{"id":2602,"date":"2015-12-01T00:50:29","date_gmt":"2015-12-01T05:50:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/secretos-del-maestro\/"},"modified":"2015-12-01T00:50:29","modified_gmt":"2015-12-01T05:50:29","slug":"secretos-del-maestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/secretos-del-maestro\/","title":{"rendered":"Secretos del Maestro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por A. B. Bruce<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n es indispensable en la vida espiritual, y todos aquellos que de coraz\u00f3n procuran orar, pronto sienten la necesidad de ser ense\u00f1ados acerca de su pr\u00e1ctica. Por eso hubiera sido sorprendente que la oraci\u00f3n no ocupara un lugar destacado entre los m\u00faltiples temas que nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, por excelencia hombre de oraci\u00f3n, ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>(Reflexiones sobre Lucas 11.1\u009613 y 18.1\u00965)<\/P><br \/>\n<P align=justify><B>Un tema fundamental<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La oraci\u00f3n es indispensable en la vida espiritual, y todos aquellos que de coraz\u00f3n procuran orar, pronto sienten la necesidad de ser ense\u00f1ados acerca de su pr\u00e1ctica. Por eso hubiera sido sorprendente que la oraci\u00f3n no ocupara un lugar destacado entre los m\u00faltiples temas que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos. \u00bfQu\u00e9 otro tema cautivar\u00eda los pensamientos de un Maestro que, por excelencia, era hombre de oraci\u00f3n, y que en ocasiones pas\u00f3 noches enteras en oraci\u00f3n en comuni\u00f3n con su Padre celestial? (Mt 14.23; Lc 6.12; Mr 1.35).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Resultan interesantes las circunstancias en las cuales Jes\u00fas dio esta lecci\u00f3n, que fue en s\u00ed una respuesta a la oraci\u00f3n. Un disc\u00edpulo, muy probablemente uno de los Doce, despu\u00e9s de o\u00edrlo orar le pidi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como tambi\u00e9n Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos.\u00bb De manera incidental, tanto esta petici\u00f3n como la ocasi\u00f3n en que se hizo, nos ofrecen dos ense\u00f1anzas: De la ocasi\u00f3n entendemos que Jes\u00fas, adem\u00e1s de orar mucho \u00e9l solo y mantener una comuni\u00f3n personal y privada con su Padre, tambi\u00e9n oraba con sus disc\u00edpulos, practicando la oraci\u00f3n familiar como lo har\u00eda un jefe de hogar. De la petici\u00f3n por su parte, aprendemos que las oraciones p\u00fablicas de Jes\u00fas eran admirables. Al o\u00edrlas, los disc\u00edpulos se daban cuenta de su propia incapacidad, y a su t\u00e9rmino, instintivamente estaban dispuestos a pedir: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb, como si ya sintieran verg\u00fcenza de orar con sus propias palabras d\u00e9biles, vagas y entrecortadas.<\/P><B><\/p>\n<p><P align=justify>Para todos<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Estamos frente a una lecci\u00f3n para cristianos en la etapa elemental de la vida divina, que se sienten incapaces de orar por carecer de claridad de pensamiento, de palabras apropiadas y sobre todo, de la fe que sabe esperar expectante. Esta ense\u00f1anza satisface tales necesidades sugiriendo temas y formas de lenguaje, y proveyendo argumentos convincentes a su d\u00e9bil fe. Ese era el estado de los Doce durante todo el tiempo que estuvieron con Jes\u00fas, hasta que \u00e9l ascendi\u00f3 al cielo y descendi\u00f3 poder sobre ellos. Entonces les dio una lengua liberada y un coraz\u00f3n m\u00e1s amplio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los hombres que estaban destinados a ser ap\u00f3stoles deb\u00edan, como disc\u00edpulos, experimentar m\u00e1s que la mayor\u00eda esa condici\u00f3n ca\u00f3tica de enmudecimiento, y de la fastidiosa pero saludable tarea de esperar en Dios. Deseaban de todo coraz\u00f3n recibir la luz, la verdad y la gracia que por mucho tiempo hab\u00edan esperado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Fue bueno para la Iglesia que sus primeros ministros necesitaran esta lecci\u00f3n sobre la oraci\u00f3n, porque hay un momento en la mayor\u00eda de quienes se consagran espiritualmente \u0097quiz\u00e1 para todos\u0097 cuando esta ense\u00f1anza resulta muy oportuna. En la primavera de la vida espiritual, cuando florece la piedad, es posible que los cristianos oren con fluidez y fervor, sin avergonzarse por carecer de palabras, pensamientos o ciertos sentimientos. Sin embargo, esa feliz etapa pronto pasa, y es seguida por otra en la que la oraci\u00f3n, a menudo, se convierte en una lucha impotente, en un gemido inarticulado, en una silenciosa espera ante Dios. Incluso se padecen dudas acerca de si Dios en verdad oye la oraci\u00f3n o si es una actividad ociosa e in\u00fatil. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Este sentimiento no debe resultar extra\u00f1o porque siempre resulta dif\u00edcil soportar una demora, especialmente cuando se trata de bendiciones espirituales, objeto principal del deseo del cristiano, y Cristo as\u00ed lo entiende. Los creyentes no deben sentirse frustrados por la demora, ni siquiera por la negaci\u00f3n de meros bienes temporales, pues en ocasiones es preferible no recibirlos, o que su obtenci\u00f3n no sea demasiado f\u00e1cil e inmediata. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No obstante, la frustraci\u00f3n m\u00e1s grande es desear con todo nuestro coraz\u00f3n el Esp\u00edritu Santo y no recibir \u0097en apariencia\u0097 esa invalorable bendici\u00f3n; pedir luz y por el contrario, recibir una oscuridad m\u00e1s profunda; pedir fe y ser atormentados con dudas que socavan los cimientos de nuestras m\u00e1s preciadas convicciones; pedir santidad y encontrar que del mismo coraz\u00f3n surge la tentaci\u00f3n hacia lo corrupto. Pero como todo cristiano experimentado sabe, todo lo anterior es parte de la disciplina que deben recibir quienes est\u00e1n en la escuela de Cristo antes de que vean cumplido el deseo de su coraz\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>El Padre Nuestro<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La ense\u00f1anza de Cristo sobre la oraci\u00f3n, en respuesta al pedido del disc\u00edpulo, consiste de dos partes. Primero se presenta una \u00abformula\u00bb de oraci\u00f3n y luego un argumento para sustentar la necesidad de perseverar en oraci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La oraci\u00f3n com\u00fanmente llamada el Padre Nuestro aparece en el Serm\u00f3n del Monte como ejemplo de la forma correcta de orar, y se da como una lista de temas generales que comprenden todas las peticiones espec\u00edficas. Podemos denominarlo el <B>A-B-C<\/B> de la oraci\u00f3n. Abarca los elementos de todo deseo espiritual, resumidos en unas pocas oraciones selectas, para beneficio de aquellos que no puedan expresar sus crecientes deseos con lenguaje fluido. Consta en total de seis peticiones: las primeras tres, como era apropiado, se refieren a la gloria de Dios y las tres restantes, al bien del hombre.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No podemos saber hasta qu\u00e9 punto los disc\u00edpulos utilizaron esta bella oraci\u00f3n, sencilla pero profundamente significativa. Sin embargo, no existe raz\u00f3n para pensar que el Padre Nuestro, aunque de valor permanente como parte de la ense\u00f1anza de Cristo, fuera ense\u00f1ado como un m\u00e9todo preciso y obligatorio para dirigirse al Padre celestial. M\u00e1s bien, era una ayuda para los disc\u00edpulos sin experiencia, no una regla impuesta a los ap\u00f3stoles. Aun despu\u00e9s de haber logrado la madurez espiritual, los Doce pod\u00edan usar esta forma si lo <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>deseaban, y posiblemente lo hicieron ocasionalmente, pero Jes\u00fas esperaba que cuando llegaran a ser maestros en la Iglesia, dejar\u00edan de usarla como ayuda devocional. Entonces, llenos del Esp\u00edritu, con mayor amplitud de coraz\u00f3n y maduros en su entendimiento espiritual, ser\u00edan capaces de orar como lo hac\u00eda su Se\u00f1or cuando estaba con ellos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Se desprende de estas instrucciones sobre la oraci\u00f3n que Jes\u00fas no le daba mucha importancia al formato que provey\u00f3. Es m\u00e1s, pareciera que lo considera un simple remedio temporal para un mal menor \u0097la falta de expresi\u00f3n\u0097, el cual desaparecer\u00eda cuando el problema m\u00e1s grande \u0097la falta de fe\u0097 fuera solucionado. Esto es claro porque la mayor parte de la lecci\u00f3n tiene como objetivo ser un ant\u00eddoto contra la incredulidad.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La importunidad<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La segunda parte de esta lecci\u00f3n tiene por objeto transmitir la misma ense\u00f1anza que la introducci\u00f3n de la par\u00e1bola del juez injusto: la necesidad de \u00aborar siempre y no desmayar\u00bb. La supuesta causa de desfallecer en la oraci\u00f3n tambi\u00e9n es la misma, es decir, la demora por parte de Dios en responder a nuestras oraciones.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Ambas par\u00e1bolas de Jes\u00fas procuran se\u00f1alar el poder de la importunidad en las circunstancias m\u00e1s adversas, para inculcar la perseverancia en la oraci\u00f3n. Los dos personajes a los que se apela son malos: uno es mezquino y el otro, injusto, y de ninguno de ellos se ha de ganar algo, excepto al apelar a su ego\u00edsmo. El prop\u00f3sito de la par\u00e1bola, en ambos casos, es que la importunidad tiene tal poder de irritaci\u00f3n que logra su objetivo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Partiendo de la premisa de que la demora produce des\u00e1nimo y de que el objetivo del deseo es el Esp\u00edritu Santo, la situaci\u00f3n espiritual que se contempla en el argumento queda definida en forma fehaciente. Por tanto, el objetivo del Maestro es socorrer y alentar a aquellos quienes sienten que la obra de la gracia en ellos es lenta, que se preguntan por qu\u00e9 es as\u00ed y se lamentan por ello. Entendemos que en ese estado estaban los Doce cuando recibieron esta lecci\u00f3n. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En este caso, el argumento empleado por Jes\u00fas para inspirar esperanza y confianza en sus desalentados disc\u00edpulos en cuanto al cumplimiento final de sus deseos, se caracteriza por ser audaz, cordial, sabio y con fuerza l\u00f3gica. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La audacia se evidencia en la elecci\u00f3n de las ilustraciones. Jes\u00fas ten\u00eda tal confianza en la bondad de su causa, que trata el caso de la manera menos ventajosa para \u00e9l, seleccionando para sus ilustraciones a personas que no eran buenos ejemplos de virtud. Alguien que responde al pedido de un vecino con esta respuesta: \u00abNo me molestes; la puerta ya est\u00e1 cerrada y mis ni\u00f1os est\u00e1n conmigo en cama; no puedo levantarme para darte algo\u00bb, provocar\u00eda el desprecio de sus conocidos. Sin duda, se convertir\u00eda en un sin\u00f3nimo de todo lo que es mezquino y desalmado. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La misma disposici\u00f3n de tomar un caso extremo se observa en el segundo argumento, extra\u00eddo de la conducta de padres hacia sus hijos. \u00ab\u00bfQu\u00e9 hombre de vosotros&#8230;?\u00bb \u0097con estas palabras comienza Jes\u00fas su ense\u00f1anza. No le importa cu\u00e1l padre elegir\u00e1n; es m\u00e1s, est\u00e1 dispuesto a tomar como ejemplo al que ellos quisieran, tanto al peor de todos como al mejor, porque el argumento no depende de la bondad del padre, sino de su carencia de ella. Su prop\u00f3sito es demostrar que solamente un padre excepcionalmente malo har\u00eda algo tan indigno y tan repugnante a todos. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De modo que podemos observar c\u00f3mo Jes\u00fas conoce los pensamientos duros que tienen de Dios aquellos cuyos deseos \u00e9l no ha cumplido y dudan de su bondad o consideran que es indiferente, desamorado e injusto. Por medio de los casos que presenta, \u00e9l demuestra cu\u00e1n \u00edntimamente conoce los pensamientos secretos de las personas. El mal trato del amigo, el padre anormal y el juez injusto no ilustran lo que Dios es, o c\u00f3mo \u00e9l quiere que lo consideremos, sino el concepto que a veces tienen de \u00e9l incluso hasta los mismos creyentes. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Jes\u00fas no solo conoce a estas personas, sino que tambi\u00e9n las entiende y las trata como individuos d\u00e9biles que necesitan comprensi\u00f3n, consejo y ayuda. Al satisfacer estas necesidades, \u00e9l baja al nivel de lo que ellos sienten y trata de mostrar que, aunque las cosas fueran como parecen, no hay motivo para desesperar. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Adem\u00e1s, al partir del concepto que tienen de Dios tambi\u00e9n argumenta que deben seguir teniendo esperanza en \u00e9l. En efecto, afirma: \u00abSuponiendo que Dios es como lo imaginan, indiferente y desamorado, igual sigan orando y observen, en el ejemplo que les doy, el efecto que la perseverancia puede tener. Pidan como pidi\u00f3 el hombre que quer\u00eda panes y tambi\u00e9n recibir\u00e1n de aquel que ahora parece no o\u00edr sus peticiones. Reconozco que las apariencias pueden ser muy desfavorables, pero no m\u00e1s en el caso de ustedes que en el ejemplo de la par\u00e1bola. Sin embargo, pueden observar lo que logr\u00f3 por no desanimarse tan f\u00e1cilmente.\u00bb<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La sabidur\u00eda del Maestro<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Al tratar con las dudas de sus disc\u00edpulos Jes\u00fas demuestra su sabidur\u00eda y evita elaboradas explicaciones por la demora en recibir respuesta a la oraci\u00f3n. Escoge adem\u00e1s ciertos argumentos adaptados a la capacidad de quienes eran d\u00e9biles en la fe y en el entendimiento espiritual. No intenta mostrar por qu\u00e9 la santificaci\u00f3n es un proceso lento y tedioso, no un acto moment\u00e1neo, ni tampoco pretende se\u00f1alar por qu\u00e9 recibimos al Esp\u00edritu en forma gradual y limitada, en lugar de una sola vez y sin medida. Sencillamente insta a su audiencia a buscar al Esp\u00edritu Santo con perseverancia, asegur\u00e1ndole que, a pesar de la demora que los pone a prueba, al final sus deseos ser\u00e1n satisfechos. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El Maestro sigui\u00f3 este m\u00e9todo no por necesidad, sino por elecci\u00f3n. El hecho de que no intentara justificar las demoras divinas para la providencia y la gracia no significa que le era imposible explicarlo. Hab\u00eda muchas ense\u00f1anzas que Cristo pudo haberles dado a sus disc\u00edpulos en ese momento si las hubieran podido comprender. M\u00e1s tarde, despu\u00e9s que el Esp\u00edritu de verdad vino sobre ellos, los gui\u00f3 a toda verdad y les hizo conocer el secreto del camino de Dios. Incluso, ellos mismos expresaron algunas de ellas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En aquel momento, aunque hubieran sido justas y apropiadas, las explicaciones se habr\u00edan desperdiciado dado el estado espiritual de los disc\u00edpulos. Los ni\u00f1os no entienden el proceso de crecimiento, sea en naturaleza o en gracia. Ellos desean que una bellota de inmediato se convierta en un roble y que de la flor aparezca inmediatamente despu\u00e9s el fruto maduro. Por eso es in\u00fatil hablar de los beneficios de la paciencia a los faltos de experiencia, porque el valor moral de la prueba de disciplina no se puede apreciar hasta que esta haya pasado. Por lo tanto, Jes\u00fas se abstuvo por completo de hacer reflexiones de ese tipo, y adopt\u00f3 un estilo de razonamiento simple y popular que incluso un ni\u00f1o pod\u00eda entender.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si bien es muy sencillo el razonamiento de Jes\u00fas tambi\u00e9n es contundente y concluyente. El primer argumento, contenido en la par\u00e1bola del amigo mezquino, es el m\u00e1s adecuado para inspirar esperanza en Dios. En efecto, lo que est\u00e1 diciendo es: \u00abEl hombre que quer\u00eda los panes sigui\u00f3 llamando con m\u00e1s y m\u00e1s fuerza, con una importunidad de la que no se avergonzaba, e insisti\u00f3 hasta lograr su objetivo; el amigo ego\u00edsta finalmente se levant\u00f3 y provey\u00f3 lo solicitado solo para su propia comodidad, pues era imposible dormir con semejante disturbio. Del mismo modo sigan ustedes llamando a las puertas del cielo y obtendr\u00e1n sus deseos aunque solo sea para que no molesten m\u00e1s. Vean en esta par\u00e1bola el poder que tiene la importunidad, aun en la hora menos propicia (la medianoche) y con la persona menos prometedora, que prefiere su propia comodidad al bien de un amigo. Por tanto, pidan con persistencia y les ser\u00e1 dado; busquen, y hallar\u00e1n; llamen, y se les abrir\u00e1.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De alguna manera, este argumento tan pat\u00e9tico parece d\u00e9bil. En la par\u00e1bola, quien pide ten\u00eda el poder de molestar al vecino ego\u00edsta y no dejarlo dormir. En la vida cotidiana, el disc\u00edpulo que est\u00e1 siendo probado y requiere consuelo de Jes\u00fas podr\u00eda responder: \u00ab\u00bfc\u00f3mo puedo yo molestar a Dios, que mora en las alturas, en dicha imperturbable, fuera de mi alcance?\u00bb Es muy factible que del sutil esp\u00edritu de desaliento surja esta objeci\u00f3n, la cual no es fr\u00edvola, pero en realidad no existe analog\u00eda en este punto. Podemos fastidiar a alguna persona, como al amigo mezquino que estaba descansando o al juez injusto, pero es imposible irritar a Dios. La par\u00e1bola no sugiere la verdadera explicaci\u00f3n de la demora divina o del \u00e9xito final de la importunidad. Solo demuestra, por medio de una situaci\u00f3n dom\u00e9stica, que sea cual fuere la causa de la demora, la aparente negaci\u00f3n no es la respuesta final y por lo tanto, no constituye una buena raz\u00f3n para dejar de pedir.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfQu\u00e9 camino debe seguirse entonces? Debemos recurrir a la fuerte aseveraci\u00f3n de Jes\u00fas al finalizar la par\u00e1bola: \u00abY yo os digo: pedid y se os dar\u00e1; buscad, y hallar\u00e9is; llamad, y se os abrir\u00e1.\u00bb Aun aquellos que dudan que la oraci\u00f3n sea razonable debido a la constancia de las leyes de la naturaleza y a la inmutabilidad de los prop\u00f3sitos divinos, pueden confiar en la afirmaci\u00f3n de Cristo de que la oraci\u00f3n no es en vano, tanto por el pan de cada d\u00eda como por asuntos m\u00e1s elevados. Es posible que tales personas desprecien la par\u00e1bola por parecerles infantil, o digan que aplica crudos sentimientos humanos a la divinidad, pero no pueden, de ninguna manera, despreciar las declaraciones deliberadas de aquel a quien ellos consideran el m\u00e1s sabio y mejor de los hombres.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La bondad de Dios<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El segundo argumento empleado por Jes\u00fas para instar a la perseverancia en la oraci\u00f3n es la apelaci\u00f3n a un absurdo. Quien piense que Dios se niega a escuchar las oraciones de sus hijos, o, peor aun, que se burlar\u00eda de ellos d\u00e1ndoles algo superficialmente parecido a lo que le han pedido, o les causar\u00eda una amarga decepci\u00f3n cuando descubrieran el enga\u00f1o, est\u00e1 infiriendo que \u00e9l es tan malo como el m\u00e1s depravado de los hombres.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La fuerza de este argumento es que el hombre promedio no es diab\u00f3lico, y solo un esp\u00edritu diab\u00f3lico de maldad podr\u00eda inducir a un padre a burlarse del sufrimiento de un ni\u00f1o o a darle, en forma deliberada, substancias llenas de da\u00f1o mortal. Si los padres terrenales, aunque malos en muchos aspectos, dan a sus hijos solo buenas d\u00e1divas (a su criterio) y se muestran horrorizados ante cualquier otro trato, \u00bfes posible pensar que el Ser Divino, la Providencia, actuar\u00eda de una forma solo adjudicable a los demonios?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por el contrario, lo que es apenas posible en el hombre, en Dios no es ni remotamente viable. Con toda seguridad \u00e9l solo dar\u00e1 d\u00e1divas buenas a sus hijos cuando se lo pidan y hasta dar\u00e1 su mejor regalo, aquel que sus verdaderos hijos desean por sobre todas las cosas: el Esp\u00edritu Santo, el que ilumina y santifica. Por tanto, otra vez les digo: \u00abPidan, y se les dar\u00e1; busquen, y hallar\u00e1n; llamen, y se les abrir\u00e1.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo, el hecho de que Cristo presente casos como el de una piedra entregada en vez de pan, una serpiente en lugar de un pez o un escorpi\u00f3n por un huevo, implica que, algunas veces, pareciera que Dios tratara as\u00ed a sus hijos. De hecho, as\u00ed pensaron los Doce en cuanto a uno de los temas que les interesaba, la restauraci\u00f3n del reino de Israel. Su experiencia ilustra esta verdad: cuando Aquel que escucha la oraci\u00f3n parece tratar a sus siervos en forma anormal, es porque ellos no han entendido la naturaleza del bien ni saben lo que est\u00e1n pidiendo. Pidieron una piedra pensando que era pan y en consecuencia, el verdadero pan les parece una piedra. Pidieron una sombra pensando que era una sustancia y como resultado, la sustancia parece una sombra. El reino por el que los Doce oraban era una sombra, de modo que cuando Jes\u00fas fue ejecutado quedaron decepcionados y desesperados: el huevo de la esperanza que su preciada imaginaci\u00f3n hab\u00eda estado incubando dio a luz al escorpi\u00f3n de la cruz, e imaginaron que Dios se hab\u00eda burlado de ellos y los hab\u00eda enga\u00f1ado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo, pudieron ver luego que Dios era fiel y bueno, que se hab\u00edan enga\u00f1ado a s\u00ed mismos y que todo lo que Cristo les hab\u00eda dicho se hab\u00eda cumplido. Todos los que esperan en Dios al final hacen un descubrimiento similar y juntos testifican: \u00abBueno es Jehov\u00e1 a los que en \u00e9l esperan, al alma que le busca\u00bb (Lm 3.25).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro La capacitaci\u00f3n de los Doce. Libro en proceso de producci\u00f3n que DCI publicar\u00e1 pr\u00f3ximamente. El autor vivi\u00f3 a finales del siglo diecinueve.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por A. B. Bruce La oraci\u00f3n es indispensable en la vida espiritual, y todos aquellos que de coraz\u00f3n procuran orar, pronto sienten la necesidad de ser ense\u00f1ados acerca de su pr\u00e1ctica. 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