{"id":2614,"date":"2015-12-01T00:50:49","date_gmt":"2015-12-01T05:50:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diez-lecciones-sobre-liderazgo\/"},"modified":"2015-12-01T00:50:49","modified_gmt":"2015-12-01T05:50:49","slug":"diez-lecciones-sobre-liderazgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diez-lecciones-sobre-liderazgo\/","title":{"rendered":"Diez lecciones sobre liderazgo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Samuel O. Libert<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En nuestro ejercicio del liderazgo se reciben muchos golpes. Cada uno tiene diferente fruto en nuestra vida y ministerio. Unos corrigen actitudes e ideas erradas, otros construyen car\u00e1cter, tambi\u00e9n hay los que afinan la visi\u00f3n de nuestro ministerio.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify>Primera lecci\u00f3n: \u00abPor la gracia de Dios soy lo que soy\u00bb<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>No s\u00e9 si todos los l\u00edderes sienten lo mismo, pero a m\u00ed me agrada ser l\u00edder. Cuando era adolescente me preguntaba interiormente si eso no ser\u00eda un pecado. \u00bfEs pecado sentirse a gusto como l\u00edder?\u0085 S\u00ed, cuando te mueve el orgullo. No, cuando sientes que Dios te llama a servir. Pero \u00bfqu\u00e9 pasa cuando ocurren ambas cosas al mismo tiempo?\u0085 Me sent\u00eda llamado a servir, pero el problema era mi orgullo. Ten\u00eda quince a\u00f1os y era presidente de la uni\u00f3n de j\u00f3venes de mi iglesia. Deseaba ser admirado, elogiado, respetado. So\u00f1aba con caminar en medio de la multitud y que la gente dijera al verme pasar: \u00abAll\u00ed va Samuel, el l\u00edder\u00bb. So\u00f1aba con recibir aplausos y halagos. No era consciente de mis faltas. D\u00edas atr\u00e1s un periodista le pregunt\u00f3 a una mujer que tiene liderazgo pol\u00edtico en la Argentina: \u00abSe\u00f1ora, \u00bfcu\u00e1les son sus defectos?\u00bb Ella contest\u00f3: \u00abMi defecto es no saber cu\u00e1les son mis defectos\u00bb. As\u00ed era yo. En mi adolescencia imagin\u00e9 que el diablo me llevaba a un monte para ofrecerme la fama y la gloria de este mundo. Una vez pens\u00e9 en eso y tuve miedo. Lo record\u00e9 a\u00f1os despu\u00e9s en Barcelona, cuando el pastor Bonet me condujo hasta la cumbre del monte Tibidabo para mostrarme una espl\u00e9ndida visi\u00f3n panor\u00e1mica de aquella ciudad, y me pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfSabes por qu\u00e9 este monte se llama Tibidabo?\u00bb. \u00abNo\u00bb, \u0097le contest\u00e9. \u00abHay una vieja leyenda\u00bb, \u0097me dijo, \u00abque supone que aqu\u00ed Satan\u00e1s le mostr\u00f3 a Jes\u00fas el mundo y su gloria dici\u00e9ndole: \u00abTibidabo, te lo dar\u00e9\u00bb. No lo he olvidado. He aprendido que en el liderazgo hay muchas tentaciones de gloria. Todo l\u00edder puede encontrarse con un Tibidabo. El Se\u00f1or tuvo que quebrantarme un d\u00eda, tiempo despu\u00e9s, hasta llevarme a reconocer, como el ap\u00f3stol Pablo, que tan s\u00f3lo \u00abpor la gracia de Dios soy lo que soy\u00bb (1 Co. 15:10).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Segunda lecci\u00f3n: Ser l\u00edder no significa ser juez<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Ten\u00eda dieciocho a\u00f1os y hab\u00eda ido a predicar ante una peque\u00f1a congregaci\u00f3n en uno de los suburbios m\u00e1s pobres de la ciudad. Con el impulso propio de la edad dije algunas palabras muy fuertes, amonestando a los hermanos. Uno de ellos, anciano, interrumpi\u00f3 mi serm\u00f3n y, puesto en pie, me dijo: \u00abUsted es un mentiroso y un hip\u00f3crita\u00bb. No supe qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 decir. En ese momento todos guardaron silencio y yo me sent\u00ed impulsado a abandonar el p\u00falpito. Pero no lo hice. Con los ojos nublados por las l\u00e1grimas trat\u00e9 de terminar mi mensaje sin referirme al incidente, agregu\u00e9 algunas frases m\u00e1s o menos incoherentes, e inmediatamente regres\u00e9 a mi casa. Me sent\u00eda profundamente herido, humillado, agraviado, y llor\u00e9 largamente. No quise reconocer que en mi mensaje yo hab\u00eda sido injusto con la congregaci\u00f3n. Tampoco pens\u00e9 que la reacci\u00f3n del anciano que me hab\u00eda reprendido era comprensible, pues hab\u00eda sido provocada por mi propia altivez. Adem\u00e1s, consider\u00e1ndome lastimado por una grave ofensa, no ten\u00eda la menor intenci\u00f3n de perdonar al culpable de esa agresi\u00f3n verbal. Comenc\u00e9 a cultivar pensamientos tan extravagantes como: \u00abEsto me pasa por ser l\u00edder. Es el precio que tengo que pagar por el liderazgo. Soy una v\u00edctima de la agresi\u00f3n del pueblo, como Mois\u00e9s en el desierto\u00bb, etc\u00e9tera. Hay muchos l\u00edderes que se sienten v\u00edctimas. En esos d\u00edas me sent\u00ed un l\u00edder v\u00edctima. Es m\u00e1s c\u00f3modo sentirse v\u00edctima de una injusticia ajena que reconocer la injusticia propia. Abusando de mi condici\u00f3n de \u00abl\u00edder incipiente\u00bb yo hab\u00eda prejuzgado a un grupo de fieles cristianos. Ser l\u00edder no significa ser juez. Gracias a Dios, muy poco tiempo despu\u00e9s el anciano y yo pudimos llegar a una genuina reconciliaci\u00f3n y a comprender mejor los valores del pasaje de Mateo 7:1-5.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Tercera lecci\u00f3n: Adem\u00e1s de ser fuerte, el l\u00edder debe saber perdonar<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Esta lecci\u00f3n se parece a la anterior, pero no es igual. En mis a\u00f1os de estudiante me toc\u00f3 leer la novela gauchesca Don Segundo Sombra, del autor argentino Ricardo G\u00fciraldes. Me sent\u00ed impactado por un pasaje en el que un hombre le daba algunos latigazos a un joven y le dec\u00eda: \u00ab\u00a1Hacete duro muchacho!\u00bb (hazte duro, muchacho). El doctor Stanley Jones, m\u00e9dico misionero en la India, afirmaba que ser\u00eda ideal que el buen l\u00edder tuviera piel de rinoceronte (\u00bfo de hipop\u00f3tamo?) para no sentirse herido por las flechas de sus adversarios. Desde distintos \u00e1ngulos ambos escritores enfatizaban la importancia de la fortaleza del l\u00edder o del futuro l\u00edder. A veces un l\u00edder es objeto de ataques injustos, de acusaciones falsas, de intrigas palaciegas carnales. \u00bfQu\u00e9 debe hacer? \u00bflamentarse? \u00bfabandonar la carrera? \u00bfdarse por vencido? Los grandes hombres de la Biblia pasaban a trav\u00e9s de tales crisis tomados de la mano de Dios. El ap\u00f3stol dijo a los cristianos de Corinto: \u00abYo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a m\u00ed mismo. Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado, pero el que me juzga es el Se\u00f1or\u00bb (2 Co. 4:3,4). El verdadero l\u00edder es fuerte. El verdadero l\u00edder sigue adelante. El verdadero l\u00edder ama a toda la gente. El verdadero l\u00edder perdona, como el gran l\u00edder Esteban perdon\u00f3 a sus victimarios.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Cuarta lecci\u00f3n: \u00abEl l\u00edder cristiano no da \u00f3rdenes, sino que las recibe del gran Jefe y las obedece\u00bb<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Varios pastores viaj\u00e1bamos en un autob\u00fas rumbo al sur de la Argentina. A mi lado se sent\u00f3 un veterano siervo de Dios, mucho mayor que yo. En un momento de la conversaci\u00f3n me dijo: \u00abCasi todo l\u00edder suele atravesar un proceso hacia la madurez. Durante el primer per\u00edodo cree que puede alcanzar todo lo que se proponga. En el segundo per\u00edodo se siente frustrado y piensa que no puede hacer nada. Y en el tercer per\u00edodo comprende, por fin, que s\u00f3lo Dios es el que hace todas las cosas\u00bb. Aunque no se lo dije, yo me sent\u00eda en el segundo per\u00edodo, \u00a1y en el primero me hab\u00eda ido bastante mal!\u0085 Ten\u00eda poco m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os de edad. Hab\u00eda alcanzado ciertas ventajas materiales en una gran compa\u00f1\u00eda de seguros, ocupaba tambi\u00e9n varios cargos denominacionales, pero me sent\u00eda desconcertado. Las cosas no sal\u00edan como yo quer\u00eda. No estaba satisfecho. En realidad, arrastrado por la inercia, segu\u00eda dedic\u00e1ndome a las tareas del primer per\u00edodo, pero ya no cre\u00eda que podr\u00eda conseguir todo lo que me propusiera. Me hallaba exactamente en la condici\u00f3n descrita por mi compa\u00f1ero de viaje. Pensaba que no pod\u00eda hacer nada m\u00e1s. Pero, a causa de la pl\u00e1tica, vinieron a mi memoria unas palabras de la Biblia: \u00abDios es el que en vosotros produce as\u00ed el querer como el hacer, por su buena voluntad\u00bb (Fil 2:13) \u00bfQu\u00e9 lugar hab\u00eda dado a Dios en mis planes?\u0085 Claro, eran mis planes. Yo los hac\u00eda, y despu\u00e9s ped\u00eda que Dios \u00abpusiese su sello de aprobaci\u00f3n\u00bb. No estaba habituado a pensar seriamente en los planes del Se\u00f1or y seguirlos. Un amigo me dijo una vez: \u00abEl l\u00edder cristiano no da \u00f3rdenes. El l\u00edder cristiano recibe \u00f3rdenes del Gran Jefe y las obedece\u00bb. Ten\u00eda raz\u00f3n. Tuve que aprenderlo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Quinta lecci\u00f3n: Un l\u00edder debe trabajar en equipo<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>En los primeros a\u00f1os de mi liderazgo pretend\u00eda hacer todas las cosas solo. No sab\u00eda trabajar en equipo. A veces me sentaba ante la m\u00e1quina de escribir hasta la madrugada. Viajaba por la noche a Buenos Aires (o a otra ciudad), ten\u00eda reuniones todo el d\u00eda, y regresaba a Rosario viajando otra vez durante la noche siguiente. Generalmente eso ocurr\u00eda los s\u00e1bados. Cuando llegaba a mi casa ya era la ma\u00f1ana del domingo y deb\u00eda ir a predicar a la iglesia, adem\u00e1s de ense\u00f1ar en una clase de la escuela dominical. Despu\u00e9s com\u00eda velozmente, dorm\u00eda una breve siesta e iba a ocupar nuevamente el p\u00falpito. Durante la semana tambi\u00e9n trabajaba con un ritmo acelerado y obsesivo. As\u00ed se ve\u00eda afectada mi vida familiar y se deterioraba mi salud f\u00edsica, emocional y espiritual. En lo f\u00edsico, porque no ten\u00eda suficiente descanso. En lo emocional, porque viv\u00eda preso de toda clase de tensiones. En lo espiritual, porque era mal mayordomo del tiempo y eso me llevaba a abandonar responsabilidades en el hogar y a descuidar muchos aspectos de la misi\u00f3n de la iglesia. Muchas veces mi esposa ten\u00eda que reemplazarme. Pero un d\u00eda, durante los momentos humor\u00edsticos de un campamento evang\u00e9lico, unos j\u00f3venes imitaron risue\u00f1amente mi manera de ser. Lo hicieron con mucha sabidur\u00eda. Esa hora amena me trajo un mensaje del cielo. Fue como la voz de Jetro dici\u00e9ndole a Mois\u00e9s: \u00abNo est\u00e1 bien lo que haces. Desfallecer\u00e1s del todo\u0085 No podr\u00e1s hacerlo t\u00fa solo\u00bb (Ex. 18:17,18). Y el consejo de Jetro segu\u00eda: \u00abAdem\u00e1s escoge t\u00fa de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgar\u00e1n al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traer\u00e1n a ti, y ellos juzgar\u00e1n todo asunto peque\u00f1o. As\u00ed aliviar\u00e1s la carga sobre ti, y la llevar\u00e1n ellos contigo\u00bb (vv. 21,22). Hasta entonces Mois\u00e9s contaba con el apoyo de \u00ablos ancianos de Israel\u00bb (Ex. 3:16), pero en el ejercicio concreto del liderazgo y la atenci\u00f3n del pueblo, \u00e9l estaba completamente solo (Ex. 18:13-16). Necesitaba tener un equipo bien organizado, un grupo de colaboradores con quienes compartir el liderazgo. Jetro le mostr\u00f3 el camino. Y a m\u00ed tambi\u00e9n. Un l\u00edder debe trabajar en equipo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Sexta lecci\u00f3n: El l\u00edder sabe ganar y perder sus batallas<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Todo l\u00edder tiene que acostumbrarse a perder algunas batallas. A veces perdemos en un debate con los dem\u00e1s miembros del equipo, porque los dem\u00e1s tienen raz\u00f3n y nosotros no. Otras veces, aunque tengamos la raz\u00f3n, tambi\u00e9n perdemos porque ellos analizan el asunto desde otro punto de vista. Lo dif\u00edcil es decidir qu\u00e9 pasos vamos a dar despu\u00e9s de perder la batalla. En general, las batallas protagonizadas por el liderazgo no son sobre temas teol\u00f3gicos sino sobre criterios administrativos y otros asuntos pr\u00e1cticos. Por ejemplo, suele ser un debate relativo a la computadora que hay que comprar para la tesorer\u00eda, porque es necesario reemplazar el modelo que estamos usando actualmente. O una discusi\u00f3n sobre las caracter\u00edsticas que debe tener la ampliaci\u00f3n y reparaci\u00f3n del edificio dedicado a la educaci\u00f3n cristiana. O un estudio para coordinar los calendarios de actividades de todos los organismos de nuestra iglesia. Etc\u00e9tera. Si perdemos la batalla, el primer paso es aceptar la voluntad de la mayor\u00eda, salvo que la mayor\u00eda haya tomado decisiones antib\u00edblicas, como \u0097por ejemplo\u0097 suprimir la Cena del Se\u00f1or, abandonar la pr\u00e1ctica del bautismo, o negar alguna doctrina fundamental. Fuera de tales excepciones, es bueno someterse democr\u00e1ticamente a lo que los dem\u00e1s hayan resuelto aunque no nos agrade el tipo de computadora o el color de la pintura del edificio. El segundo paso es no comentar con otros hermanos nuestro disgusto por la decisi\u00f3n adoptada. La siembra de cr\u00edticas produce malos frutos, sobre todo cuando procede de un l\u00edder. El l\u00edder no ha de ser hipersensible, sino maduro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay denominaciones, iglesias y organismos varios que eligen a sus directivos mediante el voto de sus miembros. Si un l\u00edder no resulta nombrado, debe aceptar ese hecho sin sentirse menospreciado por sus hermanos. El liderazgo no siempre depende del cargo que uno ocupa. A Di\u00f3trefes le gustaba \u00abtener el primer lugar entre ellos\u00bb (3 Jn. 9); pero \u00e9l no era realmente un l\u00edder. Los que no son verdaderos l\u00edderes se envuelven en guerras despiadadas contra hermanos que est\u00e1n en el liderazgo, como si ignorasen que Dios nos ha dado esp\u00edritu de dominio propio (2 Ti. 1:7) para todas las circunstancias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El tercer paso es orar por los que ganaron la batalla y brindarles nuestro amor fraternal. Un predicador latinoamericano dice: \u00abno ores a los santos; ora por los santos, por tus hermanos en la fe\u00bb. La oraci\u00f3n favorece la unidad. En mi congregaci\u00f3n hay un equipo de 56 l\u00edderes fieles, hombres y mujeres que sirven al Se\u00f1or y trabajan en la iglesia. No todos piensan igual. No todos tienen los mismos criterios. Pero ellos saben ganar y, sobre todo, saben perder batallas. Permanecen unidos en sus respectivos ministerios, sin magnificar sus diferencias de opini\u00f3n. Eso es lo que Pablo pidi\u00f3 a Evodia y a S\u00edntique (Flp. 4:2). As\u00ed la iglesia de Filipos pod\u00eda regocijarse en el Se\u00f1or.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>S\u00e9ptima lecci\u00f3n: Las cr\u00edticas deben hacer crecer al l\u00edder<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Un buen l\u00edder no debe limitarse a aceptar las cr\u00edticas. Tambi\u00e9n tiene que investigar si las cr\u00edticas son fundadas y cambiar lo que haya que cambiar. No es extra\u00f1o que algunas veces los l\u00edderes oigamos ciertas cr\u00edticas asumiendo una actitud de tolerancia y benevolencia, para despu\u00e9s echarlas en saco roto sin analizarlas seriamente. Por supuesto, no ser\u00eda sano rasgarnos las vestiduras y mesarnos los cabellos si creemos que las cr\u00edticas son injustas (tal vez no sean tan injustas). Pero tampoco es sano actuar con indiferencia ante las cr\u00edticas razonables. Es obvio que todo l\u00edder est\u00e1 expuesto a la cr\u00edtica, porque cumple su ministerio ante la mirada de muchos. Pero no debe ignorar la opini\u00f3n de sus cr\u00edticos. Jes\u00fas preguntaba: \u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u00bb (Lc. 9:18). Hab\u00eda distintas respuestas en cuanto a su identidad. Tambi\u00e9n hab\u00eda personas que lo admiraban y otras que lo rechazaban. A veces caemos en el error de citar al Quijote cuando dice: \u00ab\u00bfLadran, Sancho? Se\u00f1al que cabalgamos\u00bb. Es mejor dejar a Cervantes y averiguar si las cr\u00edticas pueden ayudar a mejorarnos y crecer. Hay l\u00edderes que imaginan que cada cr\u00edtica es un ataque. Es mejor reconocer que cada cr\u00edtica es un desaf\u00edo, un reto que nos impulsa a seguir perfeccionando nuestro ministerio. Yo agradezco a mis cr\u00edticos. Unos corrigieron mis errores en el p\u00falpito. Otros se\u00f1alaron mis defectos en el ministerio. Algunos me dieron nuevas ideas. Hubo cosas que me dolieron, y otras me hicieron sonreir. Pero todas las cr\u00edticas son y siguen siendo \u00fatiles. Pienso que, en \u00faltima instancia, las cr\u00edticas son herramientas en las manos del Gran Alfarero.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Octava lecci\u00f3n: Los l\u00edderes deben tomar decisiones dif\u00edciles, confiando en el Se\u00f1or<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>A\u00f1os atr\u00e1s unos j\u00f3venes me preguntaron si entre los instrumentos musicales que se usaban en el culto pod\u00edan incluir una bater\u00eda (un conjunto de instrumentos de percusi\u00f3n como los que tienen las bandas de rock, jazz y otros ritmos). Como entonces el uso de las bater\u00edas no se hab\u00eda generalizado tuve algunas dudas. Pens\u00e9 en las tradiciones de mis padres y otros antepasados. Consider\u00e9 tambi\u00e9n las antiguas costumbres de algunos di\u00e1conos y ancianos de la congregaci\u00f3n que anta\u00f1o hab\u00edan llegado desde distintas regiones de Espa\u00f1a, Polonia y Holanda. Y contempl\u00e9, adem\u00e1s, lo que dir\u00edan otras iglesias y otros l\u00edderes. Durante unos d\u00edas tuve la intenci\u00f3n de contestar \u00abno\u00bb. Hubo una \u00e9poca en que el \u00f3rgano, el piano y el armonio a pedal eran los \u00fanicos instrumentos musicales aceptados en los cultos. Me acordaba de los muchos hermanos mayores que se hab\u00edan escandalizado por el uso de guitarras en las reuniones. Sin embargo, leyendo el salmo 150 y otros pasajes vi que la Biblia apoyaba el uso de toda clase de instrumentos en la alabanza. Entonces dije que \u00abs\u00ed\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>La historia no termin\u00f3 all\u00ed. Pocas semanas despu\u00e9s un anciano de la congregaci\u00f3n enferm\u00f3 gravemente. Me llam\u00f3 a su lecho de muerte y me dijo: \u00abMi \u00faltima voluntad es que en la iglesia deje de usarse la bater\u00eda. Que tal instrumento nunca vuelva a o\u00edrse en los cultos\u00bb. Por supuesto, no era el momento de iniciar una discusi\u00f3n. Le\u00edmos unas porciones de la Biblia, como el salmo 23 y otros pasajes de inspiraci\u00f3n, y oramos. Pocas horas despu\u00e9s, este querido anciano parti\u00f3 a la eternidad. \u00a1Pero varios hermanos se hab\u00edan enterado de su \u00faltima voluntad! \u00bfQu\u00e9 hacer? Se planteaba un conflicto entre la voluntad del anciano, la de los j\u00f3venes y, por encima de todo, la de Dios. Como l\u00edder deb\u00eda tomar una decisi\u00f3n en consulta con mi equipo, o tendr\u00eda que llevar el asunto a la asamblea general de los creyentes miembros de la iglesia para que ellos resolvieran el problema despu\u00e9s de un debate que podr\u00eda causar dolorosos enfrentamientos. Oramos mucho y pensamos: \u00abUn d\u00eda estaremos en el cielo con este amado anciano, y all\u00ed conversaremos sobre el tema. Mientras tanto, por ahora vamos a seguir usando la bater\u00eda en los cultos y veremos qu\u00e9 pasa\u00bb. Nadie se opuso, y la iglesia fue grandemente bendecida. Muchos j\u00f3venes fueron ganados para Cristo. Aquella bater\u00eda se sigui\u00f3 usando con inteligencia, sin caer en el vicio del ruido ensordecedor. Hemos aprendido que Dios quiere que los l\u00edderes se atrevan a tomar decisiones dif\u00edciles, confiando en \u00c9l. \u00abJehov\u00e1 dijo a Mois\u00e9s: \u00bfPor que clamas a m\u00ed? Di a los hijos de Israel que marchen\u00bb (Ex. 14:15).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Novena lecci\u00f3n: El l\u00edder no debe tener un ministerio selectivo para agradar y satisfacer<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En un hermoso pa\u00eds, que aqu\u00ed prefiero no identificar, fui invitado a predicar en varias campa\u00f1as de evangelizaci\u00f3n durante un mes en distintas ciudades, como lo hac\u00eda de vez en cuando en otros lugares. En una de las cruzadas me acompa\u00f1\u00f3 todos los d\u00edas un buen cantante cristiano. La noche de apertura, mientras \u00e9l cantaba su primera canci\u00f3n, algunos muchachos se burlaron a gritos, le silbaron y le arrojaron colillas de cigarrillos y c\u00e1scaras o pieles de frutas. Despu\u00e9s todo prosigui\u00f3 normalmente. El programa de la comisi\u00f3n organizadora indicaba que en el momento de la invitaci\u00f3n el cantante deb\u00eda entonar el himno \u00abTal como soy\u00bb u otro similar. El pianista toc\u00f3 el preludio dos o tres veces, pero el cantante se neg\u00f3 a cantar. Fue un momento dif\u00edcil, aunque ello no impidi\u00f3 que hubiera decisiones. Al terminar la reuni\u00f3n convers\u00e9 con \u00e9l. Me dijo literalmente: \u00abNo quiero cantar para un p\u00fablico inculto\u00bb. Le contest\u00e9: \u00abT\u00fa no debes cantar para el p\u00fablico. T\u00fa tienes que cantar para Dios. Adem\u00e1s, entre ese p\u00fablico, como t\u00fa lo llamas, hay centenares de personas que necesitan entregarse a Cristo. Inv\u00edtalas con tu canto a aceptar al Se\u00f1or. No eres un artista que busca los aplausos de la gente. Eres un l\u00edder que conduce a las almas a los pies del Salvador\u00bb. Pero mi exhortaci\u00f3n fue in\u00fatil. Aquel cantante, joven a\u00fan, quer\u00eda tener un ministerio selectivo, destinado a los que \u00e9l deseaba halagar y satisfacer, que supieran apreciar su arte, su calidad interpretativa, y no a aquellos que \u00e9l consideraba \u00abp\u00fablico inculto\u00bb. Esto ocurri\u00f3 hace mucho tiempo, pero entonces me hice una pregunta que sigo repitiendo: \u00bfNo hay l\u00edderes de todo tipo, no s\u00f3lo cantantes, que por su propia decisi\u00f3n se limitan a ministerios selectivos, buscando agradar a determinado tipo de personas al margen de las verdaderas necesidades de la gente sin Cristo y del pueblo de Dios? \u00bfno se parecen a los falsos profetas?\u0085 Durante la \u00abreuni\u00f3n cumbre\u00bb de los reyes Acab, de Israel, y Josafat, de Jud\u00e1, unos cuatrocientos profetas falsos se complac\u00edan en halagar a los distinguidos soberanos y sus acompa\u00f1antes. Se trataba de un p\u00fablico selecto. Hab\u00eda que decir y hacer cosas agradables. El l\u00edder del grupo, Sedequ\u00edas, hijo de Quenaana, aseguraba que Jehov\u00e1 le hab\u00eda revelado que Acab y Josafat se apoderar\u00edan de la ciudad de Ramot de Galaad, que estaba bajo el control de Siria. Eso era lo que los reyes quer\u00edan o\u00edr. Sin embargo, perdieron la guerra (1 Re 22 y 2 Cr. 18).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>D\u00e9cima lecci\u00f3n: El l\u00edder no debe sacar ventaja propia de sus relaciones con pol\u00edticos<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En Am\u00e9rica Latina la inestabilidad pol\u00edtica no es extra\u00f1a. En su historia se notan con cierta frecuencia los cambios de gobierno por golpes de estado o movimientos revolucionarios. La actividad de las guerrillas ya no sorprende a nadie. El problema para un l\u00edder cristiano es el riesgo de equivocar su estrategia. He predicado en casi todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, con toda clase de gobiernos. A\u00f1os atr\u00e1s, al terminar un programa de televisi\u00f3n en un pa\u00eds que no era el m\u00edo, recib\u00ed la llamada de un dictador latinoamericano. Me llam\u00f3 directamente a la estaci\u00f3n, un minuto despu\u00e9s de haber finalizado mi pl\u00e1tica, y me dijo: \u00abPres\u00e9ntese ma\u00f1ana a las 10 a.m. en el Palacio de Gobierno. Identif\u00edquese ante la guardia, y ellos lo llevar\u00e1n a mi despacho. Quiero que conversemos personalmente\u00bb. Como es l\u00f3gico me present\u00e9 a la hora se\u00f1alada y fui inmediatamente recibido por el Jefe de Estado. Se interes\u00f3 en mi nacionalidad y origen \u00e9tnico. Luego me pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCree usted realmente en lo que dijo ayer por televisi\u00f3n?\u00bb Su inquietud era aut\u00e9ntica. M\u00e1s adelante me dijo: \u00abComprenda usted que yo no puedo hacerme protestante. Tengo compromisos\u00bb. Hablamos durante unos quince minutos. Me dijo que a lo largo de su gobierno hab\u00eda sido visitado por religiosos de distintas iglesias: \u00abMe regalan Biblias, rezan y se van. Creo que algunos, no todos, utilizan estas entrevistas para hacerse propaganda\u00bb. Me pareci\u00f3 que el dictador pod\u00eda estar equivocado. Los l\u00edderes deben ser prudentes. Al despedirnos confes\u00f3 que le interesar\u00eda mantener una buena relaci\u00f3n con Dios. Ese hab\u00eda sido el tema de nuestra conversaci\u00f3n. El rey Agripa dijo a Pablo: \u00abPor poco me persuades a ser cristiano\u00bb (Hch. 26:28). Pero antes Pablo le hab\u00eda dicho que \u00e9l hab\u00eda sido enviado por Jes\u00fas a abrir los ojos de los gentiles \u00abpara que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satan\u00e1s a Dios\u00bb (v. 18). El ap\u00f3stol no intent\u00f3 utilizar la entrevista con el rey Agripa en beneficio propio. Es otra lecci\u00f3n importante.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Samuel Libert, de nacionalidad argentina, es pastor y evangelista internacional, maestro de Biblia y pastor por m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. Apuntes Pastorales, Volumen XVII, n\u00famero 2.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Samuel O. Libert En nuestro ejercicio del liderazgo se reciben muchos golpes. Cada uno tiene diferente fruto en nuestra vida y ministerio. Unos corrigen actitudes e ideas erradas, otros construyen car\u00e1cter, tambi\u00e9n hay los que afinan la visi\u00f3n de nuestro ministerio. Primera lecci\u00f3n: \u00abPor la gracia de Dios soy lo que soy\u00bb No s\u00e9 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diez-lecciones-sobre-liderazgo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDiez lecciones sobre liderazgo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2614","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2614","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2614"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2614\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}