{"id":26368,"date":"2016-05-19T15:59:23","date_gmt":"2016-05-19T20:59:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/morir-en-galeras\/"},"modified":"2016-05-19T15:59:23","modified_gmt":"2016-05-19T20:59:23","slug":"morir-en-galeras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/morir-en-galeras\/","title":{"rendered":"Morir en galeras"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Morir en galeras<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">De nuestro corresponsal en Francia<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">IMAGIN\u00c9MONOS la escena. Observada por las multitudes, zarpa del puerto mediterr\u00e1neo de Marsella la nueva galera del soberano franc\u00e9s, uno de los m\u00e1s suntuosos nav\u00edos que jam\u00e1s han surcado los mares. Adornan la popa complejas tallas y una profusa ornamentaci\u00f3n en oro y n\u00e1car, mientras exquisitos tejidos bordados confieren esplendor real a la cubierta. Al ver brillar la luz matutina sobre aquel lujo barroco, algunos de los presentes se glor\u00edan de la fama de Luis XIV, el <em>Rey Sol.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Pese a que en el siglo\u00a0XVII se daba a las galeras un uso militar muy reducido, el monarca decidi\u00f3 ostentar la mayor flota de este tipo de barcos del Mediterr\u00e1neo y la ampli\u00f3 a 40\u00a0naves, cuando hubiera tenido m\u00e1s que suficiente con veinte, seg\u00fan los especialistas. \u00bfCu\u00e1l fue la raz\u00f3n subyacente?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Jean-Baptiste Colbert, consejero real, dijo: \u201cNo existe poder que destaque mejor la grandeza de un pr\u00edncipe y que le conceda mayor celebridad ante los extranjeros que el de las galeras\u201d. En efecto, la raz\u00f3n primordial fue obtener prestigio, pero \u00bfa qu\u00e9 precio?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Pensemos en el sufrimiento humano. Hacinados en la cubierta (de menos de 45\u00a0metros de eslora y 9 de manga), viv\u00edan y remaban durante meses 450 hombres. Se les ulceraba la piel con la sal del viento marino, y su cuerpo exhib\u00eda las cicatrices de las continuas palizas. Uno de cada dos mor\u00eda en lo que los historiadores galos denominan \u201cel mayor pudridero de hombres\u201d de Francia.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">En realidad, lo que para unos pocos representaba pompa y gloria, para muchos otros significaba miseria y muerte. \u00bfDe d\u00f3nde, pues, se consiguieron los miles de remeros de las 40 naves?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"ss\"><strong>En busca de remeros<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">En la Edad Media, los galeotes (remeros de las galeras) eran hombres libres, y remar se consideraba una profesi\u00f3n honrosa. Sin embargo, para el siglo\u00a0XVII hab\u00edan tenido lugar algunos cambios. Entre la chusma, es decir, el conjunto de galeotes, hab\u00eda prisioneros de guerra y \u201cturcos\u201d \u2014esclavos musulmanes en su mayor\u00eda, aunque tambi\u00e9n hab\u00eda ortodoxos\u2014 comprados al Imperio otomano.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">\u201cUna de las iniciativas m\u00e1s insensatas y odiosas que se promovieron para \u2018reforzar\u2019 la chusma fue la de incorporar guerreros iroqueses a las galeras del Rey Sol\u201d, indican los historiadores franceses. La captura de amerindios fue a todas luces un error. Tanto es as\u00ed que en 1689 tuvieron que repatriarlos ante las amenazas que lanzaron las naciones iroquesas a los primeros colonos franceses.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">No obstante, los ambiciosos proyectos reales exig\u00edan m\u00e1s remeros, y Colbert dio con la soluci\u00f3n. Inform\u00f3 a los magistrados de que Su Majestad deseaba que \u201cconden[aran] al mayor n\u00famero posible de criminales y que conmut[aran] incluso la pena de muerte por la de galeras\u201d. Esta medida no\u00a0fue nueva, pues un par de siglos antes, durante las guerras italianas, se hab\u00eda utilizado a presidiarios como galeotes. De todos modos, la cantidad de condenados a galeras durante los reinados de Luis\u00a0XIV y de su bisnieto Luis XV no\u00a0tuvo parang\u00f3n. Entre 1680 y 1748 recibieron esa sentencia 60.000 hombres. \u00bfQu\u00e9 clase de gente era?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"ss\"><strong>Los galeotes<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">La mitad de los que sufr\u00edan esta condena eran delincuentes comunes, entre los que figuraban tanto asesinos como rateros y contrabandistas, quienes en ocasiones constitu\u00edan un n\u00famero considerable de remeros.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Tambi\u00e9n a los marginados se les oblig\u00f3 a prestar servicio en galeras. En 1666, el oficial al mando de ellas en Marsella escribi\u00f3: \u201cQuisiera que se tomara la resoluci\u00f3n de llenar las galeras de vagos, peregrinos,\u00a0[&#8230;] gitanos y otros vagabundos\u00a0[&#8230;], lo cual librar\u00eda al mundo de toda esa escoria\u201d. Por tanto, con el pretexto de mantener el orden p\u00fablico se reclut\u00f3 a gitanos y mendigos. Unos a\u00f1os antes, en 1660, incluso se enrol\u00f3 a la fuerza a unos peregrinos polacos que visitaban un santuario franc\u00e9s.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Se recurri\u00f3 asimismo a los soldados desertores que, una vez capturados, eran condenados a cadena perpetua en galeras. Am\u00e9n de cortarles la nariz y las orejas, les marcaban las mejillas con la flor de lis (emblema de la corona francesa) y les rapaban la cabeza. Durante las muchas guerras que libr\u00f3 Luis\u00a0XIV entre 1685 y 1715, casi diecisiete mil pr\u00f3fugos terminaron en galeras. \u00bfQu\u00e9 les aguardaba?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"ss\"><strong>Su sufrimiento<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">El tormento de los galeotes empezaba mucho antes de que se hicieran a la mar. Se les dejaba hasta seis meses en prisi\u00f3n antes de encadenarlos a cientos de prisioneros m\u00e1s y forzarlos a caminar hasta Marsella. Para los procedentes de Breta\u00f1a o Par\u00eds, la marcha era una pesadilla de 800\u00a0kil\u00f3metros que duraba m\u00e1s de un mes. Un contempor\u00e1neo la llam\u00f3 \u201cla pena m\u00e1s dura de los condenados\u201d. Muchos mor\u00edan en el trayecto.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sb\">Sin embargo, no\u00a0solo era la duraci\u00f3n del viaje o las m\u00edseras raciones de comida lo que acababa con ellos. Los crueles maltratos de los guardias, las palizas y la falta de alimento y de descanso se cobraban muchas vidas. Adem\u00e1s, la gente que encontraban a lo largo del camino no\u00a0se compadec\u00eda de los presos que recorr\u00edan Francia en todas direcciones. Se dice que, ante las s\u00faplicas de uno de ellos para que le dieran de beber, ciertas mujeres le respondieron: \u201c\u00a1Camina, camina! \u00a1A donde vas no\u00a0te faltar\u00e1 el agua!\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"ss\"><strong>La mitad no\u00a0sobreviv\u00eda<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">Puesto que la mayor\u00eda de los prisioneros ni\u00a0siquiera hab\u00edan visto el mar, y mucho menos las galeras, la llegada al puerto de Marsella les causaba una impresi\u00f3n muy desagradable. Se\u00a0les introduc\u00eda en una galera desocupada y\u00a0se les practicaba un reconocimiento m\u00e9dico, seg\u00fan uno de ellos, como si fueran \u201cganado que se compra en el mercado\u201d. Se anotaban los datos personales de cada prisionero y se le asignaba un n\u00famero. \u201cLlegar a formar parte de la sociedad de galeotes seguramente les produjo una confusi\u00f3n enorme a la vez que una gran conmoci\u00f3n mental y f\u00edsica\u201d, dice un historiador. Con todo, lo peor estaba por llegar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sb\">En un compartimiento de tan solo 2,30\u00a0metros de largo por 1,25 de ancho, viv\u00edan y remaban durante meses seguidos cinco hombres encadenados a su bancada. Cada uno dispon\u00eda \u00fanicamente de 45\u00a0cent\u00edmetros para sentarse. Estaban tan hacinados que ni\u00a0siquiera pod\u00edan flexionar los brazos al halar el remo, que med\u00eda al menos 12\u00a0metros y pesaba m\u00e1s de 130\u00a0kilos. Remar durante horas era un trabajo extenuante que les destrozaba la espalda y los m\u00fasculos, \u201ccomparable a las tareas m\u00e1s arduas efectuadas en un clima tropical\u201d, comenta un historiador.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sb\">El casco de bajo bordo de las naves hac\u00eda que los hombres remasen a no\u00a0m\u00e1s de un metro del nivel del agua. Debido a ello, siempre estaban empapados, sol\u00edan tener los pies sumergidos, y la sal del aire corro\u00eda su piel. Adem\u00e1s, las raciones de comida eran exiguas. \u201cLos forzados estaban dispuestos a todo con tal de sobrevivir\u201d, se\u00f1ala un historiador. Evadirse era casi imposible. El precio que se pon\u00eda a la cabeza de los fugitivos incitaba a los campesinos a participar en la caza de los que hab\u00edan huido. Solo 1 de cada 100 consegu\u00eda escapar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sb\">Las sentencias apenas se respetaban, por lo que un galeote condenado al remo unos pocos a\u00f1os pod\u00eda permanecer un cuarto de siglo. La\u00a0tercera parte de los presos mor\u00eda durante los tres primeros a\u00f1os. En general, la mitad no\u00a0sobreviv\u00eda. El \u00edndice de mortalidad era el mismo tanto en tierra como en el mar. Un tercio de ellos muri\u00f3 de hambre y de fr\u00edo durante el invierno de\u00a01709 a 1710. Lo m\u00e1s tr\u00e1gico es que algunos fueron enviados a galeras sencillamente por cuestiones de religi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"ss\"><strong>Condenados por su fe<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sb\">En 1685, el rey Luis XIV revoc\u00f3 el Edicto de Nantes, con lo cual qued\u00f3 proscrito el protestantismo en Francia.* Alrededor de mil quinientos protestantes fueron condenados a galeras porque rehusaron convertirse al catolicismo o trataron de salir del pa\u00eds. El m\u00e9todo no\u00a0era nuevo, pues ya se hab\u00eda utilizado con los \u201cherejes\u201d en\u00a01545, cuando en una semana se enviaron a galeras a 600 valdenses* por orden del rey Francisco I.\u00a0De todos modos, bajo Luis XIV, al que llamaban \u201crey muy cristiano\u201d, la persecuci\u00f3n cobr\u00f3 magnitud.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sb\">\u00bfPor qu\u00e9 se castig\u00f3 de ese modo a los protestantes? Un funcionario del rey indic\u00f3 la raz\u00f3n: \u201cNo hay otro medio de convertir a los herejes que la fuerza\u201d. \u201cEl rey esperaba que la mayor parte de los protestantes condenados, tan pronto como respiraran \u2018el aire de las galeras\u2019, abandonaran la religi\u00f3n por la que hab\u00edan hecho tantos sacrificios\u201d, a\u00f1ade un historiador. Sin embargo, la mayor\u00eda rehus\u00f3 abjurar de su fe para conseguir la libertad. Como consecuencia, se les someti\u00f3 a menudo a terribles palizas p\u00fablicas, instigadas por el capell\u00e1n cat\u00f3lico del barco. Unos murieron y otros quedaron marcados de por vida.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sb\">Pese a esta violencia cruel, los protestantes difundieron su fe y lograron que algunos adoptaran su religi\u00f3n, incluido al menos un capell\u00e1n cat\u00f3lico. A los protestantes ilustrados, considerados los m\u00e1s peligrosos, se les sacaba de los nav\u00edos y se les confinaba en calabozos hasta su muerte, lo cual no\u00a0impidi\u00f3 que sus correligionarios se ayudaran mutuamente, hasta el punto de ense\u00f1ar a leer a los que no\u00a0sab\u00edan.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sb\">Los penados ten\u00edan muy clara la raz\u00f3n por la que se les persegu\u00eda. \u201cCuanto m\u00e1s sufro, m\u00e1s amo la verdad que me hace sufrir\u201d, escribi\u00f3 el protestante Pierre Serres. Numerosos pa\u00edses se escandalizaron al o\u00edr de la persecuci\u00f3n religiosa en Francia. En 1713, gracias a la presi\u00f3n que ejerci\u00f3 la reina Ana de Inglaterra, muchos fueron puestos en libertad. Pero ir\u00f3nicamente, se expuls\u00f3 de Francia a los mismos protestantes a quienes se les hab\u00eda prohibido abandonar el pa\u00eds.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"ss\"><strong>El ocaso de las galeras<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sb\">Con el paso de los a\u00f1os, las galeras cayeron en el olvido, v\u00edctimas de las innovaciones navales y la falta de fondos. Los problemas econ\u00f3micos de Luis XIV obligaron a reducir los presupuestos. Para 1720, solo quedaban quince nav\u00edos, y su actividad era muy limitada. Los galeotes pasaban mucho tiempo en Marsella y llegaron a integrarse en el \u00e1mbito comercial de la ciudad, trabajando en f\u00e1bricas de jab\u00f3n cercanas o vendiendo las prendas que ellos mismos tej\u00edan. Por fin, en 1748 se aprob\u00f3 una ley que, en efecto, asest\u00f3 el golpe de gracia a las galeras.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sb\">Su recuerdo a\u00fan perdura en la conciencia de los franceses, pues cuando se enfrentan a dificultades suelen exclamar: <em>\u201cQuelle gal\u00e8re!\u201d, <\/em>literalmente \u201c\u00a1Qu\u00e9 galera!\u201d. Gran parte de lo que se conoce de la vida en estas embarcaciones se debe a las memorias de galeotes protestantes, quienes a pesar de la flagrante discriminaci\u00f3n de car\u00e1cter religioso, se agruparon para ofrecerse ayuda mutua y apoyo moral. El aguante y la esperanza fueron valores decisivos para su supervivencia, y ni\u00a0siquiera pensaron en claudicar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"sb\">Cabe destacar que, aun tomando en cuenta la intolerancia religiosa de la \u00e9poca, los historiadores se sorprenden de que los jueces estuviesen dispuestos a \u201caplicar, sin pesta\u00f1ear, una legislaci\u00f3n que equiparaba a los ciudadanos honrados y leales con los peores criminales\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sb\">Lo cierto es que la historia de los esclavos en galeras proporciona un contundente testimonio de las atroces injusticias perpetradas contra el pr\u00f3jimo. Es obvio que \u201cel hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo\u201d (Eclesiast\u00e9s 8:9). Afortunadamente, se acerca el momento en que Jesucristo, el Gobernante nombrado por Dios, \u201clibrar\u00e1 al pobre que clama por ayuda, tambi\u00e9n al afligido y a cualquiera que no\u00a0tiene ayudador\u201d (Salmo 72:12-14).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sf\"><strong>[Notas]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\">V\u00e9ase <em>La Atalaya <\/em>del 15 de agosto de 1998, p\u00e1gs. 25-29.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"fn2\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\">V\u00e9ase <em>La Atalaya <\/em>del 15 de diciembre de 1981, p\u00e1gs.\u00a012-15.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 13]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sc\">Remaban en\u00a0condiciones lamentables<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" data-pid=\"40\" class=\"sc\">\u00a9 Mus\u00e9e de la Marine, Paris<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" data-pid=\"41\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" data-pid=\"42\" class=\"sc\">La leyenda que aparece en la parte superior del dibujo dice en franc\u00e9s: \u201cM\u00e9todos seguros y convenientes para convertir a los\u00a0herejes a la fe cat\u00f3lica\u201d. El\u00a0dibujo data de 1686<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p43\" data-pid=\"43\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 12]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p44\" data-pid=\"44\" class=\"sc\">P\u00e1gs. 2, 12,\u00a015: \u00a9 Clich\u00e9 Biblioth\u00e8que nationale de France, Paris<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p45\" data-pid=\"45\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Morir en galeras De nuestro corresponsal en Francia IMAGIN\u00c9MONOS la escena. Observada por las multitudes, zarpa del puerto mediterr\u00e1neo de Marsella la nueva galera del soberano franc\u00e9s, uno de los m\u00e1s suntuosos nav\u00edos que jam\u00e1s han surcado los mares. Adornan la popa complejas tallas y una profusa ornamentaci\u00f3n en oro y n\u00e1car, mientras exquisitos tejidos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/morir-en-galeras\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMorir en galeras\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26368","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26368","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26368"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26368\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}