{"id":26165,"date":"2016-05-19T15:45:00","date_gmt":"2016-05-19T20:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vuelve-a-casa-el-hermanito\/"},"modified":"2016-05-19T15:45:00","modified_gmt":"2016-05-19T20:45:00","slug":"vuelve-a-casa-el-hermanito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vuelve-a-casa-el-hermanito\/","title":{"rendered":"Vuelve a casa \u201cel hermanito\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Vuelve a casa \u201cel hermanito\u201d<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">DE NUESTRO CORRESPONSAL EN CANAD\u00c1<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">COMO todas las primaveras, tras siete u ocho meses de peregrinaci\u00f3n marina, los frailecillos comunes regresan a su hogar, situado en las aguas del \u00c1rtico. Es la \u00e9poca de cr\u00eda, y estas aves parecen haberse engalanado para la ocasi\u00f3n. En efecto, las patas se les han vuelto de color anaranjado brillante y les ha crecido en el pico una colorida capa c\u00f3rnea que perder\u00e1n m\u00e1s tarde. Sin embargo, conservar\u00e1n el a\u00f1o entero su caracter\u00edstico plumaje blanquinegro, que les confiere cierto aspecto clerical. Quiz\u00e1s sea esta la raz\u00f3n de ser de su nombre, as\u00ed como de la denominaci\u00f3n cient\u00edfica, <em>Fratercula arctica, <\/em>que significa \u201cfrailecito (o hermanito) del norte\u201d.*<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Los frailecillos se encaminan en grupitos de veinte o treinta hacia las madrigueras que tienen en los acantilados. Sea durante el viaje o despu\u00e9s de llegar al nido, cada uno encuentra a su media naranja. Curiosamente, muchos mantienen a\u00f1o tras a\u00f1o la misma guarida, as\u00ed como la misma pareja.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Aunque pueden volar, es patente que no\u00a0son los mejores \u201caviadores\u201d del mundo. De hecho, la llegada a la orilla pudiera compararse a un aterrizaje forzoso. Adem\u00e1s, el despegue es un tanto torpe, y a veces se dir\u00eda que las alas no\u00a0son capaces de sustentar su regordete cuerpo. A algunos hasta les da trabajo salir del agua. Pero cuando tienen las alas en movimiento (hasta 400\u00a0aletazos por minuto) alcanzan velocidades de crucero de 80\u00a0kil\u00f3metros por hora.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Es obvio que son m\u00e1s desenvueltos en el agua que en la tierra. Pero no\u00a0les queda m\u00e1s opci\u00f3n que subir a este \u00faltimo medio a preparar la madriguera para las cr\u00edas. A la llegada, la pareja limpia el nido, que pudiera medir desde 50\u00a0cent\u00edmetros de largo hasta cuatro veces m\u00e1s, y lo recubre de hierbas, ramitas y plumas. Algunos ejemplares se instalan en grietas bajo grandes rocas o en las hendiduras de las pe\u00f1as. Vali\u00e9ndose del pico, se abren camino a trav\u00e9s de la tierra y la sacan a paletadas con sus pies palmeados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">La ceremonia nupcial tiene lugar en el agua, y durante esta el macho agita la cabeza, infla el pecho y aletea, y la pareja se picotea mutuamente. Este \u00faltimo ritual de frotar el pico contin\u00faa tras el apareamiento. Se dir\u00eda que es la forma que tienen los dos de afirmar el v\u00ednculo que los une.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Una vez puesto el huevo, los padres (participan tanto el macho como la hembra) lo acogen, literalmente, bajo sus alas protectoras. Pero el trabajo m\u00e1s dif\u00edcil viene seis semanas m\u00e1s tarde, cuando sale el polluelo. Es una criatura blanda, revestida de plum\u00f3n gris y negro, a la que cubren sus progenitores durante la primera semana para ayudarle a mantener constante la temperatura corporal. Con objeto de conseguirle suficiente comida, ambos adultos realizan un creciente n\u00famero de expediciones pesqueras al mar, sin correr demasiado peligro, pues hay muchos de sus cong\u00e9neres yendo y viniendo del oc\u00e9ano a las guaridas. Por lo visto, todos estos movimientos en masa dificultan el ataque de las gaviotas y de otros depredadores.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Los frailecillos son magn\u00edficos nadadores y buzos. Vali\u00e9ndose de sus pies palmeados como timones y de las alas como propulsores, aguantan bajo el agua m\u00e1s de treinta segundos, a profundidades de casi 30\u00a0metros. A veces regresan a casa con uno o dos pececillos \u2014tal vez capelines o anguilas de arena\u2014 en el pico. Como es l\u00f3gico, cuanto m\u00e1s peque\u00f1as sean las presas, m\u00e1s podr\u00e1n llevar. De hecho, se vio a uno que cargaba m\u00e1s de sesenta. En la boca tienen espinas vueltas hacia atr\u00e1s que les permiten sujetarlas mientras siguen pescando. Este dispositivo es muy conveniente, si tenemos en cuenta que cada una de sus cr\u00edas llega a comer 50\u00a0peces en un solo d\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Al cabo de seis semanas, los padres regresan al mar. La cr\u00eda se queda sola y comienza a perder peso en preparaci\u00f3n para el abandono de la guarida. Por las tardes hace ejercicios con las alas. Finalmente, al amparo de la oscuridad, se dirige hacia el oc\u00e9ano con sus andares de palm\u00edpedo y una vez all\u00ed se desplaza con vigorosos movimientos de alas y pies.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Pasar\u00e1n de dos a tres a\u00f1os hasta que el joven frailecillo regrese a su lugar de\u00a0nacimiento, y no\u00a0se aparear\u00e1 hasta que tenga cuatro o cinco a\u00f1os. Para cuando alcance la edad madura pesar\u00e1 casi medio kilo y medir\u00e1 solo unos 30\u00a0cent\u00edmetros de altura. Pese a su relativa peque\u00f1ez, los ejemplares sanos pueden vivir unos veinticinco a\u00f1os. Hasta hay constancia de uno que alcanz\u00f3 los treinta y nueve.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Los expertos estiman en 20.000.000 la poblaci\u00f3n de estas aves. Es fascinante contemplarlas. \u201cEl frailecillo es divertido hasta en los asuntos m\u00e1s comunes\u201d, indicaron David Boag y Mike Alexander en su libro <em>The Atlantic Puffin <\/em>(El frailecillo com\u00fan)<em>. <\/em>Si el lector vive cerca de las costas norte\u00f1as del Atl\u00e1ntico o el Pac\u00edfico, quiz\u00e1s tenga la oportunidad de ver alguno. En todo caso, de algo puede estar seguro: en primavera, \u201cel hermanito del norte\u201d volver\u00e1 a casa, y nacer\u00e1 una nueva generaci\u00f3n de aves marinas de oscuro plumaje.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\">Estas designaciones pudieran aludir tambi\u00e9n a su h\u00e1bito de juntar las patas palmeadas una vez que salen del agua, como si estuvieran orando.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sc\">Frailecillos en Witless Bay (Terranova)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sc\">Por cortes\u00eda de Tourism, Newfoundland and Labrador; fot\u00f3grafo: Barrett and Mackay<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 14]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">Por cortes\u00eda de Tourism, Newfoundland and Labrador<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\">Tom Veso\/Cornell Laboratory of Ornithology<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelve a casa \u201cel hermanito\u201d DE NUESTRO CORRESPONSAL EN CANAD\u00c1 COMO todas las primaveras, tras siete u ocho meses de peregrinaci\u00f3n marina, los frailecillos comunes regresan a su hogar, situado en las aguas del \u00c1rtico. Es la \u00e9poca de cr\u00eda, y estas aves parecen haberse engalanado para la ocasi\u00f3n. En efecto, las patas se les &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vuelve-a-casa-el-hermanito\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVuelve a casa \u201cel hermanito\u201d\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26165","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26165"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26165\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}