{"id":25502,"date":"2016-05-19T13:10:44","date_gmt":"2016-05-19T18:10:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tesoro-escondido\/"},"modified":"2016-05-19T13:10:44","modified_gmt":"2016-05-19T18:10:44","slug":"tesoro-escondido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tesoro-escondido\/","title":{"rendered":"Tesoro escondido"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Eric Lawles, de setenta a\u00f1os de edad y vecino de Londres, Inglaterra, arm\u00f3 su detector de metales. Lo prob\u00f3 para asegurarse que funcionaba bien y sali\u00f3 en busca de su martillo. Hab\u00eda perdido un martillo, herrumbrado y viejo, pero suyo de todos modos. Busc\u00f3 en su propio patio y por los predios vecinos. En alg\u00fan lado tendr\u00eda que hallarse.<\/p>\n<p align=\"justify\">De pronto el detector comenz\u00f3 a emitir sus se\u00f1ales. \u00abAqu\u00ed debe de estar\u00bb, se dijo Eric, y armado de pico y pala, empez\u00f3 a cavar. De pronto la pala golpe\u00f3 algo met\u00e1lico. No era su martillo sino un cofre.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">Dentro del cofre hab\u00eda un tesoro incre\u00edble: \u00a1m\u00e1s de dos mil monedas de oro y de plata, y cantidades de anillos, collares y brazaletes: un tesoro valorado en quince millones de d\u00f3lares!<\/p>\n<p align=\"justify\">No hay persona en este mundo que no sue\u00f1e con encontrar, o conseguirse de alguna manera, un tesoro. Desde los tiempos de Robinson Crusoe y <em>La isla del tesoro<\/em>, chicos y grandes sue\u00f1an con descubrir cofres que contienen fortunas fabulosas. Con raz\u00f3n abundan las historias, algunas de ellas dram\u00e1ticas y tr\u00e1gicas, otras rid\u00edculas y risibles, que constan de la b\u00fasqueda de tesoros. Hay mucha gente propensa a creer en esos tesoros escondidos y en monta\u00f1as de perlas y diamantes, la misma que es dada a creer en fantasmas y aparecidos, hor\u00f3scopos y ocultismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Desgraciadamente estos no son m\u00e1s que sue\u00f1os fant\u00e1sticos. Lo cierto es que si alg\u00fan d\u00eda uno de estos sue\u00f1os se cumpliera, s\u00f3lo producir\u00eda problemas, corrupci\u00f3n y ruina. El ap\u00f3stol Pablo advierte contra semejante fantas\u00eda: \u00abLos que quieren enriquecerse caen en la tentaci\u00f3n y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y da\u00f1inos hunden a la gente en la ruina y en la destrucci\u00f3n\u00bb (1\u00a0Timoteo\u00a06:9).<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, hay un tesoro que debiera ser el m\u00e1s codiciado de todos los tesoros del mundo. No es un tesoro de perlas ni diamantes ni joyas, pues no es material. Es un tesoro mil veces m\u00e1s provechoso. Es espiritual, compuesto de virtudes morales que llevan a una vida abundante y feliz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ese tesoro es la Biblia, la eterna Palabra de Dios. Cada promesa de Dios estampada en la Biblia es una joya que enriquece el esp\u00edritu, da vida al alma y esperanza al coraz\u00f3n. Y cualquiera puede obtenerla, con s\u00f3lo leer, escudri\u00f1ar, indagar y escarbar.<\/p>\n<p align=\"justify\">No hay por qu\u00e9 buscar tesoros escondidos. Entre las tapas del Sagrado Libro est\u00e1 Jesucristo, Se\u00f1or, Salvador, Maestro y Amigo. El que halla a Cristo halla el mayor de los tesoros.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eric Lawles, de setenta a\u00f1os de edad y vecino de Londres, Inglaterra, arm\u00f3 su detector de metales. Lo prob\u00f3 para asegurarse que funcionaba bien y sali\u00f3 en busca de su martillo. Hab\u00eda perdido un martillo, herrumbrado y viejo, pero suyo de todos modos. Busc\u00f3 en su propio patio y por los predios vecinos. En alg\u00fan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tesoro-escondido\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTesoro escondido\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25502","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25502","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25502"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25502\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25502"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25502"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25502"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}