{"id":26804,"date":"2016-05-19T16:50:02","date_gmt":"2016-05-19T21:50:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-infame-deportacion-de-reclusos-a-australia\/"},"modified":"2016-05-19T16:50:02","modified_gmt":"2016-05-19T21:50:02","slug":"la-infame-deportacion-de-reclusos-a-australia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-infame-deportacion-de-reclusos-a-australia\/","title":{"rendered":"La infame deportaci\u00f3n de reclusos a Australia"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>La infame deportaci\u00f3n de reclusos a Australia<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">DE NUESTRO CORRESPONSAL EN AUSTRALIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sa\">John Hill: condenado a siete a\u00f1os de destierro en Australia por hurtar un pa\u00f1uelo de lino de 6\u00a0peniques.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sa\">Elizabeth Bason: sentenciada a la horca por robar seis metros y medio de percal. Le conmutaron la pena a siete a\u00f1os de destierro.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sa\">James Bartlett: declarado culpable del hurto de 450\u00a0kilos de la fibra utilizada para fabricar cuerdas y condenado a siete a\u00f1os de destierro en Australia.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sa\">George Barsby: hallado culpable de asaltar a William Williams y robarle su cartera de seda, un reloj de oro y 6\u00a0guineas (unas 6\u00a0libras esterlinas). Fue sentenciado a la horca, pero finalmente lo\u00a0desterraron de por vida.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">ESTAS son tan solo cuatro de las personas que fueron juzgadas en Inglaterra y desterradas a Australia a finales del siglo XVIII. Unos ciento sesenta mil penados corrieron la misma suerte durante el infame per\u00edodo de las deportaciones. Entre ellos hubo muchas mujeres, a quienes normalmente se les sentenciaba a cumplir condenas de entre siete y catorce a\u00f1os, a menudo junto con sus hijos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">\u201cGran parte de los \u2018delincuentes\u2019 que llegaban a Australia ni\u00a0siquiera hab\u00edan entrado en la adolescencia\u201d, se\u00f1ala Bill Beatty en su libro <em>Early Australia\u2014With Shame Remembered <\/em>(Recuerdos vergonzosos de la Australia colonial). Beatty tambi\u00e9n informa de un preso de solo siete a\u00f1os de edad al que se desterr\u00f3 \u201chasta el final de sus d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Aun as\u00ed, para algunos presidiarios la deportaci\u00f3n no\u00a0supuso un castigo tan terrible. De\u00a0hecho, para algunos de ellos signific\u00f3, a largo plazo, una vida mejor. Sin duda, este episodio de la historia de Australia fue un c\u00famulo de contradicciones, una \u00e9poca en la que compitieron la brutalidad y la compasi\u00f3n, la muerte y la esperanza. Todo empez\u00f3 en Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"ss\"><strong>El comienzo de las deportaciones<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Durante el siglo XVIII se produjeron en Gran Breta\u00f1a profundos cambios sociales que generaron extrema pobreza y, por consiguiente, un considerable aumento del delito. Para frenar dicho aumento, se dictaron leyes muy estrictas y se impusieron condenas severas. A\u00a0principios del siglo\u00a0XIX se castigaban con la pena capital unos doscientos delitos. \u201cSe paga con la vida el hurto m\u00e1s insignificante\u201d, observ\u00f3 un viajero. Y,\u00a0en efecto, as\u00ed era. En\u00a0cierta ocasi\u00f3n se ahorc\u00f3 a un ni\u00f1o de 11\u00a0a\u00f1os por haber robado un pa\u00f1uelo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Sin embargo, a comienzos del siglo XVIII se promulg\u00f3 una ley que permit\u00eda, en numerosas ocasiones, conmutar la pena de muerte por el exilio en las colonias que Gran Breta\u00f1a ten\u00eda en Norteam\u00e9rica. De\u00a0modo que, con el tiempo, se deport\u00f3 all\u00ed a unos mil reclusos al a\u00f1o (al principio se les desterraba mayormente a Virginia y Maryland). Pero cuando las colonias se independizaron en\u00a01776, cesaron las deportaciones. A\u00a0partir de entonces se encerr\u00f3 a los convictos en barcos que se hallaban\u00a0amarrados a lo largo del r\u00edo T\u00e1mesis, en Londres. Obviamente, estas viles prisiones flotantes no\u00a0ten\u00edan mucha capacidad. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacerse?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">El explorador y capit\u00e1n James Cook contest\u00f3 la pregunta al reclamar Nueva Holanda \u2014hoy Australia\u2014 para Gran Breta\u00f1a. Poco despu\u00e9s, en\u00a01786, se decidi\u00f3 establecer colonias penales en la costa oriental del continente. Al\u00a0a\u00f1o siguiente parti\u00f3 de Inglaterra la primera flota para fundar la colonia de Nueva Gales del Sur.* Se fueron enviando m\u00e1s nav\u00edos, y en breve se formaron varios asentamientos en Australia y uno en la isla Norfolk, a 1.500\u00a0kil\u00f3metros de Sydney en direcci\u00f3n noreste.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"ss\"><strong>Las penurias de la traves\u00eda<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Los primeros viajes que se realizaron con destino a las colonias penitenciarias constituyeron una pesadilla para los presos, quienes se hacinaban en las h\u00famedas y hediondas bodegas de los barcos. Cientos de reclusos mor\u00edan en el camino; otros fallec\u00edan poco despu\u00e9s de llegar. Por si fuera poco, el escorbuto se cobr\u00f3 numerosas v\u00edctimas. Sin embargo, al cabo de alg\u00fan tiempo se asignaron m\u00e9dicos a los barcos de penados \u2014sobre todo a los que transportaban mujeres\u2014, lo que produjo un notable aumento en el n\u00famero de supervivientes. Posteriormente, cuando embarcaciones m\u00e1s veloces acortaron la traves\u00eda de siete a cuatro meses, pudieron salvarse a\u00fan m\u00e1s vidas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">Otro peligro eran los naufragios. Cinco d\u00edas despu\u00e9s de su partida de Inglaterra, mientras todav\u00eda avistaba la costa francesa, el barco brit\u00e1nico de penados <em>Amphitrite <\/em>se top\u00f3 con un terrible temporal. La\u00a0tormenta lo azot\u00f3 sin piedad durante dos d\u00edas, hasta que finalmente encall\u00f3 a las cinco de la tarde del 31 de agosto de\u00a01883, a un kil\u00f3metro de la costa.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">Los tripulantes rechazaron la ayuda que se les brindaba desde tierra y no\u00a0echaron al agua los botes salvavidas. \u00bfPor qu\u00e9? Porque tem\u00edan que escaparan los presos: 120 mujeres y ni\u00f1os. Despu\u00e9s de tres espantosas horas, el barco se hizo pedazos arrojando al mar su carga humana. Pereci\u00f3 la mayor parte de la tripulaci\u00f3n y la totalidad de los reos. Durante los d\u00edas que siguieron, las olas arrastraron hasta la orilla 82 cad\u00e1veres, entre ellos el de una mujer que se aferraba a su hijo con tanta fuerza que ni\u00a0la muerte pudo separarlos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"ss\"><strong>Cuando era preferible morir<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sb\">El gobernador de Nueva Gales del Sur, sir Thomas Brisbane, decidi\u00f3 que los peores delincuentes de su colonia y de Tasmania fueran recluidos en la isla Norfolk. \u201cEl malhechor que all\u00ed se env\u00ede \u2014dijo\u2014 no\u00a0habr\u00e1 de regresar jam\u00e1s.\u201d Sir Ralph Darling, el siguiente gobernador, prometi\u00f3 hacer de la isla \u201cun lugar donde se impusieran los m\u00e1s severos castigos, a excepci\u00f3n de la muerte\u201d. Y as\u00ed sucedi\u00f3, especialmente bajo la gobernaci\u00f3n del arist\u00f3crata John Price.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">Se dec\u00eda que Price \u201cpod\u00eda saber con espeluznante exactitud c\u00f3mo funcionaba la mente criminal, lo cual, aunado a su despiadada administraci\u00f3n de la ley, le otorgaba un poder casi hipn\u00f3tico sobre [los reclusos]\u201d. Delitos como cantar, no\u00a0caminar con la suficiente rapidez o no\u00a0empujar una carretilla de piedras con la fuerza requerida eran castigados con un m\u00ednimo de 50 latigazos o diez d\u00edas de encierro con hasta trece presos en una celda donde solo cab\u00edan de pie.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sb\">Muchos penados ve\u00edan la muerte como una liberaci\u00f3n. Respecto a un mot\u00edn de 31 presidiarios \u201413 de ellos ejecutados y 18 indultados de la pena capital\u2014, un ministro religioso escribi\u00f3: \u201cQuienes recibieron el perd\u00f3n lloraron con amargura, mas los reos de muerte se arrodillaron y, sin derramar una l\u00e1grima, dieron gracias a Dios\u201d. Y\u00a0a\u00f1adi\u00f3: \u201cUna vez quitados los grilletes y le\u00edda la orden de ejecuci\u00f3n, los condenados se postraron para recibir la muerte, convencidos de que era la voluntad de Dios. A\u00a0continuaci\u00f3n besaron humilde y espont\u00e1neamente los pies de quien pon\u00eda fin a sus sufrimientos\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sb\">Solo el clero, que gozaba de inmunidad eclesi\u00e1stica, se atrev\u00eda a denunciar aquella barbarie. \u201cNo\u00a0hay palabras para describir la brutalidad y crueldad\u00a0[&#8230;] con que [Price] trata a los prisioneros \u2014escribi\u00f3 un sacerdote\u2014.\u00a0[&#8230;] Es espantoso siquiera pensarlo y, sin embargo, puede hacerse con total impunidad.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"ss\"><strong>Brilla un rayo de esperanza<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sb\">En 1840, tras la llegada del capit\u00e1n Alexander Maconochie, los presos de Norfolk experimentaron cierto alivio. Maconochie invent\u00f3 un sistema que recompensaba la buena conducta de los reclusos, a quienes se permit\u00eda ganar la libertad reuniendo determinado n\u00famero de puntos. \u201cCreo que siempre es posible la reforma si se fomenta de manera adecuada \u2014escribi\u00f3\u2014. La\u00a0mente humana tiene una capacidad infinita de recuperaci\u00f3n cuando se ocupa en actividades saludables, cuando no\u00a0sufre maltrato y cuando no\u00a0se la anula como si ya estuviera muerta.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sb\">La reforma penitenciaria de Maconochie produjo tan buenos resultados, que posteriormente se adopt\u00f3 en Inglaterra, Irlanda y Estados Unidos. Sin embargo, en aquel momento, su innovador sistema hiri\u00f3 el amor propio de algunas personas influyentes cuyos m\u00e9todos \u00e9l repudiaba. Por tal raz\u00f3n, fue destituido de su puesto. Con su partida, la brutalidad regres\u00f3 a Norfolk, aunque no\u00a0por mucho tiempo. En 1854, tras las en\u00e9rgicas quejas del clero, se cerr\u00f3 la colonia penal y se traslad\u00f3 a los convictos a Port Arthur (Tasmania).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sb\">Port Arthur tambi\u00e9n inspiraba temor, sobre todo en los primeros a\u00f1os. Sin embargo, el tratamiento que all\u00ed recib\u00edan los reclusos, si bien cruel, no\u00a0era tan brutal como el de Norfolk. Por ejemplo, en Port Arthur, la flagelaci\u00f3n cay\u00f3 pr\u00e1cticamente en desuso en\u00a01840.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sb\">El estricto gobernador de Tasmania, George Arthur, quer\u00eda que la colonia destacara por \u201csu inflexible r\u00e9gimen disciplinario\u201d, se\u00f1ala Ian Brand en su libro <em>Port Arthur\u20141830-1877. <\/em>Al\u00a0mismo tiempo, Arthur deseaba que todos los presidiarios supieran que \u201cse premiar\u00eda la buena conducta y se penalizar\u00eda la mala\u201d. Por ese motivo distingui\u00f3 entre siete clases de penados, que inclu\u00edan desde los presos que sal\u00edan libres por buen comportamiento, hasta los que eran encadenados y sentenciados a trabajos forzados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"ss\"><strong>La deportaci\u00f3n, un alivio para muchos reclusos<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sb\">\u201cCon la excepci\u00f3n de quienes estuvieron confinados en Port Arthur, Norfolk\u00a0[&#8230;] y otras prisiones similares en los momentos m\u00e1s negros de su historia, la deportaci\u00f3n supuso para muchos reclusos un futuro m\u00e1s alentador que el que hubieran tenido en su pa\u00eds natal.\u00a0[&#8230;] Pod\u00edan enmendar su vida\u201d, se\u00f1ala el escritor Bill Beatty.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sb\">De hecho, tanto los penados que obtuvieron el indulto como los que cumplieron la totalidad de su condena \u2014al igual que sus familias\u2014 vieron abrirse ante ellos numerosas oportunidades, por lo que solo unos pocos regresaron a Inglaterra tras su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sb\">El gobernador Lachlan Macquarie, defensor de los reclusos liberados, dijo: \u201cCuando un hombre sea puesto en libertad, no\u00a0han de tenerse en cuenta sus antecedentes ni\u00a0utilizarlos en su contra; tendr\u00e1 derecho a solicitar cualquier puesto que haya demostrado ser digno de ocupar, mediante su persistente conducta \u00edntegra\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"sb\">Macquarie respald\u00f3 sus palabras dando tierras a los antiguos presos. Despu\u00e9s utiliz\u00f3 a otros reos para que los ayudaran a labrar sus campos y realizar diversas labores en el hogar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sb\">Con el tiempo, muchos ex\u00a0convictos de car\u00e1cter emprendedor obtuvieron riquezas, respeto y, en ocasiones, hasta fama. Samuel Lightfoot, por ejemplo, desempe\u00f1\u00f3 un papel clave en la fundaci\u00f3n del primer hospital de Sydney y el primero de Hobart; William Redfern lleg\u00f3 a ser un m\u00e9dico respetado, y Francis Greenway dej\u00f3 un inconfundible legado arquitect\u00f3nico en Sydney y sus alrededores.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sb\">En 1868 cesaron por fin las deportaciones a Australia. Se hab\u00edan efectuado durante ochenta a\u00f1os. Hoy en d\u00eda, Australia es una naci\u00f3n moderna y multicultural que apenas refleja aquel primer per\u00edodo. Las colonias penales ya no\u00a0son m\u00e1s que ruinas, una mera atracci\u00f3n tur\u00edstica, si bien a\u00fan pueden observarse vestigios de la \u00e9poca colonial mucho menos dolorosos, como puentes, edificios e incluso iglesias erigidas por reclusos. Algunas de estas construcciones se hallan en excelentes condiciones y todav\u00eda se utilizan.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\">Si desea m\u00e1s informaci\u00f3n sobre la colonia penal de Botany Bay, consulte la revista <em>\u00a1Despertad! <\/em>del 8 de febrero de\u00a02001, p\u00e1g.\u00a020.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n y recuadro de la p\u00e1gina 14]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sc\"><strong>HISTORIA DE UN PENADO<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sc\">  Un hombre que pertenece a la quinta generaci\u00f3n de descendientes de dos reclusos relata as\u00ed c\u00f3mo lleg\u00f3 a Australia uno de sus antepasados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" data-pid=\"40\" class=\"sc\">  \u201cCon 19 a\u00f1os, mi antepasado fue sentenciado\u00a0[&#8230;] por robar una billetera. Parti\u00f3 de Inglaterra en el nav\u00edo <em>George\u00a0III <\/em>el 12 de diciembre de\u00a01834. A\u00a0bordo viajaban 308 pasajeros, de los cuales 220 eran presidiarios. Para cuando el barco avist\u00f3 la costa de Tasmania, el 12 de abril de\u00a01835,\u00a050\u00a0prisioneros ten\u00edan escorbuto, y hab\u00edan muerto la esposa de un soldado, tres ni\u00f1os y doce personas m\u00e1s. Por otro lado, hab\u00edan nacido dos beb\u00e9s.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" data-pid=\"41\" class=\"sc\">  \u201dCuando llevaban seis semanas en el mar, se incendi\u00f3 el barco, pero dos valientes reclusos evitaron una cat\u00e1strofe al impedir que se inflamaran dos toneles de p\u00f3lvora. Aun as\u00ed, se perdieron muchas provisiones, por lo que escasearon los suministros durante el resto de la traves\u00eda. A\u00a0fin de llegar a puerto lo m\u00e1s pronto posible, el capit\u00e1n escogi\u00f3 una ruta m\u00e1s corta a trav\u00e9s del canal D\u2019Entrecasteaux, en el extremo sur de Tasmania. A\u00a0las nueve y media de la noche, y a cinco kil\u00f3metros de la costa, el barco choc\u00f3 contra una roca que no\u00a0aparec\u00eda en las cartas de navegaci\u00f3n y se hundi\u00f3 (dicha roca se conoce hoy como King George Rock). Se ahogaron 133 personas, en su mayor\u00eda presidiarios que se hallaban encerrados en la bodega. Solo sobrevivieron 81 penados de los 220\u00a0que embarcaron. Entre ellos se encontraba mi\u00a0antepasado, quien se cas\u00f3 en\u00a01843 con una ex\u00a0convicta y obtuvo el indulto dos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Falleci\u00f3 en\u00a01895.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" data-pid=\"42\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de las p\u00e1ginas 12 y 13]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p43\" data-pid=\"43\" class=\"sc\">SIR THOMAS BRISBANE<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p44\" data-pid=\"44\" class=\"sc\">GOBERNADOR LACHLAN MACQUARIE<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p45\" data-pid=\"45\" class=\"sc\">El barco brit\u00e1nico de presidiarios <em>Amphitrite<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p46\" data-pid=\"46\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimientos]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p47\" data-pid=\"47\" class=\"sc\">Reclusos: gentileza de National Library of Australia; sir Thomas Brisbane (retrato de F.\u00a0Schenck): Rex Nan Kivell Collection, NK 1154. Con el permiso de National Library of Australia; Macquarie: Mitchell Library, State Library of New South Wales; barco: La Trobe Picture Collection, State Library of Victoria<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p48\" data-pid=\"48\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de las p\u00e1ginas 14 y 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p49\" data-pid=\"49\" class=\"sc\">Bloque de celdas del penal Port Arthur<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p50\" data-pid=\"50\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p51\" data-pid=\"51\" class=\"sc\">Cadenas y bloque de celdas: La Trobe Picture Collection, State Library of Victoria<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p52\" data-pid=\"52\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p53\" data-pid=\"53\" class=\"sc\">El faro portuario de Sydney es\u00a0una r\u00e9plica del que dise\u00f1\u00f3 Francis\u00a0Greenway, un ex\u00a0recluso<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p54\" data-pid=\"54\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p55\" data-pid=\"55\" class=\"sc\">La isla Norfolk tiene un\u00a0litoral inaccesible<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p56\" data-pid=\"56\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p57\" data-pid=\"57\" class=\"sc\">Antiguos barracones militares de la isla Norfolk<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p58\" data-pid=\"58\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La infame deportaci\u00f3n de reclusos a Australia DE NUESTRO CORRESPONSAL EN AUSTRALIA John Hill: condenado a siete a\u00f1os de destierro en Australia por hurtar un pa\u00f1uelo de lino de 6\u00a0peniques. Elizabeth Bason: sentenciada a la horca por robar seis metros y medio de percal. Le conmutaron la pena a siete a\u00f1os de destierro. 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