{"id":2689,"date":"2015-12-01T00:52:38","date_gmt":"2015-12-01T05:52:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vida-muerte-y-resurreccion-parte-iii\/"},"modified":"2015-12-01T00:52:38","modified_gmt":"2015-12-01T05:52:38","slug":"vida-muerte-y-resurreccion-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vida-muerte-y-resurreccion-parte-iii\/","title":{"rendered":"Vida, muerte y resurrecci\u00f3n, Parte III"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Leonardo R. Hussey<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Todo verdadero ministerio espiritual lleva impl\u00edcito un componente vital que es el de la resurrecci\u00f3n&#8230; El autor concluye este serie con la \u00faltima parte del encuentro entre el profeta Eliseo y la mujer de Sunem. Aqu\u00ed el autor nos hace reflexionar no s\u00f3lo acerca de la fe que ten\u00eda esta mujer, sino tambi\u00e9n acerca de la fe y sumisi\u00f3n del profeta a la voluntad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify><B>Un nuevo soplo de vida: Tercer art\u00edculo de la serie<\/B><B>2 Reyes 4.14\u009637<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Eliseo en un ministerio de resurrecci\u00f3n<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Todo verdadero ministerio espiritual lleva impl\u00edcito un componente vital que es el de la resurrecci\u00f3n. Si el ministerio espiritual no est\u00e1 acompa\u00f1ado con una proclama y una experiencia de resurrecci\u00f3n, poco valor tendr\u00e1. Si no hay un mensaje de victoria sobre la muerte, in\u00fatil ser\u00e1 la doctrina, no importa cu\u00e1n bien se la decore. \u00abSi los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucit\u00f3, vuestra fe es vana, a\u00fan est\u00e1is en vuestros pecados\u00bb (1 Co 15.16,17) y \u00absi en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los m\u00e1s dignos de conmiseraci\u00f3n de todos los hombres\u00bb (1 Co 15.19).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En este pasaje de 2 Reyes tenemos dos aspectos del ministerio ante la muerte y los consideraremos en forma separada. Primero:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El fracaso de Giezi<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En los vers\u00edculos 29\u009631 se relata la actuaci\u00f3n de Giezi quien fue enviado por el profeta para que coloque su b\u00e1culo sobre el rostro del ni\u00f1o. Las instrucciones de Eliseo fueron muy estrictas y urgentes: \u00abSi alguno te encontrare, no lo saludes, y si alguno te saludare, no le respondas\u00bb (v. 29). Los saludos de los orientales, aun hasta el d\u00eda de hoy, son muy extensos y pod\u00edan distraer por un largo rato al siervo que ten\u00eda una comisi\u00f3n tan urgente. Cuando nuestro Se\u00f1or envi\u00f3 a los setenta disc\u00edpulos en misi\u00f3n precursora (Lc 10.1) y para anunciar que \u00abse ha acercado a vosotros el reino de Dios\u00bb (Lc 10.9) tambi\u00e9n les dijo: \u00abA nadie salud\u00e9is por el camino\u00bb (Lc 10.4). Ni Eliseo ni nuestro Se\u00f1or quer\u00edan insinuar de manera alguna que sus disc\u00edpulos deb\u00edan negar el saludo a los conocidos. El claro prop\u00f3sito de ambos era el de recalcar la urgencia de su misi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando Giezi lleg\u00f3 a la habitaci\u00f3n del profeta, donde estaba el cuerpo inerte del ni\u00f1o, coloc\u00f3 el b\u00e1culo de Eliseo sobre su rostro, pero nada ocurri\u00f3. \u00bfQu\u00e9 lecci\u00f3n podemos extraer de este fracaso? Sin duda, nos plantea una advertencia acerca del peligro de tornarnos formales o aun profesionales en nuestro servicio al Se\u00f1or. Las varas y los b\u00e1culos de los hombres de Dios son impotentes en s\u00ed mismos y su energ\u00eda s\u00f3lo consiste en la virtud que les imparte la oraci\u00f3n de fe. Es f\u00e1cil actuar en el servicio a Dios sin antes orar adecuadamente, pero los resultados pronto nos delatar\u00e1n. Giezi quiso realizar su misi\u00f3n, sin oraci\u00f3n y sin preparaci\u00f3n previa. El servicio cristiano efectivo y fruct\u00edfero demanda que paguemos un precio. Requiere limpieza, diligencia, fe, preparaci\u00f3n y oraci\u00f3n perseverante, y al parecer Giezi no quiso pagar este precio. Pens\u00f3 que con el solo formalismo exterior del b\u00e1culo ser\u00eda suficiente; de esta forma, desconoci\u00f3 que \u00abla letra mata mas el esp\u00edritu vivifica\u00bb (2 Co 3.6). S\u00f3lo \u00abla ley del Esp\u00edritu de vida en Cristo Jes\u00fas\u00bb libra \u00abde la ley del pecado y de la muerte\u00bb (Ro 8.2).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Giezi hab\u00eda ido delante de ellos y hab\u00eda puesto el b\u00e1culo sobre el rostro del ni\u00f1o, pero no ten\u00eda voz ni sentido y as\u00ed regres\u00f3 para encontrarse con Eliseo y declararle: \u00abEl ni\u00f1o no despierta\u00bb (v. 31). Giezi, el creyente superficial, hab\u00eda demostrado ser impotente ante la muerte. Su experiencia fue similar a la de los siete hijos de Esceva, exorcistas ambulantes que cre\u00edan que por el solo hecho de pronunciar el nombre de Jes\u00fas har\u00edan prodigios. La respuesta que recibieron fue: \u00abA Jes\u00fas conozco, y s\u00e9 quien es Pablo, pero vosotros, \u00bfqui\u00e9nes sois?\u00bb (Hch 19.13\u009615). Es posible que el propio Eliseo se haya equivocado al pensar que pod\u00eda delegar en Giezi una misi\u00f3n tan crucial.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En segundo lugar, consideremos:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El triunfo de Eliseo<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En la acci\u00f3n que desarrolla Eliseo en esta situaci\u00f3n cr\u00edtica, descubrimos las condiciones para un \u00e9xito genuino en cualquier esfera de servicio para Dios. El hecho de que Eliseo consintiera acompa\u00f1ar a la madre sin duda le trajo a ella un sentido de alivio, y posiblemente haya fortalecido ese sentir de que algo sobrenatural pod\u00eda a\u00fan ocurrir. As\u00ed como la compa\u00f1\u00eda de Eliseo le infundi\u00f3 aliento a la sunamita, nosotros tambi\u00e9n podemos cobrar \u00e1nimo y fortaleza al abrazar por fe la promesa del Se\u00f1or: \u00abHe aqu\u00ed yo estoy con vosotros todos los d\u00edas\u00bb (Mt 28.20).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Lo primero que hace Eliseo al llegar es entrar en la habitaci\u00f3n, y cerrar la puerta para estar a solas (\u00abcerr\u00f3 la puerta tras ambos\u00bb; \u00abs\u00f3lo \u00e9l y el ni\u00f1o estaban adentro\u00bb; \u00abse puso a orar al Se\u00f1or\u00bb, v. 33 DHH). La muerte y las mismas puertas del infierno deb\u00edan ahora prepararse para la batalla, pues uno mayor que Giezi estaba all\u00ed y no s\u00f3lo una vara seca o un b\u00e1culo fr\u00edo. Aqu\u00ed estaba un hombre de fe en el Todopoderoso, un hombre que sab\u00eda que la oraci\u00f3n de fe puede mover monta\u00f1as.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abT\u00fa, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que est\u00e1 en secreto\u00bb (Mt 6.6). Para poder ministrar vida a aquellos que est\u00e1n muertos en delitos y pecados, tenemos que disponer de tiempo para estar en verdadero contacto espiritual con Dios. \u00bfEstamos orando regularmente para que nuestros hijos tengan vida en Cristo Jes\u00fas? Una de las marcas que m\u00e1s distinguen al hombre de Dios es su vida de oraci\u00f3n. Eliseo no os\u00f3 tomar acci\u00f3n alguna sin antes exponer su problema e implorar la respuesta divina por medio de la oraci\u00f3n (\u00abSe puso a orar al Se\u00f1or\u00bb, 2 Re 4.33).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En segundo lugar, observamos que Eliseo tuvo contacto personal con la necesidad. El vers\u00edculo 34 nos describe este contacto \u00edntimo: \u00abSu boca sobre la boca de \u00e9l, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobe las manos suyas\u00bb. El hombre de Dios debe aprender a identificarse con la necesidad de su pr\u00f3jimo, a ver sus problemas desde su punto de vista. Debe comprender su forma de hablar, e introducirse en su ser para entender cu\u00e1les son sus intereses y verdaderos dilemas. El evangelio nos describe un v\u00edvido cuadro de esta verdad cuando relata c\u00f3mo un leproso se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le dijo: \u00abSe\u00f1or, si quieres puedes limpiarme. Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y le toc\u00f3\u00bb (Mt 8.2,3). Esta verdad se nos presenta en su m\u00e1xima dimensi\u00f3n cuando el ap\u00f3stol Pablo escribe a los corintios y les dice: \u00abAl que no conoci\u00f3 pecado, por nosotros lo hizo pecado&#8230;\u00bb (2 Co 5.21). No s\u00f3lo toc\u00f3 la piel del leproso; no s\u00f3lo gust\u00f3 la muerte por todos nosotros, sino que fue hecho pecado por nosotros. \u00a1Inmensurable verdad que el mortal jam\u00e1s podr\u00e1 sondear!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otra ense\u00f1anza que extraemos de este pasaje es que la lucha de Eliseo con la muerte no fue instant\u00e1nea ni f\u00e1cil, sino que demand\u00f3 un intenso deseo y esfuerzo de su parte. Contrariamente a los milagros de resurrecci\u00f3n que realiz\u00f3 nuestro Se\u00f1or por el solo ejercicio de su palabra, Eliseo, por ser mortal, tuvo que esforzarse. \u00abLuego se subi\u00f3 a la cama y se acost\u00f3 sobre el ni\u00f1o, colocando su boca, sus ojos y sus manos contra los del ni\u00f1o y estrechando su cuerpo contra el suyo. El cuerpo del ni\u00f1o empez\u00f3 a entrar en calor. Eliseo se levant\u00f3, entonces, y anduvo de un lado a otro por la habitaci\u00f3n; luego se subi\u00f3 otra vez a la cama y volvi\u00f3 a estrechar su cuerpo contra el del ni\u00f1o\u00bb (vs. 34,35 DHH). Toda esta descripci\u00f3n nos habla de un proceso que demand\u00f3 determinaci\u00f3n y perseverancia por parte del profeta. Este esfuerzo exhal\u00f3 el deseo de su alma en fe y oraci\u00f3n, hasta que la fe prevaleci\u00f3 y los portones del imperio de la muerte se abrieron y soltaron su presa. \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu aguij\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde, oh sepulcro, tu victoria? &#8230;gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por el Se\u00f1or nuestro Jesucristo\u00bb (1 Co 15.55,57).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las se\u00f1ales de vida se manifiestan. \u00abEl cuerpo del ni\u00f1o empez\u00f3 a entrar en calor&#8230; de pronto el muchacho estornud\u00f3 siete veces\u00bb (DHH). \u00a1El estornudo es una muy buena evidencia de vida! Los muertos no estornudan pero \u00bfno hubiera sido suficiente con dos o tres estornudos? El n\u00famero siete en la Biblia nos habla de totalidad, de algo completo, y lo que Dios estaba realizando era una obra completa, nada menos que de resurrecci\u00f3n. \u00abY abri\u00f3 sus ojos\u00bb. El calor del cuerpo indica la reanudaci\u00f3n de la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea; los estornudos, la reanudaci\u00f3n de la funci\u00f3n pulmonar; los ojos abiertos, la restauraci\u00f3n de la visi\u00f3n. Ante esta triple evidencia de vida, Eliseo llama a Giezi y le pide que llame a la madre. \u00a1Qu\u00e9 momento de suspenso para la sunamita, cuando oye que Eliseo la llama! Con su propia respiraci\u00f3n casi detenida por el gozo, con una l\u00f3gica aceleraci\u00f3n de los latidos de su coraz\u00f3n, pensando que sus esperanzas se estaban por cumplir, corre hacia la alcoba del profeta. Eliseo la recibe, posiblemente con el ni\u00f1o tomado de su mano, con salud y frescura de vida, y le dice: \u00abToma tu hijo\u00bb. Aqu\u00ed volvemos a tomar conciencia del calibre espiritual de la sunamita. Antes de abrazar a su hijo como ser\u00eda l\u00f3gico esperar, entr\u00f3 en la alcoba, se ech\u00f3 a los pies del profeta, y se inclin\u00f3 a tierra, en expresi\u00f3n de profunda gratitud. \u00abY despu\u00e9s tom\u00f3 a su hijo y sali\u00f3\u00bb. No se apresur\u00f3 a aprisionar en sus brazos al don de Dios que le hab\u00eda sido devuelto, sin antes postrarse a sus pies en adoraci\u00f3n y gratitud. As\u00ed concluye este singular y conmovedor relato. Sin embargo, bien podemos con un leg\u00edtimo ejercicio de la imaginaci\u00f3n, observar a la sunamita cuando entra a su alcoba con su precioso hijo resucitado, prenda renovada del favor divino. Por \u00faltimo, junto a su esposo, postrados a los pies del Se\u00f1or, reiteran la rendici\u00f3n de sus corazones al Dios de su salvaci\u00f3n y le dedican a su hijo como posesi\u00f3n eterna.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No se nos dice nada m\u00e1s de Eliseo en esta oportunidad. Habiendo cumplido con el ministerio de vida, desaparece de la escena pues deb\u00eda cumplir con otras demandas. Pero no podemos dejar de pensar en el gozo que invadi\u00f3 su ser al verse utilizado por Dios en el m\u00e1s grande de todos los milagros. Nada produce mayor gozo en el servicio cristiano que ministrar vida. Una vida en el esp\u00edritu a personas que est\u00e1n muertas a la realidad de Dios, a la vida espiritual, y a la esperanza de una eternidad de gozo sublime y excelso con el Se\u00f1or.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Su relaci\u00f3n estrecha con esta familia continu\u00f3 y en una fecha posterior Eliseo los aconseja a que emigren a otro pa\u00eds, porque Jehov\u00e1 hab\u00eda \u00abllamado el hambre\u00bb, que vendr\u00eda sobre la tierra por siete a\u00f1os. Como vidente, el hombre de Dios anticipa el peligro que se cierne sobre los piadosos y les procura protecci\u00f3n y provisi\u00f3n. La mujer acept\u00f3 el consejo de Eliseo y se fue con su familia a la tierra de los filisteos al sudoeste de Judea y permanecieron all\u00ed hasta que la \u00e9poca de escasez terminara (8.1\u00963).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Consulte los otros art\u00edculos de esta serie:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPromesa de vida (primera parte)<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDuelo al mediod\u00eda (segunda parte)<\/LI><\/UL><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado y adaptado del libro El profeta Eliseo, Leonardo Hussey, Desarrollo Cristiano Internacional, 2002. Para obtener m\u00e1s informaci\u00f3n acerca de este libro haga click AQU\u00cd<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Leonardo R. 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