{"id":26122,"date":"2016-05-19T15:41:59","date_gmt":"2016-05-19T20:41:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lamu-isla-perdida-en-el-tiempo\/"},"modified":"2016-05-19T15:41:59","modified_gmt":"2016-05-19T20:41:59","slug":"lamu-isla-perdida-en-el-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lamu-isla-perdida-en-el-tiempo\/","title":{"rendered":"Lamu: isla perdida en el tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Lamu: isla perdida en el tiempo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">De nuestro corresponsal en Kenia<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">LA VELA de lona ondeaba al golpe de la salada brisa que impulsaba la peque\u00f1a embarcaci\u00f3n. Colgado del m\u00e1stil, muy por encima de la cubierta, un vig\u00eda oteaba el horizonte en busca de tierra firme, forzando la vista a causa del resplandor de las aguas del oc\u00e9ano \u00cdndico. Era el\u00a0siglo XV, y los marineros buscaban la isla de Lamu.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Oro, marfil, especias y esclavos&#8230; \u00c1frica lo ten\u00eda todo. Embelesados por los tesoros del continente y el deseo de explorar nuevas tierras, hombres intr\u00e9pidos procedentes de pa\u00edses distantes se hicieron a la mar rumbo a la costa oriental de \u00c1frica. Emprendieron largos viajes, api\u00f1ados en los nav\u00edos, luchando contra mares turbulentos y fuertes vientos en busca de tesoros.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Hacia la mitad de la costa oriental africana, un peque\u00f1o grupo de islas, el archipi\u00e9lago de Lamu, proporcion\u00f3 a aquellos viajeros y a sus fr\u00e1giles embarcaciones un puerto profundo y seguro protegido por arrecifes de coral. All\u00ed pudieron reabastecerse de agua dulce y alimentos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Para el siglo XV, la isla de Lamu se hab\u00eda convertido en un pr\u00f3spero centro de comercio y provisiones bien establecido. Los marineros portugueses que llegaron en el siglo\u00a0XVI se encontraron con mercaderes acaudalados ataviados con turbantes y largas t\u00fanicas de seda. Por las estrechas calles caminaban mujeres perfumadas y engalanadas con pulseras de oro en brazos y tobillos. A todo lo largo del muelle descansaban embarcaciones con sus velas triangulares enrolladas, cargadas hasta los topes con bienes destinados a tierras extranjeras. Grupos atados de esclavos esperaban que los arrearan como animales a los <em>daus <\/em>(embarcaciones \u00e1rabes de un solo m\u00e1stil y vela triangular).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Los primeros exploradores europeos se sorprendieron de hallar un elevado nivel de higiene y de dise\u00f1o arquitect\u00f3nico en Lamu. Las viviendas que daban al mar estaban construidas con bloques de coral extra\u00eddos a mano de canteras locales; pesadas puertas de madera, exquisitamente talladas, guardaban las entradas. Las casas formaban filas bien alineadas a fin de permitir que el fresco viento del mar soplara por las angostas callejuelas y aliviara el sofocante calor.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Las residencias de los m\u00e1s opulentos eran grandes y espaciosas. Rudimentarios sistemas de tuber\u00edas suministraban agua limpia a los ba\u00f1os. Igual de impresionante era la eliminaci\u00f3n de desperdicios, que adem\u00e1s era m\u00e1s avanzada que la de muchos pa\u00edses europeos de aquella \u00e9poca. Enormes conductos, labrados en piedra, descend\u00edan en direcci\u00f3n al mar llev\u00e1ndose las aguas residuales a sumideros construidos muy lejos de las fuentes de agua limpia. Y las cisternas de piedra que abastec\u00edan de agua potable las casas conten\u00edan peque\u00f1os peces cuya dieta consist\u00eda en larvas de mosquito, de modo que se controlaba a los insectos picadores.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">En el siglo XIX, de Lamu sal\u00edan <em>daus <\/em>transatl\u00e1nticos cargados de marfil, aceite, semillas, pieles de animales, caparazones de tortuga, dientes de hipop\u00f3tamo y esclavos en enormes cantidades. Sin embargo, la prosperidad de la isla decreci\u00f3 con el tiempo. La peste, los ataques de tribus hostiles y las restricciones impuestas al tr\u00e1fico de esclavos redujeron la importancia econ\u00f3mica de Lamu.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"ss\"><strong>Un viaje al pasado<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Hoy d\u00eda, navegar al puerto de Lamu es como viajar al pasado. El viento, procedente de la gran expansi\u00f3n azul del oc\u00e9ano \u00cdndico, sopla con constancia. Las tranquilas olas de color turquesa golpean r\u00edtmicamente sus playas de arena blanca. <em>Daus <\/em>de madera, de dise\u00f1o antiguo, se deslizan por la costa, y sus blancas velas triangulares los hacen parecer mariposas al viento. Se dirigen al puerto, cargados de pescado, fruta, cocos, vacas, pollos y pasajeros.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">En el puerto, las palmeras que susurran con la c\u00e1lida brisa dan un poco de sombra a los hombres que descargan los nav\u00edos de madera. El mercado es un hervidero de gente que intercambia sus mercanc\u00edas. Los comerciantes no\u00a0buscan oro ni\u00a0marfil ni\u00a0esclavos, sino pl\u00e1tanos, cocos, pescado y canastos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">A la sombra de un enorme \u00e1rbol de mango, unos hombres trenzan largas sogas con fibras de agave sisal y remiendan las velas de tela que impulsan sus <em>daus <\/em>de madera. Las calles son estrechas y est\u00e1n llenas de gente que va en todas direcciones. Los mercaderes, vestidos de largas y ondulantes t\u00fanicas blancas, gritan y hacen ademanes desde sus abarrotadas tiendas, invitando a los posibles clientes a que entren y examinen la mercanc\u00eda. Un burro se abre paso entre la multitud, tirando de una carreta de madera llena de pesados sacos de grano. Los lugare\u00f1os se trasladan a pie de un sitio a otro de la isla, pues aqu\u00ed no\u00a0hay veh\u00edculos de motor para el transporte. Adem\u00e1s, el \u00fanico medio para llegar a la isla es el barco.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">El tiempo parece detenerse al mediod\u00eda, cuando el Sol alcanza su\u00a0cenit. Pocas personas andan por la calle bajo el calor abrasador, y hasta los burros se quedan inm\u00f3viles, con los ojos bien cerrados, esperando conseguir alg\u00fan alivio del sofocante ambiente.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Conforme el Sol empieza a bajar y la temperatura desciende, la isla adormecida cobra vida otra vez. Los mercaderes abren de par en par las pesadas puertas de madera tallada para reanudar las ventas, y sus l\u00e1mparas seguir\u00e1n ardiendo hasta muy entrada la noche. Se ve a unas mujeres ba\u00f1ando a sus peque\u00f1os y frot\u00e1ndolos con aceite de coco hasta que la piel queda reluciente. Otras, sentadas sobre alfombrillas tejidas con hojas de palmera, empiezan a preparar los alimentos. Aqu\u00ed se cocina todav\u00eda sobre fogatas al aire libre, y los platillos de pescado sazonado con especias arom\u00e1ticas y arroz cocido con agua de coco son deliciosos. La gente es amigable, hospitalaria y sencilla.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">A pesar de que Lamu ha perdido su antiguo esplendor, la cultura tradicional africana anterior al siglo\u00a0XX contin\u00faa floreciendo en este lugar. El\u00a0modo de vida de esta isla, ba\u00f1ada por el c\u00e1lido sol tropical, ha permanecido igual durante muchos siglos, por lo que en ella se pueden visitar el pasado y el presente juntos. Ciertamente, Lamu es una singular sobreviviente de una \u00e9poca pasada, una isla perdida en el tiempo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones y recuadro de las p\u00e1ginas 16 y 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sc\"><strong>Nuestra visita a Lamu<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\">  No hace mucho visitamos Lamu en grupo, pero nuestra intenci\u00f3n no\u00a0era comprar ni\u00a0vender. Fuimos a visitar a nuestros hermanos y hermanas cristianos, testigos de Jehov\u00e1. Nuestro peque\u00f1o avi\u00f3n sobrevol\u00f3 la escarpada costa de Kenia en direcci\u00f3n norte. Desde lo alto ve\u00edamos c\u00f3mo romp\u00edan las suaves olas sobre un litoral de verdes y espesos bosques tropicales rematados por una franja de arena blanca. Entonces, como si salieran de la nada, aparecieron las islas del archipi\u00e9lago de Lamu, resplandecientes como joyas en el mar turquesa. A modo de un \u00e1guila africana gigante, las rodeamos y luego descendimos, para aterrizar en una peque\u00f1a pista del territorio continental. Bajamos, caminamos hasta el agua y abordamos un <em>dau <\/em>de madera para nuestro viaje a Lamu.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">  Era un hermoso d\u00eda soleado, y soplaba un fuerte viento c\u00e1lido. Al acercarnos a la isla, nos percatamos de que el malec\u00f3n herv\u00eda de gente. Recias espaldas sacaban cargas pesadas de los botes, y las mujeres transportaban sus art\u00edculos en delicado equilibrio sobre la cabeza. Cargando nuestro equipaje, nos abrimos paso entre la multitud y nos detuvimos bajo la sombra de una palmera. En cuesti\u00f3n de minutos, nuestros hermanos cristianos nos localizaron y nos dieron una afectuosa bienvenida a su isla.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sc\">  Por la ma\u00f1ana nos levantamos mucho antes del amanecer para reunirnos con los hermanos a la orilla del mar. El trayecto para asistir a las reuniones de la congregaci\u00f3n era largo y nos tomar\u00eda varias horas. Llev\u00e1bamos agua potable, sombreros de ala ancha y buen calzado para caminar. Con la luz del alba a nuestras espaldas, zarpamos hacia tierra continental, donde se celebran las reuniones.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\">  Aprovechamos la oportunidad para dar testimonio a los que iban a bordo, y para cuando llegamos al puerto, hab\u00edamos tenido varias conversaciones sobre la Biblia y dejado algunas revistas en manos de la gente. El camino desierto que apareci\u00f3 ante nosotros era caluroso y polvoriento. Puesto que \u00edbamos a pasar por un territorio deshabitado y salvaje, nos dijeron que tuvi\u00e9ramos mucho cuidado con los animales, pues incluso se nos pod\u00eda cruzar un elefante en el camino. Los hermanos iban animados y alegres mientras nos dirig\u00edamos lentamente hacia nuestro destino.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sc\">  Poco despu\u00e9s llegamos a una aldea, donde conocimos a otros miembros de la congregaci\u00f3n que hab\u00edan venido a pie desde lugares lejanos. Debido a las grandes distancias implicadas, \u00edbamos a celebrar cuatro reuniones de congregaci\u00f3n el mismo d\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sc\">  Estas se realizaban en una peque\u00f1a escuela de piedra sin labrar, sin puertas ni\u00a0ventanas terminadas. En una de las aulas, est\u00e1bamos quince personas sentadas en bancas de madera, disfrutando de un excelente programa b\u00edblico, animador e instructivo. A nadie parec\u00eda molestarle el calor sofocante que emit\u00eda el techo de cinc. Todos est\u00e1bamos muy contentos de estar juntos. Despu\u00e9s de cuatro horas de reuni\u00f3n, nos despedimos y cada uno nos marchamos en diferentes direcciones. Cuando regresamos a Lamu, el dorado Sol ya se estaba ocultando en el horizonte.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sc\">  Esa noche fresca disfrutamos de una comida sencilla con las familias de Testigos que viven en Lamu. Los d\u00edas siguientes salimos a predicar con ellos por las serpenteantes calles estrechas, en busca de personas que tuvieran hambre de la verdad b\u00edblica. El celo y el denuedo de estos pocos hermanos y hermanas nos estimularon.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sc\">  Finalmente, lleg\u00f3 el d\u00eda en que ten\u00edamos que partir. Los hermanos nos llevaron al muelle, y nos despedimos con tristeza. Dijeron que la visita los hab\u00eda animado, pero nos preguntamos si se daban cuenta de lo mucho que ellos nos hab\u00edan animado a nosotros. Abordamos el peque\u00f1o aeroplano poco despu\u00e9s de regresar a tierra firme y, mientras levant\u00e1bamos el vuelo y gan\u00e1bamos altura, miramos hacia abajo a la hermosa isla de Lamu. Reflexionamos sobre la fe fuerte de los hermanos que viven en ese lugar, las grandes distancias que viajan para asistir a las reuniones y el celo y el amor que tienen por la verdad. En el Salmo 97:1 aparece la siguiente profec\u00eda, escrita hace mucho tiempo: \u201c\u00a1Jehov\u00e1 mismo ha llegado a ser rey! Est\u00e9 gozosa la tierra. <em>Regoc\u00edjense las muchas islas\u201d. <\/em>Es patente que, incluso en la remota isla de Lamu, la gente est\u00e1 recibiendo la oportunidad de regocijarse con la maravillosa esperanza de un para\u00edso futuro bajo el Reino de Dios.\u2014<em>Colaboraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones y mapa de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sc\">\u00c1FRICA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">KENIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sc\">LAMU<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sc\">\u00a9 Alice Garrard<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 16]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sc\">\u00a9 Alice Garrard<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lamu: isla perdida en el tiempo De nuestro corresponsal en Kenia LA VELA de lona ondeaba al golpe de la salada brisa que impulsaba la peque\u00f1a embarcaci\u00f3n. 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