{"id":26885,"date":"2016-05-19T16:54:34","date_gmt":"2016-05-19T21:54:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/huya-de-la-trampa-del-juego\/"},"modified":"2016-05-19T16:54:34","modified_gmt":"2016-05-19T21:54:34","slug":"huya-de-la-trampa-del-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/huya-de-la-trampa-del-juego\/","title":{"rendered":"Huya de la trampa del juego"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Huya de la trampa del juego<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">\u201cLos juegos de azar no\u00a0afectaron mi salud f\u00edsica, y siempre control\u00e9 cu\u00e1nto me gastaba. Pero admito que cada vez que jugaba a la loter\u00eda, eleg\u00eda los que yo cre\u00eda que eran mis n\u00fameros de la suerte.\u201d\u2014Linda.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">INFINIDAD de jugadores conf\u00edan en sus n\u00fameros de la suerte o en amuletos. Tal vez opinen que no\u00a0toman muy en serio las supersticiones, pero siguen con ellas de todos modos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Incluso hay quienes piden a Dios que les ayude a ganar. No\u00a0obstante, la Biblia indica que Dios condena a quienes afirman adorarlo, pero que \u201carreglan una mesa para el dios de la Buena Suerte\u201d (Isa\u00edas\u00a065:11). En\u00a0efecto, Dios aborrece las pr\u00e1cticas que promueven las creencias supersticiosas en la suerte. Y\u00a0de por s\u00ed los juegos de azar fomentan una confianza ciega en la llamada diosa Fortuna.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">El juego tambi\u00e9n aviva con descaro el amor al dinero. En\u00a0la sociedad actual cada vez menos religiosa, el dinero se ha convertido en una especie de dios, y el juego, en una forma popular de rendirle culto. Las nuevas catedrales son los grandiosos casinos, y el nuevo credo es que la avaricia es buena. Las encuestas revelan que la gran mayor\u00eda de los clientes de los casinos no\u00a0solo acuden por la diversi\u00f3n o el ambiente, sino con la intenci\u00f3n de ganar \u201cuna enorme suma de dinero\u201d. Las Santas Escrituras advierten, no\u00a0obstante, que \u201cel amor al dinero es ra\u00edz de toda suerte de cosas perjudiciales, y, procurando realizar este amor, algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores\u201d (1\u00a0Timoteo 6:10).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">En 1\u00a0Corintios 6:9,\u00a010 se dice sin ambages: \u201cNo se extrav\u00eden.\u00a0[&#8230;] Ni\u00a0id\u00f3latras\u00a0[&#8230;] ni\u00a0personas dominadas por la avidez\u00a0[&#8230;] heredar\u00e1n el reino de Dios\u201d. La\u00a0avaricia no\u00a0solo es un debilitante mal social, sino una enfermedad espiritual mort\u00edfera; pero, eso s\u00ed, una enfermedad curable.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"ss\"><strong>Obtuvieron fortaleza para cambiar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">\u201cTrat\u00e9 de dejar el juego muchas veces \u2014recuerda Kazushige, mencionado en el primer art\u00edculo\u2014. Me di cuenta de que el vicio de apostar a los caballos con mis amigos estaba destrozando a mi familia. Siempre perd\u00eda lo que ganaba. Incluso me jugu\u00e9 el dinero que mi esposa hab\u00eda ahorrado para el nacimiento de nuestro segundo hijo, y acab\u00e9 usando fondos de la empresa en la que trabajaba. Perd\u00ed la autoestima por completo. Mi esposa lloraba y me rogaba que dejara el juego, pero yo sencillamente no\u00a0pod\u00eda parar.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">M\u00e1s adelante, Kazushige comenz\u00f3 a estudiar la Biblia con los testigos de Jehov\u00e1. \u00c9l\u00a0dice: \u201cCuanto m\u00e1s le\u00eda las Escrituras, m\u00e1s me convenc\u00eda de que existe un Dios y de que me beneficiar\u00eda obedecerle. Decid\u00ed que, con la ayuda de Dios, no\u00a0volver\u00eda a apostar. Para mi asombro, no\u00a0solo he dejado el juego, sino que, adem\u00e1s, he aprendido a odiarlo. Siento pesar cuando recuerdo la angustia que sufri\u00f3 mi familia por culpa de este vicio. Le agradezco a Jehov\u00e1 Dios que me haya dado la ayuda necesaria para vencer la adicci\u00f3n al juego y llevar una vida satisfaciente\u201d (Hebreos 4:12).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">John, tambi\u00e9n mencionado en el primer art\u00edculo, igualmente empez\u00f3 a estudiar la Biblia. \u00c9l recuerda: \u201cEl estudio b\u00edblico contribuy\u00f3 a que reconsiderara mis circunstancias. Por primera vez fui consciente del da\u00f1o que la adicci\u00f3n causaba a mi familia y del que me hac\u00eda a m\u00ed mismo. Llegu\u00e9 a comprender que el juego genera ego\u00edsmo y avaricia en las personas, actitudes que Jehov\u00e1 odia. Conforme avanzaba en el estudio, el amor a Dios me dio la fortaleza para librarme de la adicci\u00f3n. Yo empec\u00e9 a jugar porque so\u00f1aba con una vida mejor. Ahora que he dejado el juego y sirvo a Jehov\u00e1 con alegr\u00eda, mi sue\u00f1o se ha hecho realidad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">La esposa de John, Linda, tambi\u00e9n decidi\u00f3 dejar el juego. \u201cNo fue f\u00e1cil \u2014dice\u2014. Pero despu\u00e9s que mi marido y yo iniciamos un estudio b\u00edblico con los testigos de Jehov\u00e1, comenc\u00e9 a centrarme en las cosas m\u00e1s importantes de la vida. Aprend\u00ed no\u00a0solo a amar lo que Dios ama, sino tambi\u00e9n a odiar lo que \u00e9l odia, incluido todo tipo de avaricia. Aparte de disfrutar de una vida con m\u00e1s sentido, tengo m\u00e1s dinero en el bolsillo.\u201d (Salmo 97:10.)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Si el lector cultiva una relaci\u00f3n con Jehov\u00e1 Dios, tambi\u00e9n podr\u00e1 hallar la fuerza y la sabidur\u00eda necesarias para huir de la trampa de los juegos de azar. Al\u00a0hacerlo, mejorar\u00e1n su econom\u00eda y su salud emocional y espiritual. Tendr\u00e1 el placer de comprobar por s\u00ed mismo la veracidad de las palabras de Proverbios 10:22: \u201cLa bendici\u00f3n de Jehov\u00e1&#8230; eso es lo que enriquece, y \u00e9l no\u00a0a\u00f1ade dolor con ella\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"se\"><strong>[Comentario de la p\u00e1gina 11]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sc\">La avaricia no\u00a0solo es un debilitante mal social, sino una enfermedad espiritual mort\u00edfera<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones y recuadro de la p\u00e1gina 9]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sc\"><strong>El juego y lo sobrenatural<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sc\">  En un informe enviado a la Comisi\u00f3n Nacional sobre el Impacto del Juego, unos investigadores de la Universidad Duke se\u00f1alaron que existe una conexi\u00f3n entre el estilo de los anuncios del juego y la creencia en lo sobrenatural. El\u00a0informe declara: \u201cGran parte de la propaganda [de las loter\u00edas] es descaradamente materialista\u00a0[&#8230;]. Pero no\u00a0es el materialismo del trabajo arduo y la perseverancia, sino el de genios y l\u00e1mparas maravillosas, fundado en esperanzas, sue\u00f1os y supersticiones. Y\u00a0todo administrador de loter\u00edas sabe que muchos de sus mejores clientes juegan bas\u00e1ndose en supersticiones personales, cartas astrales, supuestos videntes y los venerados \u2018libros de interpretaci\u00f3n de sue\u00f1os\u2019 que asignan n\u00fameros a los nombres, fechas y sue\u00f1os. En\u00a0vez de hacer hincapi\u00e9 en que todos los n\u00fameros tienen la misma probabilidad de salir elegidos y en que optar por los m\u00e1s populares reducir\u00e1 los anhelados beneficios en las apuestas mutuas, las administraciones de loter\u00eda han preferido animar a los jugadores a que escojan sus n\u00fameros favoritos y se aferren a ellos\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 10]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\">\u201cEl amor a Dios me dio la fortaleza para librarme de la adicci\u00f3n.\u201d\u2014John<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">\u201cAparte de disfrutar de una vida con\u00a0m\u00e1s\u00a0sentido, tengo m\u00e1s dinero en el\u00a0bolsillo.\u201d\u2014Linda<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 10]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\">\u201cPara mi asombro, no\u00a0solo he dejado el juego, sino\u00a0que, adem\u00e1s, he aprendido a\u00a0odiarlo.\u201d\u2014Kazushige<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Huya de la trampa del juego \u201cLos juegos de azar no\u00a0afectaron mi salud f\u00edsica, y siempre control\u00e9 cu\u00e1nto me gastaba. Pero admito que cada vez que jugaba a la loter\u00eda, eleg\u00eda los que yo cre\u00eda que eran mis n\u00fameros de la suerte.\u201d\u2014Linda. INFINIDAD de jugadores conf\u00edan en sus n\u00fameros de la suerte o en amuletos. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/huya-de-la-trampa-del-juego\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHuya de la trampa del juego\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26885","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26885","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26885"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26885\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}