{"id":25173,"date":"2016-05-19T13:00:32","date_gmt":"2016-05-19T18:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deja-que-tu-padre-te-de-un-beso\/"},"modified":"2016-05-19T13:00:32","modified_gmt":"2016-05-19T18:00:32","slug":"deja-que-tu-padre-te-de-un-beso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deja-que-tu-padre-te-de-un-beso\/","title":{"rendered":"Deja que tu padre te de un beso"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">La balsa de goma corri\u00f3 desbocada sobre los furiosos r\u00e1pidos del r\u00edo Colorado, en el Gran Ca\u00f1\u00f3n. Navegaban en la balsa tres hombres impetuosos. De repente la balsa dio contra una afilada punta de una roca, y estall\u00f3 como un globo. Los tres hombres cayeron a las turbulentas aguas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Harris Frank, de sesenta y cinco a\u00f1os de edad, hombre recio y duro, luch\u00f3 por su vida. Ten\u00eda una clav\u00edcula fracturada y la mano izquierda casi seccionada. De los otros hombres, su hijo John de cuarenta a\u00f1os, y su nieto Tyler de dieciocho, no supo nada. En su agon\u00eda clam\u00f3 a Dios diciendo: \u00abSe\u00f1or de los cielos, s\u00e1lvame a m\u00ed y s\u00e1lvalos a ellos.\u00bb Despu\u00e9s de dos horas fue rescatado.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">Cuando su hijo y su nieto fueron a verlo al hospital, Harris Frank, con l\u00e1grimas en los ojos, dijo: \u00abDeja que tu padre te d\u00e9 un beso.\u00bb Este era el primer beso que aquel padre le daba al hijo en cuarenta a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Harris Frank no era un hombre malo. Era un hombre duro, eso s\u00ed, de los que piensan que besar a un hijo es se\u00f1al de debilidad, cosa de mujeres. Pero \u00e9l no era malo. Sin embargo, esos momentos de peligro, cuando parece que se ha llegado al fin de la vida y se abre por delante el abismo negro de la muerte, sirven para ablandar la mente y el coraz\u00f3n. El hombre m\u00e1s duro se enternece, y los ojos sin l\u00e1grimas se humedecen.<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchos padres piensan que para hacer que sus hijos sean hombres tienen que tratarlos con dureza e insensibilidad. No deben nunca mostrarles cari\u00f1o ni darles un abrazo. Pero cuando acecha la muerte o golpea la desgracia, se dan cuenta de que la vida natural no es as\u00ed. Ellos tambi\u00e9n, por duros que sean, sienten emociones que los mueven a llorar, a asustarse y a clamar a Dios. Cuenta Harris Frank, en su relato, que vio una especie de catedral blanca en los cielos, y eso lo hizo clamar a Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfC\u00f3mo debe relacionarse, entonces, el padre con su hijo? Si el hijo est\u00e1 en la cunita y todav\u00eda viste pa\u00f1ales, debe ir y darle un beso. Si el hijo tiene dieciocho a\u00f1os y est\u00e1 sufriendo sus primeros problemas emocionales, debe abrazarlo, darle un beso y confortarlo. Y aun si el hijo tiene cuarenta a\u00f1os de edad y est\u00e1 pasando por una crisis en su vida, debe darle un abrazo y un beso. \u00bfAcaso por eso deja de ser su hijo?<\/p>\n<p align=\"justify\">Los hijos, especialmente los hijos varones, necesitan ver en su padre esa transparencia emocional que les asegura que son amados de quien m\u00e1s necesitan amor. Amemos a nuestros hijos con el amor con que Dios ama a su Hijo Jesucristo, y lloremos con ellos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Hermano Pablo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La balsa de goma corri\u00f3 desbocada sobre los furiosos r\u00e1pidos del r\u00edo Colorado, en el Gran Ca\u00f1\u00f3n. Navegaban en la balsa tres hombres impetuosos. De repente la balsa dio contra una afilada punta de una roca, y estall\u00f3 como un globo. 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