{"id":25352,"date":"2016-05-19T13:06:07","date_gmt":"2016-05-19T18:06:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-red-mortal\/"},"modified":"2016-05-19T13:06:07","modified_gmt":"2016-05-19T18:06:07","slug":"una-red-mortal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-red-mortal\/","title":{"rendered":"Una red mortal"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Era un gigante de los mares: un gigante feliz, hijo del vasto mar. Pod\u00eda nadar a cincuenta kil\u00f3metros por hora, zambullirse a m\u00e1s de cien metros, y luego saltar sin inhibiciones en el aire para caer con todo su enorme peso de treinta toneladas en las azules aguas de la costa de M\u00e9xico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Era una ballena gris, que vagabundeaba libremente por todo el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">Un triste d\u00eda meti\u00f3 la cabeza en una espesa red de cazar tiburones. Con esa red encima el gigante no podr\u00eda comer. Podr\u00eda soportar el hambre varias semanas, quiz\u00e1 meses. Pero tarde o temprano morir\u00eda. La red donde meti\u00f3 la cabeza ser\u00eda su muerte. As\u00ed ocurri\u00f3 con esta ballena.<\/p>\n<p align=\"justify\">Da pena pensar en este campe\u00f3n de los mares. La ballena gris nada continuamente en el Pac\u00edfico, desde Alaska hasta M\u00e9xico. Se alimenta trag\u00e1ndose media tonelada de agua y expuls\u00e1ndola luego a trav\u00e9s de las barbas de la boca. Quedan en su boca, como alimento, los crust\u00e1ceos apresados. Pero si la red la atrapa, no la deja comer. Y tarde o temprano tiene que sucumbir sin remedio.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed mismo hay personas que se ven apresadas en redes mortales. Son redes que entorpecen la conciencia, nublan la raz\u00f3n, oscurecen la mente y debilitan la voluntad. Aunque no traban los miembros f\u00edsicos del cuerpo, estas redes traban el criterio, el sentido moral, la inteligencia y la raz\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta vez no nos estamos refiriendo a las redes del alcohol y de la droga, que en definitiva nos aprisionan, sino a las redes de los apetitos sensuales y las pasiones desorbitadas, que nos envuelven y nos oprimen con sus mallas aplastantes. Al principio son redes sutiles. Ni siquiera se advierte que son redes. Pero poco a poco se van engrosando hasta estrangular a su v\u00edctima y trabar por completo la conciencia y la voluntad.<\/p>\n<p align=\"justify\">El que cede a la tentaci\u00f3n del enga\u00f1o, de la mentira, de la falsedad, no se da cuenta de que se est\u00e1 enredando en una red fatal. As\u00ed mismo el que comete adulterio no piensa que est\u00e1 meti\u00e9ndose dentro de una red mortal. Sin embargo, las mallas del pecado no soltar\u00e1n jam\u00e1s a ning\u00fan infractor de las leyes morales de Dios. Es un conquistado sin refugio alguno.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfHay alguna salvedad para el que se hace v\u00edctima de una de estas redes? S\u00ed, la hay. Jesucristo puede cortar esas mallas. Lo ha hecho para millones de personas. Busquemos en Cristo nuestra liberaci\u00f3n. \u00c9l quiere ser nuestro amigo. \u00c9l quiere y puede salvarnos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Hermano Pablo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era un gigante de los mares: un gigante feliz, hijo del vasto mar. Pod\u00eda nadar a cincuenta kil\u00f3metros por hora, zambullirse a m\u00e1s de cien metros, y luego saltar sin inhibiciones en el aire para caer con todo su enorme peso de treinta toneladas en las azules aguas de la costa de M\u00e9xico. 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