{"id":25377,"date":"2016-05-19T13:06:56","date_gmt":"2016-05-19T18:06:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-castigo-de-dios\/"},"modified":"2016-05-19T13:06:56","modified_gmt":"2016-05-19T18:06:56","slug":"el-castigo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-castigo-de-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfEl castigo de Dios?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El ej\u00e9rcito araucano, consciente del abandono espa\u00f1ol de la bella ciudad chilena\u00a0 e Concepci\u00f3n, la saque\u00f3 a tal grado que no qued\u00f3 nada espa\u00f1ol en pie y, como si eso no bastara, le prendi\u00f3 fuego. Las huestes del jefe Lautaro se dieron el gusto, seg\u00fan los versos de Don Alonso de Ercilla y Z\u00fa\u00f1iga en su genial obra La araucana, \u00abde ver c\u00f3mo la llama se extend\u00eda y la triste ciudad se consum\u00eda\u00bb, la ciudad m\u00e1s rica en oro de todo Arauco. Era tan inconcebible que los espa\u00f1oles tuvieran que soportar semejante afrenta \u2014comenta Don Alonso\u2014 que muchos consideraron que era el castigo de Dios por la vanidad y la soberbia de los conquistadores.1<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p align=\"justify\">De igual modo hay en la actualidad quienes creen que el SIDA es el juicio de Dios, es decir, el castigo con el que Dios est\u00e1 azotando a la humanidad depravada de nuestro tiempo. Lo cierto es que las enfermedades y las plagas que azotan al g\u00e9nero humano no las env\u00eda Dios con el fin de vengarse. Lo que Dios envi\u00f3 al mundo es todo lo contrario: envi\u00f3 a un indefenso beb\u00e9 que se cri\u00f3 entre nosotros los seres humanos, comi\u00f3 y llor\u00f3 con nosotros, y sufri\u00f3 y dio su vida por nosotros para que pudi\u00e9ramos tener vida eterna.<\/p>\n<p align=\"justify\">Antes de morir en nuestro lugar, ese hijo de Dios, Jesucristo, asever\u00f3 que no vino a salvar a justos sino a pecadores. Explic\u00f3 que quienes necesitan m\u00e9dico no son los sanos sino los enfermos.2 No es que los enfermos del alma no merezcamos ser desahuciados por \u00c9l, sino que, a pesar de nuestras acciones perversas y en medio de nuestro pecado m\u00e1s reprochable, Dios nos sigue amando y ofreciendo sanidad del alma. San Pablo sostiene que es en esto que Dios nos demuestra su amor: en que cuando todav\u00eda \u00e9ramos pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros.3 \u00c9l no espera a que merezcamos su ayuda para brind\u00e1rnosla, sino que nos ofrece el perd\u00f3n en el momento menos oportuno para \u00c9l y m\u00e1s oportuno para nosotros: cuando menos lo merecemos pero m\u00e1s lo necesitamos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios tendr\u00eda toda la raz\u00f3n si le negara entrada al cielo al que se la pide en el momento mismo de la muerte, es decir, cuando nada tiene que ofrecerle. Tal vez fue con el prop\u00f3sito de resolver esa duda que Dios permiti\u00f3 que se salvara uno de los malhechores crucificados con su Hijo. Bast\u00f3 con que le pidiera entrada al para\u00edso para que Cristo se la concediera.4 Pero \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda hecho para merecer tan f\u00e1cil entrada? \u00a1Nada en absoluto! Al contrario, hab\u00eda obrado de tal manera que le esperaba una condenaci\u00f3n segura, f\u00edsica y espiritual.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios es la personificaci\u00f3n misma del amor, el amor encarnado. A esto se debe que ame a todo pecador sin hacer distinciones, tanto al que hace buenas obras y no le hace mal a nadie como al m\u00e1s infame y degenerado. Por eso el que sufre de una enfermedad como el SIDA, ya sea que la haya adquirido sin culpa propia alguna o por haber quebrantado las leyes morales de Dios, puede estar seguro de que contar\u00e1 con el perd\u00f3n de Dios si se lo pide, y a\u00fan m\u00e1s: la vida eterna.<\/p>\n<p align=\"justify\">Incre\u00edble, pero cierto. Dios est\u00e1 dispuesto a ayudarnos a hacerle frente hasta a la situaci\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil de la vida. Basta con que acudamos a \u00c9l antes que sea demasiado tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hermano Pablo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ej\u00e9rcito araucano, consciente del abandono espa\u00f1ol de la bella ciudad chilena\u00a0 e Concepci\u00f3n, la saque\u00f3 a tal grado que no qued\u00f3 nada espa\u00f1ol en pie y, como si eso no bastara, le prendi\u00f3 fuego. 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