nos causa, tenemos la capacidad de ofrecer un perd\u00f3n sincero.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>EL FUNDAMENTO DEL PERD\u00d3N<\/P><br \/>\n<P align=justify>El perd\u00f3n es una caracter\u00edstica de la gracia de Dios. Es una forma concreta de mostrar su misericordia hacia nosotras. Sin embargo, nos resulta dif\u00edcil comprender c\u00f3mo un Dios santo, justo y perfecto puede anular las transgresiones y no aplicar el castigo correspondiente. \u00bfHay conflicto, entonces, entre los atributos divinos de justicia y misericordia? Las Escrituras nos ofrecen respuestas sobre esta aparente tensi\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El perd\u00f3n que Dios ofrece no significa ignorar la falta y no considerarla como tal. Dios dice en \u00c9xodo 23.7 : \u00abYo no justificar\u00e9 al imp\u00edo\u00bb, y seg\u00fan G\u00e1latas 6.7: \u00abDios no puede ser burlado\u00bb. Dios es santo y aborrece el pecado. Todos los humanos poseemos una naturaleza pecaminosa que nos aleja de Dios, por lo tanto estamos muertos en nuestros delitos. Dado que la justicia de Dios se satisface con el castigo de la falta, no existe ninguna posibilidad de justificarnos a nosotras mismas. Esto nos da un panorama bastante oscuro de nuestra condici\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, tambi\u00e9n es claro que Dios ha obrado nuestra justificaci\u00f3n mediante su Hijo, el Se\u00f1or Jesucristo, quien fue ofrecido como sacrificio para expiar nuestros pecados. En Cristo Dios estaba reconciliando al mundo con \u00c9l (2 Cor. 5). La iniciativa de Dios a nuestro favor es la \u00fanica esperanza que tenemos como pecadores de ser perdonados. La deuda fue pagada por Cristo en lugar nuestro. Este hecho maravilloso hace posible la restauraci\u00f3n de nuestra amistad con Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Luego de reconstruir nuestra intimidad con el Se\u00f1or y de experimentar el gozo de su perd\u00f3n, recibimos el mandato de perdonar. Nuestra nueva naturaleza debe caracterizarse por reflejar el car\u00e1cter de Dios. En consecuencia, debemos perdonar en la misma forma en que fuimos perdonadas: inmerecida y completamente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Obrar as\u00ed con los ofensores es una decisi\u00f3n unilateral, alentada por pasajes como el de Marcos 11.25 y 26 en el que Jes\u00fas pide que, mientras estamos orando, perdonemos si tenemos algo contra alguno, as\u00ed como Dios nos perdona. Si las faltas son leves se nos anima a pasar por alto la ofensa, entendiendo que nosotros mismos tambi\u00e9n ofendemos a otros aun sin darnos cuenta. Asumir esta actitud descarta cualquier deseo de revancha o rencor.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por supuesto, no todas las situaciones son iguales. Debemos aprender a distinguir las ocasiones en que debemos confrontar a otros para superar adecuadamente un conflicto. Si sabemos que alguien est\u00e1 ofendiendo gravemente a otra persona, aparte de a nosotras, es nuestro deber confrontar al ofensor. No ser\u00eda justo guardar silencio y permitir que alguien m\u00e1s sea da\u00f1ado. Tampoco resultar\u00eda adecuado callar cuando el ofensor necesita ser exhortado en amor por su propio bien. Todos debemos velar por la armon\u00eda, especialmente dentro del cuerpo de Cristo, y si una falta afecta el testimonio de todos, estamos llamados a confrontar a quien la produce.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debemos entonces entender que el perd\u00f3n viene de Dios y que es un privilegio que \u00c9l est\u00e9 interesado en moldearnos a su imagen.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>UN PROCESO CONTINUO<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es necesario reconocer que ciertas acciones y actitudes permanecen en el tiempo y causan severos da\u00f1os en diferentes \u00e1reas de la vida de una persona. En especial, determinados eventos que ocurren en el per\u00edodo de formaci\u00f3n, cuando no hay todav\u00eda muchos recursos para la defensa, dejan huellas en la personalidad. Por ejemplo, el abuso y el abandono durante la ni\u00f1ez son situaciones que ameritan un proceso de restauraci\u00f3n profundo. Sin embargo, cualquier recuperaci\u00f3n emocional parte del deseo \u00edntimo y personal de deshacerse de los dolores del pasado. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Es as\u00ed que el pasado puede saltar sobre nosotros como tigre devorador o constituirse en la plataforma desde la cual proyectamos un futuro rico y promisorio. Todo depende de las decisiones que tomemos. Las decisiones y no los sentimientos deben ser las l\u00edneas que gu\u00eden nuestras actuaciones, lo cual no significa negar las emociones que nos producen las vivencias diarias. Siempre debemos recordar que perdonar es un proceso paulatino y permanente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estamos llamadas a evaluar continuamente nuestro interior y reconocer si existe alg\u00fan motivo de resentimiento contra alguien, para as\u00ed poder iniciar acciones como, por ejemplo, expresarle a la persona que nos ha ofendido nuestros sentimientos y visi\u00f3n del asunto. En muchos casos una conversaci\u00f3n franca puede solucionar la situaci\u00f3n y fortalecer los lazos de amistad. Otras veces esta salida no es posible por varias razones: tal vez ha pasado mucho tiempo o hay una gran distancia de por medio. Aun as\u00ed, es conveniente tomar la decisi\u00f3n de perdonar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La raz\u00f3n para perdonar no se debe buscar en factores externos sino m\u00e1s bien en nuestra profunda convicci\u00f3n de no pagar mal por mal. Por esto, perdonar es un acto de humildad y desprendimiento, un ejercicio de bondad. A trav\u00e9s del perd\u00f3n podemos liberarnos de los paradigmas sociales que proponen buscar la felicidad y el bienestar afuera de nosotros, a menudo en los bienes materiales.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Vemos que nuestro propio ego\u00edsmo nos enga\u00f1a, haci\u00e9ndonos creer que es tonto perdonar y pasar por alto una ofensa. Sin embargo, \u00bfes realmente un signo de debilidad \u00abdar tu brazo a torcer\u00bb? Antes de responder es preciso considerar que cuando NO perdonamos somos nosotros quienes sufrimos todas las consecuencias y perdemos la tranquilidad. No tolerar los errores ajenos nos pone en una situaci\u00f3n de rigidez personal que, tarde o temprano, se volver\u00e1 contra nosotros y entorpecer\u00e1 toda relaci\u00f3n interpersonal que establezcamos. Es mejor admitir que todos cometemos ofensas, aun contra las personas que m\u00e1s amamos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En situaciones de este tipo entra en juego nuestro grado de madurez. Se necesita una gran solidez personal para vernos a nosotros mismos de manera equilibrada y ver a los dem\u00e1s a trav\u00e9s de ojos compasivos. El juzgar implacablemente a otros nos insensibiliza y entorpece una visi\u00f3n m\u00e1s objetiva de los hechos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay quienes piensan que la prueba del perd\u00f3n es el olvido absoluto. Sin embargo, en la mayor\u00eda de los casos se requiere una memoria l\u00facida de la ofensa junto con los elementos para su elaboraci\u00f3n, y no un falso olvido o la justificaci\u00f3n de la conducta que nos hizo da\u00f1o. De hecho, perdonamos algo que consideramos inadecuado o injusto; si no lo vi\u00e9ramos as\u00ed, no tendr\u00edamos nada que perdonar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pasar por alto una situaci\u00f3n es ya una forma de perd\u00f3n, pero el gesto no basta. Cuando se perdona no se est\u00e1 negando el da\u00f1o, ni minimiz\u00e1ndolo o buscando excusas para recibirlo. M\u00e1s bien se est\u00e1 considerando el hecho desde una perspectiva amplia. Seguimos pensando que no debi\u00f3 ocurrir, pero estamos dispuestas a ponernos en paz con quien nos ofendi\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Existen muchas ideas err\u00f3neas sobre el perd\u00f3n. Entre ellas, considerar que es mejor no pensar en lo que nos hizo da\u00f1o y vivir como si nada hubiera ocurrido. Esta forma de tratar las ofensas s\u00f3lo logra que se acumulen tensiones en nuestro interior y que volquemos todo el resentimiento hacia nosotras mismas. Por el contrario, cuando es genuino, el perd\u00f3n es sanador y hermoso. Tiene el poder de mejorar tanto nuestra vida interior como exterior. Nos libera de nuestras batallas internas y nos permite dejar de reciclar la ira y la culpa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>PERDONARSE A S\u00cd MISMA<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay un aspecto del perd\u00f3n que no podemos olvidar, pues resulta de vital importancia para la superaci\u00f3n de nuestras tensiones personales m\u00e1s profundas. Esto es: perdonarse a s\u00ed misma. Muchas veces nuestro enfoque se concentra en los dem\u00e1s, en las cosas que otros dicen o hacen. Parece que solamente reaccion\u00e1ramos a los est\u00edmulos externos, pero \u00bfqu\u00e9 de toda esa din\u00e1mica interior que nos dicta la forma en que nos vemos y nos tratamos?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando nos juzgamos duramente y no toleramos nuestras propias imperfecciones tendemos a la rigidez excesiva en nuestras actuaciones y pensamientos. Podr\u00edamos caer en una vigilancia permanente de nuestros actos, la que nos impedir\u00eda una vida libre y espont\u00e1nea. Esa constante autoconciencia nos llevar\u00eda a estar siempre insatisfechas con los logros que alcanzamos. Parecer\u00eda que todo lo que hacemos o decimos puede ser mejorado, llev\u00e1ndonos a un perfeccionismo da\u00f1ino. Esta condici\u00f3n de alta autoexigencia es generalmente aceptada por el medio, especialmente en el \u00e1mbito laboral. \u00bfQu\u00e9 jefe no va a apreciar que usted siempre sobrepase sus expectativas? o \u00bfc\u00f3mo le va a molestar que est\u00e9 hasta tarde trabajando en su escritorio? La aprobaci\u00f3n de otros \u0097 especialmente los considerados significativos \u0097 suele producirnos alivio. No obstante, la b\u00fasqueda constante de ese alivio puede desviarnos del camino y hacer que nos comportemos de forma amenazante contra nosotras mismas. Si buscamos incesantemente la aprobaci\u00f3n de otros, corremos el riesgo de perder de vista el plan de Dios para nuestra vida.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, el no cumplir los est\u00e1ndares que creemos deber\u00edamos alcanzar nos produce culpa y derrota. Frente a esta oscura posibilidad mejor deber\u00edamos buscar las expectativas que el mismo Dios tiene de nosotras. Tener un equilibrado concepto de las propias posibilidades tiene siempre un resultado liberador.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Otra consecuencia evidente de no perdonarse a s\u00ed misma es la tendencia al autocastigo. Esto se manifiesta en una gran variedad de enfermedades psicosom\u00e1ticas, tales como la colitis, la artritis, la migra\u00f1a, la hipertensi\u00f3n, eczemas cut\u00e1neos y otras muchas, que ponen de manifiesto la falta de resoluci\u00f3n de tensiones interiores. Seg\u00fan Stephanie Dowrick, autora de Forgiveness and others acts of love (El perd\u00f3n y otros actos de amor) \u00abcuando lo concedes eres menos vulnerable a las infecciones. Tu sistema inmunol\u00f3gico se refuerza, los m\u00fasculos de la cara se aflojan, cambia radicalmente tu expresi\u00f3n\u00bb. Definitivamente el concepto de salud es m\u00e1s integral que el que generalmente tenemos. Muchas veces lo asociamos a ausencia de dolor o malestar corporal, pero deber\u00edamos dar una mirada m\u00e1s amplia que incluyera el bienestar en todas las \u00e1reas de la vida, tanto en lo afectivo como en lo espiritual y en lo social.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El procurarnos bienestar integral es una tarea personal. No podemos pasarnos la vida dependiendo de lo que otros hacen o dicen. La iniciativa debe estar en nuestras manos. Cada quien tiene que considerar cu\u00e1les ser\u00e1n sus principios y convicciones, para luego organizar su vida bajo tales par\u00e1metros. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Perdonarse a s\u00ed misma implica reconciliarnos con lo que somos, con la impronta creadora de Dios en nosotras. Es mirarnos con la misericordia que el Se\u00f1or nos tiene y no estarnos exigiendo aquello que ni aun \u00c9l nos pide. El vernos a nosotras mismas en forma serena y realista nos evita un sinf\u00edn de dolores y frustraciones. Por supuesto, todo este planteamiento no significa una evasi\u00f3n de nuestra responsabilidad frente a las faltas y pecados cometidos; es m\u00e1s bien un llamado a una mirada realista pero compasiva de nosotras mismas. Estamos llamadas al arrepentimiento y la reparaci\u00f3n, cuando sean necesarios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La ira contenida y la culpa son dos enemigos que debemos combatir con fuerza. Sentirnos permanentemente acusadas menoscaba nuestra intimidad con Dios y desv\u00eda nuestras energ\u00edas hacia la defensa, lo cual nos impide usar nuestro potencial para fines m\u00e1s altos. El deseo del Se\u00f1or es que seamos libres, y esa libertad va m\u00e1s all\u00e1 de nuestras circunstancias. Nos permite valorar lo que somos, en vez de perseguir lo que no somos. Recorrer el camino tratando de ser otra persona distinta\u0097a menudo idealizada\u0097 s\u00f3lo nos deja vac\u00edo y dolor.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, la acumulaci\u00f3n de rencor funciona como una bomba de tiempo. Ir guardando las ofensas y los resentimientos produce una incomodidad permanente que muchas veces no podemos identificar o explicar. De hecho, algunos resentimientos no son visibles y se requiere de trabajo para encontrar aquello que nos duele o nos maltrata. En general, la negaci\u00f3n funciona como una f\u00f3rmula de protecci\u00f3n. El descubrir nuestros dolores agazapados nos permite lidiar con ellos y elaborarlos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tal como se deduce de lo anterior, perdonarse a s\u00ed misma es una condici\u00f3n b\u00e1sica para gozar de la libertad que Cristo nos ofrece.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>EL PERD\u00d3N EMBELLECE<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfRecuerda nuestro comentario inicial acerca de la expresi\u00f3n triste de Clara al levantarse? \u00bfLa tensi\u00f3n en su rostro? Seguramente no pudo imaginarla como una mujer bella y fresca, sino m\u00e1s bien como una persona sombr\u00eda y apocada. Es verdad. Usualmente asociamos belleza a lozan\u00eda, a sonrisa, a mirada clara y expresiva. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Por lo general, deseamos lucir agradables para los dem\u00e1s. Cuidamos de nuestra apariencia, nos preocupamos por vernos bien y cada vez estamos m\u00e1s conscientes de la importancia de la dieta sana y el ejercicio. Sin embargo, hay aspectos interiores que podr\u00edan hacer infructuosos todos nuestros esfuerzos. Uno de ellos es \u00a1la larga lista de ofensas sin perdonar!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los efectos de no perdonar afectan nuestra calidad de vida en muchos sentidos. Parece estar claro que mantenernos en una actitud de revancha y odio no contribuye a nuestro bienestar. Sin embargo, cabe la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 es tan dif\u00edcil perdonar? La respuesta es compleja. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Es sabido que, dada nuestra naturaleza pecaminosa, los seres humanos tenemos tendencia al orgullo y la competencia. Se nos forma para ser mejores que los dem\u00e1s, y nos cobran con dureza no sobresalir. Adem\u00e1s, nuestra cultura valora lo excepcional por encima de lo normal y cotidiano. Todo esto arma una red en la cual caemos con facilidad. Es parte fundamental de nuestro crecimiento personal revisar el sistema de creencias y valores al que nos queremos ajustar y no seguir autom\u00e1ticamente los patrones del entorno.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El Se\u00f1or, en su amor, desea para nosotras vida en abundancia y libertad en \u00c9l. Esto involucra la totalidad de nuestra vida. Sanar la mente y el coraz\u00f3n de los resentimientos es un factor decisivo para una vida plena y dispuesta para el servicio a los dem\u00e1s. El amor que sentimos y manifestamos en todas las instancias de nuestra vida pasa a ser, de este modo, nuestro rasgo distintivo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Llen\u00e9monos pues de fortaleza y alegr\u00eda: \u00a1somos perdonadas para perdonar! As\u00ed, nuestra cara mostrar\u00e1 una belleza radiante, el reflejo de un coraz\u00f3n agradecido con el Se\u00f1or, justo y misericordioso.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Apuntes Mujer L\u00edder, Volumen I \u0096 N\u00famero.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Marilu Navarro de Segura M\u00e1s y m\u00e1s personas viven atrapadas en el resentimiento y el rencor. La pr\u00e1ctica del perd\u00f3n no forma parte del entrenamiento de nuestros ni\u00f1os. 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