{"id":2646,"date":"2015-12-01T00:51:38","date_gmt":"2015-12-01T05:51:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/charles-simeon-los-secretos-de-un-extrano-mentor\/"},"modified":"2015-12-01T00:51:38","modified_gmt":"2015-12-01T05:51:38","slug":"charles-simeon-los-secretos-de-un-extrano-mentor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/charles-simeon-los-secretos-de-un-extrano-mentor\/","title":{"rendered":"Charles Simeon: Los secretos de un extra\u00f1o mentor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Chris Armstrong<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Charles Simeon era un hombre extra\u00f1o, autoritario, irritante y solitario. Sin embargo, a Dios no le import\u00f3 ninguna de estas caracter\u00edsticas. \u00c9l sencillamente utiliz\u00f3 a este singular individuo para que fuera el mentor de mil cien j\u00f3venes que llegaron a cambiar las iglesias en Inglaterra.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>\u00bfC\u00f3mo un extra\u00f1o solitario \u0096impopular durante sus a\u00f1os de juventud debido a su forma de ser\u0096 levant\u00f3 una generaci\u00f3n de ministros apasionados que cambiar\u00edan a una naci\u00f3n?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abImponente, autoritario, irritante, solitario, deseoso de amigos, un hombre que era rechazado por sus presunciones, extravagancias y palabras hirientes\u00bb. Esta es la forma en la que el bi\u00f3grafo de Charles Simeon describe a este gran ministro y mentor. Sin embargo, durante su vida (1759-1836), hizo mucho m\u00e1s que cualquier otro en despertar las iglesias en Inglaterra. Por casi m\u00e1s de cincuenta y cuatro a\u00f1os, mil cien j\u00f3venes ministros compartieron con \u00e9l las tardes de los domingos para absorber su pasi\u00f3n por Cristo, y as\u00ed llevarla hasta los fr\u00edos p\u00falpitos y encender parroquias por todo el pa\u00eds.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Era muy poco probable que \u00e9l fuera el candidato para realizar esta misi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Educaci\u00f3n y momentos dif\u00edciles<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Simeon empez\u00f3 su educaci\u00f3n en la escuela p\u00fablica m\u00e1s reconocida de Inglaterra, Eton, donde se distingui\u00f3 en la equitaci\u00f3n y el cricket. A pesar de ser un muchacho fogoso y de provenir de una familia privilegiada, Charles no era popular. No era atractivo, ten\u00eda un mal temperamento, se esforzaba demasiado en hacer amigos y las personas tend\u00edan a evitarlo por eso.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Simeon carec\u00eda de cualquier talento intelectual que fuera notable. No obstante, al finalizar en Eton, continu\u00f3 estudiando en Cambridge (La universidad del rey). Ah\u00ed, a pesar de las comunes distracciones de un pueblo universitario, entre ellas las tabernas y las carreras de caballos, Simeon conoci\u00f3 la fe cristiana.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La capilla universitaria siempre estaba llena no porque a los estudiantes les nac\u00eda asistir, sino porque era un requisito para aquellos que a\u00fan no se hab\u00edan graduado. Capellanes sin ninguna vocaci\u00f3n se apresuraban a dar la liturgia dos veces al d\u00eda. Cualquier estudiante, sin importar sus creencias, pod\u00eda recibir la comuni\u00f3n ya que era un acto compulsivo. La mayor\u00eda del personal de la facultad, entre ellos los cl\u00e9rigos, evad\u00eda la responsabilidad de ir a la capilla. El cristianismo se manten\u00eda en Cambridge (despu\u00e9s de todo, la mitad de los ministros de la naci\u00f3n se educaban ah\u00ed) pero este ambiente produc\u00eda una fe tibia y una completa hipocres\u00eda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Seg\u00fan el bi\u00f3grafo Hugh Evan Hopkins, a pesar de esto, Simeon entr\u00f3 en \u00abun estado de p\u00e1nico espiritual\u00bb en sus primeros llamamientos en el servicio de la comuni\u00f3n. Dos meses despu\u00e9s, durante la Cuaresma y Semana Santa, este estado se convirti\u00f3 en un profundo sentimiento que lo oprim\u00eda debido a su propio car\u00e1cter pecaminoso. Sin embargo, al leer un libro acerca de los preparativos de la Cena del Se\u00f1or, Simeon se dio cuenta que por fe pod\u00eda transferir sus culpas al Cordero de Dios. Al final, en el Domingo de resurrecci\u00f3n, Simeon recibi\u00f3 a Cristo en su coraz\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las cosas nunca m\u00e1s fueron a medias. Simeon pronto dirigir\u00eda reuniones de oraci\u00f3n en su habitaci\u00f3n y, poco tiempo despu\u00e9s, se propuso convertirse en ministro. Esto no era nada extraordinario para un estudiante de Cambridge, donde la mitad de los estudiantes se preparaban para ser cl\u00e9rigos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo, no eran bien entrenados. Los cursos b\u00edblicos y teol\u00f3gicos eran superficiales; adem\u00e1s, los estudiantes no recib\u00edan ning\u00fan adiestramiento en predicaci\u00f3n ni administraci\u00f3n. Se asum\u00eda que adquirir\u00edan esas destrezas una vez que ingresaran al ministerio. Falso.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La ciudad \u00absimeonita\u00bb<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>A\u00fan antes de terminar su grado y todav\u00eda sin tener experiencia como cura (asistente de p\u00e1rroco), Simeon se postul\u00f3 para pastorear la iglesia Holy Trinity (Divina Trinidad) de Cambridge. Este acto era una impunidad sin precedentes pero, incre\u00edblemente, a Simeon se le otorg\u00f3 la parroquia, donde trabaj\u00f3 el resto de su vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La iglesia, sin embargo, no estaba tan contenta por recibir a este explosivo ministro, quien insist\u00eda que los llamados \u00abcristianos\u00bb se salvaban realmente por gracia y que deb\u00edan vivir conforme a Cristo. Sus feligreses desconfiaron de su trasfondo de \u00abcuchara de plata\u00bb ya que la mayor\u00eda proven\u00eda de familias de artesanos, o como lo dir\u00eda Simeon en sus bruscas palabras: eran \u00abfeligreses muy pobres\u00bb. Adem\u00e1s, ten\u00edan cierto recelo de su fervor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sus opositores lo mortificaban continuamente. Apenas en su segunda semana, pusieron bajo llave los bancos de la iglesia, los cuales les pertenec\u00edan. Aquellos que deseaban escuchar al nuevo ministro se vieron forzados a estar de pie. Cuando Simeon trajo nuevas bancas, los miembros del concilio de la iglesia las movieron al patio. Sin embargo, esto no lo desanim\u00f3.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Simeon tambi\u00e9n ten\u00eda otro trabajo, el cual estaba seguro de que el Se\u00f1or se lo hab\u00eda asignado \u0096proveerle a los estudiantes de Cambridge lo que \u00e9l mismo nunca hab\u00eda recibido: un adiestramiento decente en teolog\u00eda y ministerio pastoral. En 1790, Simeon empez\u00f3 a dar charlas a los estudiantes ministeriales los domingos por la tarde \u0096seminarios informales sobre c\u00f3mo predicar. En 1812, instituy\u00f3 los \u00abgrupos de conversaci\u00f3n semanal\u00bb en su casa. Consist\u00edan especialmente de sesiones de preguntas y respuestas acerca de teolog\u00eda y pastorado. Para 1823, alrededor de cuarenta estudiantes asist\u00edan a estas sesiones y para 1827 el n\u00famero hab\u00eda ascendido a los sesenta, casi no hab\u00eda lugar y dos sirvientes se ocupaban en repartir t\u00e9. Con el tiempo, los animados participantes adquirieron los sobrenombres de \u00absimeonita\u00bb y \u00absim\u00bb, los cuales eran como un t\u00edtulo de honor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De los estudiantes que Simeon entren\u00f3 durante cincuenta y cuatro a\u00f1os en Holy Trinity, alrededor de mil cien fueron bastante eficaces y muchos de ellos se distinguieron como p\u00e1rrocos, capellanes y misioneros.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Los secretos de un maestro rudo<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Cuando estudiamos los \u00absecretos\u00bb de la eficacia de Simeon como mentor, chocamos con un hecho irritante: su personalidad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Durante toda su vida, Simeon conserv\u00f3 una forma de ser muy peculiar, gestos y discursos exagerados, con el af\u00e1n de aparentar que era un caballero. Un cr\u00edtico amigo, Sir James Stephen, dijo que Simeon ten\u00eda \u00abuna silla de montar tan elegante, e historias tan exquisitamente inapropiadas acerca del pedigr\u00ed de sus caballos o de los vinos de su bodega\u00bb, que parec\u00eda que \u00abestudiaba en un disfraz clerical y lo hac\u00eda escandalosamente bien\u00bb. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfC\u00f3mo pudo un hombre as\u00ed ser tan buen mentor?<\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>El amor por sus estudiantes era aut\u00e9ntico y se sacrificaba por ellos.<\/B> Simeon dec\u00eda que los \u00abgrupos de conversaci\u00f3n\u00bb eran \u00abuna probadita anticipada del cielo\u00bb. Un estudiante, Thomas Thomason, le escribi\u00f3 a un amigo, \u00abEl Sr. Simeon nos cuida como un pastor a sus ovejas. Le encanta ense\u00f1arnos y constantemente nos invita a su casa. Su amor y fervor cristiano lo impulsa a tomarnos en cuenta\u00bb.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>\u00c9l era un ejemplo de una elevada y real visi\u00f3n del llamamiento.<\/B> Simeon cre\u00eda que de todas las vocaciones, el ministerio era el m\u00e1s dif\u00edcil, \u00abporque requiere de muchos h\u00e1bitos de entrega y cari\u00f1o espiritual. La responsabilidad es tal que ning\u00fan hombre se atrever\u00eda a llevarla, si no tuviera la promesa de una ayuda tan peculiar a la hora de ejecutarla\u00bb. Aconsej\u00f3 a sus estudiantes que deb\u00edan tener un llamamiento interior, el cual no vendr\u00eda como una revelaci\u00f3n, sino \u00aben parte como un sentido de obligaci\u00f3n hacia \u00c9l por su amor redentor, en parte como una compasi\u00f3n por las multitudes ignorantes y moribundas a nuestro alrededor, y en parte como un deseo a ser un instrumento honorable en las manos del Redentor\u00bb. Simeon sab\u00eda que solo un llamado as\u00ed pod\u00eda ayudarlos a mantenerse.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Ofrec\u00eda una ayuda pr\u00e1ctica a un costo personal muy alto.<\/B> Simeon no limit\u00f3 su cuidado a las discusiones semanales. Seg\u00fan Hopkins, \u00abtan pronto como se convenc\u00eda de que un joven religioso ten\u00eda un potencial verdadero y estaba completamente comprometido con Cristo, no hab\u00eda nada que Simeon no hubiera hecho por \u00e9l\u00bb. Anhelaba proveerles, en su propia persona, lo que \u00e9l mismo, tristemente, nuca tuvo cuando era estudiante: una persona amable, experimentada y sabia a quien pedirle consejos y \u00e1nimo. Por eso, trataba de ser lo m\u00e1s accesible posible\u00bb. Una de las ayudas m\u00e1s importantes que Simeon le dio a sus protegidos vino despu\u00e9s de que se graduaron de Cambridge. En esos tiempos, era com\u00fan que los puestos clericales se compraran y se vendieran a los hijos de los terratenientes medievales (que por cierto no estaban calificados ni eran devotos). Muchos \u00absimeonitas\u00bb obtuvieron sus grados teol\u00f3gicos pero no pod\u00edan asegurarse un p\u00falpito.Simeon, gracias a su herencia familiar y a las ventas de sus famosos bosquejos de sermones, abord\u00f3 el dilema directamente: les compr\u00f3 \u00abcodiciados patronatos\u00bb, posiciones clericales en las florecientes \u00e1reas urbanas. Pronto, muchos de sus fervientes pupilos predicaban en las parroquias de las ciudades m\u00e1s importantes, las cuales estaban acostumbradas a estar bajo los ministerios de hijos de personas acaudaladas, pero que no ten\u00edan ning\u00fan don.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Animaba a que sus estudiantes tuvieran un ministerio balanceado.<\/B> Sin tomar en cuenta su salud f\u00edsica, espiritual e intelectual, Simeon impuso a sus \u00absimeonitas\u00bb un r\u00e9gimen de trabajos pesados, estudios cuidadosos, obediencia a las reglas universitarias, y sobre todo ejercicio. Sin embargo, tambi\u00e9n los aconsejaba a que fueran moderados en estas disciplinas. Los exhortaba dici\u00e9ndoles: \u00abNo permitan que Satan\u00e1s los haga trabajar m\u00e1s de la cuenta y as\u00ed ponerlos fuera de acci\u00f3n por un largo periodo\u00bb. Le escribi\u00f3 esta felicitaci\u00f3n a un obispo entrado en a\u00f1os: \u00abSe requiere mantener dentro de nuestra fuerza un fervor que est\u00e9 profundamente arraigado a Dios, en lugar de superarlo. Mire a todos los j\u00f3venes ministros: se quedan sin fuerzas en un a\u00f1o o dos y en muchas ocasiones nunca las recuperan. \u00bfEs esto sabio?\u00bb<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Desarroll\u00f3 su disposici\u00f3n para ser corregido.<\/B> Tal vez el aspecto m\u00e1s importante del car\u00e1cter de Simeon como mentor \u0096ciertamente el que sus estudiantes notaron m\u00e1s\u0096 fue su disposici\u00f3n en reconocer sus propias faltas y aceptar la correcci\u00f3n. Esta humildad no vino en forma natural (dada su personalidad), pero la desarroll\u00f3 mientras maduraba.<\/LI><\/p>\n<p><P align=justify>Thomas Lloyd, a pesar que era cinco a\u00f1os menor que Simeon, demostr\u00f3 ser un buen amigo al se\u00f1alarle honestamente algunas fallas pastorales. En respuesta a una de esas observaciones, Simeon le escribi\u00f3 una carta para agradecerle \u00absinceramente por sus tan amables observaciones con respecto a su fervor mal dirigido\u00bb y expresarle la esperanza que ten\u00eda para mejorar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Simeon de hecho as\u00ed lo hizo. Aprendi\u00f3, por ejemplo, al observar al devoto patriarca Henry Venn. En una ocasi\u00f3n Simeon presenci\u00f3 cuando Venn se sali\u00f3 de sus casillas y le habl\u00f3 de mala forma a otra persona. Sin embargo, Simeon tambi\u00e9n vio el resultado: \u00abEn su oraci\u00f3n del d\u00eda siguiente, me impresion\u00f3 en forma particular la humillaci\u00f3n que expres\u00f3 por esa situaci\u00f3n\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Venn, a su vez, testific\u00f3 acerca de los frutos del esp\u00edritu de su joven amigo: \u00abEl car\u00e1cter del se\u00f1or Simeon deslumbra. Crece en humildad, es ferviente en esp\u00edritu, y muy generoso y cari\u00f1oso\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hopkins concuerda: \u00abA medida que crec\u00eda, a pesar de que manten\u00eda su excentricidad y meticulosidad, su humildad y amor triunfaron sobre su orgullo y su severidad. Por eso, en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, solo unos cuantos hombres pudieron haber tenido tantos amigos como los que \u00e9l tuvo\u00bb. O disc\u00edpulos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Chris Armstrong es el director editorial de la revista Christian History (Historia cristiana). T\u00edtulo del original: Simeon\u0092s Brigade Copyright \u00a9 2003 por el autor o Christianity Today International\/Leadership Journal. Usado con permiso.<\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Chris Armstrong Charles Simeon era un hombre extra\u00f1o, autoritario, irritante y solitario. 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