{"id":26998,"date":"2016-05-19T17:01:19","date_gmt":"2016-05-19T22:01:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-oro-rojo-del-mediterraneo\/"},"modified":"2016-05-19T17:01:19","modified_gmt":"2016-05-19T22:01:19","slug":"el-oro-rojo-del-mediterraneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-oro-rojo-del-mediterraneo\/","title":{"rendered":"El \u201coro rojo\u201d del Mediterr\u00e1neo"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>El \u201coro rojo\u201d del Mediterr\u00e1neo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">DE NUESTRO CORRESPONSAL EN ITALIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">EN UN principio, los especialistas no\u00a0se pon\u00edan de acuerdo en si era una planta o un mineral. Por largo tiempo ha contado con admiradores fascinados por su brillante color. A trav\u00e9s de los siglos ha sido utilizado como ornamento, medio de expresi\u00f3n art\u00edstica, talism\u00e1n, medicina y hasta moneda. En\u00a0la actualidad halla su principal aplicaci\u00f3n en la joyer\u00eda. \u00bfDe qu\u00e9 estamos hablando? Del coral rojo del mar Mediterr\u00e1neo, tan apreciado que se le llama \u201coro rojo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">\u00bfQu\u00e9 es, exactamente, el coral rojo? \u00bfD\u00f3nde y de qu\u00e9 manera se forma? \u00bfCon qu\u00e9 m\u00e9todos se ha recogido? \u00bfC\u00f3mo se ha trabajado en el pasado, y c\u00f3mo se trabaja hoy?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"ss\"><strong>\u00bfAnimal, vegetal, o mineral?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Aunque los naturalistas antiguos ya hab\u00edan descrito lo que es el coral rojo <em>(Corallium rubrum), <\/em>el m\u00e9todo de recolecci\u00f3n y los usos que se le daban, no\u00a0fue sino hasta el siglo XVIII que se lleg\u00f3 al consenso general de que se trataba de la envoltura esquel\u00e9tica de un organismo del reino animal, como es el caso de todos los corales. Lo que pudieran parecer las flores de un \u00e1rbol en miniatura son en realidad los tent\u00e1culos de seres vivos, es decir, colonias de p\u00f3lipos. Las ramas del coral son s\u00f3lidas secreciones calc\u00e1reas que la colonia utiliza como protecci\u00f3n y alcanzan de 25 a 30\u00a0cent\u00edmetros de longitud; en todas ellas, el color es uniforme, si bien es posible hallar distintas tonalidades de rojo. El\u00a0coral rojo suele crecer sobre cualquier superficie maciza (la roca, un barco hundido o incluso una antigua bala de ca\u00f1\u00f3n) en profundidades de hasta 250\u00a0metros, pero requiere aguas tranquilas y limpias, con una salinidad relativamente alta y una temperatura entre los 10 y los 29\u00a0\u00b0C. Se halla en las costas mediterr\u00e1neas de Espa\u00f1a, Francia, Italia, Yugoslavia, Albania, Grecia, T\u00fanez, Argelia y Marruecos, as\u00ed como en las aguas del Atl\u00e1ntico que ba\u00f1an Marruecos y Cabo Verde. Las colonias j\u00f3venes crecen anualmente de cuatro a ocho mil\u00edmetros de longitud y un mil\u00edmetro y medio de grosor.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"ss\"><strong>Apreciado desde la antig\u00fcedad<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">La arqueolog\u00eda atestigua que el coral ha sido cotizado, trabajado y comercializado por much\u00edsimo tiempo, aunque tal parece que, en un principio, la gente se limitaba a recoger las ramas que el mar arrojaba en las playas mediterr\u00e1neas. Fragmentos de coral rojo, que quiz\u00e1s serv\u00edan de amuleto, fueron descubiertos en unas antiguas tumbas de Suiza. El\u00a0coral se contaba entre las joyas de una deidad sumeria; para los egipcios era de gran estima, y los jud\u00edos de la antig\u00fcedad le confer\u00edan el mismo valor que a la plata y el oro escogido (Proverbios 8:10,\u00a011; Lamentaciones 4:7). Los celtas tambi\u00e9n le atribu\u00edan una enorme val\u00eda y decoraban con \u00e9l sus armas y las bridas de sus caballos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">El naturalista romano Plinio el Viejo informa que en el siglo I\u00a0E.C. se extra\u00eda coral rojo en el golfo de Le\u00f3n (Francia), en la costa occidental de la pen\u00ednsula italiana y en torno a la isla de Sicilia, utilizando para ello redes y herramientas cortantes. Se cre\u00eda entonces que el coral serv\u00eda de remedio para la fiebre, los c\u00e1lculos renales y algunas afecciones de los ojos, adem\u00e1s de proteger a sus due\u00f1os de tifones y rayos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Para el siglo X\u00a0E.C., los \u00e1rabes del norte de \u00c1frica hab\u00edan inventado un artefacto para recoger coral que consist\u00eda en dos travesa\u00f1os de madera de entre cuatro y cinco metros de largo dispuestos en forma de X, con redes de unos ocho metros de largo colgando del centro y los extremos, y como lastre una piedra pesada. El\u00a0aparejo se bajaba desde un bote a los bancos de coral y se arrastraba sobre ellos; las ramas se romp\u00edan, se enredaban en las redes y eran izadas a la superficie junto con el artefacto. Tanto el m\u00e9todo como el instrumento siguieron us\u00e1ndose \u2014con algunas adaptaciones\u2014 hasta hace pocos a\u00f1os, cuando se prohibieron por temor a los da\u00f1os que pudieran causar al lecho y la fauna marinos, y se opt\u00f3 por utilizar buzos. En\u00a0teor\u00eda, los submarinistas escogen mejor y destruyen menos; pero en la pr\u00e1ctica, algunos han demostrado que son capaces de despojar por completo de coral el lecho marino.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"ss\"><strong>Tradicional artesan\u00eda italiana<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Los artesanos de la antigua Roma fabricaban amuletos y cuentas de collares, y esculp\u00edan figuras de la mitolog\u00eda o la naturaleza. Para el siglo XII florec\u00eda la exportaci\u00f3n de cuentas, botones y dem\u00e1s objetos de G\u00e9nova a Constantinopla y otros puertos del Mediterr\u00e1neo. En\u00a0los d\u00edas de Marco Polo (siglo XIII), la demanda del coral mediterr\u00e1neo se hallaba en su apogeo en India e Indochina, y los mercaderes \u00e1rabes lo llevaron hasta China.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">De ciudades italianas como Trapani, N\u00e1poles y G\u00e9nova, entre otras, sal\u00edan enormes cantidades de ornamentos de acabado liso. Durante los llamados per\u00edodos manierista y barroco (del siglo XVI al XVIII) destacaron los productos de Trapani que, con peque\u00f1as figuras de coral engastadas en metal dorado o madera, adornaban todo tipo de objetos: alhajeros, bandejas, marcos de cuadros, espejos y ornamentos de iglesia. Se esculpieron en coral meticulosas representaciones del nacimiento de Jes\u00fas, y se cosieron miles de cuentas de coral sobre valiosos ropajes y frontales de altar. Durante el siglo XIX en particular, se cre\u00f3 una vasta colecci\u00f3n de adornos personales en todos los estilos y formas: juegos de alhajas, diademas, aretes, dijes, collares, camafeos y broches, as\u00ed como pulseras talladas en forma de flores, hojas, animales y figuras de aire cl\u00e1sico.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">La ciudad italiana de Torre del Greco, en el golfo de N\u00e1poles, se especializa en la transformaci\u00f3n del coral rojo; de hecho, se calcula que procesa el\u00a090% del coral rojo del mundo. H\u00e1biles artesanos cortan en trozos las ramas con sierras circulares y trabajan a m\u00e1quina algunos de ellos para convertirlos en cuentas esf\u00e9ricas. Otros trozos los rebajan a mano hasta conseguir formas y tama\u00f1os espec\u00edficos; entonces los pulen y los montan en anillos, aretes y piezas similares. En\u00a0el proceso de transformaci\u00f3n se pierde la mitad o hasta unas tres cuartas partes de la materia prima, raz\u00f3n por la que el gramo de coral en joyer\u00eda cuesta m\u00e1s que el de oro.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">La industria ha tenido sus momentos de gloria y la oportunidad de amasar grandes fortunas. Lamentablemente, dice el libro <em>Il Corallo Rosso <\/em>(El coral rojo), tambi\u00e9n ha atra\u00eddo a individuos \u201cdominados por el deseo de ganancias f\u00e1ciles e inmediatas\u201d, capaces de explotar los bancos de coral \u201chasta su destrucci\u00f3n\u201d. Preocupados por el futuro de este coral y la industria que de \u00e9l depende, las partes interesadas se han sentido impulsadas a fomentar el aprovechamiento racional de los recursos. Si bien no\u00a0se considera una especie en peligro de extinci\u00f3n, cada d\u00eda es m\u00e1s dif\u00edcil encontrar ramas lo suficientemente grandes con las que los joyeros puedan trabajar. En\u00a0la actualidad, la industria joyera italiana dedicada al coral recibe tambi\u00e9n materia prima del Pac\u00edfico. En\u00a0aguas japonesas y taiwanesas se recolectan distintas especies de coral a profundidades de 320\u00a0metros, incluso con la ayuda de minisubmarinos y robots teledirigidos. A\u00a02.000\u00a0kil\u00f3metros de las costas hawaianas, el precioso coral crece a profundidades de hasta 1.500\u00a0metros.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">Las impresionantes alhajas y figuras de coral atestiguan la habilidad de los art\u00edfices que han contribuido a tan distinguida tradici\u00f3n. Y,\u00a0para quienes valoramos las obras art\u00edsticas de nuestro Creador, el \u201coro rojo\u201d del Mediterr\u00e1neo es un ejemplo de sus innumerables obsequios para el deleite de la humanidad (Salmo 135:3,\u00a06).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 16]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sc\">Collar del siglo XIX, hecho con 75.000 cuentas de coral<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">Per gentile concessione del Museo Liverino, Torre del Greco<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\">Coral vivo<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 18]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sc\">Diadema<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sc\">C\u00e1liz del siglo\u00a0XVII<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sc\">Juego de alhajas<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sc\">Todas las fotos: per gentile concessione del Museo Liverino, Torre del Greco<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">Per gentile concessione del Museo Liverino, Torre del Greco<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u201coro rojo\u201d del Mediterr\u00e1neo DE NUESTRO CORRESPONSAL EN ITALIA EN UN principio, los especialistas no\u00a0se pon\u00edan de acuerdo en si era una planta o un mineral. Por largo tiempo ha contado con admiradores fascinados por su brillante color. A trav\u00e9s de los siglos ha sido utilizado como ornamento, medio de expresi\u00f3n art\u00edstica, talism\u00e1n, medicina &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-oro-rojo-del-mediterraneo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl \u201coro rojo\u201d del Mediterr\u00e1neo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-26998","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26998","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26998"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26998\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26998"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}