{"id":25608,"date":"2016-05-19T13:13:57","date_gmt":"2016-05-19T18:13:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ultimo-abismo\/"},"modified":"2016-05-19T13:13:57","modified_gmt":"2016-05-19T18:13:57","slug":"el-ultimo-abismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ultimo-abismo\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo abismo"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">El poema fue creaci\u00f3n de un alma juvenil, confundida y traspasada de problemas. \u00abTinieblas \u2014dice el primer verso\u2014, vengan y ll\u00e9venme al \u00faltimo abismo, donde el dolor y el odio, y la ira y la guerra, ya no queman m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">Y siguiendo ese mismo tono, la poes\u00eda, compuesta de versos graves y tristes, termina con: \u00abEl amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisi\u00f3n.\u00bb As\u00ed concluy\u00f3 Elisabeth Garrison, de diecis\u00e9is a\u00f1os de edad, su poema. Su dolor, expresado en verso, explica el crimen que acababa de cometer. Elisabeth Garrison acababa de matar a su madre.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">El alma del poeta se conmueve con las emociones m\u00e1s extremas. Ve la vida con ojos penetrantes, y reacciona de modo diferente al com\u00fan entre los mortales.<\/p>\n<p align=\"justify\">Elisabeth no se llevaba bien con su madre. Las dos nunca se hab\u00edan entendido, y a los diecis\u00e9is a\u00f1os de edad, en medio de la desesperaci\u00f3n, Elisabeth mat\u00f3 a su madre. Inmediatamente despu\u00e9s, todav\u00eda en su cuarto, la joven compuso esos versos. En ellos ped\u00eda que se le llevara al \u00ababismo final, donde el dolor cesa. Porque \u2014\u00a1y qu\u00e9 expresi\u00f3n de una muchacha de apenas diecis\u00e9is a\u00f1os de edad!\u2014 el amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisi\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">Ante esto nos preguntamos: \u00bfA qu\u00e9 profundidad de dolor, de desesperanza, habr\u00e1 llegado la persona que dice que el amor es su enemigo, y que luego mata al ser m\u00e1s querido que tiene? Llegar a ese extremo es lo m\u00e1s desastroso que el ser humano pueda conocer. Y sin embargo hay muchas personas que han ca\u00eddo en ese abismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando el dolor se vuelve insoportable, cuando la desesperaci\u00f3n nos ahoga, ese es el momento de clamar: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, te necesito; por favor, ay\u00fadame!\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">El salmista David sufri\u00f3, as\u00ed tambi\u00e9n, sus momentos de angustia. Escuchemos uno de sus clamores: \u00ab\u00a1S\u00e1lvame, Se\u00f1or mi Dios, porque en ti busco refugio! \u00a1L\u00edbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorar\u00e1n como leones; me despedazar\u00e1n, y no habr\u00e1 quien me libre.\u00bb Con esa ansiedad comienza David el Salmo 7, pero concluye con optimismo: \u00abMi escudo est\u00e1 en Dios, que salva a los de coraz\u00f3n recto&#8230; \u00a1Alabar\u00e9 al Se\u00f1or por su justicia! \u00a1Al nombre del Se\u00f1or alt\u00edsimo cantar\u00e9 salmos!\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">Aprendamos del salmista que siempre podemos encontrar refugio en Dios. Cuando todo en esta vida nos consume, siempre queda Dios. Y con tal que lo busquemos con toda sinceridad, \u00c9l siempre nos responder\u00e1. Pongamos nuestra confianza en Dios. \u00c9l jam\u00e1s nos defraudar\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poema fue creaci\u00f3n de un alma juvenil, confundida y traspasada de problemas. \u00abTinieblas \u2014dice el primer verso\u2014, vengan y ll\u00e9venme al \u00faltimo abismo, donde el dolor y el odio, y la ira y la guerra, ya no queman m\u00e1s.\u00bb Y siguiendo ese mismo tono, la poes\u00eda, compuesta de versos graves y tristes, termina con: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ultimo-abismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl \u00faltimo abismo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-25608","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25608"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25608\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}