{"id":26768,"date":"2016-05-19T16:48:01","date_gmt":"2016-05-19T21:48:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-miel-dulce-sanadora\/"},"modified":"2016-05-19T16:48:01","modified_gmt":"2016-05-19T21:48:01","slug":"la-miel-dulce-sanadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-miel-dulce-sanadora\/","title":{"rendered":"La miel, dulce sanadora"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>La miel, dulce sanadora<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sb\">ALGUNOS investigadores m\u00e9dicos est\u00e1n entusiasmados ante las potentes propiedades antis\u00e9pticas y antiinflamatorias de la miel. El\u00a0peri\u00f3dico canadiense <em>The Globe and Mail <\/em>informa: \u201cA diferencia del arsenal de complejos antibi\u00f3ticos que han chocado con un muro de supermicrobios resistentes a los f\u00e1rmacos, la miel es capaz de derrotar a por lo menos algunos de ellos cuando se aplica a heridas infectadas\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">\u00bfQu\u00e9 le confiere a la miel sus capacidades curativas? La respuesta tiene que ver con la abeja obrera que extrae el n\u00e9ctar de las flores. Su\u00a0saliva contiene glucosa oxidasa, una enzima clave que descompone la glucosa del n\u00e9ctar. Un subproducto de esta reacci\u00f3n qu\u00edmica es el per\u00f3xido de hidr\u00f3geno, utilizado tradicionalmente para limpiar y desinfectar las heridas. Por lo com\u00fan, los efectos del per\u00f3xido de hidr\u00f3geno en una herida son de corta duraci\u00f3n; pero con la miel, el resultado es distinto. \u201cUna vez en la herida, los fluidos corporales diluyen un poco la miel, lo que reduce su acidez natural\u201d, explica el informe del <em>Globe. <\/em>En\u00a0este ambiente menos \u00e1cido, la enzima entra en acci\u00f3n. La\u00a0descomposici\u00f3n del az\u00facar de la miel es lenta y constante, proceso que libera poco a poco suficiente per\u00f3xido de hidr\u00f3geno para matar las bacterias sin afectar el tejido sano circundante.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Seg\u00fan el <em>Globe, <\/em>la miel posee varias caracter\u00edsticas que favorecen la curaci\u00f3n de las heridas. \u201cUna delgada capa de miel proporciona un ambiente h\u00famedo que protege la piel y evita que se forme una dura costra. Estimula el crecimiento y la formaci\u00f3n de los capilares sangu\u00edneos, adem\u00e1s de activar las c\u00e9lulas que hacen que crezca piel nueva.\u201d Por otra parte, sus antioxidantes tienen un efecto antiinflamatorio, lo que \u201cdisminuye la hinchaz\u00f3n, mejora la circulaci\u00f3n y evita que la herida supure\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">\u201cSin embargo, la miel no\u00a0es buena para todos\u201d, advierte el art\u00edculo. Se calcula que hasta un 5% de la miel contiene esporas del botulismo. Organismos tales como el Servicio de Informaci\u00f3n sobre el Botulismo, de <em>Health Canada, <\/em>as\u00ed como algunas sociedades pedi\u00e1tricas, recomiendan no\u00a0darles miel a los ni\u00f1os menores de un a\u00f1o, debido a que \u201clos beb\u00e9s no\u00a0han desarrollado a\u00fan suficiente microflora intestinal que los proteja de la bacteria\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La miel, dulce sanadora ALGUNOS investigadores m\u00e9dicos est\u00e1n entusiasmados ante las potentes propiedades antis\u00e9pticas y antiinflamatorias de la miel. El\u00a0peri\u00f3dico canadiense The Globe and Mail informa: \u201cA diferencia del arsenal de complejos antibi\u00f3ticos que han chocado con un muro de supermicrobios resistentes a los f\u00e1rmacos, la miel es capaz de derrotar a por lo menos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-miel-dulce-sanadora\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa miel, dulce sanadora\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26768","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26768"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26768\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}