{"id":25673,"date":"2016-05-19T13:15:55","date_gmt":"2016-05-19T18:15:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/salvamento-en-el-mar\/"},"modified":"2016-05-19T13:15:55","modified_gmt":"2016-05-19T18:15:55","slug":"salvamento-en-el-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/salvamento-en-el-mar\/","title":{"rendered":"Salvamento en el mar"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">La tempestad era espantosa, con vientos de 120 kil\u00f3metros por hora, y rachas que llegaban a los 170. El pesquero ruso \u00abBriz\u00bb, de seis mil toneladas, se anegaba en las aguas del mar del Norte.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando el capit\u00e1n Sverdlovsk, del pesquero ruso, vio que su nave se hund\u00eda, irradi\u00f3 una llamada de auxilio, y un remolcador holand\u00e9s, el \u00abCarlot\u00bb, acudi\u00f3 en su ayuda. Pero el salvamento se hac\u00eda casi imposible. Era como si toda la furia de los vientos y las inmensas olas del mar se hubieran propuesto no permitir el rescate de ninguno de los cincuenta y seis marineros a bordo del \u00abBriz\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo de tratar de ejecutar el salvamento y de agotar todos los recursos sin poder transferir a un solo hombre, el capit\u00e1n del remolcador \u00abCarlot\u00bb, Andr\u00e9 Ruyg, de cuarenta y dos a\u00f1os de edad y creyente en Dios, hizo lo que para un capit\u00e1n era ins\u00f3lito. Pidi\u00f3 ayuda divina: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo \u2014rog\u00f3\u2014, ay\u00fadanos! S\u00f3lo t\u00fa puedes calmar este vendaval.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">De repente los vientos comenzaron a calmarse y las inmensas olas perdieron su furia. El salvamento pudo llevarse a cabo, y aunque el pesquero \u00abBriz\u00bb se hundi\u00f3, no pereci\u00f3 ninguno de los marineros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las batallas del hombre contra el mar tienen siempre acentos \u00e9picos. \u00a1Es tan grande el oc\u00e9ano y son tan peque\u00f1os los barcos! \u00a1Son tan altas las olas y tan fr\u00e1giles los cascos! Por eso el marinero sabe clamar a Dios, y al igual que en aquella c\u00e9lebre tormenta en el mar de Galilea de dos mil a\u00f1os atr\u00e1s, Jes\u00fas viene en auxilio caminando sobre las olas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aprendamos a orar. No es cuesti\u00f3n de aprender ciertos rezos ni oraciones redactadas de cierto modo, sino de establecer una relaci\u00f3n permanente con Dios. Practiquemos la presencia de Dios. Vivamos con la l\u00ednea de comunicaci\u00f3n abierta. Que nunca haya un momento en que no estemos en contacto con Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Si no tenemos una relaci\u00f3n con Dios, entablemos una sin demora. Si hemos cortado la relaci\u00f3n que ten\u00edamos, comencemos desde este momento a restablecerla. As\u00ed, pase lo que pase, en medio del dolor podremos clamar con la seguridad de que Dios nos est\u00e1 escuchando.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jesucristo desea ayudarnos en todas las tragedias de la vida. \u00c9l puede reprender los vientos y calmar las olas. Lo \u00fanico que tenemos que hacer es expresarle nuestro temor y esperar con fe en la respuesta. Cristo dijo: \u00ab\u00bbPidan, y se les dar\u00e1; busquen, y encontrar\u00e1n; llamen, y se les abrir\u00e1. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre\u00bb (Mateo 7:7?8)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tempestad era espantosa, con vientos de 120 kil\u00f3metros por hora, y rachas que llegaban a los 170. 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