{"id":25392,"date":"2016-05-19T13:07:24","date_gmt":"2016-05-19T18:07:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nada-con-exeso\/"},"modified":"2016-05-19T13:07:24","modified_gmt":"2016-05-19T18:07:24","slug":"nada-con-exeso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nada-con-exeso\/","title":{"rendered":"Nada con exeso"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Comenz\u00f3 a entrenar a los cuatro a\u00f1os de edad. A los diez, ya hab\u00eda ganado varios premios. Su pasi\u00f3n era la gimnasia de exhibici\u00f3n. Su sue\u00f1o: ganar medallas de oro en los juegos ol\u00edmpicos.<\/p>\n<p align=\"justify\">A los diecis\u00e9is a\u00f1os, en una de las competencias, estuvo a punto de sacar el puntaje perfecto. Todos le auguraban un brillante porvenir. Pero Christy Henrich, joven gimnasta escandinava, ten\u00eda un problema. Estaba obsesionada con la idea de que estaba engordando, aunque no era as\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">A los diecinueve a\u00f1os ya no pudo competir m\u00e1s. Su obsesi\u00f3n la hab\u00eda dominado. Finalmente, a los veintid\u00f3s, Christy Henrich falleci\u00f3. Muri\u00f3 de anorexia nerviosa, pesando s\u00f3lo veintinueve kilos. Su obsesi\u00f3n la hab\u00eda matado.<\/p>\n<p align=\"justify\">He aqu\u00ed una joven que pudo haber tenido grandes \u00e9xitos. Perfeccion\u00f3 su arte. Gan\u00f3 muchas medallas. Alcanz\u00f3 la perfecci\u00f3n, casi a la altura de Olga Korbut, la atleta rusa, y Nadia Comaneci, la rumana. Pero le entr\u00f3 la obsesi\u00f3n de la gordura. Desoy\u00f3 los consejos de m\u00e9dicos y familiares, y dej\u00f3 de comer. Y su bello cuerpo se fue consumiendo hasta que le fallaron todos los \u00f3rganos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las obsesiones, las fobias, las pasiones y las ansiedades pueden dominar todo nuestro ser a tal grado que nos hacen in\u00fatiles. Los afanes de la vida, cuando controlan la voluntad, se vuelven destructivos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tenemos que aprender a matizar nuestra existencia. \u00abNada con exceso\u00bb era la m\u00e1xima de Epicteto, el estoico fil\u00f3sofo griego del siglo primero de nuestra era. Dios no nos hizo para las obsesiones, las pasiones, los frenes\u00edes y los fanatismos. Nos hizo para la sobriedad, la mesura, el equilibrio, la armon\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abNo se inquieten por nada \u2014escribi\u00f3 el ap\u00f3stol Pablo\u2014; m\u00e1s bien, en toda ocasi\u00f3n, con oraci\u00f3n y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias\u00bb (Filipenses\u00a04:6). Vivir libres de pasiones y obsesiones es la clave de la vida prudente, moderada y satisfecha. Esa es la vida que Dios quiso que su creaci\u00f3n llevara.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo puede el ser humano despojarse de tantas fobias y obsesiones? Entreg\u00e1ndole su vida a Cristo. La persona que no tiene a Cristo en el coraz\u00f3n ser\u00e1 para siempre v\u00edctima de pasiones desorbitadas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es que s\u00f3lo Jesucristo \u2014Se\u00f1or, Salvador y Maestro perfecto\u2014 puede darnos esa estabilidad, ese equilibrio y esa moderaci\u00f3n ideal. Cuando \u00c9l entra a nuestro coraz\u00f3n, transforma nuestro modo de pensar, y todos nuestros m\u00f3viles cambian. Somet\u00e1monos a su divina voluntad. \u00c9l quiere ser nuestro mejor amigo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Hermano Pablo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comenz\u00f3 a entrenar a los cuatro a\u00f1os de edad. A los diez, ya hab\u00eda ganado varios premios. Su pasi\u00f3n era la gimnasia de exhibici\u00f3n. Su sue\u00f1o: ganar medallas de oro en los juegos ol\u00edmpicos. A los diecis\u00e9is a\u00f1os, en una de las competencias, estuvo a punto de sacar el puntaje perfecto. Todos le auguraban un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nada-con-exeso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNada con exeso\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25392","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25392","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25392"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25392\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25392"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25392"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25392"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}