{"id":2692,"date":"2015-12-01T00:52:44","date_gmt":"2015-12-01T05:52:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-error-mas-comun-evitelo\/"},"modified":"2015-12-01T00:52:44","modified_gmt":"2015-12-01T05:52:44","slug":"el-error-mas-comun-evitelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-error-mas-comun-evitelo\/","title":{"rendered":"El error m\u00e1s com\u00fan&#8230; \u00a1Ev\u00edtelo!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Dr. James Dobson<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El error m\u00e1s com\u00fan, y tal vez el m\u00e1s costoso en la disciplina, es el uso inapropiado de la ira para ejercer el control sobre los ni\u00f1os. No existe un m\u00e9todo m\u00e1s ineficaz para controlar a un ser humano de cualquier edad que el uso de la irritaci\u00f3n y de la ira. No obstante, a ninguna otra cosa recurren m\u00e1s los padres para asegurarse el control de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>El error m\u00e1s com\u00fan \u0097y tal vez el m\u00e1s costoso\u0097 en la disciplina infantil es el uso inapropiado de la ira para ejercer el control sobre los ni\u00f1os. No existe un m\u00e9todo m\u00e1s ineficaz para controlar a un ser humano de cualquier edad que el uso de la irritaci\u00f3n y de la ira. No obstante, a ninguna otra cosa recurren m\u00e1s los padres para asegurarse el control de la situaci\u00f3n. Un maestro dec\u00eda: \u00abSoy un educador profesional, pero odio la tarea diaria de dictar clases. Mis alumnos son ingobernables y debo gastar la mayor parte del tiempo tratando de controlar la disciplina\u00bb. \u00a1Cu\u00e1n profundamente frustrado y amargado debe sentirse por esta diaria rutina que tiene que seguir a\u00f1o tras a\u00f1o! \u00a1Cr\u00e9ame: esa modalidad es agotadora \u0085y adem\u00e1s, no resulta!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Consid\u00e9rese a s\u00ed mismo. Sup\u00f3ngase que vuelve a casa del trabajo una tarde, manejando su propio autom\u00f3vil y que excede el l\u00edmite de velocidad. Parado en la esquina est\u00e1 un polic\u00eda de civil que tambi\u00e9n ya sali\u00f3 de su trabajo y espera el autob\u00fas. No tiene auto patrullero ni motocicleta. No est\u00e1 uniformado; no porta armas. Tampoco puede expedirle una multa, porque ha dejado todo en la estaci\u00f3n de polic\u00eda. Entonces, como lo ve a usted cometer una infracci\u00f3n, no puede hacer m\u00e1s que gritarle insultos a todo aquel que pasa demasiado r\u00e1pido. \u00bfUsted reducir\u00eda la velocidad simplemente porque \u00e9l levanta el pu\u00f1o en se\u00f1al de protesta? \u00a1Por supuesto que no! Cuanto m\u00e1s, lo saludar\u00e1 y seguir\u00e1 de largo. Lo \u00fanico que conseguir\u00e1 \u00e9l con su ira es parecer un loco digno de risa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por el contrario, nada tiene tanta influencia sobre la manera de conducir que el ver de pronto un auto blanco con las puertas negras que nos sigue con diecinueve luces rojas dando vueltas y estridente sirena. Cuando el auto se detiene, un digno y cort\u00e9s patrullero se aproxima a nuestra ventana. Mide 1,95 metros de alto, tiene voz de trueno y lleva dos pistolas. \u00abSe\u00f1or \u0097nos dice firme, sin perder la cortes\u00eda\u0097 nuestro radar nos indica que usted est\u00e1 conduciendo a 160 km. por hora en esta zona, donde la m\u00e1xima es de 80. \u00bfMe permite su licencia de conducir, por favor?\u00bb \u00c9l abre su libreta de notas y se dirige hacia usted. No ha revelado ninguna hostilidad ni expresado ninguna cr\u00edtica, pero usted se queda de una pieza. Tiembla nerviosamente mientras busca el peque\u00f1o documento, s\u00ed, ese de la horrible foto en que parece otra persona. \u00bfPor qu\u00e9 sus manos est\u00e1n h\u00famedas y la boca seca? \u00bfPor qu\u00e9 su coraz\u00f3n est\u00e1 caminando m\u00e1s r\u00e1pido de lo normal? Porque el curso que van tomando los acontecimientos es imprevisible.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPOR QU\u00c9 LA IRA NO FUNCIONA?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Lo que tiene verdadera y genuina influencia en la conducta es la acci\u00f3n disciplinaria, no la ira. Estoy convencido de que la ira de los adultos produce en los ni\u00f1os un cierto sentimiento de irrespeto que es destructivo. Ellos perciben que nuestra frustraci\u00f3n est\u00e1 causada por nuestra propia incapacidad para controlar la situaci\u00f3n. Ante ellos representamos la justicia, hasta el momento en que nos ponemos a llorar, movemos las manos agitando el aire y empezamos a proferir insultos y amenazas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>No estoy recomendando que los padres y maestros oculten sus leg\u00edtimas emociones a los ni\u00f1os. Tampoco sugiero que act\u00faen como robots insensibles que reprimen todos sus sentimientos. Hay momentos, especialmente cuando nuestros hijos son tan altaneros o desobedientes, que irritarnos es completamente apropiado. De hecho, esto debe ser expresado o apareceremos como ausentes irreales. Mi \u00e9nfasis apunta simplemente al hecho de que la ira a menudo se transforma en una herramienta usada conscientemente con el prop\u00f3sito de influir en la conducta. Pero la ira es inefectiva y deteriora las relaciones entre las generaciones.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>LA HISTORIA DE ENRIQUE<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Enrique est\u00e1 en segundo grado y llega a la casa como un torbellino de actividad. Ha estado movi\u00e9ndose y molestando desde que se levant\u00f3 a la ma\u00f1ana. Incre\u00edblemente, todav\u00eda parece poseer buen exceso de energ\u00eda para gastar. Su madre, la se\u00f1ora Mart\u00ednez, no est\u00e1 en las mismas condiciones. Ha estado de pie desde el momento en que se levant\u00f3 a las 6:30 de la ma\u00f1ana. Prepar\u00f3 el desayuno para la familia, lav\u00f3 los platos, despidi\u00f3 a su marido que se iba al trabajo, envi\u00f3 a Enrique a la escuela y luego se enfrent\u00f3 con un arduo d\u00eda de trabajo, mientras trataba de evitar que sus otros dos peque\u00f1os se maten entre s\u00ed. En el momento en que Enrique vuelve de la escuela, ella lleva ocho horas de trabajar sin descanso. Los ni\u00f1os no descansan. As\u00ed que, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00edan hacerlo las madres?<\/P><br \/>\n<P align=justify>A pesar del cansancio de la mujer, sabe que el d\u00eda a\u00fan no ha terminado. Todav\u00eda le restan, por lo menos, seis horas de trabajo, lo que incluye ir al almac\u00e9n, preparar la cena, lavar los platos, ba\u00f1ar a los dos m\u00e1s peque\u00f1os, ponerles los pa\u00f1ales, acostarlos; ayudar a Enrique con sus tareas escolares; orar con \u00e9l; lavarle los dientes; leerle un cuento; darle las buenas noches y traerle por lo menos cuatro vasos de agua en los \u00faltimos cincuenta minutos de la noche. Con s\u00f3lo pensar en el agotador trabajo de la se\u00f1ora de Mart\u00ednez, yo ya comienzo a deprimirme.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Enrique no usa de tanta \u00abempat\u00eda\u00bb con ella, y llega de la escuela con \u00e1nimo belicoso. No encuentra nada interesante que hacer; as\u00ed que se dedica a irritar a su madre. Atormenta a uno de los chiquillos hasta que lo hace llorar, le tira la cola al gato, y derrama el agua del perro. La madre le rega\u00f1a, pero Enrique hace como si no oyera. Se va al caj\u00f3n de los juguetes y empieza a sacar juguetes, cajas de pl\u00e1stico y camioncitos. Ahora la se\u00f1ora de Mart\u00ednez sabe que alguien tendr\u00e1 que ir a limpiar todo el desparramo y tiene una vaga noci\u00f3n acerca de qui\u00e9n ser\u00e1 la encargada de tal labor. Su voz se deja o\u00edr nuevamente. El pulso de la mam\u00e1 comienza a acelerarse a esta altura de los acontecimientos, y empieza a sentir una peque\u00f1a jaqueca. Finalmente, el d\u00eda termina con la \u00faltima responsabilidad, mandar a dormir a Enrique.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero Enrique no desea irse a dormir, y sabe que a su cansada madre le costar\u00e1 por lo menos media hora antes de poder meterlo en la cama. Enrique no hace nada que vaya contra sus deseos, a menos que su madre tenga mucha ira y lo zurre. Comienza el proceso de incubaci\u00f3n de la se\u00f1ora Mart\u00ednez ante la reticencia de su hijito para ba\u00f1arse y prepararse para ir a la cama.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Enrique, de ocho a\u00f1os, est\u00e1 tirado en el suelo jugando con sus juguetes. Su mam\u00e1 lo ve, mira el reloj y le dice: \u00abEnrique, ya son casi las nueve de la noche (exagerando treinta minutos); guarda los juguetes y ven para ba\u00f1arte\u00bb. Ahora Enrique y su mam\u00e1 saben que ella no lo ba\u00f1ar\u00e1 inmediatamente. Simplemente, se lo dice para que vaya pensando en que lo ba\u00f1ar\u00e1 dentro de un rato. Se habr\u00eda ca\u00eddo muerta si \u00e9l hubiese respondido inmediatamente a su orden. Luego de unos diez minutos la madre le dice de nuevo: \u00abEnrique, se est\u00e1 haciendo tarde y ma\u00f1ana tienes que levantarte temprano; guarda los juguetes y ve a meterte en la ba\u00f1era\u00bb. Ella sabe que todav\u00eda no le obedecer\u00e1. Su mensaje real es: \u00abSe est\u00e1 acercando el momento, hijo\u00bb. Enrique da vueltas y mete uno o dos juguetes en la caja para demostrar que ha o\u00eddo. Luego se sienta para seguir jugando unos minutos m\u00e1s. Pasan seis minutos, y nuevamente se oye la voz de la madre, esta vez con m\u00e1s fuerza y un dejo de amenaza: \u00abEsc\u00facheme, jovencito, le he dicho que se mueva y hablo en serio\u00bb. Para Enrique esto significa que debe guardar los juguetes y dirigirse al ba\u00f1o. Si su madre lo persigue r\u00e1pidamente, entonces debe cumplir el mandato a toda prisa. Sin embargo, la mente de la madre se distrae un poco antes de que ella cumpla la \u00faltima etapa del ritual. Enrique tiene unos minutos suplementarios para seguir jugando.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ya vemos: Enrique y su mam\u00e1 est\u00e1n entrelazados en un juego de un solo acto. Ambos conocen las reglas de tal juego y el papel que desempe\u00f1a el otro. La escena entera est\u00e1 programada y preparada como una tarjeta de computadora. Siempre y cuando la madre desea que Enrique haga algo que no le gusta, ella va progresando a trav\u00e9s de diversas etapas de voz airada comenzando con calma y terminando en tono amenazante. Enrique no tiene que moverse hasta que el tono alcanza el punto de la ira. \u00a1Qu\u00e9 juego tan tonto! Hasta que la mam\u00e1 se hace obedecer por el tono amenazante ha estado malgastando todo el tiempo. Su relaci\u00f3n con el chico est\u00e1 contaminada, y esto hace que ella termine cada d\u00eda con un tremendo dolor de cabeza. Ella no logra obediencia al instante. Tiene que invertir veinte minutos hasta llegar la l\u00edmite de la ira.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es mejor usar la acci\u00f3n para obtener acci\u00f3n. Hay cientos de herramientas que podr\u00edan coadyuvar a una respuesta esperada. Algunas de ellas envuelven dolor para el chico, mientras que otras le ofrecen un premio. El peque\u00f1o dolor puede proveer excelente motivaci\u00f3n para que el ni\u00f1o cuando llega en el momento adecuado. Podemos ver que los padres podr\u00edan tener algunas maneras de hacer que sus hijos deseen cooperar, m\u00e1s que simplemente obedecerles porque les dicen que deben hacerlo. Para aquellos a quienes no se les ocurre un m\u00e9todo, yo les sugiero este: Hay un m\u00fasculo ubicado en la base del cuello. Los libros de anatom\u00eda le llaman el \u00abm\u00fasculo trapezoide\u00bb. Y cuando uno lo aprieta con fuerza env\u00eda el siguiente mensaje: \u00abEsto duele, hay que evitarlo a toda costa\u00bb. El dolor es muy pasajero y no causa ning\u00fan da\u00f1o. Cuando el caballerito ignora las \u00f3rdenes de mam\u00e1, tal vez le convendr\u00eda saber que ella puede recurrir a esta salida tan pr\u00e1ctica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Volvamos a la escena de la mam\u00e1 queriendo castigar a Enrique. Ella deber\u00eda haberle dicho que ten\u00eda quince minutos para poner la alarma del reloj, para que sonara pasado ese lapso. Nadie, ni un chico, ni un adulto gusta de interrumpir repentinamente lo que est\u00e1 haciendo. Cuando llegara el tiempo mam\u00e1 deber\u00eda haberle dicho tranquilamente que se fuera a ba\u00f1ar. Si no se mov\u00eda inmediatamente, ella podr\u00eda haber recurrido al m\u00fasculo que duele cuando lo aprietan. Y si Enrique sabe que este procedimiento se repetir\u00e1 invariablemente, se mover\u00e1 antes de recibir las consecuencias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Existen algunas personas entre mis lectores que piensan que la deliberada y premeditada aplicaci\u00f3n del dolor a un ni\u00f1o expresa falta de amor. Les pido a estos esc\u00e9pticos que me escuchen: Consideremos las alternativas. Por una parte hay un constante sermoneo y roce entre los padres y el ni\u00f1o. Cuando el ni\u00f1o descubre que detr\u00e1s de los millones de palabras que escucha no hay sino amenazas, deja de o\u00edrlas. El \u00fanico mensaje que entiende es cuando se alcanza cierto grado de emoci\u00f3n, lo cual significa insultos y alaridos a la vista. Se empuja al ni\u00f1o en la direcci\u00f3n opuesta perturbando los nervios de la mam\u00e1 y forzando la relaci\u00f3n padre-hijo. Pero la limitaci\u00f3n m\u00e1s importante del uso de estas reprimendas verbales es que al final se recurre al castigo f\u00edsico de todas maneras. As\u00ed que en vez de ser una disciplina administrada con calma y de una forma juiciosa la madre se siente enervada y frustrada, y castiga rudamente a su inquieto hijo. No existe raz\u00f3n para que ocurra tal tipo de enfrentamiento. La situaci\u00f3n podr\u00eda haber culminado de una manera bien distinta si la actitud paterna hubiese sido de una serena confianza en s\u00ed misma. Habl\u00e1ndole suavemente, casi con cortes\u00eda, la mam\u00e1 le dice a Enrique: \u00abSabes lo que pasa cuando no me obedeces. No veo ninguna raz\u00f3n por la cual yo tenga que hacerte sufrir en esta noche para lograr tu cooperaci\u00f3n. Pero, si insistes, te aplicar\u00e9 el jueguecito. Cuando suene el reloj me har\u00e1 saber cu\u00e1l es tu decisi\u00f3n\u00bb. El chico tiene que hacer una elecci\u00f3n, y ya se le ha dicho claramente lo que su madre espera de \u00e9l. No necesita gritarle. No necesita amenazarlo con quitarle la vida. No precisa trastornarse. Simplemente, ha dado una orden. Por supuesto, mam\u00e1 tendr\u00e1 que demostrar una o dos veces que aplicar\u00e1 el asunto si es necesario. Y a trav\u00e9s de los meses el ni\u00f1o constatar\u00e1 si ella se mantiene en el tim\u00f3n de gobierno. No existe la m\u00e1s m\u00ednima duda en mi mente acerca de cu\u00e1l de estas dos actitudes es la menos dolorosa y la menos hostil entre padres e hijos.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>DIAGRAMA DE LA IRRITACI\u00d3N<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Una comprensi\u00f3n de la interacci\u00f3n que se dio entre Enrique y su mam\u00e1 puede ser muy \u00fatil para aquellos padres que se han convertido en \u00abgritones\u00bb y no saben por qu\u00e9. Echemos una mirada al proceso de esa tarde.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>PROGRESI\u00d3N DEL ENFADO A LA IRA<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<\/B>Estalla la paciencia al acostarse.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nNo se lava las manos y llega tarde a cenar.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nAtormenta a otro hermanito y revuelve los juguetes.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDerrama el agua del perro.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLlegada del colegio \u00a1Explosi\u00f3n!<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Notemos que Enrique salud\u00f3 a la mam\u00e1 frente a la puerta, lo que representa un punto de irritaci\u00f3n muy bajo. Desde ese instante, sin embargo, su emoci\u00f3n creci\u00f3 y fue intensific\u00e1ndose hasta el momento de la explosi\u00f3n final del d\u00eda. Por su \u00faltima exhibici\u00f3n de ira en el momento de acostarlo, la se\u00f1ora de Mart\u00ednez le demostr\u00f3 a Enrique que hab\u00eda estado advirti\u00e9ndole y que ahora estaba lista para entrar en acci\u00f3n. Como podemos ver, muchos padres, aun aquellos que son muy permisivos, tienen un l\u00edmite en la escala hasta el cual no castigar\u00e1n, pero, inevitablemente, luego de esa l\u00ednea vendr\u00e1 el castigo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>COMO EL NI\u00d1O MUESTRA QUE SABE<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El asunto sorprendente en cuanto a los chicos es que ellos saben exactamente d\u00f3nde se encuentra tal l\u00ednea trazada por sus padres. Nosotros los adultos les revelamos nuestras pautas de acci\u00f3n por lo menos en una docena de formas sutiles. El momento en que usamos sus nombres completos (\u00a1Pablo, Rafael, vete a la ba\u00f1era!), o el momento en que hablamos abruptamente (\u00a1Jovencito! \u00a1Te digo! \u00a1Debes comer!). Nuestra cara se pone roja, nos levantamos de la silla, y entonces el caballerito sabe que ha llegado el momento de obedecer.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los ni\u00f1os han identificado las circunstancias que preceden inmediatamente a la acci\u00f3n disciplinaria y presionar\u00e1n a los padres hasta llegar a tales l\u00edmites, pero rara vez ir\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 en forma deliberada. Una o dos veces, Enrique ignorar\u00e1 el proceso emocional de su mam\u00e1 s\u00f3lo para ver si ella tiene el coraje de cumplir lo que ha prometido. Cuando tal interrogante haya sido respondido, cumplir\u00e1 lo que tiene que hacer en el tiempo preciso para evitarse el castigo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>LA GRAN VERDAD SOBRE LA IRA<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>He dicho que la ira paterna a menudo le ofrece al ni\u00f1o se\u00f1ales de que se est\u00e1 llegando al l\u00edmite de la acci\u00f3n. Sin embargo, \u00e9l reacciona reticentemente s\u00f3lo cuando mam\u00e1 o pap\u00e1 \u00abse ponen malos\u00bb, indicando que est\u00e1n dispuestos a recurrir al castigo. Por otro lado, los padres observan que la obediencia del ni\u00f1o se da simult\u00e1neamente con su ira y erradamente concluyen pensando que es su explosi\u00f3n emocional lo que obliga al ni\u00f1o a someterse. Entonces, para controlarlo en el futuro, la ira ser\u00e1 algo necesario. Han entendido mal la situaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Volviendo al incidente de Enrique la madre le dijo seis o siete veces que fuera a ba\u00f1arse. S\u00f3lo cuando ella \u00ablevant\u00f3 presi\u00f3n\u00bb \u00e9l fue a la ducha, haci\u00e9ndole creer que su ira produc\u00eda la obediencia. \u00a1Ella est\u00e1 errada! No fue la ira lo que envi\u00f3 a Enrique al ba\u00f1o. Fue la acci\u00f3n inminente. Su ira no fue nada m\u00e1s que una se\u00f1al de que el tiempo de estiramiento hab\u00eda acabado. \u00a1Y Enrique se cuida de esto!<\/P><br \/>\n<P align=justify>He escrito todo este cap\u00edtulo s\u00f3lo para transmitir este mensaje: No se necesita la ira para controlar a un ni\u00f1o. Se necesita la acci\u00f3n, y s\u00f3lo ocasionalmente. M\u00e1s all\u00e1 usted puede aplicar la acci\u00f3n en el momento conveniente, pero el ni\u00f1o vivir\u00e1 contento dentro de los l\u00edmites fijados. De hecho, a medida que se recurre m\u00e1s a la acci\u00f3n para enfrentar el conflicto, se requiere menos castigo. Un buen apret\u00f3n del m\u00fasculo trapezoide no podr\u00e1 ser un gran disuasor al final de dos horas de escaramuza, mientras que es m\u00e1s que adecuado hacerlo cuando el conflicto es m\u00ednimo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>EL MEJOR MOMENTO PARA LA ACCI\u00d3N<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El doctor Spock, refiri\u00e9ndose a los padres que recurren demasiado tarde, dice: \u00abLa pusilanimidad paterna no evita las actitudes desagradables; las hace inevitables\u00bb. Si usted no fija su posici\u00f3n a tiempo, un ni\u00f1o, por su misma naturaleza, se ver\u00e1 compelido a empujarlo para ver hasta d\u00f3nde puede llegar. La rebeld\u00eda del chico entonces \u0091hace que el resentimiento paterno se vaya acumulando hasta que finalmente explota en un despliegue de ira\u0092. Esto es justamente lo que he querido decir desde hace trece a\u00f1os\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Incluida en esa afirmaci\u00f3n hay una comprensi\u00f3n de la infancia que muchos adultos logran intuitivamente, mientras que otros nunca la alcanzan. Implica un delicado equilibrio entre el amor y el control, reconociendo que una razonable y consistente l\u00ednea de acci\u00f3n no lesiona la autoestima, sino que representa una fuente de seguridad para un ni\u00f1o inmaduro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por razones que no puedo captar, parece que los padres comprenden este principio mejor que las madres. As\u00ed es muy com\u00fan que una madre me diga: \u00abNo entiendo a mis chicos. Hacen exactamente lo que su padre les ordena, pero a m\u00ed no me obedecen en igual forma\u00bb. La conducta de ese ni\u00f1o no es ning\u00fan misterio. Son lo suficientemente perspicaces para darse cuenta de que pap\u00e1 recurre a la acci\u00f3n mucho antes que mam\u00e1. Ella gritonea e insulta. \u00c9l act\u00faa con tranquilidad.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPUEDE SU NI\u00d1O MANIPULARLO?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando yo era ni\u00f1o a menudo sol\u00eda pasar la noche en casa de un amiguito insoportable que parec\u00eda conocer por anticipado cada movimiento de sus padres. Eduardo parec\u00eda un general del ej\u00e9rcito que descifraba el c\u00f3digo del enemigo, lo que le permit\u00eda manejarlo y derrotarlo. Una noche, luego que nos metieron en cama, Eduardo me hizo una pasmosa descripci\u00f3n del malhumor de su padre.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Me dijo: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ndo mi pap\u00e1 se pone furioso usa unas palabrotas que te asombrar\u00e1n!\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Le contest\u00e9: \u00ab\u00a1No te creo!\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>El se\u00f1or Dom\u00ednguez era un hombre alto y reservado que parec\u00eda tener un muy buen control de s\u00ed mismo. Yo no pod\u00eda concebir que pudiera usar el vocabulario que \u00e9l me dec\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00ab\u00bfQuieres que te lo pruebe?\u00bb, me dijo mal\u00e9volamente. \u00abTodo lo que tenemos que hacer es ponernos a hablar y a re\u00edr en vez de dormir. Mi pap\u00e1 vendr\u00e1 una y otra vez para hacernos callar. Se ir\u00e1 exasperando cada vez m\u00e1s y m\u00e1s, y vendr\u00e1 para ponernos en vereda. Entonces le oir\u00e1s sus palabras. \u00a1Espera y ver\u00e1s!\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ten\u00eda m\u00e1s dudas acerca del plan, pero quer\u00eda ver al digno se\u00f1or Dom\u00ednguez en su faz secular. As\u00ed que Eduardo y yo mantuvimos a ese pobre hombre yendo y viniendo como un \u00abyo-yo\u00bb cerca de una hora. Como lo hab\u00eda predicho Eduardo, cada vez que volv\u00eda ven\u00eda m\u00e1s hostil y enojado. Estaba nervioso y a punto de explotar, pero Eduardo, que ya hab\u00eda pasado por la experiencia, me dijo: \u00abNo falta mucho\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Finalmente, ya cerca de la medianoche, sucedi\u00f3. La paciencia del se\u00f1or Dom\u00ednguez se agot\u00f3. Vino tronando por el pasillo del cuarto y parec\u00eda que echaba abajo la casa con sus pisadas. Atraves\u00f3 la puerta, se abalanz\u00f3 sobre la cama de Eduardo que se protegi\u00f3 debajo de tres o cuatro frazadas. Y surgieron de sus labios las palabrotas como una avalancha. En muy pocas ocasiones hab\u00eda escuchado tantas. Yo estaba sorprendido, pero Eduardo parec\u00eda deleitado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Todav\u00eda, mientras su padre golpeaba las frazadas y largaba palabrotas, Eduardo se asom\u00f3 y me dijo: \u00ab\u00bfOyes? \u00bfEh? \u00bfNo te lo hab\u00eda dicho? \u00bfViste que las dice?\u00bb \u00a1Y es una maravilla que el se\u00f1or Dom\u00ednguez no haya matado a su hijo en ese momento!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estuve despierto aquella noche pensando sobre el episodio. Me hice el prop\u00f3sito mental de que nunca, cuando yo creciera, me dejar\u00eda manipular por un ni\u00f1o. \u00bfSe da cuenta de cu\u00e1n importantes son las t\u00e9cnicas disciplinarias a fin de que un ni\u00f1o respete a sus padres? Cuando una serie de problemas puede reducir a su poderoso padre a una masa de temblores y frustraciones, entonces hay unas cuantas cosas que cambian en la relaci\u00f3n. Y se pierden algunos valores muy hermosos. El ni\u00f1o va incubando una actitud despectiva que har\u00e1 erupci\u00f3n cuando llegue a la explosiva adolescencia. Lo que deseo sinceramente es que cada adulto entienda esta simple caracter\u00edstica de la naturaleza humana.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>DOS HOMBRES QUE COMPRENDEN A LOS NI\u00d1OS<\/P><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>Cerca de mi hogar, en Arcadia (California) hay un hombre curtido que comprende muy bien la forma como piensan los ni\u00f1os. Trabaja en una escuela, tiene aproximadamente sesenta a\u00f1os de edad y gran parte de su vida la ha dedicado a dicho trabajo. Es instructor de nataci\u00f3n y tiene una sorprendente comprensi\u00f3n de los principios de la disciplina. Disfruto vi\u00e9ndolo trabajar. Y existen unos cuantos chicos ya m\u00e1s experimentados que podr\u00edan explicar porqu\u00e9 tiene tanto \u00e9xito con los principiantes. No es suave ni delicado en su manera de ser y m\u00e1s bien tiende a la aspereza. Cuando el ni\u00f1o se sale de la l\u00ednea que le ha marcado en el agua, le mira de frente y le dice: \u00ab\u00bfQui\u00e9n te dijo que te movieras? \u00a1Qu\u00e9date en el lugar que se\u00f1alo hasta que te diga que nades!\u00bb Les llama a los chicos \u00abhombres del ma\u00f1ana\u00bb y otra serie de apelativos. Pero, \u00bfme puede usted creer que los ni\u00f1os aman al se\u00f1or Ram\u00edrez? \u00bfPor qu\u00e9? Porque ellos saben que \u00e9l tambi\u00e9n les ama. Dentro de sus \u00e1speros modales est\u00e1 impl\u00edcito un mensaje de afecto que puede escapar a un observador adulto. El se\u00f1or Ram\u00edrez jam\u00e1s abochorna intencionalmente a un ni\u00f1o. Y se preocupa por aquellos que no pueden nadar tan bien. Logra el delicado equilibrio de la autoridad con el cari\u00f1o que tanto atrae a los ni\u00f1os. El se\u00f1or Ram\u00edrez entiende el significado de la disciplina con amor. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando estaba en la escuela secundaria ten\u00eda un entrenador de atletismo que me atra\u00eda en la misma forma. Era el maestro en su momento, y nadie se atrev\u00eda a desafiar su autoridad. Me hubiese enfrentado solo ante bravos leones antes de atacar al se\u00f1or Hern\u00e1ndez. S\u00ed; en verdad le tem\u00eda. Y todos le tem\u00edamos. Pero \u00e9l nunca abus\u00f3 de su poder. Me trat\u00f3 cort\u00e9s y respetuosamente y me concedi\u00f3 toda la dignidad que yo precisaba en aquel tiempo. Relacionada con su aceptaci\u00f3n del individuo exist\u00eda una obvia autoconfianza y capacidad para conducir a un pu\u00f1ado de adolescentes rapaces que hubiesen devorado a cualquier profesor menos capaz. Y fue por eso que aquel entrenador de mi adolescencia tuvo m\u00e1s influencia en mi vida que ninguna otra persona en aquella edad. \u00c9l sab\u00eda el significado de la disciplina con amor.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ning\u00fan padre puede ser igual al se\u00f1or Ram\u00edrez o al se\u00f1or Hern\u00e1ndez y yo no le sugerir\u00eda que trate de serlo. No ser\u00eda sabio que una madre demostrara en el hogar la aspereza apropiada para un campo de juego o una piscina de nataci\u00f3n. Cada persona debe tener su enfoque de la disciplina dentro de sus caracter\u00edsticas personales y las respuestas que logre naturalmente. Sin embargo, el principio b\u00e1sico es el mismo para hombres y mujeres; madres y padres; entrenadores y maestros; pediatras y sic\u00f3logos:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDisciplina con amor<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nRazonable introducci\u00f3n a la responsabilidad y el auto control<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLiderazgo paterno con un m\u00ednimo de ira<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nRespeto por la dignidad del ni\u00f1o<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nL\u00edmites realistas que sean mantenidos con firmeza<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nUso de premios y castigos<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Este es el sistema que Dios, el Creador, aprueba.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Unilit, 1990. Tomado con el debido permiso del librito Controle las rabietas de su hijo, de la serie \u00abGu\u00edas de bolsillo\u00bb Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 3.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Dr. James Dobson El error m\u00e1s com\u00fan, y tal vez el m\u00e1s costoso en la disciplina, es el uso inapropiado de la ira para ejercer el control sobre los ni\u00f1os. No existe un m\u00e9todo m\u00e1s ineficaz para controlar a un ser humano de cualquier edad que el uso de la irritaci\u00f3n y de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-error-mas-comun-evitelo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl error m\u00e1s com\u00fan&#8230; \u00a1Ev\u00edtelo!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2692","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2692"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2692\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}