{"id":25973,"date":"2016-05-19T13:25:15","date_gmt":"2016-05-19T18:25:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/se-gano-la-libertad\/"},"modified":"2016-05-19T13:25:15","modified_gmt":"2016-05-19T18:25:15","slug":"se-gano-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/se-gano-la-libertad\/","title":{"rendered":"\u00bfSe gan\u00f3 la Libertad?"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Daniel Sargent estaba realmente enfermo. Ten\u00eda s\u00f3lo veintisiete a\u00f1os de edad, pero se ve\u00eda afligido por graves y penosas dolencias. En primer lugar, era diab\u00e9tico, y por ser diab\u00e9tico hab\u00eda sufrido infecciones y la amputaci\u00f3n de una pierna. En segundo lugar, estaba semiciego, otra consecuencia de la diabetes. Y en tercer lugar, se manten\u00eda en una silla de ruedas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por si eso fuera poco, Daniel estaba preso, cumpliendo una condena de dieciocho a\u00f1os por asalto a mano armada. Y a pesar de tantos inconvenientes y desventajas f\u00edsicas, Daniel Sargent cort\u00f3 barras, abri\u00f3 puertas, pas\u00f3 alambradas y escal\u00f3 una muralla de cuatro metros de altura para fugarse de la c\u00e1rcel de Haewick, Georgia, Estados Unidos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\u00ab\u00bfAcaso no se merece la libertad?\u00bb, proclamaban los diarios que daban la noticia.<\/p>\n<p align=\"justify\">La verdad es que, a simple vista, uno se siente inclinado a pedir la libertad para este desventurado individuo. No fueron pocos los obst\u00e1culos que tuvo que vencer para ganar la calle y recobrar la libertad. Tuvo que planear cuidadosamente la fuga. Tuvo que sufrir momentos de intensa espera. Tuvo que realizar esfuerzos f\u00edsicos extraordinarios. Y tuvo que dominar los nervios en un esfuerzo sobrehumano.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero \u00bfhay que darle la libertad como premio a todos esos esfuerzos personales por obtenerla? No. Cuando lo apresaron a s\u00f3lo cincuenta metros del penal de donde se hab\u00eda fugado, las autoridades del caso no se la dieron porque las leyes humanas conceden la libertad s\u00f3lo al que ha cumplido cabalmente con lo que ellas demandan. La haza\u00f1a de Daniel Sargent bien pudo ser grandiosa, admirable y hasta conmovedora. Pero no pudo comprarle la libertad, porque \u00e9sta se obtiene cuando cumplimos con las leyes, no cuando las violamos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo mismo sucede con la libertad m\u00e1s grande de todas: la libertad sobre el pecado y la corrupci\u00f3n, que nos mantienen en servidumbre y esclavitud. \u00bfSe obtiene esa libertad con obras, esfuerzos y haza\u00f1as humanas? No, de ninguna manera.<\/p>\n<p align=\"justify\">La libertad del pecado se obtiene por fe en lo que Cristo hizo por nosotros. Porque las leyes divinas, al igual que las humanas, conceden la libertad s\u00f3lo al que ha cumplido con lo que ellas demandan, o en su defecto a aquel en cuyo lugar otra persona ha cumplido con sus justas demandas. Fue por eso que Cristo llev\u00f3 nuestras culpas, sufri\u00f3 nuestros dolores y muri\u00f3 en nuestro lugar: para satisfacer la demanda de la justicia divina. \u00c9l se hizo pecado, se hizo culpable y se inmol\u00f3 en una cruz para que nosotros, s\u00f3lo por fe en su obra redentora, sin necesidad de nuestras propias obras, pudi\u00e9ramos recibir la libertad. De modo que no tenemos que hacer nada para obtener la libertad sin igual que nos ofrece Cristo,\u00a0 nada m\u00e1s que aceptarla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Sargent estaba realmente enfermo. Ten\u00eda s\u00f3lo veintisiete a\u00f1os de edad, pero se ve\u00eda afligido por graves y penosas dolencias. En primer lugar, era diab\u00e9tico, y por ser diab\u00e9tico hab\u00eda sufrido infecciones y la amputaci\u00f3n de una pierna. En segundo lugar, estaba semiciego, otra consecuencia de la diabetes. 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