{"id":27079,"date":"2016-05-19T17:09:19","date_gmt":"2016-05-19T22:09:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gran-migracion-de-los-nus\/"},"modified":"2016-05-19T17:09:19","modified_gmt":"2016-05-19T22:09:19","slug":"la-gran-migracion-de-los-nus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gran-migracion-de-los-nus\/","title":{"rendered":"La gran migraci\u00f3n de los \u00f1us"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>La gran migraci\u00f3n de los \u00f1us<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">DE NUESTRO CORRESPONSAL EN KENIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">EL ESTRUENDO producido por un mill\u00f3n de pezu\u00f1as hace retumbar el suelo. Una enorme masa de animales jadeantes avanza precipitadamente, levantando una roja polvareda. Esta manada de mam\u00edferos de largas y delgadas patas galopa por un ondulado paisaje de valles y colinas, cruzando extensas praderas y vadeando r\u00edos y arroyos. Avanza como una gran ola y deja a su paso inmensas franjas de hierba pisoteada. Esta ruidosa estampida constituye uno de los mayores espect\u00e1culos naturales de la Tierra: la gran migraci\u00f3n de los \u00f1us.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"ss\"><strong>Un jard\u00edn de Ed\u00e9n africano<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Las extensas llanuras del Serengeti constituyen un territorio virgen de unos 30.000\u00a0kil\u00f3metros cuadrados que abarca parte de Tanzania y Kenia. Su\u00a0suelo est\u00e1 cubierto por una f\u00e9rtil capa de tierra volc\u00e1nica, que crea las condiciones ideales para que crezcan abundantes pastos. Adem\u00e1s, cuenta con bosques de acacias y sabanas pobladas de \u00e1rboles espinosos que proporcionan follaje a los elefantes. Manadas de jirafas recorren con elegancia la sabana, dando largas y lentas zancadas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">En algunas llanuras se yerguen pe\u00f1ascos de granito que, erosionados por el viento y la lluvia, sirven de improvisados puestos de observaci\u00f3n a leones y leopardos. Veloces y serpenteantes r\u00edos \u2014en los que abundan los hipop\u00f3tamos y cocodrilos\u2014 se labran camino a trav\u00e9s de la planicie. Tambi\u00e9n se observan pastando manadas de b\u00fabalos, \u00f1us y muchos otros tipos de ant\u00edlopes. Las cebras sedientas se juntan alrededor de las charcas de agua formando collares de cuentas blancas y negras. Gacelas e impalas recorren las praderas dando, sin esfuerzo alguno, elevados y arqueados brincos. Las grandes manadas de b\u00fafalos cafre, de descomunales cuernos curvos y cuerpos musculosos, pacen sin prisa, arrancando la hierba con su ancha boca.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">En el Serengeti abundan los leones, que holgazanean a la sombra de los \u00e1rboles y los arbustos en las horas de m\u00e1s calor mientras esperan a que la tarde refresque para salir de caza. Los moteados leopardos, elegantemente tendidos sobre las ramas m\u00e1s altas de los \u00e1rboles, apenas se distinguen, camuflados por la tenue luz que se cuela entre el follaje. El\u00a0guepardo encuentra en estas praderas el entorno perfecto para sus carreras. Su\u00a0esbelto cuerpo se difumina mientras, veloz como el rayo, persigue a sus presas por las planicies.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">En verdad, es un espect\u00e1culo deslumbrante contemplar el ecosistema del Serengeti, un aut\u00e9ntico para\u00edso para la fauna. Pero son las inmensas manadas de \u00f1us las que protagonizan una de las mayores maravillas del mundo animal.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"ss\"><strong>El payaso de las planicies<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Cerca de un mill\u00f3n y medio de \u00f1us deambulan por las llanuras del Serengeti. Este animal presenta un aspecto peculiar. Tiene la cabeza alargada y los ojos brillantes, muy separados entre s\u00ed en la parte superior del cr\u00e1neo. Sus cuernos, similares a los de una vaquilla, primero se curvan ligeramente hacia abajo y hacia fuera, y luego hacia arriba en forma de ganchos. El\u00a0lomo desciende hasta los cuartos traseros, aparentemente d\u00e9biles y desproporcionados en comparaci\u00f3n con los fornidos cuartos delanteros y el cuello. Unas patas largas y delgadas sostienen el peso del robusto cuerpo del \u00f1u. Su\u00a0larga barba blanquecina bajo el ment\u00f3n, su crin oscura y su cola, similar a la del caballo, hacen que el \u00f1u parezca la combinaci\u00f3n de varios animales.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Los \u00f1us hacen a menudo divertidas payasadas. Cuando se re\u00fanen en grandes reba\u00f1os, emiten fuertes sonidos que recuerdan a un coro de miles de ranas. Erguidos en medio de las praderas, observan lo que les rodea con una mirada de aparente perplejidad y sorpresa.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">A veces, un macho se pone a correr, dando brincos de costado y trotando en c\u00edrculos. Zarandeando la cabeza, salta sobre las piernas r\u00edgidas arqueando el lomo y levantando polvo de forma c\u00f3mica. Algunas personas dicen que con estas proezas el \u00f1u pretende impresionar a las hembras o intimidar a otros machos. No\u00a0obstante, en ocasiones parece que el macho simplemente quiere jugar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"ss\"><strong>Nacen en un mundo hostil<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Llegado el momento, las hembras comienzan a parir. Estas poseen la habilidad \u00fanica de sincronizar los nacimientos a fin de que entre el 80 y el 90% de los terneros nazcan en un per\u00edodo de tres semanas. Durante este tiempo, la manada engrosa su n\u00famero con miles de quejumbrosos \u00f1us reci\u00e9n nacidos. De\u00a0inmediato, cada madre establece un estrecho v\u00ednculo con su cr\u00eda, pues si la manada sale en estampida, podr\u00edan separarse con facilidad y el peque\u00f1o \u00f1u tendr\u00eda pocas probabilidades de sobrevivir por su cuenta.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Estas cr\u00edas nacen en un mundo hostil lleno de depredadores siempre al acecho. Las hembras esperan a que no\u00a0haya indicios de peligro antes de parir. Sin embargo, si un depredador las sorprende, tienen la incre\u00edble capacidad de interrumpir el parto y salir huyendo. Luego, cuando ya no\u00a0amenaza el peligro, terminan el proceso.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">Parece que la propia cr\u00eda tiene un sentido innato del peligro, pues a los pocos minutos de nacer ya se mantiene en pie. Y\u00a0en el plazo de una semana, incluso es capaz de galopar por las praderas a una velocidad de 50\u00a0kil\u00f3metros por hora.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"ss\"><strong>El momento de emigrar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sb\">Los \u00f1us emigran en grandes grupos a trav\u00e9s del Serengeti. Las lluvias son la principal raz\u00f3n por la que se desplazan. Estas precipitaciones se rigen por patrones clim\u00e1ticos c\u00edclicos, de tal forma que a lo largo del a\u00f1o siempre est\u00e1 lloviendo en alg\u00fan lugar de las extensas llanuras.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sb\">Los \u00f1us necesitan beber todos los d\u00edas y requieren un suministro constante de pasto para alimentarse. Mientras haya alimento y agua disponibles, permanecen en el lugar. Pero a medida que avanza la estaci\u00f3n seca, la hierba se marchita y las fuentes de agua se evaporan. Los reba\u00f1os de \u00f1us no\u00a0pueden quedarse a esperar a que lleguen las lluvias: deben ir en su busca.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">Dondequiera que llueva, enseguida se transforman las secas planicies. En\u00a0unos cuantos d\u00edas, los brotes verdes se abren camino hacia la superficie, y se produce un repentino y abundante crecimiento de hierba. Estas tiernas briznas rebosan de nutrientes y humedad: una poderosa atracci\u00f3n para los \u00f1us.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sb\">Estos animales poseen la habilidad de detectar las precipitaciones, aun a grandes distancias. No\u00a0se sabe a ciencia cierta c\u00f3mo perciben que est\u00e1 lloviendo en otra regi\u00f3n del Serengeti: si es porque ven las abultadas y elevadas nubes a lo lejos o por el olor a humedad en el aire seco. En\u00a0cualquier caso, las manadas deben emigrar para sobrevivir. \u00a1Y vaya si lo hacen!<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"ss\"><strong>Un viaje arriesgado<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sb\">La marcha se inicia de modo gradual. Los \u00f1us son animales gregarios; cuando uno se encamina hacia una direcci\u00f3n, los que lo rodean dejan de pastar y lo siguen. Pronto toda la manada parte en un asombroso \u00e9xodo, empujada por la sed y el hambre. En\u00a0ocasiones, los \u00f1us echan a correr y otras veces se mueven con lentitud en interminables filas, creando profundos surcos en el polvoriento terreno.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sb\">Su viaje est\u00e1 lleno de peligros. Los depredadores siguen a estos inmensos reba\u00f1os de ungulados, pendientes de cualquier animal lento, cojo o enfermo. En\u00a0su avance, los \u00f1us entran en territorios habitados por leones, que los esperan emboscados. Ocultos entre la alta vegetaci\u00f3n, los grandes felinos se abalanzan sobre el grupo de animales mientras estos pastan pl\u00e1cidamente, provocando p\u00e1nico entre ellos y haciendo que se dispersen. Los \u00f1us que se quedan atr\u00e1s o se separan del grueso de la manada son presa de leopardos, guepardos, licaones y hienas. Cuando se caza un ejemplar, los buitres surgen de la nada. Entre\u00a0peleas y ri\u00f1as por los restos, tan solo dejan un mont\u00f3n de huesos, que el caliente sol africano se encargar\u00e1 de blanquear.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sb\">Los veloces r\u00edos constituyen imponentes barreras que la manada debe cruzar. Es\u00a0un aut\u00e9ntico espect\u00e1culo ver a miles de animales precipit\u00e1ndose hacia el agua desde las elevadas riberas. La\u00a0mayor\u00eda logra alcanzar la otra orilla. Pero a algunos se los lleva la corriente o los devoran los cocodrilos que acechan bajo las aguas. Todos los a\u00f1os, los \u00f1us acometen este arriesgado viaje. Al\u00a0t\u00e9rmino del mismo habr\u00e1n recorrido una distancia de unos 3.000\u00a0kil\u00f3metros.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"ss\"><strong>El mayor depredador: el hombre<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sb\">Durante miles de a\u00f1os, el ser humano apenas estorb\u00f3 la migraci\u00f3n de los \u00f1us. Sin embargo, en la actualidad, el hombre constituye su mayor amenaza. En\u00a0d\u00e9cadas recientes, los gobiernos de Tanzania y Kenia se han esforzado por proteger a la fauna de las llanuras del Serengeti. Aun as\u00ed, a pesar de que la migraci\u00f3n de los \u00f1us tiene lugar en su mayor parte dentro de los l\u00edmites protectores de las reservas naturales, los cazadores furtivos atrapan o matan ilegalmente a miles de estos mam\u00edferos. Con la ayuda de trampas de alambre, dardos envenenados y rifles, estos hombres los cazan a fin de proveer de carne y trofeos a sus ansiosos compradores. Un gran n\u00famero de guardas forestales patrullan las zonas protegidas, pero el Serengeti es tan extenso que resulta casi imposible tenerlo enteramente bajo vigilancia. Por otro lado, la presi\u00f3n para ocupar estas f\u00e9rtiles praderas aumenta con el crecimiento demogr\u00e1fico. De\u00a0ah\u00ed que la separaci\u00f3n de grandes superficies de tierra para la fauna sea objeto de un continuo y crudo debate.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sb\">En otro tiempo, millones de bisontes vagaban por las planicies norteamericanas. Ahora est\u00e1n extintos. Algunos temen que les aguarde el mismo fat\u00eddico destino a las \u00faltimas grandes manadas de \u00f1us de \u00c1frica oriental. Ser\u00eda lamentable ver desaparecer semejante maravilla de la naturaleza. Ansiamos que llegue el d\u00eda en que, bajo la justa gobernaci\u00f3n de Dios, las personas y los animales puedan convivir en perfecto equilibrio y armon\u00eda (Isa\u00edas 11:6-9). Mientras llega ese d\u00eda, continuaremos disfrutando de un espectacular acontecimiento: la gran migraci\u00f3n de los \u00f1us.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 18]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">Las manadas deben cruzar r\u00edos de corriente r\u00e1pida<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La gran migraci\u00f3n de los \u00f1us DE NUESTRO CORRESPONSAL EN KENIA EL ESTRUENDO producido por un mill\u00f3n de pezu\u00f1as hace retumbar el suelo. Una enorme masa de animales jadeantes avanza precipitadamente, levantando una roja polvareda. Esta manada de mam\u00edferos de largas y delgadas patas galopa por un ondulado paisaje de valles y colinas, cruzando extensas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gran-migracion-de-los-nus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa gran migraci\u00f3n de los \u00f1us\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-27079","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27079"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27079\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}