{"id":2722,"date":"2015-12-01T00:53:22","date_gmt":"2015-12-01T05:53:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fe-entre-problemas-y-respuestas\/"},"modified":"2015-12-01T00:53:22","modified_gmt":"2015-12-01T05:53:22","slug":"fe-entre-problemas-y-respuestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fe-entre-problemas-y-respuestas\/","title":{"rendered":"Fe entre problemas y respuestas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por D. Martyn Lloyd-Jones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El profeta Habacuc provee un excelente caso para analizar las actitudes humanas con respecto a la fe. El autor, Mart\u00edn Lloyd-Jones, nos ayuda a descubrir la preciosa joya que se encierra en estos vers\u00edculos y la forma en que podemos experimentar, en nuestro diario vivir, los principios aplicados por el profeta.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>La actitud de la fe<\/P><br \/>\n<P align=justify>Despu\u00e9s de hablarle a Dios acerca de su perplejidad (cap\u00edtulo 1), Habacuc dice en el cap\u00edtulo 2: \u00abSobre mi guarda estar\u00e9, y sobre la fortaleza afirmar\u00e9 el pie, y velar\u00e9 para ver lo que se me dir\u00e1, y qu\u00e9 he de responder tocante a mi queja\u00bb (2.1). La \u00faltima frase puede interpretarse como: Qu\u00e9 he de responder cuando ser\u00e1 reprochado por los que oyen mi mensaje. O bien: Cuando Dios me reprenda por lo que he dicho, o quiz\u00e1 tambi\u00e9n: Lo que \u00e9l me dir\u00e1 cuando responda a mi queja. No importa cu\u00e1l de las tres sea la m\u00e1s exacta pues lo m\u00e1s sobresaliente de este vers\u00edculo es que Habacuc se da cuenta que lo m\u00e1s importante en este caso es esperar en Dios. No es suficiente orar, decirle a Dios cu\u00e1l es nuestra perplejidad y echar el peso de nuestra carga sobre \u00e9l. Debemos ir un paso m\u00e1s adelante y esperar en el Se\u00f1or.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Encomendar el problema a Dios<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfQu\u00e9 representa esto en la pr\u00e1ctica? En primer lugar, que debemos despegarnos del problema. El profeta sugiere esta interpretaci\u00f3n al describir una torre puesta sobre un lugar elevado que ofrece un amplio panorama y una gran perspectiva (como las que utilizan los observadores militares para anticipar el avance de tropas enemigas). El vig\u00eda est\u00e1 muy por encima de las planicies y de las multitudes de personas, y desde ah\u00ed puede ver todo lo que est\u00e1 ocurriendo. \u00abVelar\u00e9 para ver lo que se me dir\u00e1\u00bb. Aqu\u00ed tenemos uno de los principios m\u00e1s importantes de la psicolog\u00eda de la vida cristiana, y del entendimiento de c\u00f3mo debemos pelear en los conflictos espirituales. Una vez que hemos llevado el problema al Se\u00f1or, debemos dejar de preocuparnos. Debemos darle nuestras espaldas y fijar los ojos en el Se\u00f1or.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfNo es precisamente aqu\u00ed donde nos descarrilamos? Estamos perplejos y hemos aplicado el m\u00e9todo prof\u00e9tico de establecer postulados y poner los problemas en el contexto de las proposiciones que hemos establecido. Sin embargo, no estamos a\u00fan satisfechos y no sabemos exactamente qu\u00e9 es lo que debemos hacer. Quiz\u00e1 el problema sea qu\u00e9 hacer con nuestra vida; o tomar una decisi\u00f3n dif\u00edcil. Si fracasamos en encontrarle soluci\u00f3n, a pesar de haber buscado la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, no queda otro recurso que llevarlo al Se\u00f1or en oraci\u00f3n. Sin embargo, con frecuencia ocurre que nos ponemos de rodillas y le decimos a Dios todo lo que nos preocupa. Le decimos que no podemos resolver el problema por nuestra cuenta y que no lo entendemos, y le pedimos que lo tome en sus manos y nos muestre el camino que debemos seguir. Pero tan pronto nos levantamos de la oraci\u00f3n, comenzamos nuevamente a preocuparnos por el problema.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si procedemos de esta manera, ser\u00eda preferible que no or\u00e1semos. Si le llevamos el problema a Dios, debemos dejarlo con \u00e9l. No tenemos derecho de seguir entretenidos con el mismo. En su perplejidad Habacuc dijo: Voy a salir de este valle de depresi\u00f3n. Voy a la torre del vig\u00eda; voy a subir a las alturas; voy a mirar al Se\u00f1or y a nadie m\u00e1s. Este es uno de los secretos m\u00e1s importantes de la vida espiritual. Si has encomendado el problema al Se\u00f1or y persistes en pensar acerca del mismo, significa que tu oraci\u00f3n no fue genuina. Si estando de rodillas le dijiste al Se\u00f1or que hab\u00edas llegado a un obst\u00e1culo; que no pod\u00edas resolver tu problema y que lo dejabas en sus manos, debes entonces dejarlo all\u00ed. Reh\u00fasate en forma decidida a pensar acerca de tu problema. No vayas al primer creyente que encuentres a decirle: \u00a1Sabes, tengo un problema terrible y no s\u00e9 que hacer! No lo compartas. D\u00e9jalo con Dios y sube a la torre del vig\u00eda. Esto no es f\u00e1cil. Quiz\u00e1s tengamos que proceder con energ\u00eda y obligarnos a nosotros mismos a adoptar esta actitud. Sin embargo, es esencial. Jam\u00e1s debemos permitirnos el estar sumergidos por una dificultad o estar encerrados en un problema. \u00a1Debemos salirnos completamente de \u00e9l! \u00abSobre mi guarda estar\u00e9, y sobre la fortaleza afirmar\u00e9 mi pie\u00bb. Debemos extraernos deliberadamente, forzarnos a nosotros mismos si esto fuera necesario, separ\u00e1ndonos completamente, y luego tomar nuestra posici\u00f3n con firmeza, con los ojos fijos en Dios y no en los problemas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En las Escrituras hay un sin fin de ilustraciones de este importante principio de la vida de fe, como as\u00ed tambi\u00e9n en muchas biograf\u00edas de hombres y mujeres de Dios. Mirar al Se\u00f1or significa no proceder con el problema ni consultar a otras personas, sino depender enteramente de Dios y esperar s\u00f3lo en \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Habacuc observ\u00f3 este problema, pero no vio luz alguna. Se enfrentaba con el problema que Dios iba a levantar a los caldeos, gente mucho peor que los de su propia naci\u00f3n, y los iba a utilizar para sus prop\u00f3sitos. No pod\u00eda comprenderlo, menos a\u00fan reconciliarlo con el car\u00e1cter santo de Dios, pero s\u00ed pod\u00eda llevarlo a Dios, y as\u00ed lo hizo. Una vez entregado al Se\u00f1or, dej\u00f3 de mirar al problema y fij\u00f3 su mirada en \u00e9l. Esta es la base verdadera de la paz espiritual. Es exactamente lo que Pablo quiso decir en Filipenses: \u00abPor nada est\u00e9is afanosos\u00bb (4.6,7). No importa cu\u00e1l sea la causa, nunca te dejes caer en la ansiedad, ni estar apesadumbrado por la preocupaci\u00f3n. No tienes derecho de estar turbado; nunca debes llegar a la ansiedad pues esto no s\u00f3lo paraliza espiritualmente, sino que tambi\u00e9n nos debilita f\u00edsicamente. \u00abPor nada est\u00e9is afanosos, sino que en todo sean hechas notorias, delante de Dios, vuestras oraciones por la oraci\u00f3n y s\u00faplica\u00bb (1). Como consecuencia, \u00abla paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, ser\u00e1 la guardia de vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Fil 4.7). Sube a tu torre, y mant\u00e9n tus ojos fijos en el Se\u00f1or. No mires otra cosa y menos todav\u00eda a tu problema.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esperar una respuesta de Dios<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Debemos dar un paso m\u00e1s a\u00fan, y esperar la respuesta. Habacuc dice: \u00abVelar\u00e9 para ver\u0085\u00bb El deber del vig\u00eda militar es fijar sus ojos en el horizonte para detectar el m\u00e1s m\u00ednimo movimiento por parte del enemigo. Habacuc est\u00e1 buscando la contestaci\u00f3n. Con frecuencia fracasamos porque oramos a Dios y luego nos olvidamos. Si pedimos algo de Dios debemos esperar que nos conteste. Despu\u00e9s de orar, \u00bfseguimos mirando al Se\u00f1or, a la espera de su contestaci\u00f3n? \u00bfSomos como el profeta en su torre, esperando que en cualquier momento llegue la respuesta? Por supuesto que Dios puede contestar de diversas maneras. Por ejemplo, podemos esperar que conteste mientras estamos leyendo su Palabra, pues es la manera m\u00e1s com\u00fan de recibir respuestas. Al leer las Escrituras, repentinamente una extra\u00f1a y maravillosa luz se vierte sobre el problema. Si dices: Esta es la Palabra de Dios, por medio de la cual \u00e9l habla a los hombres, y espero que me ha de hablar por ella, es muy probable que recibas tu respuesta. Vela y espera.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A veces Dios responde directamente a nuestro esp\u00edritu. El profeta dijo: \u00abVelar\u00e9 para ver lo que se me dir\u00e1\u00bb (2). Dios se comunica conmigo hablando dentro de m\u00ed mismo. \u00c9l puede poner un pensamiento sobre nuestra mente de tal manera que estamos seguros de la respuesta. Puede imprimir algo sobre nuestro esp\u00edritu de una manera inconfundible. Nos encontramos incapaces de quitar una idea de la mente o el coraz\u00f3n; tratamos de despojarnos de ella pero nos vuelve una y otra vez. S\u00ed, Dios responde a veces de esta manera.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otra forma de responder a nuestras oraciones es ordenando, en forma providencial, las circunstancias que ocurren en nuestra vida, de tal manera que nos resulta bien claro lo que Dios nos est\u00e1 diciendo. Dios nunca nos llama a hacer una obra sin que \u00e9l abra primero la puerta. Puede que demore mucho tiempo, pero si Dios quiere que hagamos una tarea especial, cerrar\u00e1 otras puertas y dejar\u00e1 una sola abierta. Toda nuestra vida ser\u00e1 dirigida hacia esa puerta. Esta es una experiencia muy frecuente en la vida cristiana. Muchas veces permite que surjan obst\u00e1culos pero el camino que debemos recorrer queda claramente se\u00f1alizado. La voluntad de Dios nos llega con certeza. El punto crucial es que debemos estar mirando para ver la respuesta, y listos para reconocerla cuando venga. Despu\u00e9s de haber encomendado el problema al Se\u00f1or debo esperar su respuesta. Es tambi\u00e9n conveniente comparar una indicaci\u00f3n de su voluntad con otras indicaciones o circunstancias, pues Dios es constante, y en su proceder har\u00e1 que las circunstancias concurran a un mismo fin.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Velar y aguardar la respuesta<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El tercer y \u00faltimo principio que tenemos ilustrado en este pasaje, es que debemos observar con expectativa y con persistencia, tal como lo hace el vig\u00eda en la torre. Debemos creer firmemente que Dios es siempre fiel a su Palabra y que sus promesas son confiables. Despu\u00e9s de habernos encomendado nosotros mismos y nuestro problema a Dios, debemos persistir en creer con toda certeza de que Dios nos va a responder. Ser\u00eda una deshonra para Dios si as\u00ed no lo hiciera. Si yo creo que Dios es mi Padre, y que los mismos cabellos de mi cabeza est\u00e1n contados, y que Dios tiene mucho m\u00e1s inter\u00e9s en mi bienestar que yo mismo. Si yo creo que Dios tiene mucho m\u00e1s inter\u00e9s en el honor de su grande y santo nombre del que yo tengo. Entonces, sin duda ser\u00eda deshonrarle el no aguardar una respuesta despu\u00e9s de orar. Ser\u00eda una grave indicaci\u00f3n de falta de fe. Nada expone con m\u00e1s claridad el car\u00e1cter de nuestra fe que nuestra conducta y actitud despu\u00e9s de haber orado. A veces en estado de p\u00e1nico, oramos al Se\u00f1or; despu\u00e9s, una vez que el p\u00e1nico ha desaparecido, nos olvidamos de todo. Si esperamos con expectativa una respuesta, esto es demostraci\u00f3n de fe. El profeta se afirm\u00f3 en su fortaleza. Aunque no pod\u00eda comprender las acciones de Dios, le llev\u00f3 el problema en oraci\u00f3n y luego esper\u00f3 una repuesta.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La fe recompensada<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>La respuesta que recibi\u00f3 Habacuc est\u00e1 contenida en el cap\u00edtulo 2, versos 2 y 3: \u00abEscribe la visi\u00f3n y decl\u00e1rala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visi\u00f3n tardar\u00e1 a\u00fan por un tiempo, m\u00e1s se apresura hacia el fin y no mentir\u00e1, porque sin duda vendr\u00e1 y no tardar\u00e1\u00bb. Esta lecci\u00f3n tiene un valor incalculable. Es una ley absoluta de la esfera espiritual. Si adoptamos el m\u00e9todo de Habacuc y nos comportamos como \u00e9l lo hizo, Dios siempre ha de honrar sus promesas. En efecto, es como si Dios le hubiera dicho: Bien, Habacuc, he o\u00eddo tu oraci\u00f3n, entiendo tu perplejidad y aqu\u00ed va la respuesta. Los caldeos a quienes yo voy a levantar para castigar a Israel, ser\u00e1n a su tiempo completamente arrasados y destruidos. La grandeza de los caldeos habr\u00eda de durar poco tiempo. Dios los hab\u00eda levantado con un prop\u00f3sito, pero ellos se atribuyeron la gloria y presumieron de su poder. Dios entonces actu\u00f3 y levant\u00f3 a los medos y persas quienes destruyeron completamente a los caldeos. Dios le dijo al profeta que escribiera la profec\u00eda con claridad, de tal manera que cualquiera que la leyera entendiera de inmediato y corriera para obedecer y advertir a otros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro Del temor a la fe, D. Martyn Lloyd-Jones, Editorial DCI &#8211; Hebr\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Notas del autor:<\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa versi\u00f3n moderna lo traduce: \u00abNo os afan\u00e9is por cosa alguna, sino que, en todas las circunstancias, por medio de la oraci\u00f3n y la plegaria, con acciones de gracias, dense a conocer vuestras peticiones a Dios\u00bb.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00abEstar\u00e9 mirando para ver qu\u00e9 me dir\u00e1 Dios\u00bb (Versi\u00f3n Moderna).<\/LI>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por D. Martyn Lloyd-Jones El profeta Habacuc provee un excelente caso para analizar las actitudes humanas con respecto a la fe. 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