{"id":26415,"date":"2016-05-19T16:11:59","date_gmt":"2016-05-19T21:11:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mitos-y-realidades-de-las-olas-asesinas\/"},"modified":"2016-05-19T16:11:59","modified_gmt":"2016-05-19T21:11:59","slug":"mitos-y-realidades-de-las-olas-asesinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mitos-y-realidades-de-las-olas-asesinas\/","title":{"rendered":"Mitos y realidades de las olas asesinas"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Mitos y realidades de las olas asesinas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sb\">APENAS hab\u00edan transcurrido unos minutos de la puesta del Sol. Aquel viernes 17 de julio de 1998 hab\u00eda sido tranquilo para los hombres, mujeres y ni\u00f1os de varias aldeas de la costa norte de Papua Nueva Guinea. De s\u00fabito, ocurri\u00f3 un sismo de 7,1 grados. \u201cEl temblor m\u00e1s intenso \u2014dice la revista <em>Investigaci\u00f3n y Ciencia<\/em>\u2014 sacudi\u00f3, en una extensi\u00f3n de 30\u00a0kil\u00f3metros, el litoral\u00a0[&#8230;] y deform\u00f3 el fondo costero oce\u00e1nico. El nivel del mar, en respuesta, subi\u00f3 de repente y engendr\u00f3 un temible tsunami.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">Un testigo presencial oy\u00f3 un estruendo, como un trueno lejano, que fue apag\u00e1ndose mientras las aguas retroced\u00edan por debajo de la l\u00ednea normal de bajamar. Minutos despu\u00e9s divis\u00f3 la primera ola, de unos tres metros de alto, que lo alcanz\u00f3 mientras hu\u00eda. Una segunda, mucho mayor, arras\u00f3 su aldea y lo arroj\u00f3 tierra adentro, en un manglar situado a un kil\u00f3metro de all\u00ed. \u201cPor los residuos que quedaron en las palmeras \u2014se\u00f1ala la revista <em>Science News<\/em>\u2014, sabemos que las olas tuvieron 14\u00a0metros de altura.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Aquellos gigantes ocasionaron un m\u00ednimo de 2.500\u00a0v\u00edctimas mortales. Por una iron\u00eda de la vida, una compa\u00f1\u00eda maderera don\u00f3 materiales para construir colegios cuando ya casi no\u00a0quedaban escolares; la mayor\u00eda \u2014m\u00e1s de doscientos treinta\u2014 hab\u00edan muerto.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"ss\"><strong>\u00bfQu\u00e9 son los tsunamis?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">El vocablo japon\u00e9s <em>tsunami <\/em>(\u201cola de puerto\u201d) es \u201cadecuado, pues estos colosos acarrean con frecuencia muerte y devastaci\u00f3n a los puertos y las aldeas costeras de Jap\u00f3n\u201d, se\u00f1ala el libro <em>Tsunami! <\/em>\u00bfA qu\u00e9 se deben su enorme poder y tama\u00f1o?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Aunque a los tsunamis se les llame a veces \u201colas de marea\u201d, conviene limitar esta designaci\u00f3n a los ascensos y descensos del agua por efecto de la atracci\u00f3n gravitatoria del Sol y la Luna. Tampoco son comparables a las inmensas olas \u2014de hasta 25\u00a0metros de alto\u2014 formadas por los vientos de tormenta. Si un buzo se sumergiera bajo estas, notar\u00eda que pierden fuerza conforme va descendiendo, y que a cierta profundidad apenas causan perturbaciones. En cambio, la influencia de los tsunamis va desde la superficie hasta el fondo, aunque este se encuentre a kil\u00f3metros de profundidad.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Tal influencia se debe a que suelen originarlos intensos movimientos geol\u00f3gicos del lecho oce\u00e1nico. De ah\u00ed que los cient\u00edficos los denominen tambi\u00e9n olas s\u00edsmicas. El fondo marino pudiera alzarse, y con \u00e9l el agua que soporta, creando una ligera elevaci\u00f3n que pudiera abarcar hasta 25.000\u00a0kil\u00f3metros cuadrados. O\u00a0tal vez se hunda, formando en la superficie del mar una concavidad pasajera.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">En cualquier caso, la gravedad hace oscilar el agua arriba y abajo, movimiento que genera una serie de ondas conc\u00e9ntricas, como las que surgen al arrojar una piedra en un estanque. Este fen\u00f3meno echa por tierra el mito popular de que los tsunamis sean olas independientes. M\u00e1s bien, suelen abrirse en abanico, formando el llamado tren de olas. Otras causas que dan origen a estos gigantes son las erupciones volc\u00e1nicas y los corrimientos de tierras submarinos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Una de las series de tsunamis m\u00e1s devastadoras de que hay constancia surgi\u00f3 en agosto de 1883 con la explosi\u00f3n de un volc\u00e1n indonesio, el Krakatoa, que form\u00f3 olas de hasta 41\u00a0metros sobre el nivel del mar, las cuales barrieron 300 pueblos y ciudades costeros. El total de muertos probablemente super\u00f3 los 40.000.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"ss\"><strong>La doble personalidad del tsunami<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Las olas de viento nunca sobrepasan los 100\u00a0kil\u00f3metros por hora, y por lo general son mucho m\u00e1s lentas. \u201cPero cuando los tsunamis se hallan en las aguas profundas de las cuencas oce\u00e1nicas, igualan en velocidad a los grandes aviones (m\u00e1s de 800\u00a0kil\u00f3metros por hora)\u201d, dice el libro <em>Tsunami! <\/em>Pese a su rapidez, en tales aguas no\u00a0constituyen ninguna amenaza. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">Primero, porque en mar abierto cada ola no\u00a0suele alcanzar los tres metros de alto, y segundo, porque entre dos crestas tal vez medien centenares de kil\u00f3metros, con lo que la pendiente es bastante suave. As\u00ed pues, el tsunami pudiera pasar bajo un barco sin dejarse notar. El capit\u00e1n de un buque que estaba a cierta distancia de una isla de Hawai ni\u00a0siquiera se percat\u00f3 de su paso hasta que vio las enormes olas que se abat\u00edan a lo lejos contra la orilla. Las normas generales de seguridad mar\u00edtima dictan que, al emitirse una alerta de tsunami, las naves se dirijan a aguas que superen las 100 brazas (180\u00a0metros) de profundidad.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">El car\u00e1cter del tsunami cambia al acercarse a tierra y entrar en aguas someras. En ellas, la fricci\u00f3n con el lecho marino frena su avance, pero no\u00a0de modo uniforme. La parte trasera de la ola se encuentra siempre en aguas m\u00e1s profundas que la delantera, por lo que se desplaza algo m\u00e1s deprisa. De hecho, la onda se comprime, traduci\u00e9ndose la desaceleraci\u00f3n en una mayor altura. Entretanto, las dem\u00e1s olas del tren alcanzan a las frontales, acumul\u00e1ndose sobre ellas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">En la \u00faltima fase, el tsunami arriba a la orilla como una cresta gigantesca, como una pared de agua o \u2014con m\u00e1s frecuencia\u2014 como una inundaci\u00f3n repentina, semejante a una gran marea, pero muy por encima de la l\u00ednea normal de pleamar. A veces, las aguas han subido a m\u00e1s de 50\u00a0metros sobre el nivel normal del mar y han llevado tierra adentro, a miles de metros de la playa, desechos, peces y hasta fragmentos de coral, arrasando cuanto encontraban a su paso.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">El orden de los sucesos es a veces enga\u00f1oso, pues la creciente elevaci\u00f3n del agua que se dirige a la orilla no\u00a0es siempre la primera se\u00f1al que anuncia la proximidad de un tsunami. Tal vez ocurra lo contrario: una bajamar anormal que seca las playas, bah\u00edas y puertos, y deja peces aleteando en la arena o el lodo. Las condiciones iniciales depender\u00e1n de qu\u00e9 parte del tren de olas llegue antes a la orilla: la cresta o la depresi\u00f3n.*<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"ss\"><strong>Cuando la playa se seca<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sb\">El 7 de noviembre de 1837 se disfrutaba de una tarde tranquila en la isla hawaiana de Maui. A eso de las siete, seg\u00fan explica la obra <em>Tsunami!, <\/em>el agua de la playa comenz\u00f3 a retroceder, dejando el arrecife expuesto y peces varados. Llenos de j\u00fabilo, muchos isle\u00f1os corrieron a recogerlos, mientras que unos pocos, m\u00e1s alertas, pues tal vez supieran por experiencia lo que iba a suceder, se apresuraron a huir a lugares elevados. De repente lleg\u00f3 una terrible acometida de agua que se llev\u00f3 a unos 200\u00a0metros tierra adentro las veintis\u00e9is casas de la aldea, junto con los pobladores y sus reba\u00f1os, y los deposit\u00f3 en una laguna.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sb\">Aquella misma tarde hab\u00eda miles de personas congregadas en la playa de otra isla de Hawai para celebrar un acto religioso. De nuevo, los curiosos bajaron en tropel al retirarse s\u00fabitamente el agua. Luego, como si surgiera de la nada, lleg\u00f3 una ola gigantesca, que se alz\u00f3 unos seis metros sobre el nivel normal de pleamar y se abalanz\u00f3 sobre la orilla \u201ccon la rapidez de un caballo de carreras\u201d, seg\u00fan un observador. Al retirarse el agua, se llev\u00f3 consigo mar adentro hasta a los mejores nadadores, donde algunos se ahogaron rendidos de cansancio.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"ss\"><strong>\u00bfCon qu\u00e9 frecuencia azotan?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sb\">Seg\u00fan <em>Investigaci\u00f3n y Ciencia, <\/em>\u201cdesde 1990 [diez tsunamis] se han cobrado la vida de 4.000\u00a0personas\u201d. En ese mismo per\u00edodo \u201cse han registrado en el mundo 82 tsunamis\u00a0[&#8230;]; una tasa mucho m\u00e1s alta que la media hist\u00f3rica de 57 por d\u00e9cada\u201d. Sin embargo, esta revista a\u00f1ade que, en buena medida, el incremento obedece a la mejora de las comunicaciones, y la mayor mortalidad, al crecimiento de las poblaciones litorales.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sb\">El oc\u00e9ano Pac\u00edfico se ve afectado de forma particular por los tsunamis, ya que su cuenca es la que m\u00e1s actividad s\u00edsmica presenta. De\u00a0hecho, una obra de consulta se\u00f1ala que \u201ces raro que pase un a\u00f1o sin que al menos un devastador tsunami azote alg\u00fan punto del Pac\u00edfico\u201d, y a\u00f1ade que \u201cen el \u00faltimo medio siglo, el\u00a062% de las defunciones relacionadas con terremotos en Estados Unidos se debieron a tsunamis\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"ss\"><strong>\u00bfPueden predecirse?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sb\">Entre 1948 y 1998, el 75% de los avisos de tsunami que se emitieron en Hawai fueron falsas alarmas. Es comprensible que tal \u00edndice fomente cierta despreocupaci\u00f3n. Sin embargo, ya se est\u00e1 instalando un sistema de detecci\u00f3n mucho mejor que se vale de las m\u00e1s avanzadas tecnolog\u00edas. Tiene como base el sensor de presi\u00f3n en las profundidades, que, como indica su nombre, se coloca a miles de metros de la superficie, en el fondo oce\u00e1nico.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sb\">Este instrumento ultrasensible es capaz de detectar la diferencia de presi\u00f3n que se produce al pasar sobre \u00e9l un tsunami de tan solo un cent\u00edmetro de altura. Vali\u00e9ndose de ondas ac\u00fasticas, el sensor env\u00eda los datos a una boya especial, que luego los transmite a un sat\u00e9lite. Este, a su vez, remite la se\u00f1al a los centros de aviso de tsunamis. Los cient\u00edficos esperan que este sistema de advertencia temprana m\u00e1s preciso reduzca el n\u00famero de falsas alarmas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sb\">Lo m\u00e1s importante para promover la seguridad tal vez sea sensibilizar y preparar a la ciudadan\u00eda. Si esta no\u00a0presta atenci\u00f3n, hasta el mejor sistema de aviso resulta in\u00fatil. As\u00ed pues, los residentes de zonas costeras bajas susceptibles de sufrir el embate de tsunamis deben huir de inmediato a terrenos elevados si oyen un aviso oficial, sienten un terremoto u observan una bajamar extraordinariamente recesiva. Deben recordar que, en mar abierto, los tsunamis tienen la rapidez de un reactor, y cerca de la orilla, la de un autom\u00f3vil veloz. Por consiguiente, si ven llegar la ola, es probable que no\u00a0logren escapar. Sin embargo, si se encuentran con ella en alta mar, mientras est\u00e1n de crucero o pescando, pueden relajarse, pues quiz\u00e1s ni\u00a0se muevan las tazas de caf\u00e9 o las copas de vino que tengan sobre la mesa.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\">Seg\u00fan la revista <em>Discover, <\/em>el movimiento circular o el\u00edptico del agua, que se produce en el interior de todas las olas, tambi\u00e9n contribuye al retroceso del agua. Normalmente, los ba\u00f1istas sienten que el agua los arrastra mar adentro justo antes de que los alcance una ola. En el caso de los tsunamis, este efecto se multiplica, por lo que constituye una de las causas de que se retiren las aguas de puertos y playas antes de la llegada de la primera ola.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 25]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sc\">Los tsunamis se\u00a0deben a veces a\u00a0perturbaciones s\u00edsmicas en el lecho\u00a0oce\u00e1nico<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"sc\">FALLA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sc\">GENERACI\u00d3N<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sc\">PROPAGACI\u00d3N<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sc\">INUNDACI\u00d3N<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 27]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sc\">Las nuevas t\u00e9cnicas emplean detectores en las\u00a0profundidades para predecir los tsunamis<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sc\">ENLACE DE\u00a0SAT\u00c9LITE<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" data-pid=\"40\" class=\"sc\">BOYA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" data-pid=\"41\" class=\"sc\">5.000\u00a0metros<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" data-pid=\"42\" class=\"sc\">HIDR\u00d3FONO<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p43\" data-pid=\"43\" class=\"sc\">ENLACE AC\u00daSTICO<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p44\" data-pid=\"44\" class=\"sc\">DETECTOR DE\u00a0TSUNAMIS<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p45\" data-pid=\"45\" class=\"sc\">ANCLA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p46\" data-pid=\"46\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p47\" data-pid=\"47\" class=\"sc\">Karen Birchfield\/NOAA\/Pacific Marine Environmental Laboratory<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p48\" data-pid=\"48\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 25]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p49\" data-pid=\"49\" class=\"sc\">Un tsunami traspas\u00f3 este neum\u00e1tico de\u00a0cami\u00f3n con un\u00a0tablero<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p50\" data-pid=\"50\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p51\" data-pid=\"51\" class=\"sc\">U.S. Geological Survey<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p52\" data-pid=\"52\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 26]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p53\" data-pid=\"53\" class=\"sc\">El faro de Scotch Cap (Alaska) antes del tsunami de 1946 (izquierda)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p54\" data-pid=\"54\" class=\"sc\">La desolaci\u00f3n total tras el desastre (arriba)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p55\" data-pid=\"55\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p56\" data-pid=\"56\" class=\"sc\">Foto de U.S. Coast Guard<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p57\" data-pid=\"57\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 24]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p58\" data-pid=\"58\" class=\"sc\">U.S. Department of the Interior<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p59\" data-pid=\"59\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mitos y realidades de las olas asesinas APENAS hab\u00edan transcurrido unos minutos de la puesta del Sol. Aquel viernes 17 de julio de 1998 hab\u00eda sido tranquilo para los hombres, mujeres y ni\u00f1os de varias aldeas de la costa norte de Papua Nueva Guinea. 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