{"id":2613,"date":"2015-12-01T00:50:45","date_gmt":"2015-12-01T05:50:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/desafios-para-la-iglesia-en-la-primera-decada-del-siglo-xxi\/"},"modified":"2015-12-01T00:50:45","modified_gmt":"2015-12-01T05:50:45","slug":"desafios-para-la-iglesia-en-la-primera-decada-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/desafios-para-la-iglesia-en-la-primera-decada-del-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Desaf\u00edos para la iglesia en la primera d\u00e9cada del siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Harold Segura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El Tercer Milenio se nos present\u00f3 como un \u00abgigante desconocido\u00bb que nos fijaba un plazo determinado y nos exig\u00eda respuestas sobre su aparici\u00f3n inminente. La respuesta parece que qued\u00f3 en nuestras manos: \u00bfApocalipsis o tiempos nuevos? Dice el autor que cuando los cristianos nos preguntamos por el futuro que hemos de encarar, la pregunta debe apuntar hacia cu\u00e1les ser\u00e1n los desaf\u00edos de nuestro futuro inmediato, de las d\u00e9cadas siguientes. Esta pregunta no habla de especulaciones sino de fidelidad a Dios en nuestra tarea prof\u00e9tica. El autor propone algunos desaf\u00edos.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>\u00a1Basta ya del Tercer Milenio! Esta pudo ser la solicitud desesperada de muchas personas a pocos meses de iniciarse el a\u00f1o 2.000, el \u00faltimo a\u00f1o del segundo milenio. Y ten\u00edan raz\u00f3n si as\u00ed se expresaron, porque se hab\u00eda exagerado con el tema del milenio; en especial los comerciantes oportunistas, los periodistas que gustan del sensacionalismo y algunos l\u00edderes religiosos dados a la especulaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es que el inicio de un nuevo milenio tiene un particular significado metaf\u00f3rico y espiritual* que en mucho se presta para esos desmanes. Evoca la presencia del futuro que est\u00e1 pr\u00f3ximo y compromete nuestro presente con la necesidad del cambio. El Tercer Milenio se nos present\u00f3 como un \u00abgigante desconocido\u00bb que nos fijaba un plazo determinado y nos exig\u00eda respuestas sobre su aparici\u00f3n inminente. La respuesta parece que qued\u00f3 en nuestras manos: \u00bfApocalipsis o tiempos nuevos?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, esa figura metaf\u00f3rica del nuevo Milenio ha dejado al descubierto la inmodestia de muchos \u00abfutur\u00f3logos\u00bb que con atrevimiento vaticinaron \u0097algunos con lujo de detalles\u0097 lo que suceder\u00eda, y lo han acompa\u00f1ado de f\u00f3rmulas \u00abinfalibles\u00bb acerca de c\u00f3mo deber\u00edamos enfrentar ese futuro apocal\u00edptico. Soci\u00f3logos, economistas, empresarios, estadistas, videntes de profesi\u00f3n y predicadores presuntuosos han incurrido en este error. Hablar de un futuro tan extenso \u0097mil a\u00f1os\u0097 es s\u00edntoma evidente de altivez.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En su sentido m\u00e1s estricto, los desaf\u00edos reales de la presente generaci\u00f3n no son los del Tercer Milenio; son los del primer siglo de ese milenio. Y para ser m\u00e1s exactos, son los de las primeras d\u00e9cadas del Siglo XXI. Por eso, cuando los cristianos nos preguntamos por el futuro que hemos de encarar, la pregunta debe apuntar hacia cu\u00e1les ser\u00e1n los desaf\u00edos de nuestro futuro inmediato, de las d\u00e9cadas siguientes. Esta actitud puede parecer poco ambiciosa, pero de seguro es m\u00e1s responsable y ecu\u00e1nime.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Preguntarse por los m\u00e1s grandes desaf\u00edos que tendr\u00e1 la Iglesia de Jesucristo en la primera d\u00e9cada del siglo XXI no es un ejercicio especulativo, ni meramente acad\u00e9mico; es, sobre todo, muestra de fidelidad al Se\u00f1or y a la bendita misi\u00f3n que \u00e9l le deleg\u00f3 a su pueblo escogido: la de ser \u00absal de la tierra\u00bb y \u00abluz del mundo\u00bb. Jes\u00fas conden\u00f3 a los fariseos y saduceos de su tiempo por saber reconocer los cambios atmosf\u00e9ricos y las variaciones del clima pero desconocer las se\u00f1ales m\u00e1s importantes: las \u00abse\u00f1ales de los tiempos\u00bb, en su sentido escatol\u00f3gico y misionero. Ellos eran expertos en meteorolog\u00eda, pero ignorantes en soteriolog\u00eda y en reconocer la acci\u00f3n poderosa de Dios en medio de la historia. Es claro, entonces, que el discernimiento concienzudo de \u00ablas se\u00f1ales de los tiempos\u00bb es parte de las tareas que la Iglesia debe realizar con urgencia. La raz\u00f3n de esa tarea no es otra que la del reconocimiento de que la misi\u00f3n del Pueblo de Dios \u00ab\u0085se da dentro de un contexto hist\u00f3rico-social. Es parte de un espacio vital, con sus propias caracter\u00edsticas culturales, geogr\u00e1ficas, econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas, y de un momento temporal \u0097una generaci\u00f3n o \u00e9poca\u0097\u00bb1. En otras palabras, que la misi\u00f3n de la Iglesia no se realiza en el vac\u00edo hist\u00f3rico sino en medio de las particularidades de la \u00e9poca y de un determinado contexto social.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es en este esp\u00edritu de compromiso discipular y de responsabilidad hist\u00f3rica, que nos preguntamos ahora cu\u00e1les ser\u00e1n algunos de los principales desaf\u00edos que deber\u00e1 asumir la Iglesia de Jesucristo en los primeros diez a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 nos espera de aqu\u00ed al 2010?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Uno de esos grandes desaf\u00edos tiene que ver con la nueva religiosidad caracterizada, entre otras, por ser sincr\u00e9tica (que fusiona diferentes expresiones religiosas), antropoc\u00e9ntrica (su eje central es el ser humano y no Dios), emotiva, autosuficiente y m\u00edstica. A decir verdad, este es un desaf\u00edo que observado en las \u00faltimas d\u00e9cadas del Siglo XX, relacionado con la denominada Nueva Era (New Age). Estas novedosas y ex\u00f3ticas expresiones religiosas seguir\u00e1n su tendencia ascendente en la d\u00e9cada siguiente. Por otra parte, y esto hacia el interior de las iglesias evang\u00e9licas del continente, se observar\u00e1 una lamentable devaluaci\u00f3n del concepto neotestamentario de lo que significa ser cristiano y ser parte de una comunidad de fe. Si a comienzos del Siglo XX los cristianos evang\u00e9licos de Am\u00e9rica Latina se caracterizaron por su radicalidad y su firmeza, en la primera d\u00e9cada del Siglo XXI se har\u00e1n evidentes los primeros signos de \u00abreligiosidad popular evang\u00e9lica\u00bb y de una fe nominal, carente de la firmeza de anta\u00f1o. El siglo XX finaliz\u00f3 con una Iglesia numerosa (el crecimiento num\u00e9rico ha sido una de las grandes sorpresas en el continente), reconocida por la ley, gran electora de candidatos pol\u00edticos y presente en casi todos los estratos de la sociedad. Pero este \u00abposicionamiento\u00bb social no ha encontrado la manera de traducirse en fuerza real de transformaci\u00f3n y cambio, incluso en aquellos pa\u00edses donde su porcentaje supera 20% de la poblaci\u00f3n total.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Crecer\u00e1n los cultos pseudo-cristianos, se intensificar\u00e1 la religiosidad en todas sus formas, continuar\u00e1 el predominio cat\u00f3lico nominal y nos enfrentamos al desaf\u00edo de nuestra propia \u00abreligiosidad popular\u00bb. Estos son algunos de los desaf\u00edos en el campo de la fe que, sin duda, deber\u00e1n conducir a que la Iglesia se pregunte una vez m\u00e1s por los significados de la verdadera evangelizaci\u00f3n (\u00bfqu\u00e9 significa evangelizar?); por el enfoque b\u00edblico del discipulado cristiano (\u00bfqu\u00e9 significa seguir a Jes\u00fas y formar nuevos disc\u00edpulos?); por la manera adecuada de interactuar en medio del pluralismo y la diversidad de alternativas religiosas (\u00bfqu\u00e9 significa ecumenismo y c\u00f3mo deben ser las relaciones intereclesi\u00e1sticas?); y por los objetivos de la iglesia en t\u00e9rminos de su crecimiento num\u00e9rico (\u00bfqu\u00e9 significa crecer?).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, la Iglesia se encontrar\u00e1 con un enorme desaf\u00edo social. Los pron\u00f3sticos m\u00e1s serios, y aun los que no lo son, coinciden en afirmar que en Am\u00e9rica Latina, as\u00ed como en el resto de pa\u00edses llamados del Tercer Mundo, continuar\u00e1 el incremento acelerado de los grandes problemas sociales que ya hemos padecido en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX. La pobreza en sus niveles m\u00e1s inhumanos, la marginalidad y la miseria ser\u00e1n rasgos que nos seguir\u00e1n acompa\u00f1ando. El panorama general en el que se seguir\u00e1n moviendo los pa\u00edses del mundo es el de un sistema con presencia de econom\u00edas de escala (econom\u00eda descentralizada), caracterizado por el libre mercado o \u00abcompetencia perfecta\u00bb. Am\u00e9rica Latina seguir\u00e1 enfrent\u00e1ndose a este escenario mundial con una evidente desventaja competitiva, que solo arrojar\u00e1 mayores \u00edndices de desempleo, sub-empleo, econom\u00eda informal y endeudamiento con la banca internacional.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 que a los pobres siempre los tendr\u00edamos entre nosotros: \u00abPorque a los pobres siempre los tendr\u00e9is con vosotros\u0085\u00bb (Jn. 12:8), lo que no sab\u00edamos era que iban a ser tantos en los primeros a\u00f1os del nuevo siglo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La globalizaci\u00f3n de la econom\u00eda, adem\u00e1s de los evidentes efectos sociales, engendra tambi\u00e9n un pensamiento unificado: \u00abDesconoce, margina y tiende a destruir las culturas que no se adecuen al modelo vigente\u00bb2. Esto significa que se genera una dominaci\u00f3n cultural, promovida en gran medida por los influyentes medios de comunicaci\u00f3n social. As\u00ed, un mundo cada vez m\u00e1s polarizado entre ricos y pobres, entre pa\u00edses poderosos y pa\u00edses d\u00e9biles, entre el centro y la periferia, representar\u00e1 para la Iglesia uno de los mayores desaf\u00edos de los pr\u00f3ximos a\u00f1os y pondr\u00e1 en evidencia su capacidad de contrastar los valores del Reino de Dios con los valores que seguir\u00e1n imperando en la sociedad y el mundo en general.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es cierto que dentro de las iglesias evang\u00e9licas de nuestro continente se ha adquirido una mayor conciencia en cuanto al tema de la responsabilidad social, de manera especial en los \u00faltimos a\u00f1os. Pero nos queda a\u00fan mucho trayecto por recorrer. El desaf\u00edo consistir\u00e1 en reflexionar b\u00edblica y teol\u00f3gicamente sobre lo que significa ser cristiano y predicar la Buena Nueva de Jes\u00fas en medio de las miserias del mundo. El anhelo ser\u00e1 que se pueda pasar de la solidaridad contemplativa a la pr\u00e1ctica real del compromiso solidario y del amor eficaz. Este desaf\u00edo no se har\u00e1 esperar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, la Iglesia tambi\u00e9n enfrentar\u00e1 otros retos que tienen que ver con su estructura interna (su organizaci\u00f3n y sus formas de gobierno), sus estrategias tradicionales de ministerio, los perfiles de su liderazgo y los \u00e9nfasis teol\u00f3gicos y doctrinales. Las grandes denominaciones hist\u00f3ricas sirvieron durante el siglo XX de \u00abmodelo parental\u00bb para las nuevas iglesias. Sus seminarios teol\u00f3gicos, su eclesiolog\u00eda, su perfil pastoral y sus modelos lit\u00fargicos ofrecieron una base estable sobre la cual construir \u0097o destruir, en algunos casos\u0097 nuevos modelos de iglesias. El siglo XX finaliz\u00f3 con una revoluci\u00f3n eclesiol\u00f3gica. El movimiento neo-pentecostal ha jugado un papel muy importante en estos cambios. Las fronteras institucionales han perdido rigidez; las iglesias hist\u00f3ricas se preguntan cu\u00e1l ser\u00e1 su futuro; el nuevo liderazgo pastoral \u0097en un gran porcentaje espont\u00e1neo y \u00abemp\u00edrico\u00bb\u0097 trata de cubrir con entusiasmo lo que le falta de solidez; las grandes agencias misioneras modifican sus estrategias de trabajo y sorprenden con sus cambios; el culto presenta nuevos modelos, m\u00e1s \u00abglobalizados\u00bb, menos lit\u00fargicos y con una alta oferta de emotividad y de \u00abrelax\u00bb; la formaci\u00f3n teol\u00f3gica tiende hacia la descentralizaci\u00f3n y hacia modelos m\u00e1s funcionales de preparaci\u00f3n integral; las congregaciones locales, obsesionadas por el crecimiento num\u00e9rico, pierden fuerza prof\u00e9tica y sucumben ante una eclesiolog\u00eda de corte empresarial. En fin, cambios paradigm\u00e1ticos e inesperados que aumentar\u00e1n su fuerza en los pr\u00f3ximos diez a\u00f1os y que exigir\u00e1n una Iglesia sensible a la voz del Esp\u00edritu Santo y dispuesta a aceptar la creatividad de ese mismo Esp\u00edritu.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los pr\u00f3ximos a\u00f1os no son un monstruo apocal\u00edptico que nos amenaza con furia. Esta visi\u00f3n sensacionalista no es la m\u00e1s responsable. Es verdad que ser\u00e1 una \u00e9poca de retos que desafiar\u00e1 el quehacer mismo de la Iglesia; pero, sobre todo, ser\u00e1n a\u00f1os que traer\u00e1n inmensas oportunidades misioneras, educativas y prof\u00e9ticas, entre otras. A trav\u00e9s de veinte siglos de historia, la Iglesia de Jesucristo ha comprobado que Aquel que dijo que estar\u00eda con ella \u00ab\u0085todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo\u00bb (Mt 28.20) ha resultado fiel y que es el mismo que declar\u00f3 que \u00ab\u0085las puertas del Hades no prevalecer\u00e1n contra ella\u00bb (Mt 16.18). La Iglesia ha ingresado al nuevo siglo, acompa\u00f1ada de esas promesas. Que ingrese tambi\u00e9n con una fidelidad renovada y con la disposici\u00f3n de ser aquella luz que se pone \u00ab\u0085sobre el candelero, y alumbra a todos los que est\u00e1n en casa\u00bb (Mt 5.15).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Notas<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>* As\u00ed lo describe el documento final presentado por la directiva de la Confederaci\u00f3n Episcopal Latinoamericana, CELAM, titulado \u00abEl Tercer Milenio como desaf\u00edo Pastoral\u00bb. Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1: CELAM, p. 33.<\/P><br \/>\n<P align=justify>1 COSTAS, Orlando. Evangelizaci\u00f3n contextual. San Jos\u00e9: SEBILA, 1994. P. 18.<\/P><br \/>\n<P align=justify>2 IRIARTE, Gregorio. Neoliberalismo, post-modernidad, globalizaci\u00f3n. Cochamaba: Verbo Divino, 1999. P. 31.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Apuntes Pastorales, Volumen XVII, N\u00famero 2<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Harold Segura El Tercer Milenio se nos present\u00f3 como un \u00abgigante desconocido\u00bb que nos fijaba un plazo determinado y nos exig\u00eda respuestas sobre su aparici\u00f3n inminente. La respuesta parece que qued\u00f3 en nuestras manos: \u00bfApocalipsis o tiempos nuevos? 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