{"id":26751,"date":"2016-05-19T16:47:07","date_gmt":"2016-05-19T21:47:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-masai-pueblo-pintoresco-y-singular\/"},"modified":"2016-05-19T16:47:07","modified_gmt":"2016-05-19T21:47:07","slug":"los-masai-pueblo-pintoresco-y-singular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-masai-pueblo-pintoresco-y-singular\/","title":{"rendered":"Los masai, pueblo pintoresco y singular"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Los masai, pueblo pintoresco y singular<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">DE NUESTRO CORRESPONSAL EN KENIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">LOS ecos del penetrante canto de un joven masai (massai) recorr\u00edan el valle impelidos por la h\u00fameda brisa del amanecer hasta perderse en la distancia. A\u00a0medida que el Sol naciente ganaba altura, la cadenciosa voz del muchacho aumentaba en intensidad, como un ave cantora que fuerza su gorjeo ante los primeros rayos de luz.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Mientras yo escuchaba, la incipiente ma\u00f1ana iba dejando al descubierto la enhiesta figura del joven pastor, rodeado del ganado de su padre. Envuelto en una larga tela de color rojo que escond\u00eda parte de su cuerpo, permanec\u00eda de pie sobre una sola pierna, como las cig\u00fce\u00f1as, apoyado en el asta de su lanza, cantando al satisfecho reba\u00f1o. Perm\u00edtame darle m\u00e1s detalles sobre el singular pueblo masai.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"ss\"><strong>Bienvenidos al territorio masai<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Los masai constituyen un pintoresco pueblo de pastores que habitan las vastas llanuras del Gran Valle del Rift (\u00c1frica oriental), entre Kenia y Tanzania. Son supervivientes de una \u00e9poca remota, y su vida es pr\u00e1cticamente igual a la que durante siglos llevaron sus antepasados. Despreocupados por el correr del tiempo, su existencia se rige por la salida y la puesta del Sol, y el cambio de las estaciones.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Los masai han desarrollado la capacidad de subsistir en el hostil y accidentado Valle del Rift. Con grandes zancadas recorren largas distancias en busca de pastos verdes y agua para el ganado, que se mezcla con las manadas de \u00f1\u00faes, cebras, jirafas y dem\u00e1s animales que deambulan por las llanuras.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"ss\"><strong>Un pueblo ganadero<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Los masai creen que les pertenece todo el ganado de la Tierra. Tal creencia nace de una leyenda que relata que en el principio Dios ten\u00eda tres hijos, a cada uno de los cuales obsequi\u00f3 con un regalo. El\u00a0primero recibi\u00f3 una flecha para cazar; el segundo, una azada con la que arar, y el tercero, un cayado para guiar al reba\u00f1o. Fue este \u00faltimo, seg\u00fan la tradici\u00f3n, quien se convirti\u00f3 en el padre de los masai. Aunque otras tribus poseen ganado, los masai creen que, en esencia, esos animales son suyos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">En la comunidad masai, la importancia y posici\u00f3n social de un hombre se mide por la cantidad de animales e hijos que posee. De\u00a0hecho, a un hombre que cuente con menos de 50\u00a0cabezas de ganado se le considera pobre. Con la ayuda de sus numerosos hijos y esposas, el masai espera llegar a acumular un gran reba\u00f1o que puede llegar a alcanzar los 1.000 ejemplares.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Las familias masai sienten un gran cari\u00f1o por sus animales y llegan a estar tan unidas a ellos, que conocen bien el sonido y el temperamento de cada uno. Por lo general, marcan el ganado con largas l\u00edneas curvas e intrincados dibujos que les sirven, adem\u00e1s, para realzar su belleza. En\u00a0sus canciones describen la hermosura de ciertos miembros del reba\u00f1o y el afecto que les tienen. Los toros de grandes cuernos curvos son muy preciados, y los terneros reciben las atenciones y los mimos de un beb\u00e9 reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Las viviendas masai, cuya construcci\u00f3n constituye una tarea femenina tradicional, tienen forma de barril y est\u00e1n hechas con ramas entrelazadas, hierba y excremento de vaca para el revestimiento. Est\u00e1n dispuestas en un amplio c\u00edrculo que resguarda un <em>kraal, <\/em>o corral interior, donde duerme el ganado durante la noche. La\u00a0aldea se cerca todo alrededor con espinosas estacas puntiagudas, que protegen tanto a los masai como a su reba\u00f1o de las hienas, los leopardos y los leones, siempre al acecho.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">La supervivencia de este pueblo depende de la salud y fortaleza de sus animales. De\u00a0ellos obtienen la leche para su consumo y el excremento con el que recubren las chozas. Rara vez matan al ganado para alimentarse, salvo de vez en cuando alguna oveja o cabra. Ahora bien, cuando lo hacen, no\u00a0desperdician nada. Los cuernos los emplean como recipientes; con las pezu\u00f1as y los huesos hacen adornos, y curten la piel para confeccionar calzado, ropa, coberturas para dormir y cuerdas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"ss\"><strong>Pintoresco y singular<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Esbeltos y de facciones finas, los masai son un pueblo bien parecido. Su\u00a0holgada indumentaria es de colores atractivos. Telas te\u00f1idas de vivos tonos rojizos y azulados envuelven sus \u00e1giles cuerpos. Las mujeres suelen adornarse con multicolores cintas del pelo y con grandes collares de cuentas, los cuales llevan colocados uno tras otro. En\u00a0ocasiones se ci\u00f1en los brazos y los tobillos con gruesos filamentos de cobre. Hombres y mujeres por igual acostumbran alargarse los l\u00f3bulos de las orejas colg\u00e1ndose pesados pendientes y ornamentos de cuentas. Tambi\u00e9n es habitual que decoren art\u00edsticamente sus cuerpos con una mezcla de sebo de vaca y ocre, mineral rojo que trituran hasta convertirlo en polvo fino.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">Una noche, a la luz de la hoguera, observo a un grupo de masai prepararse para danzar. Se distribuyen en c\u00edrculo y comienzan a moverse cadenciosamente. Al\u00a0intensificarse el ritmo, los pesados collares de cuentas de las muchachas golpean sus hombros al comp\u00e1s de la danza. Entonces, uno a uno, los guerreros masai se sit\u00faan en el centro y dan unos espectaculares saltos verticales. Pueden seguir bailando hasta que, muy adentrada la noche, todos se hallen exhaustos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"ss\"><strong>La vida familiar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sb\">Durante el caluroso d\u00eda, me siento con un grupo de mujeres masai a la sombra de una acacia y las observo coser cuentas en pieles curtidas, en las que forman intrincados dibujos. Su\u00a0alegre conversaci\u00f3n, mezclada con las risas, les impide percatarse de lo que ocurre encima de su cabeza: unos tejedores cotorrean mientras construyen los nidos con briznas secas de hierba. A\u00a0lo largo del d\u00eda, las mujeres tambi\u00e9n buscar\u00e1n agua, recoger\u00e1n le\u00f1a, reparar\u00e1n su vivienda y atender\u00e1n a sus peque\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sb\">Cuando el calor del sol comienza a declinar, los pastores emprenden el camino de regreso con el ganado. Los animales, que se dirigen a casa con paso lento y pesado, levantan una nube de polvo rojizo que es iluminada por los rayos de la tenue luz \u00e1mbar del sol. Las mujeres, al ver la polvareda en la distancia, abandonan de inmediato sus tareas y se disponen a recibir al reba\u00f1o.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">Una vez encerrado el ganado en el corral, los hombres caminan entre los animales acariciando los cuernos de los toros y admirando su belleza. Un ni\u00f1o agarra la ubre de una vaca y dirige un chorrillo de leche tibia a la boca, pero su madre lo reprende al instante. Las muchachas, que van y vienen entre el laberinto de cuernos y pezu\u00f1as, orde\u00f1an las vacas con destreza, hasta llenar a rebosar las largas calabazas que hacen las veces de lecheras.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sb\">Est\u00e1 oscureciendo, y nos acurrucamos alrededor del fuego, que nos calienta del fr\u00edo nocturno. El\u00a0ambiente se impregna del olor a humo y a carne asada, as\u00ed como del fuerte olor que desprende el reba\u00f1o cercano. Un anciano se sienta y narra episodios de la historia masai y de las acciones heroicas que protagonizaron anta\u00f1o los guerreros de la tribu. Solo el rugido de un le\u00f3n en la distancia logra interrumpirlo, pero, tras una pausa breve, reanuda con actitud indiferente su elaborado relato para deleite de su p\u00fablico. Al\u00a0final, uno tras otro, todos desaparecen en la oscuridad de sus abovedadas chozas de tierra para acostarse. La\u00a0leve respiraci\u00f3n del reba\u00f1o dormido rasga el silencio de la oscura noche en la remota sabana africana.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"ss\"><strong>Los ni\u00f1os masai<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sb\">Temprano en la ma\u00f1ana, el poblado retoma el bullicio. Los ni\u00f1os, cuya indumentaria se limita a cinturillas y collares de cuentas, juegan a pesar del fr\u00edo. Su\u00a0risa constituye un agradable sonido para los masai, quienes aman a sus hijos. De\u00a0ellos dependen sus esperanzas futuras y su mism\u00edsima supervivencia.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sb\">La crianza de los hijos es una labor comunitaria: cualquier persona mayor puede disciplinar y castigar a un ni\u00f1o desobediente. A\u00a0los peque\u00f1os se les ense\u00f1a a respetar a sus ancianos y a seguir las dem\u00e1s costumbres familiares, que no\u00a0tardan en aprender. Pasan una infancia despreocupada, pero andando el tiempo, las muchachas aprender\u00e1n a atender las tareas dom\u00e9sticas, y los muchachos, a cuidar y proteger el ganado. Asimismo, los padres transmiten a sus hijos el conocimiento de las medicinas tradicionales y les ense\u00f1an los rituales y tradiciones masai, que abarcan todo aspecto de su existencia.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"ss\"><strong>El paso a la vida adulta<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sb\">Al crecer, los j\u00f3venes aprenden las costumbres y ceremonias que marcar\u00e1n el paso de la infancia a la madurez, como los rituales de enfermedad, mala suerte, matrimonio y muerte. Los masai creen que si no\u00a0siguen tales ceremonias, incurrir\u00e1n en maldiciones.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sb\">Es posible que los padres concierten el matrimonio de su hija mientras es una ni\u00f1a con un hombre que tenga ganado suficiente para satisfacer la dote exigida por el padre. Por lo general, el elegido es mucho mayor que ella y tiene ya varias esposas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sb\">En cuanto a los muchachos, a medida que crecen, se va estrechando su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s varones de su generaci\u00f3n, una relaci\u00f3n especial que puede durar toda una vida. Juntos dejar\u00e1n de ser j\u00f3venes inexpertos y se convertir\u00e1n en guerreros que asumir\u00e1n las tareas de proteger la casa, velar por el suministro de agua de la comunidad y defender el reba\u00f1o de animales salvajes y ladrones. Famosos por su intrepidez y valent\u00eda, jam\u00e1s se les ve sin su afilada lanza.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sb\">Cuando tienen unos 30 a\u00f1os, los guerreros entran en la \u00faltima fase de su transici\u00f3n a la madurez. Con gran emoci\u00f3n y ceremonia, se les inicia en la vida de ancianos, y ya se les permite casarse. Alcanzada esta condici\u00f3n respetada, se concentrar\u00e1n en elegir una esposa y aumentar su reba\u00f1o. Tambi\u00e9n se espera que act\u00faen de consejeros y medien en las disputas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"ss\"><strong>El futuro de los masai<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sb\">Actualmente est\u00e1n desapareciendo con celeridad las costumbres y cultura singulares de los masai. En\u00a0ciertos lugares ya no\u00a0pueden deambular con libertad con sus animales en busca de nuevos pastos. Vastas extensiones de tierra que formaban parte de su territorio se han transformado en reservas naturales, en terreno agr\u00edcola o en zona urbanizable donde construir viviendas para alojar a una poblaci\u00f3n cada vez mayor. Las sequ\u00edas y las dificultades econ\u00f3micas est\u00e1n obligando a muchos masai a vender su estimado ganado para subsistir. Sin embargo, cuando se trasladan a las grandes ciudades, se topan con los mismos problemas que plagan el resto del mundo moderno.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"sb\">La evangelizaci\u00f3n de los testigos de Jehov\u00e1 est\u00e1 llegando a las comunidades masai del \u00c1frica oriental. Se han impreso m\u00e1s de seis mil ejemplares del folleto <em>\u00a1Disfrute para siempre de la vida en la Tierra! <\/em>en el idioma masai. De\u00a0ese modo se les est\u00e1 ayudando a percibir la diferencia entre las supersticiones infundadas y la verdad de la Biblia. Es\u00a0conmovedor ver que nuestro Creador, Jehov\u00e1 Dios, ha dado a este pintoresco y singular pueblo la oportunidad de ser contado entre las muchas \u201cnaciones y tribus y pueblos y lenguas\u201d que sobrevivir\u00e1n a la destrucci\u00f3n del turbulento sistema de cosas (Revelaci\u00f3n [Apocalipsis] 7:9).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 25]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sc\">Vivienda masai tradicional<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 26]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"sc\">Los masai se congregan para danzar<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 26]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sc\">Dos Testigos masai<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los masai, pueblo pintoresco y singular DE NUESTRO CORRESPONSAL EN KENIA LOS ecos del penetrante canto de un joven masai (massai) recorr\u00edan el valle impelidos por la h\u00fameda brisa del amanecer hasta perderse en la distancia. 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