{"id":2706,"date":"2015-12-01T00:53:01","date_gmt":"2015-12-01T05:53:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dolor-el-instrumento-del-cirujano-herido\/"},"modified":"2015-12-01T00:53:01","modified_gmt":"2015-12-01T05:53:01","slug":"dolor-el-instrumento-del-cirujano-herido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dolor-el-instrumento-del-cirujano-herido\/","title":{"rendered":"Dolor: El instrumento del cirujano herido"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Philip Yancey<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Hacemos complicados preparativos para muchos cambios en la vida \u0097una casa nueva, un casamiento, el nacimiento de un nieto, una mudanza. \u00bfPero cu\u00e1ntos de nosotros nos preparamos para tener que v\u00e9rnoslas con el dolor extremo e inesperado? \u00bfCu\u00e1ntos sabemos c\u00f3mo responder a los amigos que sufren? El autor nos ofrece una excelente reflexi\u00f3n sobre el valor del dolor en la vida cristiana.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Estoy sentado en un avi\u00f3n, de regreso de un viaje al Noroeste del Pac\u00edfico. En cuatro d\u00edas entrevist\u00e9 a tres personas. Una mujer hab\u00eda sufrido un accidente automovil\u00edstico. Mientras cruzaba una zona des\u00e9rtica con su mejor amiga, un conductor ebrio pas\u00f3 sin detenerse ante un aviso de parada, lo que provoc\u00f3 que chocara con violencia contra su auto. Su amiga y el borracho murieron instant\u00e1neamente; la mujer sobrevivi\u00f3 pese a sus m\u00faltiples heridas: la mand\u00edbula destrozada, un brazo quebrado, el aplastamiento de un pulm\u00f3n, cortes en la cara y varias heridas internas. Ahora est\u00e1 recuperada, excepto por los recuerdos que la perturban y la perspectiva de tener que someterse a cirug\u00eda pl\u00e1stica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un joven me cont\u00f3 una historia con un final m\u00e1s feliz. \u00c9l y su novia estaban caminando por una hondonada de las Monta\u00f1as Cascade cuando un puente de hielo que cruzaban se derrumb\u00f3, sepult\u00e1ndolos bajo toneladas de hielo. El muchacho pudo librarse picando el hielo con una roca, dirigi\u00e9ndose luego a buscar ayuda. Un helic\u00f3ptero rescat\u00f3 a la joven quien despu\u00e9s de pasar cinco meses con el cuerpo enyesado, se san\u00f3 perfectamente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La tercera v\u00edctima era un atleta de dieciocho a\u00f1os de edad, en Anchorage, Alaska. En el colegio secundario se hab\u00eda destacado en f\u00fatbol, basketball y b\u00e9isbol. Pero durante el \u00faltimo a\u00f1o not\u00f3 un bulto molesto arriba del tobillo y le diagnosticaron c\u00e1ncer. Perdi\u00f3 la pierna desde debajo de la rodilla.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En los \u00faltimos siete a\u00f1os he entrevistado a decenas de personas con trasfondos como estos. Todas han sufrido severo dolor. Como el caso de una abuela en un hogar geri\u00e1trico a quien le quedaban dos semanas de vida. Y el de un piloto de autos de carrera en una sala de quemados.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cada vez que vuelvo de uno de esos viajes reflexiono en las historias que me cuentan y en las reacciones de la gente ante el dolor. A menudo puedo leerlas con solo una mirada a sus ojos penetrantes, hundidos en las \u00f3rbitas. Todas la v\u00edctimas pasan por etapas similares: dudas, enojo, auto-compasi\u00f3n, ajustes, gratitud, esperanza, m\u00e1s enojo. Algunos llevan este dolor como una marca de coraje. Otros pasan a\u00f1os luchando con Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estos encuentros me han llevado a realizar una investigaci\u00f3n personal sobre el problema del dolor. Cuando le preguntaron a Helmut Thielicke cu\u00e1l era el problema m\u00e1s grande que hab\u00eda observado en los Estados Unidos, replic\u00f3: \u00abTienen una visi\u00f3n inadecuada del sufrimiento\u00bb. He llegado a la misma conclusi\u00f3n. Hacemos complicados preparativos para muchos cambios en la vida \u0097una casa nueva, un casamiento, el nacimiento de un nieto, una mudanza. \u00bfPero cu\u00e1ntos de nosotros nos preparamos para tener que v\u00e9rnoslas con el dolor extremo e inesperado? \u00bfCu\u00e1ntos sabemos c\u00f3mo responder a los amigos que sufren?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de hablar con los que sufren y de leer libros sobre el problema del dolor, confieso llanamente que no tengo un sobre herm\u00e9ticamente cerrado con todas las respuestas. No le puedo decir a cada persona que sufre: \u00ab\u00a1Igualmente alabe a Dios!\u00bb u \u00abOre pidiendo sanidad y la tendr\u00e1\u00bb. Las perspectivas que he alcanzado son menos generales y tal vez menos satisfactorias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Algunas religiones, como el Budismo o la Ciencia Cristiana, se ocupan del dolor negando su existencia o super\u00e1ndolo. El Islam acepta el dolor como la voluntad de Al\u00e1. Pero el Cristianismo camina por una cuerda floja, afirmando el bondadoso inter\u00e9s de un Dios ben\u00e9volo enfrentando, sin embargo, honestamente los clamores de un mundo atormentado por el dolor. He encontrado consuelo en la perspectiva cristiana, porque encara el problema con tanta honestidad. \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede un Dios bueno permitir un mundo c\u00f3mo este?\u00bb Es la interrogante perenne que murmura en las p\u00e1ginas de la teolog\u00eda. Creo que el Cristianismo ofrece cuantiosa ayuda para salir adelante ante este confuso problema.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPor qu\u00e9 existe el dolor?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Nunca he le\u00eddo un poema que exaltara las virtudes del dolor, ni visto una estatua erigida en su honor, u o\u00eddo un himno que le haya sido dedicado. Por lo general se define el dolor como \u00ablo desagradable\u00bb. Los cristianos realmente no saben c\u00f3mo interpretarlo. Si uno los pusiera contra la pared, o los sorprendiera en un momento apartado, secreto, es probable que muchos reconocer\u00edan que el dolor fue un error de Dios. \u00c9l deber\u00eda haber trabajado m\u00e1s e inventado una forma mejor de alertarnos sobre los peligros del mundo. Estoy convencido de que el dolor tiene mala prensa. Quiz\u00e1s tendr\u00edamos que tener estatuas, himnos y poemas al dolor. A corta distancia, bajo el microscopio, el ret\u00edculo del dolor se ve en una dimensi\u00f3n totalmente diferente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Qued\u00e9 profundamente impresionado por la sorprendente efectividad del dolor cuando visit\u00e9 al Dr. Paul Brand de Carville, Luisiana, que es el \u00fanico hombre que hace campa\u00f1a a favor del dolor. Sin dudar, Brand anuncia: \u00ab\u00a1Gracias a Dios por inventar el dolor! Es el dechado de su genio creador\u00bb. El Dr. Brand est\u00e1 capacitado para emitir tal juicio, ya que es uno de los m\u00e1s destacados expertos del mundo sobre la lepra, que ataca el sistema nervioso. Los pacientes afectados por este mal pierden los dedos de manos y pies, no debido a que la enfermedad cause la descomposici\u00f3n de los tejidos, sino precisamente por la falta de sensaciones. Nada les advierte cuando el agua est\u00e1 demasiado caliente o el mango de un martillo est\u00e1 astillado. El auto-maltrato destruye sus cuerpos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El aprecio que Brand ten\u00eda por el dolor culmin\u00f3 despu\u00e9s de que se le dio una importante subvenci\u00f3n para dise\u00f1ar un sistema de dolor artificial para ayudar a las personas que sufren enfermedades que destruyen los sensores del dolor. Brand tuvo que pensar como el Creador, anticipando las necesidades del cuerpo. Comenz\u00f3 a trabajar despu\u00e9s de contratar a tres profesores de ingenier\u00eda electr\u00f3nica, a un bioingeniero y a varios investigadores de bioqu\u00edmica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En primer lugar, el equipo desarroll\u00f3 un nervio artificial que pod\u00eda colocarse en la punta del dedo como un guante. El nervio respond\u00eda a la presi\u00f3n con una corriente el\u00e9ctrica que estimulaba una se\u00f1al de advertencia. Durante cinco a\u00f1os Brand y sus ayudantes se ocuparon de los problemas t\u00e9cnicos. Cuanto m\u00e1s estudiaban los nervios, tanto m\u00e1s compleja les parec\u00eda la tarea. \u00bfA qu\u00e9 nivel deber\u00eda el sensor emitir una se\u00f1al de advertencia? \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda hacerse para que un sensor distinguiera entre la presi\u00f3n normal de asir un pasamano y la presi\u00f3n de asir un arbusto espinoso? \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan hacer para permitir el desarrollo de actividades en\u00e9rgicas como el tenis y advertir todav\u00eda de alg\u00fan peligro?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Brand tambi\u00e9n not\u00f3 que las c\u00e9lulas nerviosas cambian su percepci\u00f3n de dolor para adecuarse a las necesidades del cuerpo. Cuando est\u00e1 inflamada por una infecci\u00f3n, la punta del dedo puede hacerse diez veces m\u00e1s sensible al dolor. Un dedo hinchado parece estorbar y ponerse en el camino de lo que quiere hacer, debido a que las c\u00e9lulas nerviosas \u00abaumentan el volumen magnificando los golpes y raspaduras que son usualmente ignorados\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estos cient\u00edficos, que contaban con abundante financiaci\u00f3n, no pod\u00edan encontrar la manera de duplicar esa proeza con los medios de la tecnolog\u00eda actual. Todos los sensores artificiales resultaron fr\u00e1giles, se romp\u00edan o deterioraban por la fatiga del metal o la corrosi\u00f3n despu\u00e9s de unos pocos cientos de usos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Casi todos los que estudian el cuerpo admiten que el sistema nervioso est\u00e1 bien dise\u00f1ado. Pero uno podr\u00eda naturalmente preguntar: \u00ab\u00bfTiene que ser desagradable el dolor? Desde luego que un sistema protector es necesario pero \u00bftiene que doler? Taladrantes r\u00e1fagas de dolor corren al cerebro haciendo encogerse al paciente. \u0097\u00bfNo pudo encontrar Dios una forma mejor de hacerlo?\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>El equipo de Brand consider\u00f3 estas preguntas al trabajar sobre una c\u00e9lula nerviosa artificial. Durante mucho tiempo usaron una se\u00f1al audible que ven\u00eda a trav\u00e9s de un aud\u00edfono, se\u00f1al que zumbaba cuando los tejidos recib\u00edan presiones normales y sonaba como una chicharra cuando los tejidos estaban realmente en peligro. Pero la se\u00f1al no era suficientemente desagradable. El paciente toleraba un ruido fuerte si, por ejemplo, deseaba girar un destornillador con demasiada fuerza, aun cuando la se\u00f1al le dec\u00eda que pod\u00eda causarse da\u00f1o. Se probaron luces parpadeantes pero se las elimin\u00f3 por la misma raz\u00f3n. Brand recurri\u00f3 finalmente al shock el\u00e9ctrico para hacer que la gente soltara algo que la podr\u00eda lastimar. Hab\u00eda que obligar a la gente a retirar las manos; la advertencia sobre el peligro era insuficiente. El est\u00edmulo ten\u00eda que ser desagradable, tal como lo es el dolor. <\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abTambi\u00e9n descubrimos que la se\u00f1al ten\u00eda que estar fuera del alcance del paciente\u00bb, dijo Brand. \u00abPorque hasta las personas inteligentes, si quer\u00edan hacer algo que tem\u00edan fuera a activar la sacudida el\u00e9ctrica, apagaban la se\u00f1al, hac\u00edan lo que hab\u00edan pensado hacer y despu\u00e9s la encend\u00edan nuevamente, cuando ya no hab\u00eda peligro de recibir la desagradable se\u00f1al. Yo hab\u00eda sido Dios al poner el dolor fuera de nuestro alcance\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de trabajo, de miles de horas, y de m\u00e1s de un mill\u00f3n de d\u00f3lares, Brand y sus asociados abandonaron el proyecto por completo. Un sistema de advertencia adecuado para s\u00f3lo una mano era exorbitantemente caro, estaba sujeto a frecuentes fallas mec\u00e1nicas y demostr\u00f3 ser irremediablemente inadecuado para interpretar el c\u00famulo de sensaciones que encuentra la mano. El sistema llamado a veces \u00abel gran error de Dios\u00bb era demasiado complejo para que lo pudiera imitar a\u00fan la tecnolog\u00eda m\u00e1s sofisticada.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Fue as\u00ed como Brand descubri\u00f3 uno de los hechos m\u00e1s b\u00e1sicos y menos valorados acerca del dolor: que se adecua bien a este mundo ca\u00eddo. Sin el dolor, actos simples como el de palear nieve, darse un ba\u00f1o y girar un destornillador se convierten en peligrosos. Pueden destruir nuestras c\u00e9lulas a menos que el sistema de advertencia nos imponga sus l\u00edmites. Para el paciente tullido por la artritis o con c\u00e1ncer terminal, en quienes el dolor brama fuera de control, cualquier alivio, en especial el de un mundo sin dolor, ser\u00eda como el mismo cielo. Pero en la mayor\u00eda de nosotros, la red de dolor cumple un servicio diario de protecci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>El meg\u00e1fono de Dios<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El cristianismo afirma que aparte de adaptarnos a un mundo f\u00edsico ca\u00eddo, el dolor expresa perfectamente la naturaleza de nuestra sociedad moralmente deteriorada. El sufrimiento es consistente con la visi\u00f3n b\u00edblica del planeta Tierra. Es un planeta corrompido, y el sufrimiento nos recuerda esa circunstancia. C. S. Lewis introdujo la frase: \u00abel dolor, meg\u00e1fono de Dios\u00bb. Es una frase apropiada, porque el dolor grita realmente. Cuando me golpeo el dedo de un pie o me tuerzo el tobillo, el dolor le dice a mi cerebro que algo anda mal. De igual modo, la existencia del sufrimiento en esta tierra es, creo, un alarido que nos dice a todos que algo est\u00e1 mal. Nos hace considerar otros valores.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Podr\u00edamos creer (y hay quien piensa as\u00ed) que el prop\u00f3sito de la vida es el de estar c\u00f3modos. Divertirse, tener una linda casa, engullir buena comida, satisfacer el instinto sexual, vivir la buena vida. Eso es todo. Pero la presencia del sufrimiento complica esa filosof\u00eda. Es mucho m\u00e1s dif\u00edcil creer que el mundo est\u00e1 aqu\u00ed, para mi realizaci\u00f3n hedon\u00edstica, cuando la tercera parte de los habitantes del mundo se acuesta cada noche con el est\u00f3mago vac\u00edo. Es mucho m\u00e1s dif\u00edcil creer que el prop\u00f3sito de la vida es el de sentirse bien cuando veo gente destrozada en la autopista. Si trato de eludir la idea y gozo simplemente de la vida, el sufrimiento queda all\u00ed, obsesion\u00e1ndome, haci\u00e9ndome pensar en cu\u00e1n vac\u00eda ser\u00eda la vida si este mundo fuera todo lo que pudi\u00e9semos conocer.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A veces murmurando, en ocasiones gritando, el sufrimiento es un \u00abrumor de trascendencia\u00bb que nos hace saber que toda la condici\u00f3n humana est\u00e1 desquiciada. Algo anda mal con una vida de guerras, de violencia e insultos. Necesitamos ayuda. El que desee sentirse satisfecho con este mundo, quien quiera pensar que la \u00fanica raz\u00f3n para vivir es el disfrute de una buena vida, debe hacerlo poni\u00e9ndose algod\u00f3n en los o\u00eddos; el meg\u00e1fono del dolor suena fuerte.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es este aspecto del cristianismo lo que hizo decir a G. K. Chesterton: \u00abEl fil\u00f3sofo moderno me hab\u00eda dicho una y otra vez que yo estaba en el sitio adecuado, y me hab\u00eda sentido deprimido todav\u00eda, aun en la aquiescencia. Pero yo hab\u00eda o\u00eddo que estaba en el lugar equivocado, y mi alma cantaba de gozo, como un p\u00e1jaro en primavera\u00bb (Orthodoxy, Doubleday, 1959, p. 80). Los optimistas le hab\u00edan dicho que este mundo era el mejor de los mundos posibles, pero \u00e9l no pod\u00eda aceptar eso. El cristianismo ten\u00eda sentido para \u00e9l porque francamente admite que este es un planeta corrompido. Uno puede acusar a la doctrina cristiana del origen del sufrimiento de ser d\u00e9bil y poco satisfactoria, que vino como resultado de la abortada libertad del hombre. Pero por lo menos, como lo se\u00f1ala Chesterton, el concepto de un mundo grande pero ca\u00eddo cuadra con lo que conocemos de la realidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El dolor, el meg\u00e1fono de Dios, puede hacerme huir de \u00c9l. Puedo odiar a Dios por permitir tanta desdicha. O, por el contrario, puede llevarme a \u00c9l. Puedo creerle cuando dice que este mundo no es perfecto, y aceptar la posibilidad de que est\u00e9 haciendo un lugar perfecto para aquellos que le siguen en una tierra atormentada por el dolor. Si llega a dudar del valor de meg\u00e1fono que tiene el sufrimiento, visite la sala de terapia intensiva de un hospital. Es diferente a cualquier otro lugar en el mundo. Gente de toda clase camina por los pasillos. Algunos ricos, otros pobres. Hay gente hermosa, sencilla, negra, blanca, inteligente, torpe, espiritual, atea, profesional y obrera. Pero la sala de terapia intensiva es el \u00fanico lugar del mundo donde ninguna de estas divisiones hace la m\u00ednima diferencia, porque todas estas personas est\u00e1n unidas por un solo y fuerte sentimiento, su amor por un pariente o amigo que est\u00e1 en trance de muerte. All\u00ed no se ven saltar las chispas de la tensi\u00f3n racial. Las diferencias econ\u00f3micas y hasta religiosas se desvanecen. A menudo se les ve consol\u00e1ndose mutuamente o llorando en silencio. Todos ellos se est\u00e1n enfrentando a las emociones m\u00e1s profundas de la vida, y muchos llaman a un pastor o a un sacerdote por primera vez en su vida. S\u00f3lo el meg\u00e1fono del dolor tiene la fuerza suficiente para hacer que esta gente se arrodille y reconsidere el sentido de la vida.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Casi todas las personas expuestas al sufrimiento con quienes he hablado tratan con Dios en alg\u00fan nivel. Cuando el mundo natural de los doctores y las drogas no parece funcionar bien, prueban el mundo sobrenatural. Unas pocas encuentran respuestas milagrosas: sanidades, cesaci\u00f3n del dolor, lo sobrenatural. Otras no.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay, sin embargo, dos contribuciones al problema del dolor que resultan ciertas en cualquier circunstancia, ya sea en caso de la sanidad o de la muerte. La primera es el simple hecho de la venida de Jes\u00fas. Dios entr\u00f3 en la humanidad, y vio y sinti\u00f3 por s\u00ed mismo c\u00f3mo es este mundo. Jes\u00fas asumi\u00f3 la misma clase de cuerpo que usted y yo tenemos. Sus fibras nerviosas no eran bi\u00f3nicas \u0097gritaban de dolor cuando eran maltratadas. Y, sobre todo, Jes\u00fas desde luego recibi\u00f3 mal trato. Este dato de la historia puede tener un gran efecto sobre el temor y la impotente desesperaci\u00f3n de los que sufren.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La escena de la muerte de Cristo, con las espinas agudas y el golpe violento, dislocador, al ser puesta en tierra la cruz, ha sido narrada con tanta frecuencia que nosotros, que nos estremecemos con la noticia period\u00edstica de la muerte de un caballo de carrera o de unas foquitas, no nos estremecemos al volver a escucharla. Fue una muerte sangrienta, una ejecuci\u00f3n totalmente diferente a las r\u00e1pidas y est\u00e9riles que conocemos hoy en d\u00eda: las c\u00e1maras de gas, sillas el\u00e9ctricas, colgamientos. Esta ejecuci\u00f3n se extendi\u00f3 durante horas frente a una multitud burlona. Uno no puede seguir a Jes\u00fas sin confrontar Su muerte; los evangelios abundan en detalles. \u00c9l dej\u00f3 un sendero de insinuaciones y predicciones directas acerca de ella durante Su ministerio, predicciones que s\u00f3lo fueron comprendidas despu\u00e9s de que el hecho hubo ocurrido, cuando para los disc\u00edpulos el sue\u00f1o parec\u00eda frustrado. Su vida parec\u00eda prematuramente desperdiciada. Sus triunfantes palabras de la noche anterior deben haber perturbado cruelmente sin duda a Sus seguidores al verlo gemir y sacudirse violentamente en la cruz.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQu\u00e9 contribuci\u00f3n posible al problema del dolor podr\u00eda resultar de una religi\u00f3n basada en un acontecimiento como la crucifixi\u00f3n? Simplemente, que no estamos abandonados. El muchacho de Alaska con un pie amputado, los dolidos cristianos de Uganda, los sobrevivientes de las Cataratas de Tocoa \u0097ninguno tiene que sufrir solo. Debido a que Dios vino y ocup\u00f3 un lugar a nuestro lado, nos comprende totalmente, Dorothy Sayer dice:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abCualquiera haya sido la raz\u00f3n que Dios tuvo para hacer al hombre tal como es \u0097limitado y sufriente, sujeto a dolores y muerte\u0097 \u00c9l tuvo la honestidad y el coraje de tomar su propia medicina. Cualquiera sea el juego que est\u00e9 jugando con Su creaci\u00f3n, ha respetado Sus propias reglas y jugado limpio. No puede exigir nada del hombre que no se haya exigido a S\u00ed mismo. \u00c9l ha pasado por toda la gama de la experiencia humana, desde las irritaciones triviales de la vida familiar, las molestas restricciones del trabajo arduo y la falta de dinero hasta los peores horrores del dolor y la humillaci\u00f3n, la derrota, la desesperaci\u00f3n y la muerte. Cuando fue hombre, se desempe\u00f1\u00f3 como hombre. Naci\u00f3 en la pobreza y muri\u00f3 en desgracia creyendo que Su causa bien lo merec\u00eda\u00bb. (Christian Letters to a Post-Christian World, Eerdmans, 1969, p. 14).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al asumirlo sobre S\u00ed mismo, Jes\u00fas en alguna manera dignific\u00f3 el dolor. De todas las clases de vidas que pudo haber vivido, eligi\u00f3 una de sufrimiento. Debido a Jes\u00fas, nunca puedo decir de una persona: \u00abDebe estar sufriendo a causa de alg\u00fan pecado que cometi\u00f3\u00bb. Jes\u00fas, que nunca pec\u00f3, tambi\u00e9n sinti\u00f3 dolor. Y yo no puedo decir: \u00abEl sufrimiento y la muerte debe querer decir que Dios nos ha abandonado; nos ha dejado solos para que nos auto-destruyamos\u00bb. Porque aunque Jes\u00fas muri\u00f3, Su muerte se convirti\u00f3 en la gran victoria de la historia, atrayendo al hombre y a Dios el uno hacia el otro. Dios hizo de aquel d\u00eda un bien supremo. T. S. Eliot escribi\u00f3 en sus \u00abCuatro Cuartetos\u00bb:<\/P><\/p>\n<p><P align=center>El cirujano herido trabaja el acero que cuestiona la parte destemplada;bajo las manos sangrantes sentimos la viva compasi\u00f3n del artista sanador resolviendo el enigma del cuadro febril.<\/P><br \/>\n<P align=center>(Collected Poems 1904 -1962, Harcourt Brace World, 1965, p. 187).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La contribuci\u00f3n genuinamente cristiana es una memoria. Pero hay otra \u0097una esperanza. Para la persona cuyo sufrimiento no es correspondido, es la contribuci\u00f3n m\u00e1s importante de todas. Cristo no se qued\u00f3 en la cruz. Despu\u00e9s de tres d\u00edas en una tumba oscura, fue visto vivo otra vez. \u00a1Vivo! \u00bfPod\u00eda ser? Al principio, sus disc\u00edpulos no lo pod\u00edan creer. Pero \u00c9l se acerco a ellos, dej\u00e1ndoles que tocaran Su nuevo cuerpo. Cristo nos trajo la posibilidad de una vida despu\u00e9s de la muerte sin dolor ni sufrimiento. Todas nuestras dolencias son temporarias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfC\u00f3mo hemos de imaginar la eternidad? Es tanto m\u00e1s grande que nuestra corta vida aqu\u00ed, que es hasta dif\u00edcil visualizarla. Se puede ir a un pizarr\u00f3n de tres metros de ancho y trazar una l\u00ednea de un lado a otro. Despu\u00e9s, hacer un punto de una pulgada en esa l\u00ednea. Para una microsc\u00f3pica c\u00e9lula germinal, situada en medio de ese punto de una pulgada, \u00e9ste le debe parecer enorme. La c\u00e9lula podr\u00eda pasarse la vida explorando su largo y su ancho. Pero uno es un ser humano y retrocediendo un poco para ver todo el pizarr\u00f3n, se da cuenta de pronto de lo grande que es esa l\u00ednea de tres metros comparada con el puntito que el germen llama su hogar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La eternidad comparada con esta vida es algo as\u00ed. En setenta a\u00f1os podemos elaborar un sinn\u00famero de ideas acerca de Dios y de cu\u00e1n indiferente parece ser a nuestro sufrimiento. \u00bfPero es razonable juzgar a Dios y a Su plan para el universo por la mera muestra de tiempo que pasamos en la tierra? No es m\u00e1s razonable de lo que es que esa c\u00e9lula germinal juzgue a todo el pizarr\u00f3n por el peque\u00f1o borr\u00f3n de tiza donde pasa la vida. \u00bfHemos perdido la perspectiva de la infinidad del universo?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQui\u00e9n se podr\u00eda quejar si Dios diera lugar a una hora de sufrimiento y luego a toda una vida de comodidad? \u00bfPor qu\u00e9 quejarnos de una vida que incluye el sufrimiento, cuando esa vida es una simple hora de la eternidad?<\/P><br \/>\n<P align=justify>En el esquema cristiano de cosas, este mundo y el tiempo que pasamos aqu\u00ed no es todo lo que existe. La tierra es un campo de pruebas, un punto en la eternidad; pero un punto muy importante, porque Jes\u00fas dijo que nuestro destino depende de nuestra obediencia aqu\u00ed. La pr\u00f3xima vez que quiera clamar a Dios con desesperada angustia, y acusarlo de permitir un mundo despreciable, recuerde: menos de la millon\u00e9sima parte de las pruebas ha sido presentada, a\u00fan esa parte est\u00e1 siendo elaborada bajo bandera rebelde.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Perm\u00edtanme usar otra analog\u00eda para ilustrar el efecto de esta verdad. Es ir\u00f3nico que el \u00fanico acontecimiento que probablemente cause m\u00e1s sufrimiento emocional que ning\u00fan otro \u0097la muerte\u0097 es en realidad un traslado, un tiempo de gran gozo cuando la victoria de Cristo nos sea asignada a cada uno de nosotros. Al describir el efecto de Su propia muerte, Jes\u00fas us\u00f3 el s\u00edmil de una mujer en el momento del parto, llena de dolor y agon\u00eda hasta que todo es reemplazado por el \u00e9xtasis.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tu mundo es oscuro, salvo y seguro. Est\u00e1s basado en un l\u00edquido tibio, protegido de los golpes. No haces nada por ti mismo, eres alimentado autom\u00e1ticamente, y un latido susurrante te da la seguridad de que alguien m\u00e1s grande que t\u00fa satisface todas tus necesidades. Tu vida consiste en un simple aguardar. No est\u00e1s seguro de qu\u00e9 es lo que tienes que esperar, pero cualquier cambio parece estar lejos y ser pavoroso. No chocas contra objetos agudos, no sientes dolor, no tienes aventuras amenazantes. Una hermosa existencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un d\u00eda sientes un tir\u00f3n. Las paredes se est\u00e1n desplomando sobre ti. Esos blandos almohadones ahora est\u00e1n pulsando y golpeando contra ti, empuj\u00e1ndote hacia abajo. Tu cuerpo se dobla en dos, tus miembros son retorcidos y tironeados. Est\u00e1s cayendo, cabeza abajo. Por primera vez en tu vida sientes dolor. Est\u00e1s en un mar de materia propulsora. Hay m\u00e1s presi\u00f3n, demasiado intensa casi para soportar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tu cabeza es estrujada, achatada, y eres empujado con m\u00e1s fuerza y m\u00e1s fuerza todav\u00eda y entras en un t\u00fanel oscuro. Oh, el dolor. Ruido. M\u00e1s presi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Todo el cuerpo te duele. Oyes un sonido quejumbroso y s\u00fabitamente irrumpe sobre ti un pasmoso temor. Est\u00e1 sucediendo \u0097tu mundo se derrumba. Est\u00e1s seguro de que es el final. Ves una luz penetrante, enceguecedora. Manos fr\u00edas y \u00e1speras tiran de ti. Una palmada dolorosa. Un llanto fuerte. Acabas de experimentar el nacimiento.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La muerte es as\u00ed. Desde este extremo del canal de nacimiento parece horrorosa, ominosa y llena de dolor. La muerte es un t\u00fanel que inspira pavor y estamos siendo succionados hacia \u00e9l por una fuerza poderosa. Sentimos temor. Est\u00e1 llena de presiones, de dolor, de oscuridad \u0097de lo desconocido. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la oscuridad y del dolor hay afuera todo un mundo nuevo. Cuando nos despertemos despu\u00e9s de la muerte en ese nuevo mundo brillante, nuestras l\u00e1grimas y sufrimientos ser\u00e1n meras memorias. Y aunque el mundo nuevo es tanto mejor que \u00e9ste, no tenemos categor\u00edas para comprender c\u00f3mo ser\u00e1 realmente. Lo m\u00e1s que los escritores b\u00edblicos pueden decirnos es que entonces, en lugar del silencio de Dios, tendremos Su presencia y lo veremos cara a cara. En ese momento se nos dar\u00e1 una piedrecita blanca, y sobre ella estar\u00e1 escrito un nuevo nombre, que nadie m\u00e1s conoce. Nuestro nacimiento como nuevas criaturas ser\u00e1 completo (Ap. 2.17).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfLe parece a veces que Dios no oye? Dios no es sordo. \u00c9l se duele por el trauma del mundo tanto como usted. Su \u00fanico Hijo muri\u00f3 aqu\u00ed. Pero \u00c9l ha prometido corregirlo todo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dejemos que la historia termine. Dejemos que la sinfon\u00eda siga chirriando hasta la \u00faltima y lastimera nota de discordancia antes de que estalle en una canci\u00f3n. Como dijo Pablo: \u00abTengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creaci\u00f3n es el aguardar la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios\u0085\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abPorque sabemos que toda la creaci\u00f3n gime a una, y a una est\u00e1 con dolores de parto hasta ahora; y no s\u00f3lo ella, sino que tambi\u00e9n nosotros mismos, que tenemos las primicias del Esp\u00edritu, nosotros tambi\u00e9n gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopci\u00f3n, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo\u00bb. (Ro. 8.18,19,22,23).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al mirar atr\u00e1s y ver la pizca de eternidad que ha sido la historia de este planeta, quedaremos impresionados no por su importancia, sino por lo excesivamente reducido de su extensi\u00f3n. Desde el punto de vista de la galaxia Andr\u00f3meda, la holoc\u00e1ustica destrucci\u00f3n de la totalidad de nuestro sistema solar ser\u00eda apenas visible, un f\u00f3sforo ardiendo tenuemente en la distancia, para implosionar despu\u00e9s en oscuridad permanente. Sin embargo, por este f\u00f3sforo apagado Dios se sacrific\u00f3. Podemos considerar al dolor, de acuerdo a Berkouwer, como el gran \u00abtodav\u00eda no\u00bb de la eternidad. Nos recuerda d\u00f3nde estamos, y crea en nosotros el ansia de encontrarnos donde alg\u00fan d\u00eda habremos de estar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Christianity Today. Usado con permiso. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen IV, n\u00famero 4<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Philip Yancey Hacemos complicados preparativos para muchos cambios en la vida \u0097una casa nueva, un casamiento, el nacimiento de un nieto, una mudanza. \u00bfPero cu\u00e1ntos de nosotros nos preparamos para tener que v\u00e9rnoslas con el dolor extremo e inesperado? \u00bfCu\u00e1ntos sabemos c\u00f3mo responder a los amigos que sufren? El autor nos ofrece una excelente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dolor-el-instrumento-del-cirujano-herido\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDolor: El instrumento del cirujano herido\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2706","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2706","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2706"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2706\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2706"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2706"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2706"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}