{"id":2621,"date":"2015-12-01T00:50:58","date_gmt":"2015-12-01T05:50:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dejemos-que-jesus-sea-jesus\/"},"modified":"2015-12-01T00:50:58","modified_gmt":"2015-12-01T05:50:58","slug":"dejemos-que-jesus-sea-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dejemos-que-jesus-sea-jesus\/","title":{"rendered":"\u00a1Dejemos que Jes\u00fas sea Jes\u00fas!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la peor desgracia para el pueblo de Dios? \u00bfIr tras otros dioses, o la permanente y constante tentaci\u00f3n de \u00abdomesticar a Dios\u00bb? La mayor\u00eda ha hecho eso con Jes\u00fas. \u00bfCu\u00e1l, entonces, es el verdadero Jes\u00fas que revelan los evangelios? \u00c9l no puede ser comprendido, enmarcado ni contenido por ning\u00fan enunciado humano&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\"> &laquo;Lev&aacute;ntate, haznos un dios que vaya delante de nosotros&raquo; (Ex 32.1). Exasperados por la demora de Mois&eacute;s en bajar del monte, los israelitas se presentaron delante de Aar&oacute;n con esta lamentable petici&oacute;n. El levita, mostrando una sorprendente ausencia de convicciones, accedi&oacute; al pedido y fabric&oacute; el becerro de oro, la primera abominable imagen con la cual Israel inici&oacute; su interminable prostituci&oacute;n espiritual. Cuando present&oacute; al pueblo el &iacute;dolo, efectu&oacute; la siguiente proclama: &laquo;Este es tu dios, Israel, que te sac&oacute; de Egipto\u0085 Ma&ntilde;ana ser&aacute; fiesta <b>para Jehov&aacute;<\/b>.&raquo; (vv. 4, 5).<br \/>\nEl relato de esta triste historia revela, en forma dram&aacute;tica, el mayor peligro con que tiene que batallar el pueblo de Dios. La desgracia no consiste en ir tras otros dioses, aunque esto no deja de ser deplorable. La tragedia, m&aacute;s bien, consiste en la permanente tentaci&oacute;n de &laquo;domesticar&raquo; a Dios, para que se convierta en una figura m&aacute;s acorde con nuestras necesidades y nuestros deseos. En este proceso no desplazamos a Jehov&aacute; de nuestras vidas; simplemente sustraemos de su persona aquellos elementos que nos resultan molestos u ofensivos.<br \/>\nLa figura de Jes&uacute;s no ha logrado escapar de este procedimiento. Cada uno de nosotros usamos a Cristo para que avale nuestra propia versi&oacute;n de la vida, construida seg&uacute;n nuestros propios intereses. Para los que gustan de las riquezas, &eacute;l es el Rey que llama a sus hijos a vivir como reyes. Para los que no toleran el sufrimiento, &eacute;l es el que propone una vida libre de contratiempos. Para los de baja autoestima, &eacute;l es el que, en reuni&oacute;n tras reuni&oacute;n, los &laquo;toca&raquo; para que se sientan mejor. Para los aferrados al poder, &eacute;l es el que exige absoluta sumisi&oacute;n de sus seguidores. Cada uno de nosotros lo adaptamos para que se ajuste a nuestra propia conveniencia.<br \/>\nEl Jes&uacute;s que veo en los evangelios no se parece en nada a ninguna de estas, ni a decenas de otras versiones que defendemos con tanta pasi&oacute;n. La m&aacute;s genuina descripci&oacute;n que tenemos de su persona es la que acompa&ntilde;&oacute; su primera aparici&oacute;n en Nazaret. Tomando el rollo que le extendi&oacute; el asistente de la sinagoga, utiliz&oacute; el texto de Isa&iacute;as 61 para anunciar las caracter&iacute;sticas de su misi&oacute;n. Los que lo oyeron &laquo;hablaban bien de El, y maravillados de las palabras llenas de gracia que sal&iacute;an de su boca, dec&iacute;an: &quot;&iquest;No es este el hijo de Jos&eacute;&quot;&raquo; (Lc 4. 22 LBLA).<br \/>\nEste es el Jes&uacute;s que todos amamos, el hombre que deslumbra con su sabidur&iacute;a y cautiva con su sujeci&oacute;n al Padre. Cristo, sin embargo, no era una persona a quien le preocupaba &laquo;quedar bien&raquo; con sus oyentes. Inmediatamente confront&oacute; a los Nazarenos con su propia incredulidad y &iexcl;qu&eacute; tremenda reacci&oacute;n provoc&oacute; en ellos! &laquo;Todos en la sinagoga se enfurecieron y se levantaron y le echaron fuera de la ciudad y le llevaron al borde de la cumbre del monte\u0085 para arrojarle por el risco&raquo; (Lc 4.28-29 LBLA). Este incidente revela la otra cara de Jes&uacute;s, la cara que no deseamos ver, del hombre controvertido e imprevisible que confronta, que reprende, que denuncia.<br \/>\nLa verdad es que el Hijo de Dios no se parece en nada a lo que nosotros creemos. El Jes&uacute;s de los evangelios es esencialmente misterio. Nuestra mejor respuesta frente a su persona es la de caer a sus pies en adoraci&oacute;n, pues no puede ser comprendido ni contenido por ning&uacute;n enunciado humano. No obstante, quisiera sugerir tres principios importantes que deben guiar nuestra relaci&oacute;n con &eacute;l. En primer lugar, podemos acercarnos a Jes&uacute;s cuando aceptamos que en &eacute;l conviven polaridades que, a nuestros ojos, son contradictorias. &Eacute;l es el principio y el fin, la gracia y la verdad, el cordero y el le&oacute;n. Tiene todo poder pero vive en absoluta sumisi&oacute;n. Cuando intentamos eliminar estas tensiones en &eacute;l, indefectiblemente nos alejaremos de su persona.<br \/>\nEn segundo lugar, es necesario renunciar a un concepto muy arraigado en nuestra cultura evang&eacute;lica. La propuesta de Jes&uacute;s no es &laquo;emparchar&raquo; nuestras vidas, ni tampoco darles &laquo;una lavada de cara&raquo;, para que seamos, Dios nos guarde, mejores personas de lo que &eacute;ramos antes. Jes&uacute;s vino para traer vida y vida en abundancia, pero el camino hacia esta vida solamente es posible por medio de la muerte. &Eacute;l nos llama a tomar nuestra cruz, para salir con &eacute;l fuera de la ciudad y morir. La vida nueva se manifiesta en aquellos que han escogido el camino de la muerte, &iexcl;un proceso por dem&aacute;s desagradable! Por esta raz&oacute;n, nuestra relaci&oacute;n con Cristo debe ser una que, primordialmente, nos incomoda, porque la carne est&aacute; contra el esp&iacute;ritu. No obstante, &eacute;l ofrece acompa&ntilde;arnos en este camino, haci&eacute;ndonos part&iacute;cipes de las m&aacute;s incre&iacute;bles manifestaciones de gozo, en medio de las dificultades.<br \/>\nPor &uacute;ltimo, debemos recordar las palabras que habl&oacute; a los jud&iacute;os que hab&iacute;an cre&iacute;do en &eacute;l. Jes&uacute;s prometi&oacute; que si guardaban sus palabras, conocer&iacute;an la verdad (Jn 8.30-31). Del mismo modo, dijo a sus disc&iacute;pulos: &laquo;El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama ser&aacute; amado por mi Padre, y yo lo amar&eacute; y me revelar&eacute; a &eacute;l&raquo; (Jn 14.21). El verdadero conocimiento de su persona, no se logra primordialmente por medio del estudio, sino mediante el caminar en obediencia con &eacute;l. Cuando &eacute;l se convierte en nuestro compa&ntilde;ero de viaje descubrimos, a cada paso, los secretos de sus actitudes y convicciones.<br \/>\nQuisiera animarlo a que se acerque, una vez m&aacute;s, a Jes&uacute;s. Res&iacute;stase a la tentaci&oacute;n de domesticarlo, de adaptarlo a su propia versi&oacute;n de la vida. Atr&eacute;vase a ser confundido, seducido, confrontado y maravillado por la persona del Hijo de Dios. &iexcl;Deje que Jes&uacute;s sea Jes&uacute;s!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Copyright 2010, DesarrolloCristiano.com<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la peor desgracia para el pueblo de Dios? \u00bfIr tras otros dioses, o la permanente y constante tentaci\u00f3n de \u00abdomesticar a Dios\u00bb? 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