{"id":2657,"date":"2015-12-01T00:51:50","date_gmt":"2015-12-01T05:51:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-enemigo\/"},"modified":"2015-12-01T00:51:50","modified_gmt":"2015-12-01T05:51:50","slug":"el-enemigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-enemigo\/","title":{"rendered":"El enemigo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Entender la b\u00e1sica desnaturalizaci\u00f3n de la muerte f\u00edsica, la universalidad de su indistintivo \u00abno\u00bb a ella, la identificaci\u00f3n de Dios con su respuesta emocional a ella, la supremac\u00eda de la vida del alma, y la pr\u00f3xima destrucci\u00f3n de este \u00ab\u00faltimo enemigo\u00bb no ha causado que las preguntas y la agitaci\u00f3n interior del autor se disuelvan en un triunfo doctrinal. El autor nos comparte como ese descubrimiento le ha ayudado a vivir frente a la expectativa de la muerte.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=center>En aquellos d\u00edas Ezequ\u00edas enferm\u00f3 de muerte. Y vino a \u00e9l el profeta Isa\u00edas hijo de Am\u00f3s, y le dijo: Jehov\u00e1 dice as\u00ed: Ordena tu casa, porque morir\u00e1s, y no vivir\u00e1s. Entonces volvi\u00f3 Ezequ\u00edas su rostro a la pared, e hizo oraci\u00f3n a Jehov\u00e1, y dijo: Oh Jehov\u00e1, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con \u00edntegro coraz\u00f3n, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y llor\u00f3 Ezequ\u00edas con gran lloro. (Isa\u00edas 38:1-3; todas las referencias b\u00edblicas provienen de la versi\u00f3n Reina Valera, Revisi\u00f3n 1960).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Josu\u00e9 hab\u00eda estado en coma por cuatro d\u00edas. Los que una vez fueron poderosos y musculosos brazos descansaban quietamente a sus lados. F\u00edsicamente exhausto y consumido por los dos a\u00f1os de lucha con el c\u00e1ncer de colon, \u00e9l estaba inm\u00f3vil en su cama de hospital, como una viva cris\u00e1lida en un capullo. Pronto morir\u00eda; muy probablemente ese mismo d\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aquel d\u00eda, mi visita al hospital me llev\u00f3 a la habitaci\u00f3n de Josu\u00e9 a las 5:30 horas. El lugar de las enfermeras y las habitaciones permanec\u00edan sin movimiento y, como una paradoja de la vida del hospital, a\u00fan en paz \u0097si algo como la paz es posible en un lugar donde constantemente la vida y la muerte luchan por tener dominio. Sentada en silencio a un costado de su cama, M\u00f3nica, la esposa de Josu\u00e9, de 40 a\u00f1os, hab\u00eda puesto suavemente su mano sobre el hombro derecho de su esposo. Hoy no ser\u00eda necesario ning\u00fan examen. En deferencia a la vigilia de M\u00f3nica, tom\u00e9 una silla, me sent\u00e9 de frente a ella y me un\u00ed a su silenciosa espera, admirando conjuntamente el vigor f\u00edsico y la resistencia de un cuerpo humano, y ponderando el misterio de la aproximaci\u00f3n de la muerte f\u00edsica. Perdidos en nuestros pensamientos privados y acosados por memorias personales de este hombre maravilloso, nos sentamos juntos, enlazados por nuestro dolor y cautivados por el drama que lentamente se develaba ante nuestros ojos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De repente, algo asombroso sucedi\u00f3, como L\u00e1zaro, Josu\u00e9 se sent\u00f3 derecho sobre su cama. Tomando fuertemente los lados de su cama, Josu\u00e9 contrajo sus brazos, mientras miraba con horror hacia el vac\u00edo del pie de su cama. Esta actividad totalmente inesperada fue seguida de inmediato por una igualmente inesperada liberaci\u00f3n de sus cuerdas vocales \u0097en silencio por aquellos cuatro d\u00edas\u0097 en un terror\u00edfico grito que derrib\u00f3 la quietud del corredor del hospital.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En cuatro cortas oraciones \u0097aquello a\u00fan hoy retumba en mi mente cuando reflexiono en su muerte diez a\u00f1os atr\u00e1s\u0097 Josu\u00e9 grit\u00f3 en la temprana ma\u00f1ana que lo rodeaba: \u00ab\u00a1No\u0085! \u00a1No quiero ir\u0085 No quiero morir\u0085 No ir\u00e9!\u00bb. Completamente exhausto por esa explosi\u00f3n emocional y f\u00edsica, Josu\u00e9 colaps\u00f3 sobre la cama, bloque\u00f3 el h\u00famedo aire del cuarto del hospital dos o tres veces, y muri\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El rey Ezequ\u00edas hubiera entendido.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Con la mirada hacia la pared <\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Ascendiendo al trono como rey de Jud\u00e1 luego de la muerte de su imp\u00edo padre Acaz, Ezequ\u00edas comenz\u00f3 uno de los m\u00e1s grandes avivamientos religiosos en la historia del reino del sur. Los \u00eddolos fueron destruidos, el templo de Jerusal\u00e9n fue reparado y rededicado para la adoraci\u00f3n, el pacto mosaico fue renovado, y la Pascua fue celebrada por una naci\u00f3n agradecida y gozosa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero, luego de catorce a\u00f1os en el reinado de Ezequ\u00edas la crisis golpe\u00f3 utilizando como medio a los asirios. Jud\u00e1 observaba aterrorizada a medida que el poder asirio recorr\u00eda la peque\u00f1a naci\u00f3n, y sitiando, finalmente, la capital Jerusal\u00e9n. Sin embargo, a causa de la decisi\u00f3n de Ezequ\u00edas de confiar en Jehov\u00e1, Dios milagrosamente liber\u00f3 a la naci\u00f3n de la cautividad asiria.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Junto con la retirada de las tropas asirias de Jerusal\u00e9n, de cualquier modo, el gran y buen l\u00edder de Jud\u00e1 enferm\u00f3 desesperadamente. Cuando la enfermedad del rey intensific\u00f3, el profeta Isa\u00edas, sobre quien Ezequ\u00edas indudablemente descans\u00f3 para llevar a cabo la renovaci\u00f3n espiritual de la naci\u00f3n, fue enviado por Dios con un claro mensaje para Ezequ\u00edas. Con palabras que no dejaban lugar para la duda ni para ninguna posibilidad de escape \u0097y que debi\u00f3 haber lastimado personalmente y en forma profunda a Isa\u00edas\u0097 el gran profeta declar\u00f3: \u00abMorir\u00e1s y no vivir\u00e1s\u00bb. Con 39 a\u00f1os de edad y l\u00edder pol\u00edtico del pueblo elegido de Dios, Ezequ\u00edas se dio cuenta que su futuro hab\u00eda sido decidido por el mismo Dios a quien \u00e9l adoraba tan fielmente. Toda esperanza hab\u00eda sido removida; su muerte era tanto inevitable como inminente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ezequ\u00edas reaccion\u00f3 r\u00e1pida y apasionadamente. Retir\u00e1ndose del contacto personal, el rey volvi\u00f3 la cabeza contra la pared, derram\u00f3 su desaliento como una queja a Dios en oraci\u00f3n y \u00abllor\u00f3 amargamente\u00bb. En una reacci\u00f3n an\u00e1loga a la de Josu\u00e9 cuando se enfrent\u00f3 a la evidente realidad de la proximidad de su muerte, el gran l\u00edder religioso simplemente no pudo aceptar las palabras de Isa\u00edas sin una intensa lucha emocional y espiritual.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Josu\u00e9 hubiera entendido, \u00bfno es cierto?<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Una fr\u00e1gil tregua<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Como m\u00e9dico onc\u00f3logo, he tenido el privilegio y la responsabilidad de acompa\u00f1ar a muchos hombres y mujeres en el viaje de sus muertes f\u00edsicas. Hemos batallado valientemente juntos, esos pacientes convertidos en amigos y yo, con las ramificaciones f\u00edsicas, emocionales y espirituales de sus c\u00e1nceres terminales. Y mucho despu\u00e9s de sus muertes, contin\u00fao batallando, tanto emocional como espiritualmente, con el horrendo hecho de la muerte.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La muerte y yo, gradualmente hemos arribado a una fr\u00e1gil pero significativa tregua, una tregua que le provee a mi alma el escudo necesario mientras presto mi servicio a los que mueren. Una tregua que ha sido fraguada s\u00f3lo con la ayuda de Josu\u00e9, Ezequ\u00edas, y el mensaje de Dios mismo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De todos los pueblos, los seguidores de Cristo por cierto no necesitan temer a la muerte y, realmente, deben servir como ejemplo para otros en su respuesta a la muerte. Pablo escribe a los Filipenses: \u00abPorque para m\u00ed el vivir es Cristo, y el morir es ganancia \u0085Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es much\u00edsimo mejor, pero quedar en la carne es m\u00e1s necesario por causa de vosotros\u00bb (1:21-24). Pero, mientras que este pasaje es fundamental para una perspectiva b\u00edblica sobre la muerte, he encontrado que las palabras de Pablo a menudo son usadas en una forma que minimizan o ignoran el muy real dolor f\u00edsico y emocional de la lucha. Muchas veces me he preguntado cu\u00e1nto lugar habr\u00eda hoy para Josu\u00e9 y Ezequ\u00edas y sus agonizantes preguntas y quejas en las iglesias de hoy.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si tenemos que asistir a nuestros compa\u00f1eros seguidores de Cristo en el fraguado de sus treguas individuales con la muerte, deber\u00edamos estudiar bien otras ense\u00f1anzas b\u00edblicas \u0097aquellas que aceptan, y a\u00fan abrazan, las honestas reacciones emocionales y espirituales de la gente en la historia de las Escrituras. En mi personal b\u00fasqueda de entendimiento b\u00edblico, han emergido los siguientes hechos que me han ayudado a guiar mi camino.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>1. Aunque inevitable, la muerte no es natural.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El que no podamos escapar de la muerte f\u00edsica es una de las m\u00e1s grandes y terror\u00edficas realidades de la existencia humana. Confirmando la certidumbre de la muerte, el salmista escribi\u00f3: \u00abRecuerda cu\u00e1n breve es mi tiempo; \u0085\u00bfQu\u00e9 hombre vivir\u00e1 y no ver\u00e1 muerte? \u00bfLibrar\u00e1 su vida del poder del Seol?\u00bb (89:47-48). De igual manera, el autor de la Carta a los Hebreos enfatiza el hecho de que \u00abest\u00e1 establecido que los hombres mueran una sola vez, y despu\u00e9s de esto el juicio\u00bb (9:27).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero, a pesar de que la certidumbre de la muerte f\u00edsica est\u00e1 claramente enclavada en la realidad, no es la realidad completa. La realidad es que a pesar de que la muerte f\u00edsica es una certidumbre, no es \u00abnatural\u00bb. La humanidad, como fue creada a la imagen de Dios, no fue creada para morir. La muerte f\u00edsica es una aberraci\u00f3n que ha plagado a hombres y mujeres, pues individual y colectivamente nos hemos rebelado contra la justa ley de Dios para que vivamos correctamente (Rom. 5:12-14).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Entender este hecho crucial se ha convertido en uno de los fundamentos sobre los que mi endeble tregua con la muerte ha sido construida. Yo no he sido creado para morir, he sido creado para vivir. La muerte f\u00edsica es una realidad por la que debo pasar, pero es una realidad que no fue parte del plan original de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como m\u00e9dico, encontr\u00e9 que esta verdad es liberadora. Mi mente era libre para rebelarse contra el destino cierto que nos espera a mis pacientes y a m\u00ed; se convirti\u00f3 tanto en aceptable como en apropiado para m\u00ed el enojarme cuando la muerte se aproximaba. Ya no siento que mi fe me requer\u00eda que aceptara pasivamente la muerte f\u00edsica. Mis preguntas y temores se convirtieron en una confirmaci\u00f3n de mi humanidad com\u00fan con mis pacientes; y el hecho de que yo, con ellos, ten\u00edamos esos temores manifiestos de que la muerte no es natural sino la consecuencia universal y directa de nuestro com\u00fan rechazo de Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>2. Aunque es un profundo misterio, la reacci\u00f3n de Dios a la muerte f\u00edsica, corre pareja a la de su creaci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Angustia (2 Sam. 22:5-7) y desaliento (Sal. 88:15; Job 6:26), como tambi\u00e9n temor y terror (Heb. 2: 15; Sal. 55: 4-5) fueron todas emociones registradas como experiencias de individuos parte del pueblo de Dios cuando enfrentaron la muerte f\u00edsica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y Dios no aparece como un pasivo observador en este drama de vida y muerte. \u00c9l se ha involucrado apasionadamente y, en realidad, de manera redentora con las luchas de su creaci\u00f3n. Pablo describe nuestro final f\u00edsico como el final adversario de Dios en este mundo, finalmente siendo vencido por la muerte de su hijo sobre la cruz \u0097\u00abY el postrer enemigo que ser\u00e1 destruido es la muerte\u00bb (1 Cor. 15:26).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dios no condena el diluvio de emociones que experimentamos cuando enfrentamos la muerte, forz\u00e1ndonos a empaquetarlas profundamente dentro de la depresi\u00f3n de nuestras almas como esqueletos ps\u00edquicos ocultos. \u00c9l entiende nuestros temores, nos provee ejemplos humanos para nuestra instrucci\u00f3n, y personalmente se involucra con nosotros en el fluir emocional de nuestras preguntas y preocupaciones.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>3. Aunque es un adversario perseguidor, la muerte f\u00edsica no es ni el final enemigo ni el final vencedor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sirviendo como un gran contrapeso para mis reacciones emocionales a la muerte f\u00edsica, est\u00e1 la seguridad en las Escrituras que la vida se extiende m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico. He aprendido que a pesar de ser un adversario sorprendente, la muerte f\u00edsica no es ni el final enemigo ni el final vencedor en la batalla en que ha sido comprometida toda la humanidad. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En su ministerio terrenal, las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas \u0097a menudo dichas con considerable pasi\u00f3n e intensidad\u0097 subrayaron la importancia de la vida del alma. Jes\u00fas busc\u00f3 el convencer a su audiencia que esta eterna personalidad consciente representa la \u00faltima realidad de la existencia y el \u00edntimo foco de la preocupaci\u00f3n de Dios en su interrelaci\u00f3n con las criaturas humanas. En sus m\u00e1s directas indicaciones de que la muerte f\u00edsica no es el final adversario de la vida, Jes\u00fas les dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abY no tem\u00e1is a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar, temed m\u00e1s bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno\u00bb (Mt. 10:28). \u00c9l tambi\u00e9n les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 aprovechar\u00e1 al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma? \u00bfO qu\u00e9 recompensa dar\u00e1 el hombre por su alma?\u00bb (Mt. 16:26). Finalmente, en concordancia con Jes\u00fas, vivimos en un nivel de personalidad presente y no simplemente en un plano f\u00edsico, y la muerte espiritual de una persona separada de Dios, m\u00e1s que la muerte f\u00edsica de una persona separada de su cuerpo, es nuestro final y m\u00e1s temible enemigo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dada la naturaleza fundamental de estos hechos para mi fe, he hallado que mi aceptaci\u00f3n diaria de ellos es sorprendentemente dif\u00edcil. De alguna manera, aunque yo reconozco intelectualmente su veracidad, el principio de que la muerte es un adversario limitado y vencido no me ayuda cuando discuto sobre la muerte f\u00edsica con mis pacientes y sus familiares. Es precisamente en esos momentos tan desafiantes y peligrosos que he aprendido que debo elegir el creer en las sorprendentes promesas de Dios concerniente a nuestra victoria sobre la muerte a trav\u00e9s de Cristo nuestro Se\u00f1or.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como para los disc\u00edpulos y las multitudes a quienes Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3, el concepto de la vida del alma que va m\u00e1s all\u00e1 de la vida f\u00edsica representa un profundo misterio para m\u00ed. Pero, mientras busco a tientas mi camino a trav\u00e9s del misterio y la majestad de esas sorprendentes aseveraciones, repetidamente he encontrado al Dios que es la roca de mi fe, alcanz\u00e1ndome a\u00fan cuando estoy luchando para alcanzarle a \u00e9l.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfC\u00f3mo luce mi rostro?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El 10 de mayor de 1863, en Chancellorville, Virginia, Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, ocho d\u00edas despu\u00e9s de la furiosa batalla entre el ej\u00e9rcito confederado de Robert Lee y el gran ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica, Thomas \u00abStonewall\u00bb Jackson, el m\u00e1s seguro y admirado de los generales de campo de Lee, estaba muriendo. Hab\u00eda sido inadvertidamente herido en el brazo izquierdo por una de sus propias tropas cuando patrullaba las l\u00edneas de batalla viendo los resultados de la victoria confederada. Tratando de evitar tejido gangrenado, los m\u00e9dicos hab\u00edan amputado el brazo de Jackson. A pesar de sus mejores esfuerzos, el general de 39 a\u00f1os desarroll\u00f3 una progresiva neumon\u00eda. Al acercarse su muerte, Jackson, un cristiano devoto, observ\u00f3 los rostros de los m\u00e9dicos y ayudantes que rodeaban su camilla y pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo luce mi rostro?\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mirar la cara de la muerte en otros es una experiencia perseguidora y temible que me ha sacudido y cambiado. Me pregunto c\u00f3mo \u00ablucir\u00e1 mi rostro\u00bb cuando el tiempo se aproxime para m\u00ed.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El fraguado de mi tregua personal con la muerte se ha convertido en un factor elemental de mi vida. Entender la b\u00e1sica desnaturalizaci\u00f3n de la muerte f\u00edsica, la universalidad de mi indistintivo \u00abno\u00bb a ella, la identificaci\u00f3n de Dios con mi respuesta emocional a ella, la supremac\u00eda de la vida del alma, y la pr\u00f3xima destrucci\u00f3n de este \u00ab\u00faltimo enemigo\u00bb no ha causado que mis preguntas y mi agitaci\u00f3n interior se disuelvan en un triunfo doctrinal. Pero ese entendimiento me ha permitido enfrentar un d\u00eda despu\u00e9s de otro, un paciente despu\u00e9s de otro, un paso de fe despu\u00e9s de otro, una mirada a la cara de la muerte despu\u00e9s de otra.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mis amigos, \u0097Josu\u00e9, un artesano de 61 a\u00f1os del norte de Nueva Inglaterra, y Ezequ\u00edas, un rey hebreo y reformador espiritual de 39 a\u00f1os\u0097 entendieron. Y, mientras o\u00edmos cuidadosamente tanto el angustiado grito de nuestro Salvador sobre la cruz, \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mt. 27:46), como la triunfante declaraci\u00f3n de los mensajeros angelicales en la tumba, \u00ab\u00a1\u00c9l no est\u00e1 aqu\u00ed; ha resucitado!\u00bb (Lc. 24:6) \u0097nosotros, tambi\u00e9n, podemos entender.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Christianity Today, Febrero 1994. Usado con permiso. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 5. <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo Entender la b\u00e1sica desnaturalizaci\u00f3n de la muerte f\u00edsica, la universalidad de su indistintivo \u00abno\u00bb a ella, la identificaci\u00f3n de Dios con su respuesta emocional a ella, la supremac\u00eda de la vida del alma, y la pr\u00f3xima destrucci\u00f3n de este \u00ab\u00faltimo enemigo\u00bb no ha causado que las preguntas y la agitaci\u00f3n interior del autor &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-enemigo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl enemigo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2657","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2657"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2657\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}