{"id":2653,"date":"2015-12-01T00:51:45","date_gmt":"2015-12-01T05:51:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fidelidad-en-la-rutina\/"},"modified":"2015-12-01T00:51:45","modified_gmt":"2015-12-01T05:51:45","slug":"fidelidad-en-la-rutina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fidelidad-en-la-rutina\/","title":{"rendered":"Fidelidad en la rutina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Charles Cr. Ryrie<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Todos tendemos a no estar vigilantes en la rutina. Y si vivimos por un tiempo semejante rutina, entonces inevitablemente nos aburrimos y con frecuencia nos descorazonamos porque, sencillamente, la rutina nos \u00abderriba\u00bb. Pero si los principios b\u00edblicos de la vida espiritual operan de alg\u00fan modo, con certeza ha de verse en las cosas rutinarias de la vida y ha de verse continuamente.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Con frecuencia los mensajes sobre la vida espiritual van enfocados a las experiencias de crisis que experimentan los creyentes en sus vidas. Las exhortaciones de tales mensajes piden normalmente una decisi\u00f3n en la crisis. Si un cristiano oye tales sermones, a\u00f1o tras a\u00f1o: se queda insensible por el sonido constante de la campanilla de alerta, o lo asocia espiritualmente s\u00f3lo con las situaciones de crisis. Hemos de admitir que muchas veces necesitamos llamadas a la decisi\u00f3n y con certeza deber\u00edan aplicarse principios espirituales en las crisis de la vida. Pero tambi\u00e9n es verdad que, como la mayor parte de nuestra vida la pasamos en las cosas rutinarias de la vida, debemos aplicar espiritualidad a estas facetas igualmente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La base del juicio cristiano es la fidelidad, y por eso \u00abse requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel\u00bb (1 Co. 4.2). Tambi\u00e9n es verdad que la mayor\u00eda de las actividades de los cristianos se dedican a cosas rutinarias. Por lo tanto, es mayormente en los asuntos rutinarios de la vida donde se requiere la fidelidad. \u00bfHa notado usted alguna vez que cuando Pablo resume la conducta del cristiano, la relaciona con las actividades ordinarias de la vida? \u00c9l dice en 1 Corintios 10.31: \u00abSi, pues, com\u00e9is o beb\u00e9is, o hac\u00e9is otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios\u00bb. Habr\u00eda sido casi innecesario para \u00e9l haber dicho algo as\u00ed como: \u00abSi, pues, or\u00e1is o testific\u00e1is, hacedlo todo para la gloria de Dios\u00bb. Naturalmente estamos pensando en la gloria de Dios en estos asuntos m\u00e1s que cuando comemos o bebemos. De manera que es en las rutinas de la vida (lo mismo que en las crisis) donde una persona espiritual debe mostrar su fidelidad a Dios. Y estas son, con frecuencia, las esferas m\u00e1s dif\u00edciles.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No s\u00f3lo constituye un problema para la vida espiritual la esfera de la rutina, sino que la consistencia de la pr\u00e1ctica es tambi\u00e9n un problema. Hay pocos que no pueden aprestarse a lo infrecuente. La mayor\u00eda puede hacer lo necesario cuando se ven presionados. Lo mismo ocurre en los asuntos espirituales. Si se nos llama para orar en p\u00fablico o si se nos pide que participemos en alguna campa\u00f1a relacionada con la obra del Se\u00f1or, o si se nos aprieta para dar cuenta de nuestra fe, la mayor\u00eda de nosotros podemos hallar lo necesario para salir de tales situaciones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero todos tendemos a no estar vigilantes en la rutina. Y si vivimos por un tiempo semejante rutina, entonces inevitablemente nos aburrimos y con frecuencia nos descorazonamos porque, sencillamente, la rutina nos \u00abderriba\u00bb. Pero si los principios b\u00edblicos de la vida espiritual operan de alg\u00fan modo, con certeza ha de verse en las cosas rutinarias de la vida y ha de verse continuamente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dios tiene una palabra importante para esta situaci\u00f3n y una palabra que debe atenderse fielmente si vamos a vivir la vida espiritual. Lo que \u00c9l tiene que decir se encierra en una sola palabra del Nuevo Testamento, palabra que se traduce de varias maneras, pero que b\u00e1sicamente significa descorazonarse. No es un desmayo f\u00edsico ni una mera lasitud, sino m\u00e1s bien una falta de inclinaci\u00f3n mental que a veces se acerca a la cobard\u00eda. En el uso de esta palabra (y s\u00f3lo se encuentra siete veces en el Nuevo testamento) es como si Dios pusiera su dedo en las esferas clave de la vida para que demos atenci\u00f3n especial y no nos descorazonemos.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>FIDELIDAD EN LOS PROBLEMAS<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abPor tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de d\u00eda en d\u00eda\u00bb (2 Co. 4.16). Pablo hab\u00eda tenido bastantes problemas cuando escribi\u00f3 estas palabras. S\u00f3lo en su ministerio a los de Corinto hab\u00eda sufrido ya bastante. Cuando fue por primera vez a la ciudad, los jud\u00edos se opusieron abiertamente a \u00e9l, de tal modo que se dispuso a salir y marchar a otra parte.<\/P><br \/>\n<P align=justify>S\u00f3lo la visi\u00f3n nocturna que tuvo del Se\u00f1or le retuvo en Corinto durante a\u00f1o y medio (Hch. 18.6-11). Incluso despu\u00e9s de esta seguridad dada por el Se\u00f1or, se vio llamado a juicio delante de Gali\u00f3n, acusado por los jud\u00edos. Todo esto fue al final de su segundo viaje misionero. Cuando empez\u00f3 el tercer viaje misionero, Pablo se encontr\u00f3 en \u00c9feso y compar\u00f3 los problemas que tuvo all\u00ed a una lucha contra fieras (1 Co. 15.32). En esta ciudad, no solamente se opusieron a \u00e9l los jud\u00edos, sino que tambi\u00e9n los gentiles, ciudadanos de \u00c9feso, soliviantados por los plateros presentaron una gigantesca protesta contra los cristianos. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Estas fueron algunas de las cosas que experiment\u00f3 Pablo poco antes de escribir 2 Corintios 4.16.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si alg\u00fan hombre estaba justificado para sentirse descorazonado, \u00e9se era Pablo, con certeza, frente a semejantes problemas. Pero \u00e9l dijo que no lo har\u00eda por dos razones. Primero, vale la pena sufrir cualquier cosa por causa del ministerio. Si la gracia de Dios puede verse en las vidas de los que han sido ayudados, entonces los problemas son peque\u00f1a cosa que soportar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Segundo, Pablo se asegur\u00f3 a s\u00ed mismo con la promesa de que Dios renueva al hombre interior cada d\u00eda incluso si el hombre exterior se ve sujeto a toda clase de presiones y problemas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El ejemplo y la ense\u00f1anza son claros. Una persona espiritual muestra persistencia, no desfallecimiento de coraz\u00f3n, frente a las dificultades. No ceder\u00e1 cuando la rutina venga a barrenar su alma. Contrariamente, mostrar\u00e1 una fidelidad constante y persistente en la tarea a la cual ha sido llamado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, el Ap\u00f3stol Pablo se encontr\u00f3 en circunstancias diferentes. Al apelar a Cesar, se encontr\u00f3 preso en su casa en Roma, esperando el juicio. La ley romana decretaba que en semejante caso el acusado deb\u00eda esperar el juicio mientras llegaban sus acusadores. En caso de que \u00e9stos escogieran no insistir en el caso, el prisionero ten\u00eda que esperar dieciocho meses completos antes de que se pudiera abandonar el caso. Al parecer, los jud\u00edos que acusaron a Pablo prefirieron dejar el caso correr, porque Pablo estuvo en Roma esta vez dos a\u00f1os completos. La verdad es que fue lo mejor que pudieron hacer porque, si hubieran llevado el asunto a juicio, sin duda Pablo habr\u00eda sido absuelto y su ministerio se hubiera vindicado. Pero al ni insistir en sus acusaciones, no solamente inmovilizaron a Pablo durante dos a\u00f1os completos, sino que tambi\u00e9n pusieron en tela de juicio su ministerio, ya que ni fue absuelto ni fue condenado. Al propio tiempo, desde luego, se puso en juego la paciencia de Pablo y de esta manera su c\u00edrculo de amigos que esperaban tambi\u00e9n tuvieron que tener paciencia. A estos amigos de Asia Menor \u00e9l les escribi\u00f3: \u00abPor lo cual pido que no desmay\u00e9is a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria\u00bb (Ef 3.13). \u00c9l no quer\u00eda que ellos se sintieran descorazonados a causa de su situaci\u00f3n. Indudablemente muchos estar\u00edan orando para que le absolvieran r\u00e1pidamente y le pusieran en libertad, por lo que necesitaban paciencia y \u00e1nimo para enfrentar tal problema. Habr\u00eda sido muy f\u00e1cil y natural aumentar el des\u00e1nimo a medida que pasaba el tiempo y los meses se suced\u00edan. Nosotros mismos hemos dicho tantas veces, frente a un problema. \u00abOjal\u00e1 que se resuelva ya, sea de una u otra manera; no me importa siquiera si va contra m\u00ed; lo que deseo es tenerlo resuelto pronto. No puedo soportar la indecisi\u00f3n\u00bb. Pablo pudo muy bien haber dicho eso y tambi\u00e9n sus amigos. Pero, contrariamente, lo que se nos exhorta es a ser fieles en medio de los problemas no resueltos, llev\u00e1ndolos a Dios y esperando pacientemente la soluci\u00f3n que \u00c9l les d\u00e9. Esta clase de fidelidad debe caracterizar, indudablemente, al cristiano espiritual.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>FIDELIDAD EN LA ORACI\u00d3N<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El segundo campo en el que debemos ser fieles en la rutina, porque todos estamos prontos a desmayar, es en nuestra vida de oraci\u00f3n. Nuestro Se\u00f1or nos ense\u00f1\u00f3 que los hombres deben orar siempre y no desmayar. Las personas que por primera vez oyeron aquellas palabras fueron aquellas a quienes Jes\u00fas estaba hablando de su segunda venida (Lc. 17.20 ss.), haciendo que esta par\u00e1bola fuese aplicable particularmente a aquellos de nosotros que estemos al borde del rapto de la iglesia. A veces nosotros que tenemos esta bendita esperanza en nuestros corazones podemos ser acusados justamente de ser perezosos en la obra del Se\u00f1or mientras aguardamos su venida. Pero esto no debe ser as\u00ed; m\u00e1s bien deber\u00edamos ser m\u00e1s celosos a\u00fan. Y desde luego, la parte m\u00e1s esencial de cualquier obra cristiana es la oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La historia de la par\u00e1bola es un estudio de contraste. Una viuda, cuyos derechos en aquella sociedad habr\u00edan sido nulos, viene contrastada con un juez injusto (literalmente, un juez de injusticia) quien, aparentemente, no tiene que dar cuenta a nadie.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La viuda mal tratada busca que se le haga justicia, pero s\u00f3lo porque persiste en ir una y otra vez al juez recibe al fin lo que pide. De esta historia el Se\u00f1or saca tres promesas respecto a la oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La primera es que, en contraste con el juez injusto, que no se preocupaba por los que se presentaban ante \u00e9l, nosotros tenemos un Padre Celestial que se cuida infinitamente de aquellos que acuden a \u00c9l. La segunda es un corolario de la primera; en lugar de posici\u00f3n sin ningunos derechos, como le pasaba a la viuda, nosotros somos los elegidos de Dios con todos los privilegios que acarrea semejante relaci\u00f3n. Nosotros acudimos a un Padre Celestial como elegidos del Padre para ser herederos de todas las cosas. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, vamos a descorazonarnos cuando oramos?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero a veces nosotros decimos que Dios parece no o\u00edr nuestras s\u00faplicas ni contestarlas. La tercera promesa contesta tal objeci\u00f3n, por cuanto el Se\u00f1or promete que \u00c9l \u00abpronto les har\u00e1 justicia\u00bb. La promesa no consiste en que la contestaci\u00f3n ha de venir tan pronto como se haga la petici\u00f3n. La promesa consiste en que cuando llegue la hora de dar la respuesta, todas las piezas del rompecabezas se colocar\u00e1n en su sitio de repente. La misma expresi\u00f3n se emplea en Apocalipsis 1.1, donde la promesa consiste en que los acontecimientos revelados en dicho libro acontecer\u00e1n repentinamente cuando empiecen a desarrollarse. La promesa no es que empezar\u00e1n en tiempos de Juan. De igual modo, el retraso en la contestaci\u00f3n a nuestras oraciones no est\u00e1 en contradicci\u00f3n con el sentido de la promesa de que la justificaci\u00f3n o desagravio vendr\u00e1 con rapidez. Mientras tanto, nunca debemos desmayar en la oraci\u00f3n porque sabemos que Dios tiene su tiempo correcto para responder y entonces vendr\u00e1 s\u00fabitamente. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Las tres promesas, pues, son que tenemos un Padre Celestial, una posici\u00f3n celestial y una promesa celestial. Estas nos animan a la fidelidad en la rutina de la oraci\u00f3n. El cristiano espiritual no ha de desmayar cuando ora.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>FIDELIDAD EN LAS BUENAS OBRAS<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfHa conocido usted a alguna persona que por ser demasiado espiritual no parezca servir para nada? A veces o\u00edmos decir que una persona tiene de tal manera la mente en el cielo que no sirve para la tierra. El Se\u00f1or pone su dedo aqu\u00ed para recordarnos dos veces en el Nuevo Testamento que no debemos olvidar las buenas obras (G\u00e1. 6.9-10; 2 Ts. 3.13).<\/P><br \/>\n<P align=justify>En la referencia de G\u00e1latas la extensi\u00f3n de estas buenas obras ordinarias se presenta como \u00abhagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe\u00bb. Esta clase de bondad es una imitaci\u00f3n de la vida de Cristo que \u00abanduvo haciendo bienes\u00bb (Hch. 10.38). En la referencia de Tesalonicenses la exhortaci\u00f3n a las buenas obras se hace frente a la conducta contraria de parte de algunos de los creyentes de aquella iglesia. Algunos evidentemente hab\u00edan abandonado el trabajo bajo la capa de una falsa piedad, diciendo que estaban esperando al Se\u00f1or que volviera. Aquellas personas no eran ociosas, pero s\u00ed se ocupaban de lo ajeno, en vez de lo suyo propio. Al parecer, aquellos creyentes estaban ocupados en convencer a otros de que deb\u00edan tambi\u00e9n abandonar el trabajo en vista de la proximidad del retorno de Jesucristo. Esta clase de persuasi\u00f3n pseudo-espiritual debi\u00f3 ser dif\u00edcil de resistir, porque podr\u00eda parecer como si la persona estuviera contra la idea de preparar una actitud expectante para la venida del Se\u00f1or. Pablo expuso la tonter\u00eda de tal argumento y anim\u00f3 a los que eran fieles en la rutina de la vida a que lo que hac\u00edan era justo y apropiado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este aspecto presenta problemas a los cristianos. Es muy f\u00e1cil para quien emplea todo su tiempo en el servicio del Se\u00f1or justificar su falta de tiempo para hacer las buenas obras ordinarias diciendo que est\u00e1 ocupado en la obra del Se\u00f1or. La omisi\u00f3n en semejante manera de pensar es esta: las obras buenas ordinarias constituyen la obra del Se\u00f1or, y ninguno de nosotros, incluyendo a quienes somos obreros cristianos y espirituales, debe nunca dejar de cumplir con estos requisitos.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>FIDELIDAD EN EL TESTIMONIO<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Una vida de hacer bien debe ir aparejada con la proclamaci\u00f3n positiva y directa del evangelio (2 Co. 4.1). El hacer bien simplemente sin dar testimonio es s\u00f3lo un evangelio social; por otra parte, el testificar sin hacer cosas buenas es un evangelio sin adornos. Si desfallecemos en este campo. \u00a1Cu\u00e1n tr\u00e1gicos ser\u00e1n los resultados para otros y cu\u00e1n vac\u00edas estar\u00e1n nuestras vidas espirituales!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay dos razones manifiestas en este vers\u00edculo para proclamar el mensaje en todo momento. La primera es el mensaje en s\u00ed mismo. Seg\u00fan 2 Corintios es un mensaje de vida, gloria, justicia, libertad y poder transformador. La segunda raz\u00f3n es sencillamente que nosotros mismos hemos experimentado este poder transformador y, ya que conocemos por experiencia propia lo que el evangelio puede hacer, nos vemos impelidos a decirlo a otros. Nunca debemos desmayar porque conocemos el mensaje y porque vivimos el mensaje.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El obtener resultados (conversiones) del testimonio es cosa que s\u00f3lo Dios puede hacer, pero el dar testimonio es cosa que nosotros debemos hacer. Nuestro Se\u00f1or nos advirti\u00f3 que habr\u00eda muchos que, aparentemente, recibir\u00edan el mensaje, pero que, despu\u00e9s de un tiempo, mostrar\u00edan por falta de dar frutos que no habr\u00edan cre\u00eddo para salvaci\u00f3n (Lc. 8.4-15). Pablo nos advirti\u00f3 que en los \u00faltimos d\u00edas habr\u00eda mucha de la llamada piedad, pero que ser\u00eda de ese tipo que no muestra novedad de vida ya que no tendr\u00eda poder (2 Ti. 3.5). A pesar de ello, nuestra responsabilidad permanece igual, o sea sembrar la semilla de la Palabra.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El que desmaya en este campo no tiene verdadera vida espiritual.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Estas son, pues, cuatro \u00e1reas del vivir en que demostraremos nuestra espiritualidad o falta de la misma cada d\u00eda. El saber c\u00f3mo vivir triunfalmente en medio de los problemas, el ser constante en la oraci\u00f3n, incluso cuando se tarda la contestaci\u00f3n, el ser sencillamente bueno con la gente y el testificar fielmente del evangelio de la gracia de Dios son los campos en que podemos con fidelidad en la rutina, mostrar la medida de nuestra espiritualidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>O, poni\u00e9ndolo de otra forma, (y espero que inofensiva), el \u00e9nfasis de esta ense\u00f1anza respecto a no descorazonarse es simplemente este: m\u00e1s importante resulta ce\u00f1irse uno para las dificultades de la vida que lanzarse disparado hacia los asuntos grandiosos de la misma. Cuanto m\u00e1s vivo, m\u00e1s convencido estoy de que la verdadera espiritualidad no se prueba realmente desde el p\u00falpito, ni en la clase b\u00edblica, ni en la Escuela Dominical, ni en la reuni\u00f3n de di\u00e1conos o ancianos, etc., sino que se demuestra mejor mediante una vida constante de fidelidad a Dios, sobre todo, y luego ante aquellos que nos son m\u00e1s \u00edntimos en el hogar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cierta clase de espiritualidad puede exhibirse para la galer\u00eda, pero la espiritualidad que Dios quiere hay que cultivarla y practicarla consistente y persistentemente en la rutina de la vida diaria. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado del libro \u00abEquilibrio en la vida cristiana\u00bb, por Charles C. Ryrie \u00a9 Editorial Portavoz, 1974. Los Temas de Apuntes Pastorales. Volumen V, n\u00famero 3.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Charles Cr. Ryrie Todos tendemos a no estar vigilantes en la rutina. Y si vivimos por un tiempo semejante rutina, entonces inevitablemente nos aburrimos y con frecuencia nos descorazonamos porque, sencillamente, la rutina nos \u00abderriba\u00bb. 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