{"id":2649,"date":"2015-12-01T00:51:41","date_gmt":"2015-12-01T05:51:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-forma-como-yo-lo-veo\/"},"modified":"2015-12-01T00:51:41","modified_gmt":"2015-12-01T05:51:41","slug":"la-forma-como-yo-lo-veo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-forma-como-yo-lo-veo\/","title":{"rendered":"La forma como yo lo veo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Martha Stout<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Frente a la desgracia de otros, cu\u00e1n f\u00e1cil, y simplemente se encuentran explicaciones para todo. \u00bfPor qu\u00e9 es que nos apresuramos a decir cosas, aunque sean fatuas y d\u00e9biles, cuando los \u00e1ngeles lloran profundamente? La autora nos urge a buscar la forma de evitar poner distancia entre otros y nosotros mismos, entre sus desastres y la seguridad estrictamente protegida de nuestras propias vidas.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>En la novela de Shirley Nelson, El \u00faltimo a\u00f1o de la guerra, un libro que claramente describe nuestras debilidades, una escena en particular me sobresalta: Durante los meses menguantes de la Segunda Guerra Mundial, Beverly, una estudiante del Instituto B\u00edblico del Calvario de Chicago, se entera que su novio, Bob, ha muerto a consecuencia de una mina. A pesar de que llora por algunos d\u00edas, r\u00e1pidamente se deshace de todos los recuerdos de Bob a excepci\u00f3n de una sola fotograf\u00eda. Luego sus amigos la encuentran tocando himno tras himno en el \u00f3rgano Hammond del instituto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debido a que sus circunstancias est\u00e1n cargadas de dramatismo, Beverly naturalmente se convierte en el objeto de preocupaci\u00f3n y especulaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Una de sus compa\u00f1eras, observando el dolor brevemente vivido por Beverly, dice: Espero que no tenga el efecto de un bumerang. Se repuso muy r\u00e1pido\u00bb. Otra, sin una sombra de duda, replica: \u00abNo. Ella ya ha resuelto el problema. Est\u00e1 en las manos del Se\u00f1or\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A pesar de que en estas respuestas puede haber un grado de irrealidad con relaci\u00f3n a la muerte de Bob, no hay nada en esta escena que pudiera alarmarlo a uno. Nada, hasta que llegamos al intercambio de palabras entre dos compa\u00f1eras de cuarto del instituto: \u00abRuby estaba diciendo que era obvio que Beverly hab\u00eda amado a Bob demasiado y que el Se\u00f1or se lo hab\u00eda tenido que llevar.\u00bb Ruth dijo: \u00abNo tanto, pero quiz\u00e1 demasiado preeminentemente. Bob ten\u00eda el primer lugar en sus afectos. Creo que ella lo sabe ahora. Tiene victoria.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cu\u00e1n f\u00e1cil, y simplemente se encuentran explicaciones para todo. La respuesta a la muerte de Bob, el que haya sido volado en pedazos, radica en la necesidad de que Beverly aprenda una lecci\u00f3n espiritual. Lo extra\u00f1o es que nadie haya pensado que esto fue demasiado duro para Bob. Pero, en el ambiente irreal del instituto, nadie pensar\u00eda en ello. Encuentro que esta escena es dolorosa, precisamente, porque es m\u00e1s que una obra de ficci\u00f3n: He escuchado demasiadas variaciones sobre el particular en la vida. Y reconozco haber estado tanto del lado del que recibe como del que da en este tipo de artificio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPor qu\u00e9, me pregunto, es que tenemos tal propensi\u00f3n para convertir la tragedia en una farsa? \u00bfPor qu\u00e9 es que caemos en esfuerzos torpes para negar el dolor y la p\u00e9rdida \u0097tanto la nuestra como la de los otros? \u00bfPor qu\u00e9 es que nos apresuramos a decir cosas, aunque sean fatuas y d\u00e9biles, cuando los \u00e1ngeles lloran profundamente? \u00bfPor qu\u00e9 en medio de los silencios terribles de Dios, debemos balbucear?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como los laboratoristas, estamos prontos para dispensar soluciones prefabricadas para todos los problemas de la vida. \u00bfNoches con insomnio? Ning\u00fan problema. \u00abEl Se\u00f1or da su descanso.\u00bb \u00bfEnviud\u00f3? An\u00edmese. \u00abEl Se\u00f1or mismo ser\u00e1 su esposo\/a.\u00bb \u00bfEnferm\u00f3? \u00abAlabe al Se\u00f1or por ense\u00f1arle a depender de \u00e9l mismo, en lugar de la carne.\u00bb Cosas por el estilo son el tipo de las respuestas que llegan al punto de producir n\u00e1useas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En nuestra preocupaci\u00f3n ciega por entregar lo que consideramos como respuestas ortod\u00f3xicamente teol\u00f3gicas, el amor cede el paso a las palabras vanas. Por falta de compasi\u00f3n, es que sustituimos a la compasi\u00f3n por palabras, encontr\u00e1ndolas m\u00e1s f\u00e1cil de interpretar en lugar de soportar las cargas los unos de los otros. Es muy curioso. Por un lado, decimos que adoramos a un Dios que est\u00e1 muy por encima de nosotros, y cuyos caminos son claramente superiores a los nuestros; pero por otro lado, nos cuesta entenderlo, entender sus caminos, como as\u00ed tambi\u00e9n explic\u00e1rselos a otros. Y me parece que si realmente analiz\u00e1ramos lo que decimos, esas explicaciones f\u00e1ciles que damos a otros, nos sonar\u00edan a palabras huecas, sin sentido. De aquello que podemos explicar, tal vez podamos controlarnos y protegernos. De ah\u00ed que el an\u00e1lisis se convierte en la forma de poner distancia entre otros y nosotros mismos, entre sus desastres y la seguridad estrictamente protegida de nuestras propias vidas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero hay otra forma de ver las cosas, como lo ilustra la vida de la bailarina Isadora Duncan. Cuando sus dos hijos peque\u00f1os murieron en un accidente, ella se refugi\u00f3 en Viareggio, la residencia de una amiga, la actriz italiana Eleonora Duse. En Mi vida, Duncan escribe que Duse la mec\u00eda entre sus brazos, no s\u00f3lo como para consolarla, sino como para tomar el dolor de su amiga sobre s\u00ed misma. En lugar de tratar de animar a Duncan \u00abcon el olvido\u00bb, Duse la animaba a que recordara los dichos y las peculiaridades de sus hijitos y hasta le mostraba sus fotos, sobre las cuales lloraba. Duse nunca le dijo, \u00abDeja de sentir dolor\u00bb, sino que se doli\u00f3 con Duncan, y, por primera vez desde la muerte de sus hijos, la Duncan sinti\u00f3 que no estaba sola.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No existe duda en mi mente en cuanto a cu\u00e1l de las dos escenas est\u00e1 m\u00e1s cerca del Esp\u00edritu de Cristo \u0097ninguna duda en cuanto al rol que \u00c9l quisiera que interpret\u00e1ramos en estos casos. Despu\u00e9s de todo, \u00c9l dijo, \u00abBienaventurados los que lloran \u00ab. \u00abLlorad con los que lloran\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si no podemos llorar frente al dolor, quiera que aprendamos, cuando menos a permanecer callados en medio del dolor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado de \u00abToday\u0092s Christian Woman\u00bb, edici\u00f3n de septiembre\/octubre 1984. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 3.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Martha Stout Frente a la desgracia de otros, cu\u00e1n f\u00e1cil, y simplemente se encuentran explicaciones para todo. \u00bfPor qu\u00e9 es que nos apresuramos a decir cosas, aunque sean fatuas y d\u00e9biles, cuando los \u00e1ngeles lloran profundamente? 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