{"id":26395,"date":"2016-05-19T16:10:48","date_gmt":"2016-05-19T21:10:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-torbellino-de-emociones\/"},"modified":"2016-05-19T16:10:48","modified_gmt":"2016-05-19T21:10:48","slug":"un-torbellino-de-emociones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-torbellino-de-emociones\/","title":{"rendered":"Un torbellino de emociones"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Un torbellino de emociones<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sb\">\u201cCUANDO me diagnosticaron una enfermedad mortal \u2014se\u00f1ala un anciano\u2014, trat\u00e9 de superar mis temores, pero me venci\u00f3 la incertidumbre.\u201d Este comentario subraya un hecho: tras el impacto f\u00edsico de la dolencia viene el emocional. No\u00a0obstante, algunos pacientes afrontan bien tales golpes, y en muchos casos recalcan que existen medidas para encarar con entereza un mal cr\u00f3nico. Antes de ver cu\u00e1les son, examinemos algunos sentimientos que se experimentan en la fase inicial.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"ss\"><strong>Incredulidad, negaci\u00f3n y disforia<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Aunque las emociones var\u00edan mucho de unos enfermos a otros, tanto los afectados como los especialistas se\u00f1alan que hay varias que son comunes a todos. Tras la conmoci\u00f3n e incredulidad iniciales pudiera venir la negaci\u00f3n: \u201cNo es posible\u201d. \u201cTiene que haber alg\u00fan error.\u201d \u201cA lo mejor han confundido las muestras.\u201d Una se\u00f1ora explica c\u00f3mo reaccion\u00f3 al saber que padec\u00eda c\u00e1ncer: \u201cTuve ganas de esconder la cabeza bajo las s\u00e1banas, con la esperanza de que, cuando la sacara, hubiese pasado todo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Al imponerse la realidad, la negaci\u00f3n suele dar paso a la disforia, la sensaci\u00f3n de infelicidad que, cual nube amenazadora, se cierne sobre el enfermo. A menudo le inquietan preguntas como: \u201c\u00bfCu\u00e1nto me quedar\u00e1 de vida?\u201d y \u201c\u00bfTendr\u00e9 que pasarme el resto de mis a\u00f1os sufriendo?\u201d. Quiz\u00e1s llegue a desear un imposible: que retroceda el tiempo hasta la etapa anterior al diagn\u00f3stico. Poco despu\u00e9s se sume en un torbellino de emociones dolorosas. \u00bfCu\u00e1les son algunas de ellas?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"ss\"><strong>Incertidumbre, ansiedad y temor<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Los males graves conllevan un buen grado de incertidumbre y ansiedad. \u201cMi situaci\u00f3n es impredecible, por lo que a veces me invade la frustraci\u00f3n \u2014se\u00f1ala un afectado de Parkinson\u2014. Todos los d\u00edas tengo que esperar a ver c\u00f3mo marchan las cosas.\u201d La\u00a0enfermedad tambi\u00e9n genera mucho temor. Si\u00a0esta se presenta de improviso, el miedo puede ser angustioso. Ahora bien, si se diagnostica tras a\u00f1os de batallar con s\u00edntomas malinterpretados, el temor tal vez surja gradualmente. Al principio, el paciente hasta pudiera sentir alivio al ver que, al fin, la gente aceptar\u00e1 que su mal no\u00a0es imaginario, sino muy real. Pero tras el alivio inicial suele comprender, asustado, las implicaciones del diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Tal vez le inquiete la posibilidad de perder las riendas de su vida. Sobre todo si disfruta de relativa independencia, pudiera incomodarle la idea de depender cada vez m\u00e1s de otras personas, y quiz\u00e1s le preocupe que la enfermedad domine su vida y limite sus acciones.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"ss\"><strong>Ira, verg\u00fcenza y soledad<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">La sensaci\u00f3n de que va perdiendo el control de su vida posiblemente llene de ira al enfermo. No\u00a0es raro que se pregunte: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 me ha pasado a m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 he hecho yo para merecerlo?\u201d. La situaci\u00f3n parece injusta y absurda. Tambi\u00e9n pudiera dominarle la verg\u00fcenza y la desesperaci\u00f3n. Un paral\u00edtico comenta al respecto: \u201cMe avergonzaba que todo hubiese sido por culpa de un est\u00fapido accidente\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Se corre el peligro de caer en el aislamiento, primero f\u00edsico y luego \u2014en f\u00e1cil transici\u00f3n\u2014 social. Si la enfermedad le obliga a permanecer en casa, quiz\u00e1s no\u00a0pueda relacionarse mucho con los viejos amigos, aunque anhele m\u00e1s que nunca el calor humano. Es probable que tras la avalancha inicial reciba cada vez menos visitas y llamadas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Dado que el distanciamiento de los amigos es doloroso, el paciente tal vez se encierre en s\u00ed mismo. Es comprensible que necesite tiempo antes de reanudar las relaciones. Pero si en esta etapa se aparta a\u00fan m\u00e1s del mundo que le rodea, pasar\u00e1 del aislamiento social (nadie va a verlo) al emocional (\u00e9l no\u00a0quiere ver a nadie). Sea como fuere, seguramente se siente muy solo.* A veces hasta se preguntar\u00e1 si lograr\u00e1 aguantar un d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"ss\"><strong>Aprender de las experiencias ajenas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Pero hay razones para la esperanza. La\u00a0persona que ha entrado en una crisis de salud en fechas recientes puede adoptar varias medidas que le ayudar\u00e1n a recuperar cierto grado de control sobre su vida.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Como es obvio, estos art\u00edculos no\u00a0van a solucionar los males cr\u00f3nicos de nuestros lectores, pero s\u00ed pueden ayudarlos a plantearse formas de asumirlos y afrontarlos. Una enferma de c\u00e1ncer sintetiza as\u00ed la evoluci\u00f3n de su actitud: \u201cPrimero negu\u00e9 la realidad, luego me enfurec\u00ed y finalmente analic\u00e9 los recursos de los que dispon\u00eda\u201d. Todo paciente puede hacer este an\u00e1lisis, apoy\u00e1ndose en la experiencia de quienes han afrontado circunstancias parecidas y aprendiendo de ellos a beneficiarse de los recursos existentes.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\">Como es natural, el orden y la intensidad de estas emociones var\u00edan de un enfermo a otro.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"se\"><strong>[Comentario de la p\u00e1gina 5]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\">No es raro que se pregunte: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 me ha pasado a m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 he hecho yo para merecerlo?\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un torbellino de emociones \u201cCUANDO me diagnosticaron una enfermedad mortal \u2014se\u00f1ala un anciano\u2014, trat\u00e9 de superar mis temores, pero me venci\u00f3 la incertidumbre.\u201d Este comentario subraya un hecho: tras el impacto f\u00edsico de la dolencia viene el emocional. 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