{"id":26084,"date":"2016-05-19T15:39:47","date_gmt":"2016-05-19T20:39:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-peste-negra-azote-de-la-europa-medieval\/"},"modified":"2016-05-19T15:39:47","modified_gmt":"2016-05-19T20:39:47","slug":"la-peste-negra-azote-de-la-europa-medieval","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-peste-negra-azote-de-la-europa-medieval\/","title":{"rendered":"La Peste Negra: azote de la Europa medieval"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>La Peste Negra: azote de la Europa medieval<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">De nuestro corresponsal en Francia<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sa\">Corr\u00eda el a\u00f1o 1347. La plaga que hab\u00eda hecho estragos en el Lejano Oriente hab\u00eda llegado a las inmediaciones del este de Europa.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">LOS mongoles asediaban la fortaleza de Kaffa (hoy Feodosia), colonia genovesa de Crimea. Diezmados por la misteriosa afecci\u00f3n, levantaron el sitio, pero no\u00a0sin antes despedirse arrojando mort\u00edferos proyectiles. Con enormes catapultas lanzaron por encima de las murallas los cad\u00e1veres a\u00fan tibios de los apestados. Algunos defensores genoveses se embarcaron m\u00e1s tarde en galeras, huyendo de la ciudad infectada, de modo que diseminaron el mal por los puertos que visitaron.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">En cuesti\u00f3n de meses, la invasi\u00f3n microbiana asol\u00f3 Europa entera. Se difundi\u00f3 con rapidez por el norte de \u00c1frica, Italia, Espa\u00f1a, Inglaterra, Francia, Austria, Hungr\u00eda, Suiza, Alemania, Escandinavia y el B\u00e1ltico. En\u00a0poco m\u00e1s de dos a\u00f1os, m\u00e1s de la cuarta parte de la poblaci\u00f3n europea \u2014en torno a los 25.000.000 de almas\u2014 sucumbi\u00f3 a la que se ha denominado \u201cla cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica m\u00e1s espantosa que haya conocido la humanidad\u201d: la Peste Negra.*<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"ss\"><strong>Las agravantes del desastre<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Esta tragedia no\u00a0tuvo como componente exclusivo la enfermedad. Diversos factores agravaron la mortandad, entre ellos el fervor religioso. La aceptaci\u00f3n de la doctrina del purgatorio constituye un ejemplo. \u201cA finales del siglo\u00a0XIII, el purgatorio estaba por doquier\u201d, se\u00f1ala el historiador franc\u00e9s Jacques le Goff. En los albores del siglo\u00a0XIV, Dante escribi\u00f3 su influyente obra <em>La Divina Comedia, <\/em>con sus v\u00edvidas descripciones del infierno y el purgatorio. Se propici\u00f3 un clima religioso en el que la gente aceptaba la pandemia con sorprendente apat\u00eda y resignaci\u00f3n, pues la consideraba castigo de Dios. Como veremos, tal pesimismo potenci\u00f3 su expansi\u00f3n. \u201cNada pudiera haber aportado un caldo de cultivo m\u00e1s prometedor para la plaga\u201d, indica el libro <em>The Black Death <\/em>(La Peste Negra), de Philip Ziegler.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Adem\u00e1s, se sucedieron varias crisis agrarias en Europa, de forma que su creciente poblaci\u00f3n se hallaba desnutrida y, por ende, con muy d\u00e9biles defensas biol\u00f3gicas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"ss\"><strong>La propagaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">De acuerdo con Guy de Chauliac, m\u00e9dico privado del papa Clemente\u00a0VI, se abat\u00edan sobre el continente dos tipos de peste: pulmonar y bub\u00f3nica. He aqu\u00ed su v\u00edvida descripci\u00f3n: \u201cLa primera dur\u00f3 dos meses, con fiebre constante y esputos sanguinolentos, y de este mal se mor\u00eda a los tres d\u00edas. La\u00a0segunda se extendi\u00f3 por el resto del per\u00edodo, tambi\u00e9n con fiebre constante, pero con apostemas [abscesos] y carbuncos en las partes externas, mayormente en las axilas y la ingle. De este mal se mor\u00eda a los cinco d\u00edas\u201d. Los doctores contemplaban impotentes su avance.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Dejando atr\u00e1s a miles de infectados, muchas personas huyeron despavoridas. Entre las primeras hubo buen n\u00famero de acaudalados nobles y profesionales. Aunque tambi\u00e9n los acompa\u00f1aron algunos cl\u00e9rigos, muchas \u00f3rdenes religiosas se enclaustraron en sus abad\u00edas, con la esperanza de no\u00a0contaminarse.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">En medio del p\u00e1nico, el Papa decret\u00f3 que 1350 ser\u00eda A\u00f1o Santo. Los peregrinos que viajaran a Roma podr\u00edan acceder directamente al para\u00edso sin tener que pasar por el purgatorio. Centenares de miles de fieles respondieron a la convocatoria, extendiendo la infecci\u00f3n a su paso.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"ss\"><strong>Vanas tentativas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Todos los intentos de frenar la Peste Negra fracasaron, pues se ignoraba su verdadera forma de transmisi\u00f3n. Eran bien conocidos los peligros del contacto con los afectados e incluso con su ropa; hasta se llegaba a temer su mirada. En Italia, sin embargo, los florentinos atribuyeron el contagio a gatos y perros, de modo que los sacrificaban, ignorantes de que as\u00ed daban v\u00eda libre a una criatura que realmente esparc\u00eda la pestilencia: la\u00a0rata.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Al dispararse el n\u00famero de bajas, hubo quienes procuraron la ayuda divina. Hombres y mujeres cedieron sus posesiones a la Iglesia con la pretensi\u00f3n de que Dios los amparara del azote, o siquiera los recompensara con la vida celestial si mor\u00edan. De este modo, la Iglesia acumul\u00f3 enormes riquezas. Entre los ant\u00eddotos populares figuraban talismanes, im\u00e1genes de Cristo y filacterias. Otras personas cifraron su fe en la superstici\u00f3n, la magia y el curanderismo. Se dec\u00eda que los perfumes, el vinagre y ciertos bebedizos especiales proteg\u00edan de la infecci\u00f3n. Las sangr\u00edas tambi\u00e9n gozaban de gran prestigio terap\u00e9utico. La docta Facultad de Medicina de la Universidad de Par\u00eds lleg\u00f3 al extremo de atribuir el mal a una conjunci\u00f3n planetaria. Pero las explicaciones y \u201cremedios\u201d fantasiosos no\u00a0detuvieron en lo m\u00e1s m\u00ednimo la mort\u00edfera dolencia.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"ss\"><strong>Secuelas perdurables<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">Al cabo de cinco a\u00f1os, parec\u00eda por fin que la calamidad iba a remitir. Pero antes de concluir el siglo se producir\u00edan cuatro brotes m\u00e1s. De ah\u00ed que se la haya comparado, por sus repercusiones, a la I Guerra Mundial. \u201cEntre los historiadores modernos se acepta con unanimidad casi absoluta que la endemia tuvo profundas consecuencias en la econom\u00eda y la sociedad posteriores a 1348\u201d, se\u00f1ala el libro <em>The Black Death in England <\/em>(La Peste Negra en Inglaterra), editado en 1996. La mortandad acab\u00f3 con buena parte de la poblaci\u00f3n, y tuvieron que pasar siglos para que algunas regiones se recuperaran. Como es natural, la reducci\u00f3n de la fuerza laboral encareci\u00f3 la mano de obra. La ruina se abati\u00f3 sobre pr\u00f3speros terratenientes, y se derrumb\u00f3 el sistema feudal, distintivo de la Edad Media.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sb\">Por lo tanto, la plaga impuls\u00f3 cambios pol\u00edticos, religiosos y sociales. As\u00ed, aunque antes de declararse la epidemia las clases cultas de Inglaterra sol\u00edan hablar franc\u00e9s, el fallecimiento de muchos maestros de esta lengua contribuy\u00f3 a que prevaleciera el ingl\u00e9s. Entre las modificaciones en el \u00e1mbito religioso cabe citarse que la escasez de candidatos al sacerdocio \u2014seg\u00fan indica la historiadora francesa Jacqueline Brossollet\u2014 llev\u00f3 a que \u201cla Iglesia reclutara con frecuencia a ignorantes poco celosos\u201d. De hecho, Brossollet asegura que \u201cuna de las causas de la Reforma es la decadencia de los centros [eclesi\u00e1sticos] de erudici\u00f3n y fe\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sb\">La Peste Negra tambi\u00e9n dej\u00f3 una clara impronta en el arte, al convertir la muerte en tema recurrente. Las c\u00e9lebres danzas macabras, en las que se acostumbraba representar esqueletos y cad\u00e1veres, se convirtieron en alegor\u00eda popular del poder de la muerte. Inseguros del futuro, muchos sobrevivientes se entregaron al desenfreno, lo que conllev\u00f3 una espantosa relajaci\u00f3n moral. \u201cEl hombre medieval se sinti\u00f3 decepcionado por su Iglesia\u201d, que no\u00a0hab\u00eda logrado evitar la epidemia <em>(The <\/em><em>Black Death)<\/em>. En opini\u00f3n de ciertos historiadores, los cambios sociales que desencaden\u00f3 la Peste Negra fomentaron el individualismo, el esp\u00edritu emprendedor y la movilidad social y econ\u00f3mica, predecesores todos ellos del capitalismo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">La plaga tambi\u00e9n estimul\u00f3 a los gobiernos a instituir sistemas de control sanitario. Al remitir la enfermedad, Venecia dispuso que se limpiaran sus calles. El rey Juan II de Francia, <em>el Bueno, <\/em>orden\u00f3 un saneamiento urbano similar en prevenci\u00f3n de la pestilencia. Adopt\u00f3 esta medida al enterarse de que un antiguo galeno griego hab\u00eda librado a Atenas de la mortandad barriendo y lavando sus v\u00edas p\u00fablicas. Finalmente, se sanearon muchas calles medievales, que eran aut\u00e9nticas cloacas a cielo abierto.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"ss\"><strong>\u00bfAflicci\u00f3n del pasado?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sb\">Pero no\u00a0fue sino hasta 1894 que el bacteri\u00f3logo franc\u00e9s Alexandre Yersin aisl\u00f3 el bacilo causante de la Peste Negra, denominado <em>Yersinia pestis <\/em>en su honor. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, otro franc\u00e9s, Paul-Louis Simond, descubri\u00f3 el papel de la pulga (de los roedores) en la transmisi\u00f3n de la enfermedad. Pronto se elabor\u00f3 una vacuna, si bien tuvo poco \u00e9xito.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sb\">\u00bfHa quedado relegada al pasado esta calamidad? No. Durante el invierno de 1910 caus\u00f3 unos cincuenta mil muertos en Manchuria. Cada a\u00f1o, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud registra miles de nuevos casos, y el n\u00famero sigue en alza. Adem\u00e1s, se han descubierto nuevas cepas del bacilo que son resistentes a los tratamientos. A menos que se apliquen normas b\u00e1sicas de higiene, este padecimiento persiste como amenaza para el g\u00e9nero humano. El libro <em>Pourquoi la peste? Le rat, la puce et le bubon <\/em>(\u00bfPor qu\u00e9 la peste? La rata, la pulga y el bub\u00f3n), de Jacqueline Brossollet y Henri Mollaret, concluye que, \u201clejos de ser una afecci\u00f3n medieval de la antigua Europa, la peste\u00a0[&#8230;] pudiera ser, lamentablemente, una enfermedad del futuro\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\">Los contempor\u00e1neos la llamaron la gran pestilencia o la epidemia.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"se\"><strong>[Comentario de la p\u00e1gina 23]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sc\">Hombres y mujeres cedieron sus posesiones a la Iglesia con la pretensi\u00f3n de que Dios los amparara del azote<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n y recuadro de la p\u00e1gina 24]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sc\"><strong>La secta de los flagelantes<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">  Al considerar que la Peste Negra era castigo de Dios, algunos feligreses trataron de aplacarlo flagel\u00e1ndose. La Cofrad\u00eda de los Flagelantes, movimiento que, seg\u00fan c\u00e1lculos, lleg\u00f3 a alcanzar los 800.000 integrantes, tuvo su m\u00e1xima popularidad durante la plaga. Las reglas de esta secta prohib\u00edan hablar con las mujeres, lavarse o mudarse de ropa. La flagelaci\u00f3n p\u00fablica se practicaba dos veces al d\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sc\">  \u201cLa flagelaci\u00f3n era uno de los pocos desahogos para la poblaci\u00f3n atemorizada\u201d, se\u00f1ala el libro <em>La herej\u00eda medieval. <\/em>Los flagelantes tambi\u00e9n se destacaron por sus denuncias de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, as\u00ed como por cuestionar la absoluci\u00f3n penitencial, pr\u00e1ctica que resultaba muy lucrativa para la Iglesia. No\u00a0es de extra\u00f1ar que el Papa condenara en 1349 esta secta, que termin\u00f3 por desvanecerse espont\u00e1neamente una vez concluida la epidemia.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"sc\"><strong>[Ilustraci\u00f3n]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sc\">Los flagelantes pretend\u00edan aplacar a Dios<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sc\">\u00a9 Biblioth\u00e8que Royale de Belgique (Bruxelles)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 25]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"sc\">La plaga en la ciudad francesa de Marsella<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sc\">\u00a9 Clich\u00e9 Biblioth\u00e8que Nationale de France (Paris)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" data-pid=\"40\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 25]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" data-pid=\"41\" class=\"sc\">Alexandre Yersin aisl\u00f3 el bacilo causante de la peste<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" data-pid=\"42\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p43\" data-pid=\"43\" class=\"sc\">Culver Pictures<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p44\" data-pid=\"44\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Peste Negra: azote de la Europa medieval De nuestro corresponsal en Francia Corr\u00eda el a\u00f1o 1347. La plaga que hab\u00eda hecho estragos en el Lejano Oriente hab\u00eda llegado a las inmediaciones del este de Europa. LOS mongoles asediaban la fortaleza de Kaffa (hoy Feodosia), colonia genovesa de Crimea. Diezmados por la misteriosa afecci\u00f3n, levantaron &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-peste-negra-azote-de-la-europa-medieval\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Peste Negra: azote de la Europa medieval\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26084","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26084","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26084"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26084\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}