{"id":25514,"date":"2016-05-19T13:11:05","date_gmt":"2016-05-19T18:11:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-accidente-a-160-kilometros-por-hora\/"},"modified":"2016-05-19T13:11:05","modified_gmt":"2016-05-19T18:11:05","slug":"un-accidente-a-160-kilometros-por-hora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-accidente-a-160-kilometros-por-hora\/","title":{"rendered":"Un accidente a 160 kilometros por hora"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">El auto era un Corvette \u00faltimo modelo, un auto deportivo de lujo. La calle era una de las grandes avenidas de Miami, Florida. El conductor era Francisco del Rey, un joven de quince a\u00f1os de edad. La velocidad del Corvette: 160 kil\u00f3metros por hora.<\/p>\n<p align=\"justify\">En una intersecci\u00f3n, el Corvette choc\u00f3 con un Chevette, modesto modelo de la Chevrolet. El Chevette se parti\u00f3 en dos, y los tres j\u00f3venes que lo ocupaban murieron en el acto. Los ocupantes del Corvette, Francisco del Rey y su amiga, tambi\u00e9n de quince a\u00f1os, salieron ilesos. Y la polic\u00eda, los jueces y la prensa de Miami se preguntaron en coro: \u00bfA qui\u00e9n hemos de echarle la culpa?<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">Si bien f\u00f3rmulas qu\u00edmicas de explosivos militares no se conocen por ser f\u00f3rmulas secretas, la f\u00f3rmula de accidentes como \u00e9ste s\u00ed se conoce.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tomemos un auto deportivo de carrera capaz de desenvolverse a 200 kil\u00f3metros por hora. Pongamos al volante un mozalbete que reci\u00e9n empieza a manejar. Agreguemos algunas cervezas y unos cigarrillos de marihuana. Ahora coloquemos en el asiento junto al joven una atractiva quincea\u00f1era que le dice al chofer: \u00ab\u00a1Corre, corre!\u00bb Ah\u00ed tenemos la f\u00f3rmula de un accidente fatal.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es extra\u00f1o que tengamos que preguntarnos: \u00bfQui\u00e9n tiene la culpa? Comencemos con un hogar que, posiblemente, carece de disciplina. A\u00f1adamos insensatez del conductor sin experiencia. Y cuando le sumamos al proceso una adolescente que se abraza al chofer, dici\u00e9ndole: \u00abM\u00e1s, m\u00e1s\u00bb, esa es toda la f\u00f3rmula que necesitamos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, accidentes como \u00e9ste son signos de la \u00e9poca en que vivimos. Todo lo queremos en el momento, quiz\u00e1 porque presentimos que a la humanidad le queda poco tiempo y deseamos que ese instante sea de placer, de org\u00eda. Aunque algo dentro de nosotros nos dice que esta vida no es el todo, que hay un juicio venidero y un Juez eterno a quien tendremos que rendir cuentas, creemos que sorbiendo r\u00e1pidamente el trago de la vida eliminaremos el juicio final.<\/p>\n<p align=\"justify\">No obstante, la ley de la cosecha se aplica no s\u00f3lo a la duraci\u00f3n de esta vida, sino que se alarga hasta la eternidad. Todos tendremos que comparecer ante el gran trono blanco del juicio eterno de Dios. M\u00e1s vale que no nos extra\u00f1e que la vida nos imponga, ahora y en la eternidad, las consecuencias de nuestros hechos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Rindamos nuestro coraz\u00f3n a Cristo para que podamos vivir en paz. Busquemos a Dios en humilde arrepentimiento. Jesucristo, que se dio por nosotros en la cruz, s\u00f3lo espera que lo invitemos a ser nuestro Salvador.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Hermano Pablo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El auto era un Corvette \u00faltimo modelo, un auto deportivo de lujo. La calle era una de las grandes avenidas de Miami, Florida. El conductor era Francisco del Rey, un joven de quince a\u00f1os de edad. La velocidad del Corvette: 160 kil\u00f3metros por hora. En una intersecci\u00f3n, el Corvette choc\u00f3 con un Chevette, modesto modelo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-accidente-a-160-kilometros-por-hora\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUn accidente a 160 kilometros por hora\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25514","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25514"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25514\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}