{"id":26603,"date":"2016-05-19T16:27:30","date_gmt":"2016-05-19T21:27:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/esas-pequenas-y-divertidas-cazadoras\/"},"modified":"2016-05-19T16:27:30","modified_gmt":"2016-05-19T21:27:30","slug":"esas-pequenas-y-divertidas-cazadoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/esas-pequenas-y-divertidas-cazadoras\/","title":{"rendered":"Esas peque\u00f1as y divertidas cazadoras"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Esas peque\u00f1as y divertidas cazadoras<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">DE NUESTRO CORRESPONSAL EN SUD\u00c1FRICA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">ALL\u00cd estaba, erguida sobre sus patas traseras bajo el sol abrasador, aferr\u00e1ndose con obstinaci\u00f3n a unas endebles ramas y manteniendo el equilibrio con la cola como si fuera un tr\u00edpode. Totalmente concentrada, vigilaba cielo y tierra atenta a cualquier se\u00f1al de peligro. Mientras sus compa\u00f1eras buscaban comida en las cercan\u00edas, ella las tranquilizaba peri\u00f3dicamente con un d\u00e9bil sonido en se\u00f1al de que todo estaba tranquilo. Permanecer\u00eda de guardia hasta que la relevase una de sus amigas, aunque eso supusiera esperar una hora m\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">\u00bfA qu\u00e9 animal nos referimos? A la suricata. Este peque\u00f1o carn\u00edvoro \u2014puede medir unos 40\u00a0cent\u00edmetros desde el hocico hasta la punta de la cola\u2014 es bastante sociable y vive en grupos muy unidos de diez a treinta ejemplares.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Todas las ma\u00f1anas, nada m\u00e1s salir de su madriguera, las suricatas se ponen en fila sobre sus patas traseras ante el sol del amanecer para entrar en calor tras el fr\u00edo de la noche. Entonces se asean unas a otras con ternura emitiendo simp\u00e1ticos sonidos. Estas muestras de cordialidad pueden extenderse por media hora o m\u00e1s, hasta que por fin salen todas juntas de caza.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">El m\u00e9todo organizado de b\u00fasqueda de alimento que siguen les asegura un suministro inagotable de insectos y peque\u00f1os reptiles. \u00a1Y hay que ver el apetito que tienen! Han de esforzarse tanto para satisfacerlo, que la mayor\u00eda de ellas se echan una siesta al mediod\u00eda a la sombra de un matorral o un \u00e1rbol; algunas incluso excavan un poco para extraer arena fresca sobre la que tumbarse.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 necesitan centinela? Pues porque ellas tambi\u00e9n son una presa codiciada. Cuando escarban con energ\u00eda en el duro suelo \u2014en ocasiones mueven una cantidad de tierra equivalente a varias veces el peso de su propio cuerpo por tan solo una larva\u2014, son un blanco tentador para\u00a0los chacales o las aves de rapi\u00f1a que las acechan.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">\u00bfQu\u00e9 sucede si la vig\u00eda percibe alguna se\u00f1al de peligro? Emite un repentino grito ahogado, cuya respuesta no\u00a0se hace esperar: una estampida hacia la madriguera m\u00e1s cercana. No\u00a0obstante, si el grito de alarma de la centinela indica el acercamiento de un grupo rival de suricatas, ninguna echa a correr, sino que permanecen unidas con el lomo arqueado, el pelaje erizado y la cola tiesa como una antena. Entonces producen una r\u00e1pida sucesi\u00f3n de sonidos agudos mientras avanzan hacia los intrusos, algunas de ellas amenazando con saltos verticales y las patas estiradas como si bailaran una danza de guerra. A\u00a0menudo basta con este frente unido para ahuyentar a sus rivales.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"ss\"><strong>Trabajo conjunto<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Las suricatas suelen cooperar unas con otras. Esto es especialmente evidente en su modo de cuidar de la camada. Los reci\u00e9n nacidos son el centro de atenci\u00f3n durante sus dos primeras semanas de vida. Tanto ellos como la madre reciben visitas del resto del grupo a cada momento. Y\u00a0cuando la hembra los saca de la madriguera por primera vez, se les da una afectuosa bienvenida: toda la colonia acude, dando chillidos de regocijo, a mordisquear con cari\u00f1o el cuello de la madre y a restregarse tiernamente sobre los reci\u00e9n llegados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Por algunas semanas, todo el grupo colabora en su crianza. Muchas suricatas se turnan de buena gana para quedarse con las cr\u00edas mientras las dem\u00e1s van de caza. Algunas hembras sin camada producen leche de manera espont\u00e1nea para amamantarlas, lo que reduce la tensi\u00f3n de la madre. Con tanta actividad, la cuidadora no\u00a0tiene tiempo para buscar comida, por lo que puede llegar a perder hasta el diez por ciento de su peso durante el tiempo que dure su colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Cuando las cr\u00edas tienen edad para abandonar la madriguera y unirse a la cacer\u00eda diaria, los serviciales adultos se turnan para ense\u00f1arles con paciencia el arte de la caza. A\u00a0menudo, les dan la mejor captura aunque esto signifique pasar algo de hambre ese d\u00eda. Si el grito de la centinela les indica que han de correr hacia sus madrigueras, al menos uno de ellos se asegura bien de que las cr\u00edas se han puesto asimismo a salvo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"ss\"><strong>Merece la pena observarlas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Las suricatas son cari\u00f1osas y f\u00e1ciles de domesticar. La\u00a0obra <em>Maberly\u2019s Mammals of Southern Africa, <\/em>sobre los mam\u00edferos del \u00c1frica meridional, se\u00f1ala: \u201cEstos peque\u00f1os e interesantes animales se encuentran, sin duda, entre los mam\u00edferos m\u00e1s atrayentes, simp\u00e1ticos y encantadores del \u00c1frica meridional, por lo que merece la pena pasar alg\u00fan tiempo observ\u00e1ndolos\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Alain, que ha filmado a las suricatas durante a\u00f1os, concuerda con esta afirmaci\u00f3n. Recuerda la ocasi\u00f3n en que sali\u00f3 de la madriguera una hembra con su cr\u00eda de cuatro d\u00edas en la boca y, gimoteando, la dej\u00f3 a sus pies. \u00c9l pens\u00f3 que estaba muerta. \u201cPero cuando la recog\u00ed con cuidado \u2014relata\u2014, me di cuenta de que estaba viva y de que la madre simplemente quer\u00eda present\u00e1rmela a <em>m\u00ed <\/em>primero, antes que las dem\u00e1s suricatas corrieran a felicitarla. Me sent\u00ed tan conmovido que ni\u00a0se me ocurri\u00f3 sacar fotograf\u00edas.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">Sylvie, que tambi\u00e9n ha estudiado a estos mam\u00edferos en su h\u00e1bitat natural durante a\u00f1os, recuerda con cari\u00f1o el d\u00eda en que, por la ma\u00f1ana temprano, se encontraba tumbada boca abajo al lado de una madriguera cuando salieron las suricatas, se alinearon como de costumbre a tan solo unos cent\u00edmetros de ella y empezaron con su ritual de limpieza y caricias. Entonces les habl\u00f3, y estas le respondieron con unos sonidos alegres. Sylvie acerc\u00f3 su mano lentamente hacia la primera, una hembra, y comenz\u00f3 a acariciarla hasta llegar a la oreja. La\u00a0suricata se estremeci\u00f3 de placer y empez\u00f3 a asear a la siguiente de la fila. \u201c\u00a1Me han incluido en su ceremonia de caricias! \u2014exclam\u00f3\u2014. \u00a1Qu\u00e9 honor!\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">Quienes han pasado tiempo con las suricatas tienen muchas an\u00e9cdotas que contar, pues lo cierto es que son unas peque\u00f1as y divertidas cazadoras.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 26]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\">Ahuyentando al enemigo<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">Centinela de servicio<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sc\">Calent\u00e1ndose antes de\u00a0emprender la caza<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sc\">Todas las fotograf\u00edas: \u00a9 Nigel J.\u00a0Dennis<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esas peque\u00f1as y divertidas cazadoras DE NUESTRO CORRESPONSAL EN SUD\u00c1FRICA ALL\u00cd estaba, erguida sobre sus patas traseras bajo el sol abrasador, aferr\u00e1ndose con obstinaci\u00f3n a unas endebles ramas y manteniendo el equilibrio con la cola como si fuera un tr\u00edpode. 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