{"id":26654,"date":"2016-05-19T16:31:05","date_gmt":"2016-05-19T21:31:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-querida-rueda-gigante-de-viena\/"},"modified":"2016-05-19T16:31:05","modified_gmt":"2016-05-19T21:31:05","slug":"la-querida-rueda-gigante-de-viena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-querida-rueda-gigante-de-viena\/","title":{"rendered":"La querida rueda gigante de Viena"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>La querida rueda gigante de Viena<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">De nuestro corresponsal en Austria<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">LA PINTORESCA ciudad de Viena se extiende en primer plano, mientras que las colinas que alojan sus bosques se pierden en la distancia. El paisaje es tan perfecto que casi se escuchan en el ambiente las cadencias musicales de los valses de Strauss. Un joven, que lucha por dominar los fuertes latidos de su coraz\u00f3n mientras le propone matrimonio a su amada, ha elegido con toda intenci\u00f3n este escenario, pero a 60\u00a0metros de altura. \u00bfC\u00f3mo es posible? No\u00a0es el primero, ni\u00a0ser\u00e1 el \u00faltimo, en acudir a la querida <em>Riesenrad <\/em>(rueda gigante) de Viena para tan especial ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Ubicada en un enorme parque, el Prater, esta rueda constituye un preciado monumento que ha distinguido a la ciudad por m\u00e1s de cien a\u00f1os. \u201cPuede decir que conoce Viena solo si la ha contemplado desde la rueda gigante\u201d, proclama el letrero a la entrada de la atracci\u00f3n. Si bien ha tenido una existencia mucho m\u00e1s prolongada que la de cualquier otra rueda Ferris del mundo, esta no\u00a0ha transcurrido libre de dificultades. \u00bfDe d\u00f3nde surgi\u00f3 este coloso de hierro? \u00bfC\u00f3mo sobrevivi\u00f3 a los embates del tiempo?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"ss\"><strong>La primera rueda Ferris<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Para rastrear su historia, hemos de retroceder al siglo\u00a0XIX, a la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n industrial. El hierro se hab\u00eda convertido por aquellos a\u00f1os en el material predilecto de construcci\u00f3n, por lo que en diversas capitales del mundo se erigieron estructuras met\u00e1licas de atrevidos estilos, como el Palacio de Cristal de Londres, en hierro fundido y vidrio; la Casa de las Palmeras de Viena, y la torre Eiffel de Par\u00eds. No\u00a0obstante, Chicago fue la ciudad que m\u00e1s sobresali\u00f3 por este tipo de construcciones, y fue all\u00ed donde el ingeniero norteamericano George Ferris levant\u00f3 la primera rueda gigante, con ocasi\u00f3n de la Feria Mundial de\u00a01893.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">La sensacional rueda de Ferris med\u00eda 76\u00a0metros de di\u00e1metro y contaba con 36 cabinas, cada una con capacidad para 40 personas, quienes disfrutaban, durante veinte minutos, de una espl\u00e9ndida vista de la ciudad y sus alrededores. Para muchos de los visitantes, esa fue la atracci\u00f3n m\u00e1s memorable de la feria. Sin embargo, con el tiempo perdi\u00f3 su novedad, la mudaron de sitio dos veces y la desmantelaron en 1906 para terminar vendida como chatarra. Pero la idea de una rueda gigante ya hab\u00eda germinado en la mente de algunas personas de otros lugares.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"ss\"><strong>Su llegada a Viena<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Walter Basset, ingeniero y oficial de la Marina jubilado, qued\u00f3 muy entusiasmado con la rueda de Chicago, por lo que en 1894 comenz\u00f3 a dibujar los planos de una rueda gigante que se erigir\u00eda en Earl\u2019s Court, en Londres. Posteriormente construy\u00f3 otras en Blackpool (Inglaterra) y en Par\u00eds. Por aquel mismo tiempo, un empresario del mundo del entretenimiento, Gabor Steiner, andaba en busca de nuevas distracciones para los vieneses. As\u00ed que cuando un representante de Walter Basset le propuso asociarse para levantar una rueda gigante en la ciudad, los hombres no\u00a0tardaron en llegar a un acuerdo, y se encontr\u00f3 un sitio adecuado para la nueva sensaci\u00f3n inglesa. Ahora bien, \u00bfpodr\u00edan conseguirse los permisos de construcci\u00f3n?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Cuando Steiner present\u00f3 los planos al municipio, el funcionario que los recibi\u00f3 los mir\u00f3, volvi\u00f3 la vista al empresario y de nuevo a los planos. Entonces sacudi\u00f3 la cabeza y pregunt\u00f3: \u201c\u00bfEn realidad cree, se\u00f1or director, que podr\u00e1 encontrar a alguien que lo autorice para construir este monstruo y que est\u00e9 dispuesto a asumir la responsabilidad?\u201d. Steiner respondi\u00f3: \u201c\u00a1Pero si hay ruedas como esta en Londres y Blackpool, y funcionan a la perfecci\u00f3n!\u201d. El funcionario no\u00a0se dej\u00f3 convencer. \u201cLos ingleses pueden hacer lo que les plazca \u2014replic\u00f3\u2014, pero yo no\u00a0voy a arriesgar el pellejo.\u201d Sin acobardarse, Steiner persever\u00f3 y al final consigui\u00f3 los permisos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">La construcci\u00f3n misma de la colosal estructura de hierro caus\u00f3 gran sensaci\u00f3n. Todos los d\u00edas, los curiosos rodeaban el lugar para comentar el avance de las obras, que concluyeron tan solo ocho meses despu\u00e9s. El 21 de junio de 1897, lady Horace Rumbold, esposa del embajador ingl\u00e9s en la corte vienesa, dio los \u00faltimos martillazos de la obra, y a los pocos d\u00edas la rueda empez\u00f3 a funcionar. Steiner dijo m\u00e1s tarde: \u201cTodo el mundo estaba encantado, y las taquillas, abarrotadas de gente\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"ss\"><strong>Sus subidas y bajadas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">El archiduque Francisco Fernando, heredero forzoso a la corona austroh\u00fangara, gustaba de contemplar la capital del imperio desde la parte m\u00e1s alta de la rueda. Su asesinato, ocurrido en junio de 1914 y detonante de la primera guerra mundial, repercuti\u00f3 tambi\u00e9n en esta instalaci\u00f3n recreativa, pues no\u00a0solo qued\u00f3 privada de su cliente m\u00e1s distinguido, sino que se convirti\u00f3 en puesto militar de observaci\u00f3n. En consecuencia, la atracci\u00f3n se cerr\u00f3 al p\u00fablico. Aunque volvi\u00f3 a abrir sus puertas en mayo de 1915, su existencia peligraba, pues por aquel entonces escaseaba el hierro en el pa\u00eds, y ah\u00ed, a la vista de todos, se ergu\u00eda el coloso de metal, como esperando que lo desmontaran. Un comerciante de Praga compr\u00f3 la instalaci\u00f3n en 1919 para, supuestamente, desarmar la complicada estructura en tres meses. Pero como la empresa resultaba m\u00e1s cara de lo que val\u00eda el hierro, el ya famoso monumento se libr\u00f3 por poco de una \u201csentencia de muerte\u201d y continu\u00f3 entreteniendo a su agradecido p\u00fablico.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Tanto la guerra como la ca\u00edda de la monarqu\u00eda austroh\u00fangara produjeron cambios dram\u00e1ticos en la capital vienesa. En la d\u00e9cada de 1930, la econom\u00eda empeor\u00f3, y la situaci\u00f3n pol\u00edtica se torn\u00f3 muy inestable. Steiner, el hombre c\u00e9lebre de anta\u00f1o, se vio obligado a huir para salvar la vida debido a su ascendencia jud\u00eda. Con todo, la rueda gigante recibi\u00f3 m\u00e1s visitantes que nunca durante 1939 y 1940, pues al parecer la segunda guerra mundial, que hab\u00eda comenzado mientras tanto, conduc\u00eda a la gente a una fren\u00e9tica b\u00fasqueda de placer. Pero en septiembre de 1944 corri\u00f3 una noticia alarmante por toda la ciudad: \u00a1la rueda gigante ard\u00eda en llamas! Un cortocircuito en la monta\u00f1a rusa de al lado hab\u00eda provocado un incendio que la alcanz\u00f3 y destruy\u00f3 seis de sus cabinas; pero a\u00fan faltaba lo peor.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">En abril de 1945, a finales de la segunda guerra mundial, la rueda volvi\u00f3 a arder. Esta vez se quemaron las treinta cabinas y el puesto de control; solo qued\u00f3 la armaz\u00f3n de hierro. Sin embargo, ni\u00a0siquiera este suceso marc\u00f3 su final. Mientras que manzanas enteras de casas yac\u00edan en ruinas despu\u00e9s de la guerra, la rueda gigante se manten\u00eda en pie desafiante, pese a haber quedado reducida a un mero esqueleto met\u00e1lico. De\u00a0nuevo se vio que desmontarla resultaba demasiado costoso. \u00bfHab\u00eda alguna alternativa?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">\u00a1Por supuesto! Se restaur\u00f3 una vez m\u00e1s, aunque por razones de seguridad solo se reinstalaron la mitad de las cabinas, y desde mayo de 1947 hasta el d\u00eda de hoy ha seguido girando, subiendo y bajando lentamente a sus fascinados pasajeros. Tambi\u00e9n, gracias a pel\u00edculas como <em>El tercer hombre, <\/em>cuyo inolvidable tema musical se interpreta con c\u00edtara, su fama ha trascendido mucho m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la capital austriaca.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">A diferencia de las construidas en Chicago, Londres, Blackpool y Par\u00eds, que terminaron como chatarra, la rueda gigante vienesa sobrevive como testimonio de la firme voluntad de reconstruir que mostr\u00f3 la generaci\u00f3n de la posguerra, y se ha convertido en un s\u00edmbolo de la ciudad. Si alguna vez visita Viena, de seguro querr\u00e1 subirse a la rueda y, qui\u00e9n sabe, tal vez descubra a un anciano cont\u00e1ndole a sus nietos c\u00f3mo tuvo que luchar all\u00e1 arriba por dominar los fuertes latidos de su coraz\u00f3n cuando la abuela le dio el s\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n y recuadro de la p\u00e1gina 19]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\"><strong>LA <em>RIESENRAD <\/em>(RUEDA GIGANTE)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">Construida en: 1897<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sc\">Altura: 64,75\u00a0metros<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\">Di\u00e1metro: 61\u00a0metros<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sc\">Peso de la rueda: 245 toneladas<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sc\">Peso total de la estructura de hierro: 430 toneladas<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sc\">Velocidad: 2,7\u00a0kil\u00f3metros por hora<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sc\">Fuente: <em>The Vienna Giant Ferris Wheel <\/em>(La rueda gigante de Viena), de Helmut Jahn y Peter Petritsch, 1989, p\u00e1g.\u00a039<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 21]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sc\">Panorama del nordeste de Viena visto desde la rueda gigante<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La querida rueda gigante de Viena De nuestro corresponsal en Austria LA PINTORESCA ciudad de Viena se extiende en primer plano, mientras que las colinas que alojan sus bosques se pierden en la distancia. 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